Cosecha y cultivo de alcachofas: Guía completa para obtener los mejores rendimientos

La alcachofa es una hortaliza muy versátil y rica en nutrientes, además de ser saludable. El cultivo de la alcachofa requiere de unas condiciones específicas para que se coseche una buena producción y de calidad. Además del momento de su recolección y la cantidad de alcachofas que puedes obtener de una planta. Es una planta perenne de la familia de los cardos que produce largas hojas lobuladas de color verde plateado que hacen que parezca un helecho gigante.

Estas grandes plantas se pueden cultivar en hileras en el jardín, como setos o plantadas en un borde ancho. Prefiere suelos ricos en materia orgánica, de consistencia media, profundos y frescos. Con agua en abundancia tolera la salinidad.

Campo de cultivo de alcachofas con plantas grandes y hojas lobuladas

Condiciones climáticas ideales para el cultivo de alcachofas

Las alcachofas requieren de climas templados con inviernos suaves y veranos moderados. Las temperaturas ideales para el cultivo son entre 20-24ºC en el día y entre 12 y 14ºC por la noche. No soportan el frío intenso, ni tampoco el excesivo calor. El Mediterráneo acoge a la mayoría de cultivos de alcachofa que podemos encontrar y no es por casualidad. Que nuestra verdura salga carnosa y con gran sabor no es fruto del azar, sino del esfuerzo que hacen a diario los agricultores.

Con relación al clima, es importante tener en cuenta la exposición al sol del cultivo. En áreas con heladas, se recomienda aplicar un acolchado pesado a las plantas. Las alcachofas necesitan vernalización (pasar frío) para iniciar la formación de capítulos (alcachofas). Es necesario que después del trasplante en el terreno definitivo, pase por un período de temperaturas frescas, para que se inicie la formación de capítulos.

Mapa de las principales zonas de cultivo de alcachofas en el Mediterráneo

Preparación del suelo y siembra

Otro requisito fundamental son los sustratos. Estos deben ser ricos en materia orgánica, para retener la humedad y estar bien drenados y así evitar el exceso de agua. La elección del suelo es muy importante cuando se planta la alcachofa. Este debe ser arenoso o franco-arenoso, con buen drenaje y que permita retener la humedad sin llegar al encharcamiento. Igualmente, hay que realizar pruebas de pH del suelo para que se mantenga a niveles de 6.5 a 7.5 y que así asegurar la disponibilidad de nutrientes esenciales para la planta.

Es vital cultivarlas en suelos ricos en nutrientes para que la planta crezca robusta y de calidad. Además de que el drenaje correcto ayuda a evitar plagas. Una vez ya tenemos el suelo preparado podemos hacer un hoyo para plantar nuestra alcachofa. Lo ideal sería que éste sea de más o menos el doble del tamaño del semillero.

Época de siembra y métodos de reproducción

La mejor época para plantar alcachofas dependerá de la región y su clima. No obstante, como son nativas mediterráneas, se suelen plantar entre septiembre y octubre en zonas más templadas. Si quieres sembrar de forma directa, es recomendable hacerla en primavera si se trata de climas fríos o en otoño si estás en climas cálidos. Pero si la siembra la realizas mediante esquejes, es ideal que se haga en otoño, dado que da una cosecha más rápida.

La planta de alcachofas se puede reproducir de varias maneras, aunque principalmente dos: por estacas o esquejes. Esto consiste en arrancar las “zuecas” o estacas laterales de la mata de la alcachofera (la estaca central se desecha, puesto que es la planta vieja y no rebrotará). Las estacas se seleccionan teniendo en cuenta que no presenten deficiencias, que no tengan las varas agujereadas y que no haya podredumbres en la base.

Si la siembra se realiza en semillero, se hará de marzo a junio y se trasplantará cuando tenga una altura de 10 cm. Para sembrar alcachofas a cubierto, se recomienda hacerlo en primavera, unas 8 o 10 semanas antes de la plantación. Utilice macetas individuales o mini invernaderos para facilitar la germinación.

