Cómo congelar puré de verduras para tener comidas saludables siempre a mano

Los purés de verduras o cualquier crema de hortalizas son una solución magnífica para las cenas de días en los que no te apetece cocinar pero sí algo sabroso y saludable. Ligeros, reconfortantes y sabrosos, no necesitan más que un panecillo y un poco de queso para dejarnos satisfechos.

El lado malo es que su preparación lleva algo de tiempo y cuando llegamos a casa después de un largo día de trabajo, quizás no nos apetezca nada ponernos a cocinar. Por eso, congelar purés de verduras es muy práctico para planificar menús con antelación o para tener reservas que pueden solucionar una cena en apenas unos minutos. Así, tener sopas caseras en el congelador es una forma sencilla de organizarse: ahorra tiempo y energía. En los días de prisa o cansancio, una ración caliente y cremosa puede resolver la comida y reconfortar al instante.

Prepararlas con antelación ayuda a comer mejor, reducir el desperdicio y mantener el orden en semanas complicadas. No hay improvisación, solo el gusto de servir algo hecho con calma. Congelar cremas sin que pierdan textura ni sabor no es cuestión de suerte, sino de método.

Variedad de purés de verduras en recipientes para congelar

Preparación de las verduras para el puré

Cuando nos planteamos una especie de batch cooking en casa y ser así de productivos en nuestras cocinas, es importante tener en cuenta una serie de aspectos que nos aseguren que nuestros purés y cremas de verduras y hortalizas no pierden valor nutritivo por el camino.

  • Selección: Siempre conviene comprar verduras frescas que muestren un aspecto atractivo, sin manchas y con la piel tersa y brillante. En el caso de las verduras de hoja, asegurarse de que estas estén bien tersas.
  • Limpieza: Antes de cocer las verduras y hortalizas es necesario limpiarlas bien y rápido en abundante agua fría, secarlas y desechar las partes no comestibles, como los tallos en el caso de las espinacas frescas, acelgas, apio, etc.
  • Piel y fibra: La piel es una importante fuente de fibra, así que no conviene pelar las verduras y hortalizas. En caso de hacerlo el sabor de nuestros purés y cremas no cambiará, simplemente serán menos nutritivos.
  • Troceado: Conviene trocear las verduras y hortalizas para que la cocción sea más rápida.

Proceso de cocción

A la hora de preparar purés y cremas de verduras y hortalizas, podemos usar una olla tradicional, una olla a presión o una olla superrápida. Esta última no solo nos ahorra mucho tiempo sino también energía.

EL COMIDISTA | La crema de verduras perfecta

Opciones de congelación: verduras cocidas o puré terminado

Una vez cocidas las verduras y hortalizas podemos hacer dos cosas: congelar las verduras y hortalizas tal y como están o triturar y congelar los purés y cremas terminados.

  • Congelar verduras cocidas: Si optamos por lo primero, es decir, por congelar las verduras y hortalizas tal y como están, las repartiremos junto con su líquido correspondiente en recipientes aptos para congelación.
  • Congelar puré terminado: Si optamos por lo segundo, trituramos las verduras y hortalizas y repartimos el puré o crema en recipientes aptos para congelación. Si hemos preparado cantidad para siete días, por ejemplo, usamos siete recipientes para su congelación. Dejamos que se enfríen lo más rápidamente posible, y cuando estén a temperatura ambiente, metemos los recipientes en el congelador al máximo de frío.

Es importante recordar que los congeladores son principalmente “conservadores”, es decir, conservan los alimentos ya congelados.

Consideraciones importantes al congelar purés

Congelar parece sencillo y esencialmente lo es, pero también es fácil cometer algunos errores básicos que pueden estropear por completo un plato o un producto. Congelar cremas de verduras es muy práctico para planificar menús con antelación o para tener reservas que nos pueden solucionar una cena en apenas unos minutos.

