Las alcachofas en conserva son una opción práctica y versátil en la cocina, pero a menudo presentan un sabor ácido que puede resultar desagradable. Afortunadamente, existen varios trucos sencillos para neutralizar esta acidez y disfrutar de todo su sabor.
¿Por qué las alcachofas en conserva son ácidas?
Las alcachofas enlatadas o envasadas suelen conservarse en una solución que incluye agua, sal y ácido cítrico. Este último actúa como conservante y antioxidante, pero es el principal responsable del sabor ácido característico de las alcachofas de bote. Aunque el líquido de gobierno es comestible, muchas personas prefieren eliminarlo para mejorar el sabor y la textura de las alcachofas.
Para quitar la acidez a las alcachofas en conserva (sí, suelen tener un punto agrio) basta con hervirlas unos minutos en agua y así perderán ese sabor.
Casi todas las latas y botes de alcachofas que encontraremos en el mercado tendrán lo mismo: agua, sal y ácido cítrico (acidulante y antioxidante, ya sabes), pero también pueden llevar ácido ascórbico (vitamina C, también antioxidante). Por eso las alcachofas de lata tienen ese sabor ácido.
La alcachofa de bote de por sí es ácida. ¿Alguien sabe algún truco para quitar la acidez a las alcachofas? A mí me pasa igual, por eso no las como. No sé, a ver si alguien nos cuenta un truco.
¿Qué cosas negativas tiene la Alcachofa? Prepararlas puede ser bastante tedioso, ya que hay que pelarlas, cortarlas y se oxidan rápido y se quedan con un color oscuro bastante feo. Para evitar esta oxidación se le puede poner un chorro de limón, pero le puede cambiar el sabor y darle demasiada acidez.
Las alcachofas son una excelente opción en la cocina saludable, puesto que son fuente de minerales (potasio, magnesio, fósforo), vitaminas (A,B,C), fibra, antioxidantes y hierro, al tiempo que apenas aportan carbohidratos ni calorías y son digestivas. Sin embargo, tener a mano alcachofas frescas y 'trabajarlas' en los fogones lleva un tiempo que en muchos casos no tenemos. Por eso, la mayoría hacemos uso de esta hortaliza en conserva. Hasta aquí todo perfecto, pero… ¿dónde está el problema? El principal radica en que este tipo de conservación se lleva a cabo en una solución salina en la que se añaden conservantes poco recomendables. Todo ello provoca una acidez indeseada a la hora de consumirlas, bien sean cocidas, fritas, a la plancha o rebozadas. Por eso, a continuación os damos algunas ideas prácticas para eliminar ese amargor tan poco apetecible.
Trucos para eliminar la acidez
Existen varias técnicas para reducir o eliminar la acidez de las alcachofas en conserva, asegurando un resultado más agradable al paladar.
1. Hervido rápido
El método más directo y efectivo es hervir las alcachofas en agua durante unos minutos. Esto ayuda a que pierdan parte del sabor ácido.
Para quitar la acidez a las alcachofas en conserva (sí, suelen tener un punto agrio) basta con hervirlas unos minutos en agua y así perderán ese sabor.
Las alcachofas en conserva tienen la gran ventaja de que uno puede olvidarse de la engorrosa tarea de limpiarlas. El punto negativo es que a menudo tienen un sabor ligeramente ácido que no es del agrado de todo el mundo. Recuperar su gusto original, sin embargo, es muy sencillo. Basta con escurrir las alcachofas del líquido de conservación, remojarlas bajo el chorro del grifo de agua fría y después, escaldarlas un par de minutos en agua hirviendo.
Para neutralizar la acidez al máximo también se puede añadir al agua de cocción una pizca de azúcar o de bicarbonato. Si te pasas echando bicarbonato van a saber fatal. Sí, claro. Algo, ¿eh?
Una vez hecho esto, básico para eliminar los conservantes y las sustancias potencialmente nocivas que puedan acompañarlas en la conserva, la mejor opción es cocinarlas dos minutos en agua hirviendo. Mejor, si es agua mineral. Desde el momento en que metes las alcachofas en agua hirviendo, escaldadas, estarás contrarrestando su acidez natural y la dureza de su sabor original.
El momento dulce: Para multiplicar el efecto anti-acidez, a quien sugiere añadir al agua de la cocción un poco de azúcar refinado. Es una estupenda opción. Si no te convence añadir este ingrediente tan denostado en cualquier manual de cocina saludable, puedes optar por añadir bicarbonato de sodio. Con una pizca será más que suficiente para neutralizar la acidez.
2. Lavado y enjuague
Antes de cualquier tratamiento, es fundamental escurrir el líquido de conservación y lavar bien las alcachofas bajo el grifo de agua fría. Esto ayuda a eliminar el exceso de salmuera y conservantes.
Pues aquí viene el truco del almendruco: no vale solo con tirar el líquido, porque las alcachofas siguen impregnadas de ello. Tenemos que lavarlas un poquito.
Primero vamos a seguir los consejos que hemos visto en el post: 1. Tirar el líquido de la lata. 2. Lavar las alcachofas. 3. Escurrir.
Basta con escurrir las alcachofas del líquido de conservación, remojarlas bajo el chorro del grifo de agua fría y después, escaldarlas un par de minutos en agua hirviendo.
Antes de nada deberemos escurrir el líquido en el que vienen envasadas, para pasarlas después por el grifo de agua fría durante 10 minutos. Si te ayudas de un colador puedes ponerlas bajo el grifo y dejar que vayan limpiándose y escurriendo.
