Los postres más deliciosos y emblemáticos del mundo

De norte a sur y de este a oeste, viajamos con el paladar para descubrir el lado más dulce de cada rincón del planeta. Aunque cada uno tiene su favorito, es innegable que los postres son pequeños placeres que encienden todos los sentidos.

Mapa mundial de postres icónicos

Postres emblemáticos de Europa

Italia: Tiramisú y Gelato

El tiramisú es, sin ninguna duda, el postre más emblemático de Italia. Su origen se lo disputan dos regiones: Véneto y la Toscana. Para elaborar un auténtico tiramisú, el secreto está en utilizar galletas savoiardi, remojarlas bien en fuerte expreso y mezclarlas con crema dulce de mascarpone.

Tiramisú con café y cacao

El gelato italiano es el helado en mayúsculas, un verdadero arte culinario. Además de ser más sano (se elabora con menos grasa y azúcar), utiliza productos naturales y es más cremoso e intenso que el helado. Hay de todos los sabores imaginables. Cruzarse con una gelatería en cualquier ciudad italiana es un placer para todos los sentidos.

España: Crema Catalana y Ponche Segoviano

La crema catalana, suave, sabrosa y con una fina superficie caramelizada crujiente, es un postre de origen medieval. Muy típica del día de San José (19 de marzo), esta crema quemada es todo un regalo para el paladar y uno de los más antiguos de Europa. Lo tradicional es presentarla en un recipiente de barro.

Crema catalana en recipiente de barro con azúcar caramelizado

El ponche segoviano es una de las recetas dulces más populares y tradicionales de la provincia de Segovia, en Castilla y León. El origen de este postre se lo debemos al confitero Frutos García Martín, quien fue el primero en comercializar este delicioso pastel en 1926. Su elaboración sigue un patrón tradicional, consiguiendo un bizcocho de forma rectangular realizado con harina, huevos y azúcar, que una vez rociado con jarabe compuesto de agua y azúcar a partes iguales, se rellena de crema pastelera y se cubre de una fina capa de mazapán. Finalmente se adorna con azúcar glas, sobre el que se aplica una pieza de hierro al rojo vivo que derrite el azúcar dibujando unos rombos de color tostado que le confieren su aspecto característico.

Así se hace el auténtico ponche segoviano | Vamos a ver

Este postre se caracteriza por su combinación muy acertada de capas de bizcocho empapado en almíbar entre las cuales va un relleno de crema de yema (o crema pastelera), todo ello forrado con una fina lámina de mazapán y espolvoreado generosamente con azúcar. La receta original es secreta y está patentada. Tal fue el éxito de este pastel que hasta el mismo rey Alfonso XIII, que veraneaba en la Granja, animó a este pastelero a que presentara este delicioso pastel en la Exposición Universal que tendría lugar en Barcelona en 1929.

Receta del Ponche Segoviano

Aunque la receta original es un secreto bien guardado, existen muchas versiones que se acercan a su sabor original. A continuación, presentamos una de las formas de preparación de este delicioso postre.

