Cómo hacer tomate frito casero y reconocer su punto óptimo

El tomate frito es una de las indiscutibles esencias de la cocina española, una receta que sabe a infancia, a casa de la abuela, a los sabores de siempre. Es una salsa versátil, fácil de preparar y deliciosa, un condimento que han disfrutado muchas generaciones en los platos más tradicionales de nuestra gastronomía. Desde guisos hasta elaboraciones de carne y pescado, pastas, rellenos de empanada... Es todo un omnipresente, y como tal, todos deberíamos saber cómo hacerlo en casa. Aprende con esta receta que te presentamos cómo hacer tomate frito casero con el toque especial de la abuela.

Aunque comprar uno de esos tan típicos tomates fritos de supermercado sea la opción más sencilla, y muchas de las alternativas cumplan de lejos con las expectativas, nada se compara a un tomate frito casero de los de siempre, siguiendo la receta que ya preparaban nuestras abuelas.

Comparación de tomate frito casero y comercial

Historia y evolución del tomate frito en España

El origen del tomate frito en España se remonta al siglo XVIII, cuando los tomates, traídos desde América, se integraron plenamente en la dieta mediterránea. Con el paso del tiempo, la receta del tomate frito ha evolucionado adaptándose a diferentes regiones y estilos de cocina en España. A principios del siglo XX, la industrialización permitió la comercialización de esta salsa, haciendo que se convirtiera en un producto accesible en cualquier hogar. En la actualidad, el tomate frito se sigue elaborando tanto de manera tradicional como en cocinas profesionales, donde el uso de tecnología moderna asegura una preparación más eficiente sin perder la esencia de la receta original.

Ingredientes imprescindibles para el tomate frito casero

Para hacer un buen tomate frito casero, la clave está en la calidad de los ingredientes y el tiempo dedicado a su cocción. Aquí te presentamos los elementos esenciales:

  • Tomates maduros: Lo ideal es usar tomates con sabor, que estén bien maduros. No importa si están blandos o feos, esto te permitirá además, comprarlos a muy buen precio. Los tomates pera son perfectos, muy carnosos y con la piel muy fina, con lo cual para hacer el tomate o para conservarlo es estupendo. Mejor que mejor, si usas tomates de vuestra propia cosecha o del huerto de algún amigo, que nada tienen que ver con los tomates de invernadero que tenemos todo el año.
  • Aceite de oliva virgen extra: Un buen aceite es fundamental para el sabor. Poner una sartén con el aceite de oliva virgen extra y cuando esté caliente, retirarlo del fuego.
  • Cebolla y ajo: Muchas recetas de tomate frito incorporan cebolla y ajo para potenciar el sabor. Estos deben pochare a fuego lento hasta que queden bien tiernos.
  • Sal y azúcar: Para condimentar la salsa usaremos sal y azúcar. El azúcar se añade para corregir la acidez del tomate. Yo le pongo al principio la mitad de la cantidad, y luego ajusto al final con el resto.
  • Albahaca fresca: Muy importante para darle un toque de sabor potente a la salsa es el sofrito, hacerlo lentito y dejar que poche muy bien la cebolla hasta que tome ese precioso color dorado, fundamental añadir la albahaca en este para que vaya soltando todo el sabor y aroma.

Ingredientes básicos para tomate frito casero

Preparación del tomate frito casero paso a paso

Hacer tomate frito casero es un arte que, a pesar de ser sencillo, requiere de dedicación y buenos ingredientes. Aquí te detallamos el proceso:

1. Preparar los tomates

Existen diferentes métodos para preparar los tomates. Una de las opciones es escaldarlos para quitarles la piel: haz un corte superficial en forma de cruz en el culo de los tomates y pásalos 20 segundos por el agua hirviendo. Refrescalos en un bol con agua fría, la piel saldrá sola. Luego, trocéalos y tritúralos con la batidora, pero no mucho: si quedan pequeños trocitos le darán una textura interesante.

Otra opción, si no vas a pelar los tomates, es fundamental lavarlos bien, a conciencia, así que nos esforzaremos en esa primera tarea. Una vez limpios, quitamos los pedúnculos y hojitas verdes en su caso y troceamos los tomates en pedazos grandes, por ejemplo en cuartos, dependiendo un poco del tamaño de cada pieza.

2. Elaborar el sofrito

Comenzaremos preparando un sofrito con la cebolla, el ajo y los pimientos, dejándolos cocer a fuego lento hasta que queden bien tiernas. En una cazuela grande, añade un buen chorro de aceite de oliva virgen extra y calienta a fuego medio. Incorpora la cebolla y los ajos picados finamente. Sofrie hasta que la cebolla esté transparente. Este paso es crucial para un sabor potente.

Proceso de sofrito para tomate frito

3. Cocinar el tomate

Añadimos el tomate troceado, la sal y el azúcar. Si queremos, este es el momento de subir algo más el fuego, ya que el tomate soltará bastante agua y así aceleramos el proceso (sin pasarse que se puede quemar). Tapamos con una tapa que tenga orificios para dejar salir el vapor y así evitamos que se manche toda nuestra cocina de salpicaduras.

Al principio tiene que tener cierta alegría, por ejemplo, en un vitrocerámica, en el 7, pero luego, conforme va evaporando líquido hay que bajarlo al 3 o 4 porque ¡ojo!, es muy fácil que el tomate se queme un poco al final, cuando esté ya hecho, si estamos despistados, máxime si la sartén no es muy buena.

Ahora que ya tenemos todos los ingredientes que necesitamos, solo tienes que dejar que la salsa de tomate se cocine a fuego medio-bajo para que todos los sabores se integren y la salsa vaya reduciendo poco a poco, hasta adquirir la textura adecuada. El tiempo, es muy importante. No tenemos que tener prisa porque un buen tomate frito necesita aproximadamente dos horas de fritura-cocción para evaporar el agua.

