Las "Pastoradas", también conocidas como "Corderadas", "Corderas", "Villancicos" o "Cantos de la rama", son autos de Navidad de ambiente pastoril y de tipo tradicional. Estas representaciones se conservan en algunas poblaciones de Castilla y hasta hace poco se creía que su pervivencia se limitaba a la provincia de León.
Ampliando los Límites de una Tradición Ancestral
La publicación de Joaquín Díaz de una nueva "Pastorada" en Castroponce, provincia de Valladolid, sugiere que esta tradición no se ha limitado a las fronteras artificiales de las divisiones provinciales. Por el contrario, es probable que este fenómeno cultural se extienda por una región mucho más amplia, abarcando límites que podrían retrotraerse a la Edad Media. Por lo tanto, no se debe descartar la aparición de nuevas "pastoradas" en pueblos de los antiguos reinos de León y Castilla, ni asumir que la tradición se localice en ámbitos tan reducidos como una villa, una comarca o una provincia.

Orígenes y Primeras Investigaciones
Las primeras noticias sobre la existencia de esta tradición, que consiste en la representación de obras teatrales en las iglesias durante la Navidad, con el tema principal de la adoración de los pastores, fueron dadas a conocer por don Luis López Santos en 1947. Este catedrático de Literatura y canónigo de la catedral de León examinó las características de estos autos navideños, citando numerosos pueblos de la provincia de León donde la tradición se conservaba. En su estudio, estimó que "la costumbre disminuye o es nula en la provincia de Valladolid, que penetra en el occidente de Zamora y que dentro de la provincia de León parece no existir en los partidos occidentales de Astorga, Ponferrada y Villafranca". Esto llevó a considerar a la capital leonesa como el centro geográfico de las "Pastoradas", limitando su difusión prácticamente a la provincia.
Nuevos Descubrimientos y el Verdadero Centro Geográfico
Sin embargo, las estimaciones iniciales no deben mantenerse en la actualidad. Una investigación exhaustiva, que ha durado varios años, ha revelado que no todos los pueblos citados por López Santos conocen la tradición, ni tienen memoria de ella. Además, hay otros muchos pueblos no mencionados donde sí se conoce y ha sido representada hasta hace no mucho tiempo. Esta investigación ha concluido que León no es el centro geográfico de la tradición, sino Sahagún.

Es importante destacar que aún quedan muchas versiones por descubrir, recluidas en aldeas y pueblos de las provincias de León, Valladolid, Palencia y Zamora, desconocidas hasta ahora por investigadores y el público en general. El redescubrimiento de la "Pastorada" de Castroponce por Joaquín Díaz es un claro ejemplo de ello, lo que subraya la necesidad de intensificar la búsqueda en nuevas localidades y comarcas. Los hallazgos en este campo son de vital importancia para un capítulo aún incompleto de la historia de la literatura española: el del teatro medieval castellano.
Literatura y tradición oral en Tiempo de Literatura
Reliquias Literarias de la Tradición Oral
Estas "Pastoradas" no son solo una recopilación de textos y melodías de alto valor folclórico. Son, ante todo, el rescate de verdaderas reliquias literarias totalmente desconocidas que tuvieron su origen en la Edad Media y han llegado hasta nuestros días por tradición oral. Los investigadores de la literatura han buscado tradicionalmente en archivos y fuentes escritas, asumiendo que toda la información debía estar allí, olvidando en muchas ocasiones indagar en la tradición oral. Sin embargo, como en el caso del romancero, la tradición oral es una fuente de insospechados y fantásticos tesoros literarios.
La Uniformidad de la Tradición y la Divergencia de las Versiones
Todas estas "Pastoradas" pertenecen a una misma tradición, siendo versiones de un mismo modelo hipotético que, a lo largo de los siglos, ha desarrollado una infinidad de variantes. Este fenómeno es similar al del romancero: partiendo de un texto antiguo y desconocido, las sucesivas repeticiones del auto han producido una acumulación de materiales divergentes, aunque sujetos a una misma intención dramática. Así, se puede hablar de versiones más o menos arcaicas, emparentadas, evolucionadas, degradadas o valiosas.