Ingredientes para 8-12 personas
  • Bizcocho: 8 huevos, 150 g de azúcar, 200 g de harina medio fuerte, 100 g de harina de arroz (o fécula de patata), 25 g de mantequilla, 2 cucharadas de agua templada.
  • Almíbar: 250 g de azúcar, 200 ml de agua, 1 copa de vino dulce (opcional).
  • Crema de yema: 7 yemas de huevo, 150 g de azúcar, 75 ml de agua.
  • Mazapán: 500 g de almendra molida, 500 g de azúcar glas, 1 o 2 claras de huevo.
Preparación
  1. Bizcocho: Separar claras de yemas. Batir las claras con una pizca de sal a punto de nieve. Batir las yemas con el azúcar hasta que blanqueen y aumenten de volumen. Incorporar las claras montadas con movimientos envolventes. Tamizar las harinas y añadir a la mezcla. Derretir la mantequilla y mezclar. Verter la masa en un molde engrasado o con papel vegetal y hornear a 170°C durante 20 minutos. Dejar enfriar.
  2. Almíbar: En una olla, llevar el agua y el azúcar a ebullición. Cocer unos 7 minutos, añadir el licor (si se usa) y reservar caliente.
  3. Crema de yema: Preparar un almíbar con el azúcar y el agua. Batir las yemas coladas. Añadir las yemas al almíbar caliente y cocer a fuego medio, sin dejar de remover, hasta que espese. Retirar del fuego y reservar tapada.
  4. Mazapán: Mezclar la almendra molida con el azúcar glas. Añadir las claras de huevo y amasar hasta obtener una pasta que se pueda laminar. Espolvorear abundante azúcar glas para evitar que se pegue. Reservar envuelto en plástico.
  5. Montaje: Cortar el bizcocho en tres capas iguales. Colocar la primera capa en una fuente y empapar con almíbar. Cubrir con una capa de crema de yema. Repetir con la segunda y tercera capas de bizcocho, almíbar y crema. Estirar el mazapán hasta 3-4 mm de grosor y cubrir el bizcocho, ajustándolo bien. Espolvorear con azúcar glas. Calentar una brocheta metálica y marcar la superficie en forma de rombos para caramelizar el azúcar.

Este postre, aunque laborioso, es ideal para hacer en familia y disfrutar de su sabor único, que recuerda a las yemas de Santa Teresa, con sus capas de bizcocho genovés y mazapán. Puedes encontrarlo durante todo el año en Segovia, pero también es perfecto para incluir en celebraciones navideñas.

Ponche Segoviano con su característico enrejado quemado

Portugal: Pastéis de Belém

Los pastéis de Belém son pequeños pasteles de crema, el postre perfecto para una comida típica lisboeta o para acompañar un café. Es un placer comerlos recién hechos, cuando el hojaldre aún está caliente y la crema se funde en la boca. La receta original, la misma que elaboraban las monjas hace 200 años, se esconde en la cocina de la Antigua Confitería de Belém, junto al Monasterio de los Jerónimos.

Austria: Tarta Sacher y Apfelstrudel

La tarta Sacher es la perdición de los amantes del chocolate, un postre típico de Austria. Hay muchos lugares donde probarla, pero solo uno donde sirven la receta original: el Hotel Sacher de Viena, que guarda con recelo su secreto.

En Austria y el sur de Alemania elaboran un particular pastel de manzana: el apfelstrudel. Un postre con forma de rollo hecho con una fina masa rellena de compota de manzana, pasas, canela y azúcar. Una bomba de sabores cocinada al horno, que junto a la Sacher, son la marca de identidad de los austriacos más golosos.

Alemania: Prinzregententorte

En Bavaria, al sur de Alemania, encontramos una tarta con nombre de príncipe: la prinzregententorte. El pastel toma el nombre de Leopoldo, un príncipe regente de Baviera que reinó a finales del siglo XIX. El corte transversal de este postre nos deleita con varias capas finas de bizcocho intercaladas con crema de mantequilla y chocolate.

Francia: Tarta Tatín y Crème brûlée

La tarta Tatín es un riquísimo postre de origen francés, una tarta de manzana elaborada al revés, es decir, con las manzanas como base y la masa por encima.

La Crème brûlée es la versión francesa de la crema catalana. El tipo de cocción y algún que otro ingrediente de la receta marca la diferencia en la textura y el sabor de ambos postres.

Bélgica: Waffles

Bruselas es el paraíso de los dulces, no solo por sus deliciosos bombones, sino también por sus waffles. Esos gofres calientes cubiertos de fruta fresca, chocolate y nata que llenan los escaparates son irresistibles.

