Si la vida te da queso, haz croquetas… y si no te lo da, ve al súper y luego haz croquetas de queso fáciles. Porque, siendo sinceros, una vida sin croquetas de queso suena muy aburrida y poco sabrosa. Las croquetas son ese pequeño placer que nunca decepciona. No importa el día, la ocasión o el estado de ánimo: una croqueta de queso siempre encaja. Pero, ¿cómo hacer unas croquetas de queso fáciles sin complicarse la existencia? ¿Qué queso usar para que queden de escándalo? ¿Y qué salsa les queda mejor? No te preocupes, porque aquí te vamos a contar todo lo que necesitas saber, con recetas, ideas originales y hasta un test para descubrir qué croqueta eres según tu personalidad.
La palabra croqueta proviene de la voz francesa "croquer" (crujir) y de su diminutivo "croquette". El primer documento escrito que se conoce donde aparece nombrada esta técnica culinaria es de 1691, donde el cocinero del rey Luis XIV deja la receta por escrito para la posteridad. Se trata de un plato que los españoles hemos sabido llevar mucho más allá de una simple receta de aprovechamiento, transformándose en todo un culto culinario en nuestro país. Los ingredientes son tan variados como platos que se puedan preparar en cocina, a partir de ellos combinándolos con una buena salsa bechamel, podremos formar croquetas de todo tipo de tamaños y formas.

La Estrella del Plato: Cómo Elegir el Queso Perfecto
El queso es la estrella de la croqueta, el ingrediente que define su carácter. Elegir el adecuado es clave para que el resultado sea espectacular. Aquí te presentamos algunas opciones:
Clásicas y Suaves: Queso Gouda
El Gouda es perfecto si buscas una croqueta cremosa con un sabor equilibrado. Se derrite bien y no domina demasiado, así que es ideal si quieres que las croquetas sean del gusto de todos. Además, su textura es muy agradable para quienes buscan un bocado suave.
Intensamente Sabrosas: Queso Azul
Si te gusta el queso con personalidad, usa queso azul. Su sabor fuerte y ligeramente picante hace que cada bocado sea una explosión de sabor. Para equilibrarlo, combínalo con una bechamel más suave. Consejo extra: acompáñalas con un vino dulce tipo Oporto y tendrás una experiencia gastronómica de otro nivel.
Elegantes y Sofisticadas: Queso Brie
El Brie aporta una textura sedosa y un sabor delicado con notas mantecosas. Si quieres sorprender con croquetas “de autor”, este es tu queso. De hecho, en muchos restaurantes gourmet lo combinan con almendras o avellanas para un toque extra de sofisticación.
Aromáticas y Especiales: Queso de Cabra
El queso de cabra es ideal para croquetas con un toque más gourmet. Su sabor intenso combina genial con ingredientes como miel o nueces. Es la opción perfecta si buscas un equilibrio entre lo salado y lo dulce, algo que pocos pueden resistir.
Puro Placer Cremoso: Queso Camembert
Si te gustan las croquetas ultra cremosas, el Camembert es la clave. Se derrite maravillosamente y tiene un toque terroso que las hace únicas. Eso sí, mejor que sean pequeñas, porque una croqueta grande de Camembert puede ser una bomba ultra cremosa.
Para los Amantes del Queso Fundido: Cheddar
El Cheddar es el rey del queso derretido. Si quieres croquetas con un toque más potente y un color dorado irresistible, este es tu mejor amigo.

Transforma tus Croquetas con Especias y Toques Originales
No subestimes el poder de las especias. Son capaces de transformar el sabor de tus croquetas, aportando matices sorprendentes.
Pimentón Ahumado
Esta especia es clave para dar un toque de profundidad y un leve dulzor con notas de humo. Su sabor recuerda a la parrilla y es perfecto para quienes buscan un punto rústico en sus croquetas. Puedes combinarlo con queso Cheddar para una experiencia intensa o con queso Brie para un contraste interesante.
Ajo en Polvo
Aporta un sabor sutil pero inconfundible, realzando la cremosidad del queso sin llegar a ser invasivo. Ideal para quienes buscan un toque clásico sin que el ajo robe el protagonismo. Va genial con quesos suaves como el Gouda o el Camembert.