Rellene los recipientes con tierra para macetas de buena calidad, ligera y con buen drenaje. Deje caer de 2 a 3 semillas de alcachofa por maceta a una profundidad de 1 cm aproximadamente. Mantenga una temperatura constante de 18 a 21°C para favorecer la germinación. Asegúrese de que la tierra permanezca ligeramente húmeda, pero no empapada.

Una vez que las plántulas hayan alcanzado unos centímetros de altura, trasplántalas a macetas individuales más grandes para favorecer su desarrollo. Esto también ayudará a evitar cualquier riesgo de asfixia de las plántulas. Coloque las alcachofas a cubierto hasta que pasen las heladas. Prepare previamente la tierra descompactándola y añadiendo compost para enriquecerla.

Para cultivar alcachofas en el suelo, es importante elegir un lugar soleado y protegido del viento. Prepare la tierra trabajándola en profundidad y añadiendo abono orgánico para mejorar la fertilidad. Las alcachofas prefieren un suelo con buen drenaje, así que asegúrate de que no retenga agua estancada. Es aconsejable plantar las alcachofas en primavera, después de cualquier riesgo de helada. Deje aproximadamente 1 metro de espacio entre cada planta.

Cuando trasplante plantas que ya han comenzado, procure manipularlas con cuidado para no dañar las raíces. Riegue las plantas de alcachofa con regularidad, especialmente durante los periodos de sequía. Evita los abonos químicos y opta por soluciones naturales como el purín de ortiga para abonar tus plantas. Retire las flores en cuanto empiecen a formarse para favorecer el desarrollo de los corazones de alcachofa.

Riego y fertilización

El riego es una parte importante del proceso. Necesitan niveles de humedad regular, sin llegar a ser excesivo. Por ello, es indispensable mantener el suelo húmedo sin inundarlo, instalar un riego por goteo es una buena opción para conseguir que la cosecha sea óptima. Esta planta necesita grandes cantidades de agua para su desarrollo, sobre todo en las etapas de crecimiento vegetativo y producción de cabezuelas; aunque un exceso de agua puede provocar el encharcamiento de las raíces.

En la formación de la flor podemos aplicar riegos con abonos líquidos ricos en potasio como el purín de consuelda. Con temperaturas elevadas, en época de cosecha, es necesario aportar nitrógeno en todos los riegos para retrasar el endurecimiento de las brácteas y favorecer el desarrollo foliar, y así mantener el período de la recolección el mayor tiempo posible.

Riego por goteo en cultivo de alcachofa con la cinta Aqua-Traxx Azul

Cosecha de alcachofas: cuándo y cómo

Las alcachofas suelen recolectarse de 8 a 10 meses tras su siembra. Una planta de alcachofa saludable produce de 5 a 10 o más cabezas (tallos de flores), con 3-5 capullos cada una, dependiendo de la variedad y las condiciones ambientales y de cultivo. Una planta de alcachofa saludable puede producir entre 10 y 12 alcachofas por temporada.

El momento de la cosecha de alcachofas varía dependiendo de las condiciones medioambientales, el tipo de suelo, la variedad cultivada y las técnicas de cultivo. Las alcachofas se pueden cosechar cuando los capullos tienen el tamaño comercial aceptable para su variedad. En ese momento, las brácteas inferiores comienzan a separarse y la cabeza aún está blanda y compacta. Cuando alcanzan esta etapa, los capullos deben recolectarse en poco tiempo, de lo contrario madurarán, las brácteas se abrirán, se volverán duras (leñosas), amargas y la calidad de la cabeza disminuirá significativamente.

No todas las cabezas maduran a la vez. De hecho, en la misma planta puede haber alcachofas en diferentes estados de maduración. La planta no cuenta con una gran producción, siendo la cabeza apical la primera en producir alcachofas, dando lugar después a una cosecha escalar, en la que primero las ramas principales y después las ramas secundarias también producen.