Reino Unido: Victoria Sponge Cake

Si hay un bizcocho clásico en la repostería británica ese es el Victoria sponge cake, un dulce que toma el nombre de la reina de Inglaterra. Es una de las recetas básicas que toda familia británica sabe cocinar. El relleno que mejor le va es el de crema y fresas y no suele llevar ningún tipo de cobertura. Perfecto para la hora del té.

Rusia: Blinis

Los blinis son unas tortitas gruesas de pequeño tamaño que como postre suelen servirse con crema y fruta fresca. Son muy utilizados en la cocina rusa y es fácil encontrar estos panecillos en platos salados con distintos rellenos. La versión más dulce es una delicia.

Postres emblemáticos de América

Argentina: Alfajores

El alfajor es una golosina argentina que se elabora desde hace más de 130 años, aunque no fue hasta los años 50 cuando comenzaron a producirse de forma masiva, convirtiéndose en uno de los postres más populares de Latinoamérica. El alfajor más tradicional va relleno de dulce de leche, aunque también podemos encontrarlos de chocolate o frutas.

Estados Unidos: Cheesecake y Brownie

La cheesecake o tarta de queso es uno de los postres más internacionalizados que existen y también una de las recetas más antiguas. Su origen se remonta a Grecia, a los primeros Juegos Olímpicos de la historia en el año 776 a.C. En la actualidad Nueva York es considerada una de las mecas de las mejores cheesecake del mundo.

Cheesecake al estilo Nueva York

El brownie es un dulce de chocolate horneado cuadrado o rectangular. Su origen nos lleva a 1897, cuando un cocinero estadounidense se olvidó de echarle levadura a un bollo de chocolate que estaba preparando. El resultado ya lo conocemos: un bizcocho compacto con nueces de intenso sabor a chocolate. Los mejores acompañantes: helado de vainilla y un toque de nata.

Postres emblemáticos de Asia y Oceanía

Turquía y Grecia: Baklavas

Dulces y crujientes. Así son las baklavas, unos pequeños pastelitos hechos con pasta de nueces recubiertos con almíbar o miel que son una verdadera explosión de sabor en la boca. Muy típicos de Oriente Medio, los Balcanes y Grecia, se elaboran también con pistachos y otros frutos secos. Su mejor acompañamiento: un té caliente de hierbas.

Nueva Zelanda: Pavlova

Hay personas tan carismáticas que son capaces de inspirar un postre. Así ocurrió con la bailarina rusa Anna Pávlova a principios del siglo XX y el pastel conocido como la pavlova. Dos países, Australia y Nueva Zelanda, se disputan la propiedad de esta receta de merengue y frutos rojos, crujiente por fuera y cremosa por dentro. Un homenaje muy delicioso.

India: Gulab Jamun

El gulab jamun es uno de los postres indios más populares. Se trata de bolas de leche frita bañadas en sirope con agua de rosas. La masa se colorea a veces con azafrán. Es un postre que también podemos encontrar en países como Pakistán o Bangladesh. Su sabor es esponjoso, similar a un bizcocho borracho.

Gulab Jamun en sirope de rosas

Egipto: Basbousa

La basbousa es un postre que nunca falta en una buena mesa egipcia. Se trata de un dulce hecho con sémola y mojado en almíbar que, aunque es originario de Egipto, se encuentra fácilmente en otras cocinas del este del Mediterráneo con diferentes nombres.

Japón: Mochi y Kanten

El postre japonés por excelencia es el mochi, un pequeño pastel de arroz que se sirve con diferentes rellenos dulces: desde fruta, pasta anko (judías rojas endulzadas), a helado de té o cereza, nata o chocolate. Es un postre muy vistoso y al paladar tiene una textura muy pegajosa.

El kanten es una gelatina vegetal muy presente en la repostería japonesa. También conocido como "agar agar", esta gelatina nipona se obtiene de unas algas marinas. Mezclándolo con jugos de frutas, obtenemos un postre muy saludable, con mucha fibra y poquísimas calorías.

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