Tomillo
Esta hierba mediterránea le da un aroma fresco y terroso a las croquetas. Es una opción excelente si usas queso de cabra o queso azul, ya que suaviza los sabores fuertes y aporta una sensación de ligereza en el paladar.
Curry Suave
Si quieres un toque exótico y diferente, el curry es una opción inesperada pero deliciosa. Su mezcla de especias puede darle a tus croquetas un perfil de sabor completamente nuevo, sobre todo si usas quesos cremosos como el Brie o el Mascarpone.
Coco Rallado
Una opción sorprendente para quienes disfrutan del contraste dulce-salado. Añadir un poco de coco rallado a la mezcla de pan rallado aporta un sabor tropical y una textura crujiente. Funciona de maravilla con quesos como el Camembert o el Mascarpone, creando una combinación sofisticada y original.
Pimienta Negra Recién Molida
A veces, lo más sencillo es lo más efectivo. La pimienta negra es un clásico que nunca falla, realza los matices del queso y le da un toque picante y aromático.
Croquetas de pollo y queso
Receta de Croquetas Caseras de Queso: Paso a Paso
Con interior fundente y corteza dorada, estas croquetas de queso caseras son una delicia que combina lo mejor del sabor clásico con un toque moderno y adictivo. Pocas preparaciones combinan la sencillez con la sofisticación como lo hacen unas buenas croquetas cremosas, y estas croquetas de queso caseras son la respuesta perfecta cuando buscamos un bocado que lo tenga todo: textura, intensidad y un aroma que conquista desde el primer instante. La receta de croquetas que aquí proponemos emplea una mezcla de quesos que aportan matices y funden con facilidad, creando el centro perfecto para este aperitivo de queso que se deshace al primer mordisco. Además, esta receta de croquetas crujientes es ideal para preparar con antelación: se pueden congelar una vez empanadas y freír directamente cuando se necesiten.
Ingredientes:
- 100 g de mantequilla (o 35 g de mantequilla y 50 g de harina, o sólo 100 g de aceite, si te gusta más)
- 100 g de harina de trigo (o 50 g de harina de trigo común 00)
- 1 litro de leche (o 350 ml de leche entera)
- 200 g de queso (Gouda, Cheddar, Brie, o el que prefieras, también puedes usar una mezcla de Gruyère, Emmental y Parmesano, o queso azul en trocitos, quesitos en trozos y parmesano)
- Sal y pimienta al gusto
- Nuez moscada (opcional, pero altamente recomendable)
- 2 huevos
- Pan rallado
- Aceite de oliva para freír
- Cebolla muy fina picada (opcional, para pochar)
- Trufa negra rallada o aceite de trufa (opcional, para un toque de lujo)
- Jalapeños picados (opcional, para un toque picante)
Paso a paso:
-
Preparar la bechamel:
En una cacerola a fuego medio, derrite la mantequilla. Si usas cebolla, pon el aceite y la mantequilla en una sartén, cuando esté caliente pocha la cebolla muy fina. Añade la harina y remueve constantemente durante 2-3 minutos hasta obtener una mezcla homogénea sin grumos. Con eso conseguirás que luego las croquetas no sepan a harina cruda.
En un cazo aparte, habremos calentado la leche y la tendremos templada durante todo el proceso. Poco a poco, incorpora la leche sin dejar de batir con unas varillas hasta conseguir una crema espesa. Es mejor ir poco a poco porque así conseguirás ir integrando toda la leche en la masa a la vez que diluyes la harina y evitas que se formen grumos.
Añade una pizca de sal, pimienta negra y nuez moscada al gusto.
La cantidad de leche dependerá de cómo de cremosas os gusten las croquetas. Al ser un relleno sin apenas consistencia (el queso se derretirá e integrará en la masa), con esa cantidad quedarán suficientemente cremosas.