Durante ese tiempo solo debemos remover de cuando en cuando para evitar que los tomates se peguen o agarren al fondo de la cacerola. Poco a poco, el volumen de la salsa se irá reduciendo, quedando cada vez más concentrado.

4. Cómo saber cuándo el tomate está frito y listo

Muy fácil: el tomate empieza a tener el color de la primera foto y el aceite sale por encima. Cuando podemos mover con la cuchara y se abre un pasillo que tarda unos instantes en volver a rellenarse, - como cuando hacemos bechamel- es señal de que nuestra salsa ya está en su punto, pero el nivel de concentración dependerá de vuestra paciencia, y de lo espeso que lo queráis.

Si prefieres una salsa más líquida, con media hora será suficiente. El tomate es probar y probar hasta conseguir el gusto que en casa agrada. No tiene más truco.

5. Conseguir una textura suave y sin tropezones

Para lograr esa textura suave del tomate casero, que tan agradable al paladar, después de cocinar la salsa, tamízala usando un pasapuré o un chino para eliminar pieles y semillas. No conviene hacerlo con la batidora de mano porque no separa las pieles y dejará nuestra fritá andaluza de tomates de color anaranjado en lugar de con un rojo intenso, al meter mucho aire en la mezcla mientras lo tritura.

Tomate frito con textura suave

Conservación del tomate frito casero

Una vez que tienes tu deliciosa salsa de tomate frito casera, es importante saber cómo conservarla para disfrutarla durante más tiempo:

Refrigeración

El tomate frito casero puede conservarse, bien tapado y refrigerado, durante 4 a 5 días. Es muy importante, si lo dejamos en un túper o en un recipiente, mejor que sea de cristal. El tomate es un alimento que tras unos cuantos días en el frigorífico puede fermentar, si este no está muy frío y es verano.

Congelación

Más que bien. De hecho yo hago siempre de dos a tres kilos de una vez, y luego lo congelo en túper. Así es solo sacar del congelador y dejar en el frigorífico que se vaya descongelando: queda de maravilla. Si vamos con prisas, lo pasamos del congelador al microondas para acelerar el proceso y tenerlo listo para utilizarlo en pocos minutos, poniendo una tapa apta para estos menesteres, para que mientras se descongela no nos salpique el microondas.

Envasado al vacío y al baño maría

Si has decidido envasarlo al vacío porque la cantidad merece la pena o simplemente quieres hacer unos preciosos botes para regalar el proceso es el siguiente: pon a hervir en abundante agua los botes con sus tapas durante 5-10 minutos, seca y reserva hasta tener listo el tomate. Una vez tenemos nuestro tomate frito meteremos en los botes y si quieres puedes añadir un chorreoncito de aceite de oliva virgen extra, tapamos y ponemos en una olla o cazo y cubrimos de agua, lo tendremos al baño maría durante media hora aproximadamente. Una vez pasado este tiempo sacamos, dejamos enfriar y lo guardamos en la despensa o un lugar fresco. De esta manera se conservará perfectamente varios meses. Una vez que las abras consérvalas en el frigorífico no más de 3-4 días. Para la olla normal, que los tarros queden tapados bien, las tapas incluidas, con agua y desde que comience a hervir, cuenta 25 minutos y te duran años.

Usos culinarios del tomate frito casero

Ahora que ya sabes cómo hacer tomate frito casero, ¿quieres algunas ideas para sacarle partido en la cocina? Esta salsa es un acompañamiento ideal para cualquier plato de pasta o como base para unas ricas tostas o unas empanadillas, por ejemplo, pero también es un ingrediente muy utilizado en la gastronomía española para elaborar una amplia variedad de guisos y estofados.

  • Platos de pasta: Es una salsa básica para pastas, como espaguetis o macarrones.
  • Guisos y estofados: El bacalao a la vizcaína, las almejas en salsa de tomate o los garbanzos con tomate son algunas propuestas culinarias clásicas deliciosas. Y si te gusta la carne, ¿por qué no te animas a preparar un suculento conejo con tomate, una ternera en salsa o unas albóndigas?
  • Base para pizzas y tostas: Su sabor concentrado lo hace perfecto para estas preparaciones.
  • Acompañamiento: Simplemente con un huevo frito encima, con una pasta recién hervida o para mojar pan, el tomate frito es un vicio.

Judías verdes con TOMATE 🍅

Tomate triturado vs. sofrito: ¿cuál elegir?

Estás preparando una receta y llega el momento de añadir el tomate… pero te encuentras con varias opciones: frito, triturado, sofrito. ¿Cuál elegir? Aunque todos vienen del mismo ingrediente base, cada uno tiene un uso diferente en la cocina.

El tomate frito es probablemente el más conocido, y el que hemos aprendido a hacer. Su versatilidad lo hace ideal para una gran variedad de platos.

El tomate triturado es simplemente tomate pelado, crudo y molido. Tiene una textura más líquida y contiene pequeñas semillas y pieles, lo que le da un aire más rústico. Es una excelente alternativa que puede sacarte de muchos apuros si necesitas improvisar en la cocina. Puedes hacer salsa de tomate con tomate frito de bote. ¡Muy fácil! Solo tienes que añadir un bote de tomate triturado al sofrito, igual que si utilizaras tomate natural.

El sofrito es una preparación más completa. Suele llevar tomate, cebolla, pimiento e incluso ajo, todo pochado en aceite y cocinado con calma. Es la base de muchísimas recetas mediterráneas, y su gran ventaja es que te ahorra tiempo y trabajo: ya tiene el sabor integrado.

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