¿Qué os parecería si pudiéramos hacer un pan de molde totalmente a mano, sin necesidad de amasarlo, que fuera saludable, 100% integral y que encima estuviera rico? Pues esa es la receta de hoy, además usando harina de espelta 100% integral. El mundo del pan es maravilloso y meterse entre harinas es adentrarse en un universo lleno de sabores y satisfacciones. ¡Descubre cómo hacer un pan casero que no dejarás de repetir!

¿Por qué elegir la harina de espelta integral?
La harina de espelta, al igual que otras harinas de nuestros antepasados, está volviendo a nuestros días para que podamos aprovechar todas sus propiedades en panes, bizcochos, galletas y demás recetas. Esta harina es mucho más digestiva que la harina de trigo común, mucho más proteica y saciante. La espelta es un cereal milenario, una fuente rica en carbohidratos, vitaminas, minerales y proteínas. Contiene un aminoácido esencial llamado lisina, el cual mejora la absorción del calcio y fortalece el sistema inmunológico.
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Ingredientes necesarios
Para elaborar un buen pan de espelta integral, necesitaremos ingredientes básicos y naturales. No necesitamos aditivos, solo los elementos esenciales de siempre:
- 500 g de harina integral de espelta.
- 350-400 ml de agua (preferiblemente templada).
- 10 g de levadura fresca de panadero (o 4 g de levadura seca).
- 10 g de sal.
- 1 cucharada de aceite de oliva virgen extra.
Elaboración paso a paso
1. Preparación de la masa
Disolvemos la levadura fresca en el agua templada y mezclamos con ayuda de un tenedor hasta que se haya disuelto. En un bol grande, tenemos la harina integral de espelta e incorporamos la sal, mezclando con las manos. Con ayuda de un tenedor vamos incorporando los líquidos a la harina. Una vez que veamos que con el tenedor no avanzamos, es hora de meter las manos y seguir mezclando hasta que se haya integrado toda la harina.
2. Reposos y plegados
Nos quedará una masa pegajosa y muy poco elástica; se irá amasando sola gracias a los reposos. Tapamos y dejamos reposar la masa 15 minutos. Pasados los 15 minutos, destapamos y le hacemos 5 o 6 pliegues, lo justo para plegar todos los lados de la masa. La masa ya estará más maleable, menos pegajosa y más elástica. Doblamos nuevamente y tapamos otros 15 minutos.

3. Formado y horneado
Enharinamos la superficie de trabajo para evitar que la masa se nos pegue y volcamos la masa en ella. Con ayuda de un rodillo vamos a estirarla para hacer un rectángulo de la misma longitud que el molde. Enrollamos la masa y la colocamos en el interior del molde (previamente pintado con aceite) con el cierre del rollo hacia abajo. Pintamos con aceite y dejamos levar hasta que doble su volumen.
Con el horno precalentado a 200 ºC, introducimos el pan e inmediatamente bajamos la temperatura a 180 ºC. Para mejorar el volumen, podemos colocar en el horno un recipiente con unos 200 ml de agua para generar vapor. Horneamos durante 30-40 minutos. Pasado el tiempo, lo sacamos del horno, dejamos que se enfríe 5 minutos y lo desmoldamos sobre una rejilla para que no se humedezca.
Consejos para un resultado profesional
| Consejo | Beneficio |
|---|---|
| No añadir todo el agua de golpe | Permite ajustar la hidratación según la absorción de la harina. |
| Uso de vapor en el horno | Ayuda a formar una corteza crujiente y mejora el volumen. |
| Congelar en rebanadas | Permite tener pan de calidad siempre disponible. |
Recuerda que cada marca de harina es diferente, unas necesitan más líquido y otras, menos. La práctica hace que se intuya si hay que hidratar más las masas o menos. ¡Anímate a probar esta maravillosa experiencia culinaria y disfruta de tu propio pan saludable!