-
Incorporar el queso y otros ingredientes:
Dicho esto e integrada toda la leche en la masa, incorpora el queso rallado (o desmigado, o troceado). Remueve hasta integrar todos los ingredientes en la masa. Si quieres innovar, prueba hacer croquetas dulces con una base de queso mascarpone y un toque de miel. La bechamel se puede endulzar ligeramente con azúcar glas.
Para sorprender a tu pareja en una cena especial, prepara croquetas con un corazón de queso fundido. Usa quesos como Camembert o Brie, cortando pequeños trozos y colocándolos en el centro antes de empanar. Al freír, el queso se derretirá y creará un efecto sorpresa al morderlas.
Para las fiestas, dale a tus croquetas un toque de lujo añadiendo trufa negra rallada a la masa o incorporando un poco de aceite de trufa. La intensidad de la trufa combina perfectamente con quesos cremosos como el Gouda añejo o el Parmesano.
Para una reunión con amigos, añade un topping especial de jamón serrano crujiente. Simplemente fríe pequeñas tiras de jamón y espolvoréalas sobre las croquetas recién hechas.
Para los que disfrutan de un toque picante, incorpora jalapeños picados en la masa junto con queso Cheddar o Monterrey Jack.
-
Enfriar la masa:
Vierte la masa de las croquetas de queso en un recipiente, untado ligeramente con aceite. Cubre con film “a piel”, es decir, pegando el film a la masa para evitar que se forme costra. Cuando la masa se haya enfriado, métela en la nevera hasta el día siguiente. Lo mejor será que la dejes de un día para otro, para que se solidifique.
-
Formar y empanar:
Con la crema ya fría, damos forma a las croquetas como soláis, yo lo hago directamente con las manos. Las rebozamos pasándolas por huevo batido y pan rallado. Presta especial atención a que estén bien cubiertas de pan rallado, para que no se salga la masa al freírlas. Debemos batir muy bien los huevos, dale caña durante unos minutos con las varillas o un tenedor. Es fundamental que no te queden partes de clara sin batir bien, ya que se quedarían adheridos a la croqueta y caerían al pan rallado al rebozar las croquetas.
En este punto puedes congelarlas perfectamente. Sólo tendrás que retirarlas del frigo y ponerlas directamente a freír.
-
Freír:
En una cazuela de paredes altas, calienta abundante aceite suave para freír. Fríe las croquetas en abundante aceite bien caliente. No es necesario descongelarlas si las has congelado. Retira a un plato con papel absorbente para eliminar el exceso de aceite. Sirve directamente, recién hechas. Si no quieres que la parte de abajo de la croqueta quede poco crujiente, lo mejor es prepararlas redonditas y de un tamaño más pequeño. También si al acabar la fritura empleas un colador grande para apoyar las croquetas en el plato.
Croquetas de pollo y queso
Croquetas de Queso y Nueces: Un Delicioso Contraste
Si eres tan fan del queso como yo, no tengo ninguna duda de que estas croquetas de queso y nueces te van a encantar, son dos ingredientes que combinan genial. Unas sencillas croquetas de queso pueden parecer poca cosa, pero si las combinamos con unas nueces, te aseguro que el resultado es genial. El queso siempre queda genial con los frutos secos, es una combinación que viene genial, por ejemplo, cuando preparamos una tabla de picoteo. Así que no es de extrañar que combinen igual de bien en estas croquetas de queso y nueces. Te recomiendo que uses un queso potente, para que el sabor esté bien presente en la masa, que se note que son croquetas de queso y nueces. En mi caso, he usado un queso de cabra madurado.
Una vez rallado el queso, vamos con la bechamel. Te voy a contar cómo la hago yo para que me quede sin ningún grumo, pero en esto de la bechamel, cada maestro tiene su librillo. Así que prepárala a tu modo. Derretimos la mantequilla en una sartén a fuego medio y, cuando lo esté, añadimos la harina. Removemos y dejamos que se haga/tueste durante un par de minutos. Con eso conseguiremos que luego las croquetas no sepan a harina cruda.