Qué purés congelar y cuáles evitar

Aunque el congelador puede ser nuestro gran amigo en la cocina, no todos los alimentos se pueden congelar. Las sopas y cremas se transforman con el frío. El agua que contienen se convierte en cristales que rompen la emulsión, esa unión invisible entre grasa y líquido, y alteran la textura. El resultado puede ser una crema con aspecto granuloso o líquido separado.

Para evitarlo, basta con seguir unos principios sencillos:

  • Creencias muy lácteas: En general, conviene evitar las cremas muy lácteas, especialmente las que lleven una gran cantidad de nata, crema de queso o yogur. Estas cremas no se echarán a perder y muchas veces podremos “recomponerlas” volviendo a triturarlas, pero la textura final no será exactamente la misma que recién hecha. Si la vamos a servir a invitados, es mejor evitar la congelación de estas cremas. Las que contienen lácteos (nata, leche, queso o yogur) tienden a separarse al recalentarse, y pierden esa textura sedosa que las define.
  • La patata: Otro producto muy frecuente en cremas de verduras es la patata, que ya sabemos que no congela bien y por eso hay que evitarla en los guisos a congelar. Integrada en las cremas la patata sí da mejores resultados, siempre que esté bien triturada y que la proporción con los demás ingredientes no sea excesivamente alta. Si se sustituye parte por coliflor o puerro, la crema conserva su cuerpo y suavidad. Al recalentar, se puede añadir un poco de leche o caldo y triturar de nuevo.
  • Verduras con exceso de agua: No incluir pasta ni verduras con exceso de agua. Tras descongelar, se deshacen y arruinan el conjunto.

Tipos de purés que congelan bien

Algunas cremas de verduras son especialmente aptas para la congelación, manteniendo su sabor y textura:

  1. Crema de calabaza y zanahoria: Una combinación dulce y suave, perfecta para congelar. La calabaza asada y la zanahoria cocida se mezclan con un caldo vegetal y un toque de especias. Al recalentar, basta un hilo de nata o una nuez de mantequilla para devolverle brillo.
  2. Crema de setas al vino blanco: Setas salteadas con cebolla y un toque de vino blanco que concentra el aroma. Una base que resiste el frío sin alterarse. Al calentarla, un poco de nata o mantequilla devuelve su textura aterciopelada.
  3. Crema de maíz con pimienta negra: El maíz dulce es agradecido con la congelación: mantiene sabor y estructura. Prepara la base con maíz, cebolla y caldo, y añade la nata solo al servir. La pimienta recién molida refuerza el aroma.
  4. Crema de espinacas y puerro: Conviene cocer las hojas lo justo antes de triturar. El exceso de cocción apaga el color y el sabor. Congélala sin nata y añádela al final, para conservar su tono verde y su textura ligera.
  5. Crema de batata con jengibre y leche de coco: Dulce y especiada, con el toque cálido del jengibre. La grasa vegetal del coco tolera bien el frío, de modo que esta crema puede guardarse completa y recuperarse sin esfuerzo: bastará con calentar a fuego suave.
  6. Crema de coliflor con queso curado: La coliflor es una base noble: su pectina natural estabiliza la mezcla. Congélala sin el queso y añádelo al calentar, fuera del fuego, para que se funda sin hervir.
  7. Crema de tomate asado con albahaca: Los tomates asados ganan profundidad al pasar por el congelador. Al recalentarlos, un toque de nata o de aceite de oliva basta para devolver su textura redonda y su color vivo.
  8. Crema de calabaza especiada con curry y yogur: La calabaza se enriquece con curry o comino, que realzan su dulzor natural.
Etiquetado de purés congelados con fecha y contenido

Envasado y almacenamiento

Mi recomendación a la hora de congelar es hacerlo siempre habiéndolo planificado. Además yo aconsejo congelar por raciones, individuales o para dos personas, si somos muchos en casa. Así es más fácil calcular las cantidades que necesitamos a la hora de descongelar.