3. Remojo en agua con limón o vinagre
Otra técnica efectiva es sumergir las alcachofas escurridas y lavadas en agua fría con un chorrito de limón o unas gotas de vinagre durante unos 15 minutos. El ácido del limón o el vinagre ayudará a neutralizar el sabor agrio.
Para finalizar con la batería de soluciones prácticas contra la acidez de las alcachofas, hay otras dos opciones. Una, escurrirlas de su envase en conserva y meterlas durante 15 minutos en un bol de agua fría con limón, o bien con unas gotas de vinagre, al gusto.
En este caso nos valemos del ácido cítrico del limón o el ácido acético del vinagre, según la opción que decidas añadir, los cuales ayudan a frenar el proceso de oxidación. Introduce las alcachofas peladas o cortadas inmediatamente después de manipularlas en agua con limón o vinagre. Este truco es ideal para cuando vamos a cocinar varias alcachofas a la vez o si necesitamos dejarlas preparadas con antelación mientras cocinamos el resto de los ingredientes.

Recetas con alcachofas en conserva
Una vez tratadas para eliminar la acidez, las alcachofas en conserva se pueden utilizar en una gran variedad de platos.
Alcachofas rebozadas
Para preparar unas deliciosas alcachofas rebozadas, después de lavarlas y escurrirlas, córtalas por la mitad. Prepara una masa con agua, harinas, gasificante y especias hasta obtener una consistencia cremosa. Pasa cada mitad de alcachofa por la masa y fríelas en aceite caliente hasta que estén doradas y crujientes.
¡A freír! Pon aceite en una sartén, suficiente para cubrir el fondo. No vamos a hacer una fritura profunda. Caliéntalo a fuego medio-alto. Cuando el aceite esté caliente (que si le cae un poquito de masa empieza a freírla), pasa cada alcachofa por el rebozado (usa el tenedor) y ponla en la sartén. Pon las que quepan dejando un poquito de espacio entre ellas. Verás que el nivel del aceite sube un poquito. Hazlas unos 3 minutos por cada lado: que se doren y queden crujientitas. Si ves que se hacen demasiado rápido, baja un poquito el fuego. Y si no se doran ni para atrás, sube el fuego. Ahora importante: sácalas con una espumadera a una rejilla o a un colador para que escurran. Es mejor esto que ponerlas en un plato con papel de cocina porque así se mantendrán crujientitas y no blandengues. Cuando termines de hacerlas todas, sírvelas. Tus alcachofas rebozaditas sabrán como a pescado, por eso se llaman “alcachofas de mar”.
Alcachofas rellenas
Las alcachofas vacías de lata son perfectas para rellenar. Prepara un sofrito con cebolletas picadas, jamón, huevo cocido picado y el interior de las alcachofas picado. Rellena las alcachofas con esta farsa, espolvorea pan rallado con ajo picado y hornea hasta que estén doradas.
Paso 4: Para elaborar la farsa, picamos las cebolletas y las ponemos a pochar en una sartén con un chorrito de aceite. Sazonamos. Cuando estén bien pochadas, picamos las lonchas de jamón y las añadimos. Rehogamos y vertemos el vino blanco. Dejamos reducir. Añadimos el huevo y el interior de las alcachofas picadas.
Paso 5: Colocamos las alcachofas vacías en una fuente para horno y las rellenamos con la farsa. Pelamos y picamos medio diente de ajo y lo mezclamos con el pan rallado y espolvoreamos por encima de las alcachofas.

Otras preparaciones
Las alcachofas en conserva se pueden añadir a arroces, guisos, platos de pasta, ensaladas o simplemente saltearlas a la plancha con tus especias favoritas.
Las puedes mezclar con otras verduras, agregar en arroces, en guisotes y en platos de pasta.
Alcachofas a la plancha ¡Fáciles y Sin cocer previamente!
Conservación casera de alcachofas
Si prefieres evitar las conservas comerciales, puedes preparar tus propias alcachofas en conserva en casa. Para ello, necesitarás alcachofas frescas, limón, agua mineral y sal. Pela las alcachofas hasta obtener el corazón, córtalos por la mitad y déjalos en remojo en agua con limón durante 45 minutos. Luego, hiérvelos en agua con sal durante 20 minutos. Escurre, enfría y guarda los corazones en tarros de cristal limpios, cubriéndolos con el líquido de cocción frío.
Para quienes prefieran ser previsores y no hacer uso de las alcachofas en conserva que incorporan sustancias poco recomendables, os contamos cómo podéis invertir el proceso y hacerlas vosotros mismos en conserva para tenerlas siempre a mano (pueden durar si no las abres hasta un año). Para hacer alcachofas frescas en conserva necesitarás las alcachofas, un limón, agua mineral y sal. El primer paso consiste en exprimir el limón en un bol con agua. A continuación, pela las alcachofas y retira todas las hojas y el tallo, hasta llegar al corazón, que es la parte comestible. Córtalos por la mitad y déjalos en remojo en el bol durante 45 minutos. Transcurrido este tiempo escurre, seca, y añade los corazones ya limpios a una cazuela en la que los cubra el agua. Deja que hierva y baja el fuego a la mitad durante 20 minutos más. Añade un poco de sal. Escurre de nuevo y deja que se enfríen, pero no tires el caldo de la cocción. Para finalizar, coloca las mitades en tarros de cristal limpios y rellénalos con el líquido en el que los herviste, ya frío.