La "Pastorada" de Castroponce, por ejemplo, es una versión muy modernizada con retoques "cultos", especialmente en el anuncio del ángel y las discusiones entre los pastores. Parece tener como modelo un mismo manuscrito que las versiones de Laguna de Negrillos y Quintanilla de los Oteros, en la provincia de León. Este manuscrito, o cuaderno de apuntes textuales, pudo haber viajado entre estas tres localidades.
Comparación de Versiones: Castroponce vs. Villamarco
Un panorama distinto presentan las versiones de otros pueblos de León, donde el auto se ha conservado totalmente versificado y las variantes observadas son imputables a la tradición oral. A continuación, se comparan dos fragmentos del mismo momento dramático entre las versiones de Castroponce y Villamarco, cuando los pastores se han acostado a dormir, un ángel aparece cantando la buena nueva y el Mayoral, que ha quedado en vela, exclama aturdido:
CASTROPONCE: "¡Santo Dios! ¡Virgen santísima! ¡Qué palabras acaban de oír mis oídos, y qué paraninfos tan bellos acaban de ver mis ojos, y qué luz tan resplandeciente, que alumbra más que el lucero de la mañana! ¡Qué maravilla y qué prodigio! ¡Qué misterio tan grande! Pero, Señor, ¿estaré soñando, despierto o dormido? Casi no lo puedo creer; yo estoy turbado, extasiado y aturdido. ¿Y qué haré en este caso? Nada puedo hacer porque en estos mismos momentos se me acaba de oscurecer aquella clara luz que en lo alto divisaba. Mis compañeros duermen a pierna suelta y no me parece bien llamarles. Y si me echo, no duermo; de pie no puedo estar porque me están temblando las pantorrillas. Al fin, volveré a mi cama y si vuelve a repetirse llamaré a mis camaradas."
VILLAMARCO: "Jesús, Jesús, qué prodigio; Jesús, Jesús, qué portento. ¿Qué es aquello que diviso? ¿Qué es lo que en el alto veo? ¿Qué luces maravillosas y que brillante lucero se ha aparecido esta noche en este santo templo? Parece la voz de un ángel que ha venido desde el cielo a traernos los anuncios a mí y a mis compañeros. Yo me doy por informado. Pero ya se me deslumbró aquel brillante lucero. ¿Qué voces son las que a mí estando en profundo sueño me despiertan y me dicen que vayamos a Belén y que vayamos corriendo? ¿Qué haré yo en este caso? Pero yo a mis compañeros no los tengo de avisar porque me dirán que sueño. Serán todos contra mí y dirán que me divierto. Que los cánticos que oigo y el resplandor que yo veo lo hago por diversión y por quitarles el sueño. Hasta oír anuncio nuevo pues volveré a recostarme y haré que duermo y no duermo; si me vuelve a repetir la dulce voz un soneto yo les llamaré con tiempo."
Este fragmento ilustra las diferencias: una estructura versicular frente a otra prosificada, un lenguaje poético frente a uno vulgarmente trastocado, un léxico romancístico frente a uno ordinario y degradado, y un discurrir progresivo y eficaz frente a otro reiterativo y menos poético.
Otro ejemplo, dentro de los ofrecimientos de los pastores:
CASTROPONCE: "Yo te ofrezco, mi Niño, tres avellanas por ser las tres potencias que tiene el alma."
VILLAMARCO: "De avellanas un puño traigo a tus plantas por ser hijo de Ave llena de gracia."
La segunda versión demuestra un mayor grado de poeticidad al jugar conceptualmente con la fonética de las palabras y montar sobre ella una metáfora bíblica.
Estructura Dramática de las Pastoradas
A pesar de estas diferencias, la estructura dramática de las "Pastoradas" es idéntica. Sobre un momento dramático nuclear -el anuncio del ángel y las siguientes disputas entre pastores- se acumulan una serie de episodios de tipo narrativo o lírico, villancicos, presentaciones, ofrecimientos y despedidas de distinta procedencia e inspiración. Estos elementos se fueron incrementando a lo largo de los años, como materiales de aluvión, hasta conformar lo que son hoy.