  • Recipientes adecuados: Es importante dividir los purés caseros en varias raciones y utilizar recipientes adecuados para poder descongelar o recalentar solo la cantidad necesaria. Congelar las raciones en tuppers herméticos de plástico o, mejor, en bolsas de congelación. No llenéis las bolsas o recipientes hasta el borde, sino que es mejor que dejéis un espacio para que el líquido al congelarse tenga sitio suficiente para expandirse. Usar recipientes adecuados y dejar espacio, el líquido se expande y podría abrir la tapa.
  • Etiquetado: Si guardas las comidas en los multiporciones Béaba® o en los Portion Clip (sin bisfenol A), tienen una zona de marcado en la tapa que permite identificar su contenido ¡Son súper prácticos! Es bueno que les pongáis el nombre de la sopa o crema y la fecha de congelación.
  • Enfriamiento: Tras la cocción, recuerda enfriar los alimentos en los tarros a temperatura ambiente durante al menos 30 minutos. De lo contrario, corres el riesgo de bajar la temperatura de tu congelador. Enfriar por completo antes de congelar. Guardarlas aún templadas genera vapor y cristales de hielo.
  • Posición: Para la congelación en bolsas, es mejor ponerlas en posición horizontal para que el puré se congele de forma plana.
Tipos de recipientes para congelar purés

EL COMIDISTA | La crema de verduras perfecta

Descongelación y recalentamiento

La organización es importante para que no nos pille el toro el día que queremos consumir nuestro puré. Para descongelar los purés y cremas de verduras y hortalizas, pasamos los táperes a la nevera y dejamos que se descongelen en frío (entre 2º C y 3º C).

Pautas de descongelación

  • Descongelación en frío: Si no queremos encontrarlo como una piedra el día, conviene dejarlo descongelar en la nevera durante 48 horas. Se recomienda sacar la comida congelada la víspera o unas horas antes dejándola en la parte menos fría de la nevera, porque así el proceso es más gradual y se evitan riesgos sanitarios.
  • Descongelación rápida: Si no tienes tiempo, puedes descongelarlos en el microondas. En este caso, remueve bien la mezcla una vez calentada para asegurar una temperatura uniforme y comprueba que no esté demasiado caliente.
  • Nunca a temperatura ambiente: ¡Nunca descongeles los potitos a temperatura ambiente! El riesgo de proliferación de bacterias es muy alto.
  • Descongelar directamente al fuego: Otra opción es poner el puré un poco bajo el grifo hasta que se despegue del envase. De ahí, pasarlo a la ollita directamente y descongelarlo al fuego, removiendo. Así en 5 minutos la tenemos lista.

Pautas de recalentamiento

  • Homogeneización: Al descongelar purés, estos aparecen desestructurados. La parte líquida se ha separado de la sólida y solo es necesario batir el puré unos segundos antes de calentarlo.
  • Remover: Las pongo en una olla para calentarlas y remuevo bien. Recalentar despacio, a fuego bajo, sin prisas. Remover con frecuencia evita que se agarre y mantiene la textura uniforme.
  • Ajuste de sabor: Durante la congelación es normal que se concentren los sabores, por eso es preferible quedarnos cortos de sal o aderezos intensificadores.
  • Ajuste de textura: Algunas comidas como las que son a base de patata tienen una textura menos agradable una vez descongeladas: basta con volver a mezclar añadiendo un poco de agua o leche. La textura volverá a ser suave y agradable. Los alimentos que contienen mucha agua (como el puré de calabacín) pueden quedar demasiado líquidos tras la congelación, así que les puedes añadir un poco de almidón, como sémola o cereales infantiles, que espesarán la textura de la preparación.
  • Lácteos: Congelar sin nata, leche ni queso. Los lácteos se incorporan al final, cuando la sopa se recalienta, y solo hasta el punto de calor: sin hervir.

tags: #congelar #pure #de #verduras