Por fin os traigo una de esas recetas que tenía en la carpeta de 'pendientes' desde hace mucho tiempo, pero por unas cosas o por otras, no había publicado. Está buenísimo, cremoso, con tropezones, una pasada. Es una copa deliciosa, elegante y festiva, que se convertirá en tu plato estrella esta Navidad.
El helado es un postre con una larga historia. Muchos creen que se trata de una posibilidad del adelanto tecnológico y se sorprenden al descubrir que varios siglos antes de Cristo se disfrutaban sus placeres refrescantes. El secreto fue aprovechar el hielo de la cima de las montañas y transportarlo.
Esta copa helada de turrón y nata es ideal para disfrutar en cualquier estación del año, de verano a Navidad. Lo mejor de todo es que lleva ingredientes sencillos, que solemos tener en la despensa de casa o que podemos buscar de una forma sencilla.
El helado de turrón es una auténtica delicia con sabor a sur, con miel, almendras y pistachos que recuerdan a los dulces provenzales. Si te gusta el helado y el turrón, no puedes dejar de prepararlo.

Ingredientes para una Copa Helada de Turrón y Nata (4 porciones)
- 250 ml de leche entera agradable y fría
- 100 ml de nata líquida entera (30 % MG)
- 80 g de turrón tierno (preferiblemente de Jijona)
- 40 g de miel
- 1 yema de huevo
- Azúcar al gusto (opcional, si el turrón no es muy dulce)
- Piel de limón y canela en rama (para infusionar la leche, opcional)
- Almendras laminadas o trozos de turrón para decorar (opcional)
Preparación de la Base del Helado
El primer paso es preparar los ingredientes con los que vamos a aromatizar la leche. Pon en una cacerola amplia la leche y coloca a fuego medio. Cuando rompa a cocer, retira y echa la rama de canela y la piel del limón. Bajamos la temperatura y retiramos del fuego, añadimos la piel del limón y las ramas de canela.
Mientras, parte por la mitad la tableta de turrón. Un trozo, córtalo en cubos de pequeños, como de medio centímetro; y la otra mitad, pícala muy fina. Cortar el turrón en trozos pequeños. Ponerlo en un cazo con la leche y la miel. Calentar a fuego lento, removiendo regularmente, hasta que el turrón se haya derretido por completo y la mezcla esté homogénea.
En un bol las yemas con el azúcar y bate con unas varillas durante un buen rato, hasta conseguir una crema de color claro. Al principio cuesta un poco, pero poco a poco, el azúcar se va deshaciendo y la crema va blanqueando.
Retira la rama de canela de la cacerola con leche e incorpora la nata. Pon a fuego bajo y deja que vaya tomando temperatura. Añade la crema de yemas y azúcar, el turrón en cubos y la pizca de sal. Mantén a fuego bajo unos minutos, sin dejar de remover con las varillas, para que vaya espesando. Este proceso puede tardar unos 10-15 minutos.

Deje que la mezcla se enfríe un poco y, a continuación, añada la nata y, si lo desea, la yema de huevo. Bata la mezcla en una batidora o batidora de mano hasta que quede suave.
Nadie se lo cree de que se hace tan fácil. HELADO de turrón casero muy cremoso. Pocos ingredientes
Método para Congelar el Helado
Con Heladera
Mete en el frigorífico durante 4 horas y, cuando esté bien frío, añade poco a poco a la heladera, teniéndola en marcha (si no, la crema se pegará a las paredes y al fondo y se estropeará). Bate en la heladera durante unos 20-30 minutos (según la potencia de la heladera, hasta que veas que la crema toma consistencia).
Prepara el recipiente o recipientes donde vayas a echar el helado. Es importante trabajar muy rápido para que el helado no se vuelva a derretir, así que ten al lado las tarrinas y una espátula de silicona para rebañar bien el vaso de la heladera. Para la heladera y, con un cazo, reparte el helado en las tarrinas. Tapa y mete en el congelador. En un par de horas estará perfecto.

Sin Heladera (Método Manual)
Si no tenemos heladera, ponemos la mousse en un recipiente, lo tapamos bien y lo ponemos en el congelador, antes de que se congele del todo, removeremos enérgicamente con un tenedor para romper los posibles cristales de hielo. Repetiremos esta operación dos veces más.
Vierta la preparación en un recipiente con tapadera e introduce en el congelador. Saca cada media hora y, con una varilla, mezcla bien para romper los cristales de hielo que se hayan formado. Deberás hacerlo durante las primeras 3 o 4 horas, para conseguir que el helado quede cremoso. Deja otras 3 o 4 horas de reposo en el congelador.
Mantecar es convertir la crema que tenemos en una especie de mantequilla donde debemos ir rompiendo los posibles cristales de hielo a través del movimiento e introduciendo aire a la mezcla, es el paso más importante para lograr nuestro objetivo: el helado cremoso. Durante la primera hora recomiendo hacerlo cada diez minutos, después cada treinta minutos y así unas tres veces. Luego dejamos definitivamente en el congelador hasta el día siguiente.
Consejos Adicionales y Variaciones
- Tipo de turrón: Para esta receta es mejor no usar turrón duro. El turrón duro no se integra igual y deja trozos demasiado firmes.
- Infusión de leche: Es obligatorio infusionar la leche con limón y canela. Mejora muchísimo el sabor final. Si lo omites, el helado será más plano y tendrá menos matices.
- Sustitutos de la nata: Puedes sustituir la nata por leche evaporada o nata vegetal, pero perderás cremosidad.
- Textura: La heladera facilita que los cristales sean más pequeños, pero sin heladera también queda fantástico si sigues los ciclos de batido manual.
- Conservación: Este helado dura hasta un mes en el congelador sin perder calidad.
Servir y Disfrutar
Sacamos del congelador un rato antes de servirlo. Para servir ponemos la crema de turrón en el fondo de las copas o vasitos y una vez estén todas servidas ponemos por encima la nata. Puedes decorar con virutas de chocolate, trocitos de turrón, algún barquillo, almendras tostadas o pistachos triturados.
Para añadir un poco más de indulgencia, añade un chorrito de caramelo justo antes de servir o añade trocitos de chocolate blanco al helado. Las almendras son frutos secos ricos en propiedades nutricionales. Son fuente de fibra, proteínas, vitaminas E y B, ácidos grasos saludables y minerales esenciales como fósforo, hierro y calcio. Su aporte es significativo incluso en consumo de pequeñas cantidades de almendras.
