Cómo congelar tomates asados paso a paso para preservar su sabor

La necesidad de conservar los tomates durante más tiempo sin que se estropeen es primordial para muchas personas. Aunque a muchos nunca se les haya ocurrido, el tomate es uno de los ingredientes más populares y preferidos en el mundo entero, protagonista absoluto en las recetas crudas y en la cocina mediterránea. Su sabor dulce con toques ácidos combina de manera estupenda con prácticamente los ingredientes de nuestra despensa.

El verano es la mejor estación del año para disfrutar de los tomates, hay abundancia de esta fruta cargada de vitaminas y de sabor, y además hay variedad. Es posible congelar todas las variedades y formas de tomate, desde los pequeños tomates cherry hasta los sabrosos Raf y aquellos que vienen en rama.

Variedades de tomates

Congelar tomates enteros: ventajas y desventajas

Se pueden congelar tomates enteros, pero hay que tener en cuenta que el espacio que ocupan en el congelador es muy superior a cuando se congelan triturados. La mayoría de nosotros tenemos congeladores más o menos pequeños y en ese caso el ahorro de espacio es fundamental. Otro inconveniente sería que una vez descongelados, los tomates no sirven para utilizarlos en ensalada porque el tomate pierde en parte su textura, al igual que ocurre con otros alimentos. Sin embargo, habría una posibilidad de utilizar el tomate congelado en ensalada, y es poniéndolo muy picado, cortado en trocitos pequeños.

Como ya mencionamos previamente, el frío afecta la textura del tomate, pero para nada afecta su sabor vibrante y ácido. El tomate es un ingrediente versátil que, aunque pierda su textura original al congelarse, sigue siendo perfecto para muchas preparaciones culinarias.

Pasos para congelar tomates enteros

La forma más sencilla de congelar los tomates es congelarlos enteros. Para ello, sigue estos pasos:

  1. Lavar y secar: Primero hay que lavar muy bien los tomates y secarlos con un trapo.
  2. Preparación opcional: Hay la posibilidad de quitar la parte del pedúnculo antes de congelarlos, pero no es estrictamente necesario. No obstante, es cómodo para desprender fácilmente la piel cuando se vayan a descongelar. De manera opcional, se pueden pelar los tomates para eliminar el tallo y el núcleo leñoso, si planean usar los tomates enteros en los próximos meses.
  3. Congelación inicial: Después simplemente es cuestión de ponerlos en una bandeja extendidos en el congelador.
  4. Almacenamiento: Una vez que están congelados, se deben introducir en una bolsa de congelación extrayendo el máximo de aire posible.

Proceso de congelación de tomates

En estas condiciones, se mantendrán hasta por seis meses. Pasado ese tiempo, puede pasar que los tomates comiencen a perder su sabor y consistencia. Ahora bien, los tomates congelados no son apropiados para comerlos después en ensalada o en cualquier otra elaboración culinaria similar, pues pierden su textura y algo de sabor. Cuando los tomates se descongelan son ideales para cocinar, para hacer todo tipo de guisos, sopas, salsas y demás.

Alternativas a los tomates enteros congelados

Hace ya bastante tiempo se enseñó a congelar el tomate triturado, algo que resulta muy cómodo sobre todo para la preparación de sofritos. A muchas personas les gusta congelar los tomates triturados en una cubitera de hielos y así, cuando los necesitan, sacan solo aquella cantidad de tomate triturado que les hace falta y el resto se mantiene congelado. Algo que no se puede hacer si congelamos el tomate triturado en recipientes grandes.

Mismo fraccionar el tomate es posible, sea en trozos grandes o pequeños. Esto puede ser útil si se sabe de antemano para qué se van a utilizar los tomates, ahorrando tiempo en la preparación posterior.

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Uso de los tomates congelados

Una vez descongelados, los tomates saldrán suaves y acuosos del congelador. Resultarán perfectos para mezclar en crema de verduras o preparar salsa de tomate para un plato de pasta o lasaña. Normalmente, cuando se quieren conservar tomates de verano para los meses de invierno se hacen conservas, pero hay otras formas de preservarlos varios meses y no es necesario pasar mucho rato en la cocina; lo más sencillo es congelar los tomates enteros, después se podrán utilizar para hacer salsas, guisos y demás. Ahora sí, cuando la receta lo pida, tendrás tomate listo para usar y de múltiples maneras.

Cuando los tomates se descongelan, son ideales para cocinar, para hacer todo tipo de guisos, sopas, salsas y demás. El poder conservar los tomates durante más tiempo sin que se estropeen es algo que resulta muy práctico para optimizar el uso de este delicioso ingrediente en la cocina.

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