Croqueta y Empanadilla: Un fenómeno del cómic que conquista corazones

¡Hola! Hoy os traigo una reseña de “Croqueta y Empanadilla”, una pareja entrañable creada por Ana Oncina. Este cómic se ha convertido en un auténtico fenómeno, narrando las tiernas aventuras de una Croqueta y una Empanadilla que deciden mudarse juntas. Es un libro tierno, divertido y que transmite un increíble buen rollo, ¡para comérselos!

Croqueta y Empanadilla. Pareja de personajes de cómic en estilo chibi

El origen de Croqueta y Empanadilla

La idea de la serie le surgió a la autora, Ana Oncina, en un viaje a Berlín que hizo en 2013. Después de visitar varios museos, se sentó en un banco a descansar y su pareja le dijo que era una «empanada». Ella le llamó «croqueta», y de esa broma nacieron los personajes que hoy conocemos. “Croqueta y empanadilla (La Cúpula) es el debut en el cómic de la joven Ana Oncina: “Es un cómic sobre situaciones típicas de pareja, representado por una croqueta y una empanadilla. Me he basado principalmente en mis propias experiencias con mi novio, en situaciones que consideraba que eran comunes en muchas parejas o en cosas graciosas que nos han ido pasando”.

Ana Oncina dibujando a Croqueta y Empanadilla

Los personajes y su universo

Croqueta es pragmático, serio y alérgico a los gatos; Empanadilla es pequeñita, optimista y muy ordenada. Ambos se quieren con locura y vivirán situaciones cotidianas en su pequeño pisito con las que cualquiera podría sentirse identificado. Empanadilla es caprichosa, infantil y está bastante mimada por Croqueta. Croqueta habla por los codos, es más sensato aunque muy desastre y despistado. Prácticamente casi todo es autobiográfico, las historias son reales excepto las de Rodolfo (perro) y Bufa (gata). “Nos encantaría tenerlos en un futuro ya que a mi novio le encantan los “Carlinos” y a mí los gatos con cara chafada”, afirma la autora.

El universo que ha creado Ana Oncina está poblado por seres humanos normales y corrientes, a excepción de nuestros protagonistas, que son una croqueta (el chico) y una empanadilla (la chica). Ahí empieza la magia, ya que ellos son completamente diferentes del mundo que les rodea y son, por tanto, perfectos el uno para el otro. Los demás personajes de este mundo son personas, salvo un Yogur. “Cuando empecé a hacer las viñetas y se las enseñaba a mi familia y a mis amigos, todo el mundo me decía "yo quiero ser un tomate, yo una fresa, yo un ajo, yo...". Como en algunas situaciones he utilizado a mis conocidos como modelos para hacer a los personajes extras y me partía la cabeza para pensar qué alimento podría ser cada uno, acabé optando por hacerlos personas y no marearme más”, explica Ana Oncina.

Entrevista a Ana Oncina, del shojo al boom de Croqueta y Empanadilla

Temáticas y situaciones cotidianas

Las escenas que narra Croqueta y Empanadilla son realmente universales: la membresía del gimnasio al que te suscribes pero nunca vas, el hecho de que uno siempre desplace al otro en la cama o el momento en el que ambos deciden adoptar una mascota. Escenas que todo el mundo conoce, que probablemente ha vivido y que son fácilmente extrapolables a cualquiera que conozcas. Se tratan temas de la convivencia como las tareas domésticas, las fiestas, los paseos y viajes juntos o las mascotas. Destacan las «historias para no dormir», las más abundantes, entorno al momento de irse a la cama o durante la noche. Todo envuelto en un humor blanco que muestra la realidad de los protagonistas tal y como es, tal y como nos ocurre a tantos de nosotros en nuestro día a día.

La mayor parte de los chistes, como el pesado en una fiesta que habla demasiado, el hecho de que una pareja no puede mantener una habitación ordenada o el pedo durmiendo, ya suenan de otros autores como Agustina Guerrero, Sarah C. Andersen o incluso Soppy. Son momentos cotidianos con los que es cierto que se puede contar.

Historias de mascotas

Una de las partes que sí que parece brillante es cuando Croqueta y Empanadilla se plantean adoptar una mascota. Empanadilla quiere un gatito y Croqueta un perro. Cuando Empanadilla va a escoger un gato, todos son realmente monos y preciosos excepto uno, que tiene cara de viejo amargado. También encantó el momento en el que ponen al perro y al gato uno al lado del otro para decidir con cuál de los dos se quedan y ambos tienen una expresión realmente triste. En esas dos historias sí que se ve a una Croqueta y Empanadilla auténticas, originales y únicas.

Croqueta y Empanadilla adoptando una mascota

Estilo artístico y edición

Ana Oncina se ha formado en ilustración y eso queda completamente patente en su obra. A pesar de que el dibujo de una croqueta no debería ser realmente complejo, el hecho de conseguir moldearlo hasta que llegue a las máximas cotas de adorabilidad es complejo. El dibujo de los escenarios es minimalista, pero la autora juega perfectamente con el ritmo narrativo, la orientación clásica de las viñetas y la perspectiva para no aburrirte en ningún momento. El interior del cómic está completamente ilustrado de un negro mate en escala de grises y color salmón.

La edición de La Cúpula destaca por su calidad: tapa blanda con solapas y papel de altísima calidad en su interior con un grosor que recuerda al papel acuarelable. Detalles que contribuyen a generar la sensación de tener en las manos un producto artístico, de calidad y enormemente mono. El cómic está claramente influenciado por la estética kawaii (lo que para los japoneses viene a ser el concepto “adorable”). Las líneas son fluidas, sencillas y la técnica es buena en general. Los personajes son redondos y esponjosos, bien diseñados.

Los bocetos los hace a tinta en papel, después los pasa al ordenador y los colorea mediante Photoshop. La animación ha influido bastante, al principio hacía dibujos más complejos y con más detalles, pero a la hora de animar ha tenido que ir simplificándolos. Los personajes principales no están coloreados: “Empecé haciendo a Croqueta y Empanadilla en blanco y negro con tinta china. Las portadas las hacía con acuarela, pero no me acababan de convencer. Con el apoyo de La Cúpula en el proyecto, la estética fue tomando forma, optamos por el bicolor y tras muchas pruebas nos quedamos con el naranja. Con el estilo tan sencillo que yo tengo no veía el proyecto con grandes matices de color, así que opté por colores planos y que los protagonistas fuesen blancos para que destacasen más”.

Éxito y reconocimiento

El primer cómic (Croqueta y Empanadilla 1) tuvo un gran éxito y en cinco meses agotó su primera edición y 2 reimpresiones. El libro es «tierno, divertido y transmite un increíble buen rollo», señala el editor. ¿Quién dijo que la convivencia era la tumba del amor? El éxito de Croqueta y Empanadilla ya es tal que Ana Oncina tiene muchos seguidores y hasta una línea de productos con estos personajes, que abarca tazas, colchas, cojines e ilustraciones.

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