Ahora vamos con mi proceso de preparar bechamel. En un cazo aparte, habremos calentado la leche y la tendremos templada durante todo el proceso. Incorporamos un poco de leche y la integramos completamente en la masa removiendo constantemente. Cuando se haya integrado, repetimos el proceso. Es mejor ir poco a poco porque así conseguiremos ir integrando toda la leche en la masa a la vez que diluimos la harina y evitamos que se formen grumos. Incorporamos el queso rallado, las nueces troceadas y un poquito de nuez moscada. Removemos hasta integrar todos los ingredientes en la masa.
Vertemos la masa de las croquetas de queso y nueces en un recipiente, untado ligeramente con aceite. Cubrimos con film “a piel”, es decir, pegando el film a la masa para evitar que se forme costra. Cuando la masa se haya enfriado, la metemos en la nevera hasta el día siguiente. Damos forma a las croquetas como soláis, yo lo hago directamente con las manos. Las rebozamos pasándolas por huevo batido y pan rallado. Presta especial atención a que estén bien cubiertas de pan rallado, para que no se salga la masa al freírlas. Freímos en abundante aceite bien caliente.
Descubre tu Croqueta Interior: ¿Qué Tipo de Croqueta de Queso Eres?
Descubrir qué tipo de croqueta de queso te representa es una forma divertida de conocer más sobre tu personalidad a través de los sabores. Cada queso tiene su carácter y, al igual que las personas, algunos son más suaves y amigables, mientras que otros son intensos y con una personalidad fuerte.
Manchego Fuerte
Si eres una persona con carácter, que dice las cosas como son y no teme destacar, entonces eres una croqueta de queso manchego. Su sabor potente y su maduración le dan una personalidad fuerte, ideal para aquellos que siempre tienen una opinión clara y no temen ser auténticos. Eres el líder del grupo, el que toma decisiones sin dudar.
Brie Sofisticado
Eres elegante, refinado y con un toque de misterio. El queso Brie es cremoso, delicado y con un sabor que deja huella. Si disfrutas de los pequeños lujos de la vida, como un buen vino o una cena bien presentada, entonces esta croqueta es para ti. Te gusta la sofisticación, pero también disfrutas sorprender con un toque inesperado, justo como el Brie con su corteza blanca y su interior fundente.
Cheddar Divertido
Si siempre eres el alma de la fiesta, te encanta hacer reír a los demás y tienes una energía que contagia, eres sin duda una croqueta de queso Cheddar. Este queso es versátil, popular y amado por todos, al igual que tú en cualquier reunión. Siempre tienes una historia divertida que contar y tu presencia ilumina cualquier espacio.
Azul Intenso
Si tienes una personalidad fuerte, profunda y llena de matices, entonces eres una croqueta de queso azul. No eres para todos, pero quienes te aprecian saben que eres único. Tienes una mente afilada, te gusta desafiar las normas y siempre dejas una impresión inolvidable en quienes te rodean.
Gouda Suave
Si eres una persona amigable, adaptable y siempre en armonía con los demás, entonces eres una croqueta de queso Gouda. Este queso es equilibrado, fácil de disfrutar y querido por todos. Eres ese amigo en quien todos confían, siempre dispuesto a ayudar y aportar tranquilidad en cualquier situación.
Camembert Inesperado
Eres una persona que siempre tiene un giro inesperado, una sorpresa bajo la manga. Puede que parezcas tranquilo por fuera, pero por dentro tienes una intensidad y un sabor que nadie se espera.

Consideraciones Adicionales y Consejos
Croquetas sin Gluten y Veganas
Todas nuestras croquetas son sin gluten. Sí, sí, has leído bien. ¡Todas! También podrás degustar una Cata de Croquetas veganas que incluye croquetas saladas, así como croquetas dulces.
Maridaje
Las croquetas de queso variado se sirven como entrante o también, como te hemos comentado en otras ocasiones, te resuelven una cena junto a una buena ensalada. Están deliciosas, aunque suene raro, acompañadas de mermelada de sabor dulce.
Puedes cambiar el tipo de queso para hacer la masa si los que proponemos te resultan fuertes. Lo único que debes tener en cuenta es la cantidad de leche a agregar, ya que como la cantidad de leche y materia grasa varía, puede que te haga falta un poco más o menos de la indicada.