La figura de Rafael García Santos ha sido siempre un referente en la gastronomía española, un cazador incansable de novedades y talentos culinarios. Su olfato para descubrir lo excepcional lo llevó a seguir de cerca el trabajo de cocineros prometedores, y su influencia se extendió por todo el panorama gastronómico, incluyendo el reconocimiento de platos que, aunque aparentemente sencillos, esconden una complejidad de matices y un profundo respeto por el producto.
En este contexto, la crema de brócoli, lejos de ser un plato menor, adquiere una relevancia especial cuando se enmarca dentro de la filosofía de una cocina que valora la esencia del ingrediente y la maestría en su elaboración.

La Influencia de Rafael García Santos en la Gastronomía
Rafael García Santos siempre reclamaba informaciones sobre las novedades de Barcelona, lo que demuestra su constante interés por el pulso de la cocina. Él fue quien, tras visitar el Abrevadero, un local vintage de un modesto hostal en Poble Sec, avisó sobre el prometedor trabajo de Jordi Vilà. Lo que se cocía en el Abrevadero dejaba presagiar algo bueno, y este tipo de descubrimientos son los que cimentaron la reputación de García Santos como un visionario.
Su búsqueda de la excelencia no se limitaba a la alta cocina. De hecho, la excelencia no está determinada, ya lo sabemos, por el estilo de cocina. Este enfoque abierto y valorativo hacia cualquier propuesta culinaria de calidad es lo que define su legado.
La Crema de Brócoli: Un Plato con Potencial
Aunque no se menciona directamente una "crema de brócoli" específica en los fragmentos proporcionados, la filosofía culinaria que impregna los textos de Rafa Peña, un chef al que García Santos sin duda seguiría de cerca, nos ofrece una pista sobre cómo este plato podría ser concebido. La comida de Peña es un ejemplo de respeto al producto que se usa, sublime, y a la sencillez en su elaboración, siguiendo una filosofía culinaria alejada de cualquier gesticulación técnica o estética en el plato.
Una crema de brócoli, bajo esta premisa, no buscaría la complejidad artificial, sino realzar el sabor inherente del brócoli, con una elaboración impecable que respete su textura y aroma. La búsqueda de la excelencia en la cocina de producto bien ejecutada es un hilo conductor, donde la intervención del cocinero se limita a una cocción impecable, incluso en platos tan sencillos como unas simples cigalas.

El Enfoque de Chefs de Prestigio en Platos Sencillos
La cocina de vanguardia a veces ha destrozado buenos productos y se le ha reprochado un exceso en su manipulación. Sin embargo, ¿qué pasa cuando lo hace también la cocina “tradicional”? La excelencia, aun minoritaria, va ganando terreno, al menos eso creo. Este pensamiento resalta la importancia de la ejecución perfecta, sin importar el estilo.
Consideremos el "consomé de buey de mar con matices de jengibre y marialuisa" o la "sopa de cebolla" con queso cremoso italiano y trufa de verano. Estos ejemplos demuestran cómo un plato tradicional puede elevarse a la categoría de sublime a través de una cuidadosa selección de ingredientes y una ejecución precisa. Una crema de brócoli podría seguir esta misma línea, buscando matices y aromas que complementen y enriquezcan el sabor principal, sin enmascararlo.
En la cocina de chefs como Jordi Vilà o Rafa Peña, la atención al detalle es primordial. Desde el "granizado de vermut, limón confitado, aceite de oliva" que sirve como refrescante inicio, hasta la "coca de calabacín y buey de mar", que se merece entrar en una lista de platos del año. Estos platos, aunque innovadores, mantienen una conexión con el producto y la tradición.
Crema de Brócoli riquisíma y nutritiva
Ingredientes y Combinaciones Inspiradoras
Para la elaboración de una crema de brócoli que honre esta filosofía, podríamos inspirarnos en las combinaciones de sabores presentadas:
- Frescura y acidez: Similar al "granizado de vermut, limón confitado, aceite de oliva", se podría añadir un toque cítrico o un granizado de hierbas frescas para equilibrar la cremosidad.
- Toques picantes: El "nervio picante en muchas de sus formas (mostaza, raifort, jengibre)" se encuentra en varios platos. Unas puntas de jengibre rallado o un toque de mostaza de Dijón podrían añadir complejidad.
- Texturas contrastantes: Así como el "pimiento rojo 'muy escalibado' con yema curada" busca un contraste, la crema de brócoli podría acompañarse de "pistachos concassés y cilantro" para añadir textura y aroma.
- Salsas enriquecedoras: Si bien se critica una mahonesa sin interés, una "mahonesa de cebollino y caviar" o una "salsa de cava hecha a base de aguacate y estragón" demuestran cómo una salsa bien concebida puede elevar un plato.
Considerando la importancia del producto de proximidad y la sostenibilidad, como se ve en el Hotel del Portitxol, la crema de brócoli podría destacar el uso de brócoli fresco de temporada, combinado con otros vegetales del huerto o productos locales.

Ejemplos de Preparaciones con Verduras y Marisco
La versatilidad de las verduras y la forma en que se combinan con otros ingredientes es clave. Por ejemplo:
- Judías verdes con brandada de bacalao y su tripita: Una combinación de tierra y mar que demuestra cómo la simple verdura puede ser el lienzo para sabores intensos.
- Calabacín relleno con una velouté de hinojo: Un plato que resalta la delicadeza de la verdura y la riqueza de la salsa.
- Mini canelón de verduras con bechamel y salsa de tomate: Un ejemplo de cómo incluir verduras perfectamente cocidas en un plato más elaborado.
En este sentido, una crema de brócoli puede ser una base excelente para experimentar con "tropezones" o acompañamientos que le den un nuevo carácter, como "huevas de trucha", "cangrejo real" o incluso "chicharrón frito" para los más audaces.