La tradición de cocinar cordero durante las festividades, especialmente en Semana Santa, es un ritual culinario muy arraigado. Aunque muchas familias aprovechan estos días para salir y disfrutar de la naturaleza, otros prefieren quedarse en casa y preparar platos especiales que reconfortan el alma. Hoy, te presentamos una receta sencilla y deliciosa de cordero guisado con alcachofas y zanahorias, un plato que evoca los sabores caseros de antaño y que es perfecto para compartir en cualquier ocasión.
Esta receta, heredada de generaciones pasadas, se caracteriza por su sencillez, economía y, sobre todo, su exquisito sabor. La clave reside en la calidad de los ingredientes y en el tiempo dedicado a la cocción lenta, que permite que los sabores se fusionen a la perfección.
Ingredientes Esenciales
Para preparar este reconfortante guiso, necesitarás los siguientes ingredientes:
- 400 g de cordero (preferiblemente pierna o cuello para mayor sabor)
- 3 alcachofas
- 2 zanahorias
- 1 cebolla
- 2 dientes de ajo
- ½ pimiento verde
- 200 ml de vino blanco
- Aceite de oliva virgen
- Tomillo fresco
- Sal y pimienta al gusto
- Opcional: Patatas, guisantes, pimentón, tomate concentrado, clavo, laurel
Preparación Paso a Paso
La elaboración de este guiso es un proceso gratificante que culmina en un plato lleno de sabor y tradición. Aquí te detallamos los pasos a seguir:
1. Preparación de las Verduras y el Cordero
Comienza limpiando las alcachofas, retirando las hojas exteriores más duras y pelando el tallo. Córtalas en cuartos. Trocea la cebolla y los dientes de ajo. Corta el pimiento verde en trozos y las zanahorias en rodajas.
Corta el cordero en trozos de tamaño adecuado para el guiso. Si lo deseas, puedes enharinar ligeramente la carne para obtener un caldo más espeso, aunque no es estrictamente necesario.

2. Sofrito y Cocción de la Carne
En una cazuela o una olla a presión, calienta un poco de aceite de oliva. Añade la cebolla y el ajo picados y sofríelos hasta que tomen color. Incorpora el pimiento verde y las zanahorias, y rehoga durante unos minutos.
Añade los trozos de cordero a la cazuela. Sazona con sal y tomillo fresco. Dora la carne por todos lados para sellarla y que conserve sus jugos. Si utilizas pimentón y tomate concentrado, este es el momento de añadirlos y remover suavemente.
3. Incorporación del Vino y Cocción Lenta
Vierte el vino blanco en la cazuela y deja que se evapore el alcohol durante unos diez minutos, raspando el fondo para incorporar los jugos de la carne y las verduras. Este paso es crucial para potenciar el sabor del guiso.
Si utilizas otras especias como clavo, pimienta o laurel, añádelas ahora junto con el cordero y las zanahorias troceadas. Si has optado por la olla a presión, añade agua hasta cubrir los ingredientes y programa unos 35 minutos a temperatura Varoma con giro a la izquierda.

4. Adición de las Alcachofas y Finalización
Cuando el cordero esté tierno, incorpora las alcachofas preparadas. Si las alcachofas son frescas, necesitarán tiempo para cocinarse. Si son cocidas o de conserva, añádelas hacia el final de la cocción, unos 10 minutos antes de terminar.
Si deseas añadir guisantes, incorpóralos también al final, ya que se cocinan muy rápidamente. Rectifica de sal y pimienta al gusto.
Si prefieres un guiso más contundente, puedes añadir patatas cortadas en trozos unos cinco minutos antes de que el guiso esté listo. Fríe las patatas aparte hasta que estén doradas y añádelas a la cazuela.

Consejos para un Guiso Perfecto
La elección de la pieza de cordero es importante. Si bien la pierna es una opción común, el cuello de cordero, más económico, aporta un sabor excepcional y una textura tierna gracias a su contenido graso. Si tienes la oportunidad de conseguir cordero manchego, el resultado será aún más espectacular.
La cocción lenta es fundamental para que la carne quede tierna y los sabores se desarrollen plenamente. Si bien la olla a presión acelera el proceso, una cocción a fuego medio en cazuela durante unos 40 minutos también dará excelentes resultados, dejando un caldo espeso y delicioso.
Cómo limpiar y cocinar alcachofas
Este guiso se puede preparar con antelación, lo que lo convierte en una opción ideal para comidas familiares o cuando se desea tener un plato listo para servir sin prisas de última hora. Dejarlo reposar un poco antes de servir permite que los sabores se asienten y el caldo espese aún más.

El resultado final es un plato reconfortante, lleno de sabor y tradición, perfecto para disfrutar en cualquier época del año, pero especialmente apreciado en los días festivos. ¡Es un plato para mojar pan y disfrutar hasta el último bocado!
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