Las divergencias y diferencias entre las distintas versiones son mayores en estos segundos episodios, que no son estrictamente dramáticos, aunque se representen. Sin embargo, todos ellos tienen un mismo propósito y desempeñan un mismo papel dentro de la representación. Algunas "Pastoradas" se inician con el bando de empadronamiento del Emperador, otras incluyen la presentación de cada personaje, otras solicitan y obtienen permiso del cura para la representación en la iglesia, algunas intercalan múltiples villancicos sin relación con la trama dramática, otras tienen hasta dos episodios de ofrecimientos y, finalmente, algunas concluyen con dos o incluso tres despedidas sucesivas.
Originalidad y Tradición Pre-Manrique y Encina
La verdadera novedad y originalidad de la "Pastorada" como representación teatral no radica en estos segundos episodios, que son una sucesión incoherente de cantos y relatos acumulados sin un papel dramático. Reside en el momento justo del anuncio del ángel y los diálogos entre pastores; este momento dramático es el núcleo de toda la tradición. Los parecidos con los autos de Navidad del ciclo del "Officium Pastorum" de Encina, Lucas Fernández, Gil Vicente y otros autores de los siglos XVI y XVII son muchos, ya que todos pretendían ejemplificar el texto evangélico de San Lucas (cap. 2, vv. 8-20).
Sin embargo, las diferencias son tan significativas que se puede afirmar que las "Pastoradas" no nacieron como una "popularización" de textos cultos. Por el contrario, el esquema dramático de la "Pastorada", el tratamiento de los personajes, el hecho de que la representación se haga en la iglesia, la participación de todo el pueblo en el acto, la ubicación del auto en la Misa del Gallo, entre otros factores, sugieren que se trata de una tradición anterior a Gómez Manrique y Encina. Es más, estos autores y sus seguidores probablemente "codificaron" unos textos basándose en una tradición antigua y bien conocida por ellos.

De esta manera se puede explicar el silencio casi absoluto sobre el teatro en Castilla desde el siglo XII al XV, que se rompe de repente con un clamor de autos navideños y pastoriles en los que participan la mayoría de los autores de los siglos XVI y XVII. Aunque es difícil probar que estas "Pastoradas" que hoy conocemos fueran los modelos que tomaron nuestros primeros dramaturgos, es más que indudable que pertenecen a esa tradición primitiva de la que bebieron desde Gómez Manrique y Fray Íñigo de Mendoza hasta Lope de Vega y Vélez de Guevara, pasando por Juan de la Encina y Lucas Fernández.
La Transmisión y las Manipulaciones de la Tradición
El tradicionalismo que ha permitido que estos autos pastoriles lleguen hasta nuestros días no ha sido uniforme ni ha estado exento de manipulaciones profundas. Todas estas "Pastoradas" derivan de un mismo modelo, pero no todas las versiones han tenido la misma historia en su transmisión. Frente a las versiones que han pervivido siguiendo una tradición oral más o menos pura, conservando un mayor grado de autenticidad y valor poético, están aquellas que en un momento determinado, no muy lejano, recogieron la tradición anterior, pero no ya oralmente (o al menos no en toda la extensión de los textos), sino a través de copias escritas que reconstruyeron y modernizaron los textos antiguos.
Estas segundas versiones presentan un menor grado de "purismo" y están contaminadas por innumerables personalismos. Un ejemplo es la versión de Laguna de Negrillos, cuyo depositario de la tradición, José Murciego Gómez, conocido como Pepe el Rubio, se convirtió en versificador e introdujo un episodio de despedida que comienza: "Hoy día de Nochebuena por ser noche de alegría a la Virgen de la Aldea le damos la corderilla. La pagamos entre todos, eso ya estaba en el trato, y yo por ser el más rubio recitaré este relato..."
Las versiones de Laguna de Negrillos, Castroponce y otras pertenecen a estas versiones modernizadas que han roto la cadena oral en la tradición. No obstante, siguen siendo tradicionales, no solo porque mantienen el esquema dramático tradicional y conservan fragmentos intactos, sino porque poseen originalidades concebidas siguiendo el más puro tradicionalismo y porque, en definitiva, en ellas perviven los rasgos más arcaicos y singulares de esta tradición popular.