Las alcachofas de mayor calidad son siempre las del ápice del tallo, siendo también las de las ramas principales de buena calidad. Las alcachofas de las ramas secundarias, en cambio, son de menor calidad, y tienden a usarse para otros productos como la conserva en aceite.

Normalmente la alcachofa entra en producción a los 75-90 días después del trasplante, salvo cuando en zonas de clima continental se realizan las plantaciones a finales de agosto, que puede tardar hasta 200 días, iniciándose la recolección en marzo. La cosecha puede durar entre 1 y 2 meses aproximadamente.

Esquema de las partes de la planta de alcachofa y el orden de maduración de los capullos

Cosechar la alcachofa en sí no es un proceso complicado en absoluto, siendo necesario únicamente contar con una herramienta afilada y limpia que permita cortar el tallo a entre 5 y 10 cm de la cabeza, dañando la planta lo mínimo posible. Para cosechar las alcachofas, lo mejor es esperar a que las cabezas alcancen un tamaño suficiente, normalmente entre 10 y 15 cm de diámetro. La recolección se realiza cortando los tallos justo por debajo de los capítulos con un cuchillo afilado. Es aconsejable cosechar las alcachofas antes de que empiecen a florecer, ya que entonces estarán más tiernas y sabrosas.

Rendimiento y producción

Un buen rendimiento después de años de práctica de un cultivo maduro bien establecido puede ser de 8 a 20 toneladas por hectárea, 50000-180000 flores de cabeza (alcachofas) o 1360 cajas por hectárea (550 cajas por acre). Específicamente, durante el segundo año de producción, un rendimiento medio es de 4000-5000 kg por hectárea (3567-4460 lb/acre).

Durante el tercer y cuarto año de producción, el rendimiento máximo es de 7000-20000 kg por hectárea (6245-17843 lb/acre). Normalmente, desde el quinto y sexto año en adelante, los rendimientos pueden volver a aumentar, proporcionando 6000-9000 kg por hectárea (5355-8030 lb/acre).

Algunos productores aplican el aclareo a las plantas para eliminar algunas cabezas de flores y forzar a que la planta transfiera su energía a menos alcachofas, pero más grandes. Para conseguir una buena cosecha, es recomendable cortar el capítulo central cuando es pequeño, forzando de esta forma la aparición de brotes laterales con más capítulos.

A continuación, se presenta una tabla con los rendimientos promedio de alcachofas por año de producción:

Año de producción Rendimiento promedio (kg/hectárea)
Segundo año 4000-5000
Tercer y cuarto año 7000-20000
Quinto y sexto año en adelante 6000-9000

Manejo post-cosecha y conservación

Las alcachofas suelen envasarse en cajas y se clasifican por tamaño. Las alcachofas frescas permanecen en el lineal de 6 a 7 días; una vez transcurrido este tiempo, se retiran del mercado. En el caso de las alcachofas transformadas, en conserva o congeladas, su periodo de permanencia en el lineal aumenta considerablemente gracias a que su ciclo de vida útil es de meses, incluso años.

Tras la cosecha, es importante aprender a conservar adecuadamente las alcachofas, ya que su consumo en fresco solo es adecuado entre 7 y 10 días después de la recolección, siempre guardadas en el refrigerador. Las alcachofas pueden conservarse unos días en el frigorífico envueltas en un paño de cocina húmedo. Para una conservación más prolongada, se pueden congelar tras escaldarlas unos minutos en agua hirviendo.

Varias alcachofas frescas en un refrigerador envueltas en un paño húmedo

Para congelar las alcachofas lo recomendable es cocinarlas primero de la forma deseada. Para su conservación en aceite de oliva se usan las alcachofas frescas si son pequeñas, o cortadas si son de mayor tamaño. Basta con poner las alcachofas en un frasco con cierre hermético y rellenarlo hasta el límite de aceite de oliva, asegurándonos de que las cubra por completo. De aquí se pueden consumir directamente como aperitivo o ingrediente, rellenando con más aceite si es necesario tras sacar alguna del frasco.

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