Descubre cómo preparar un delicioso huevo con yema líquida y disfruta de un desayuno nutritivo y lleno de sabor. Los huevos son una fuente importante de nutrientes y su riqueza en proteínas es bastante alta. Para incorporar el huevo en tu dieta, te ofrecemos diferentes métodos de preparación que se distinguen por el tiempo de cocción, clave para lograr la textura deseada.
Huevo pasado por agua (con yema líquida)
Si alguna vez te has preguntado cuánto tiempo cocer un huevo para que la yema quede líquida, la clave está en el tiempo de cocción exacto. Este método es ideal para quienes buscan una yema suave y líquida.

Preparación:
- En una olla, pon agua a hervir.
- Cuando el agua llegue a ebullición, introduce los huevos con cuidado.
- Déjalos cocer durante tres minutos exactos.
- Pasado ese tiempo, sácalos e inmediatamente después introdúcelos en agua fría, agregando hielo, para detener la cocción. Esto facilita retirar la cáscara, ya que la clara se contrae.
Sabremos si nos ha quedado bien si la textura por dentro es gelatinosa, y la clara y la yema están muy poco cuajadas. Listo, tienes todo lo necesario para disfrutar de un huevo con yema líquida perfectamente cocido. Este método efectivo y delicioso permite disfrutar del poder antioxidante de los carotenos, los pigmentos anaranjados presentes en la yema de huevo que portan vitamina A.
Cocción a baja temperatura (alternativa más científica)
Como alternativa más costosa pero mucho más científica, puedes usar un cocedor a baja temperatura y programarlo a 64ºC exactamente y "cocer" los huevos unos 10 minutos o más. Este método ofrece una precisión inigualable para una yema perfectamente blanda.
LOS SECRETOS PARA COCINAR HUEVOS A BAJA TEMPERATURA | Cómo cocer huevos a baja temperatura
Huevo mollet (yema melosa)
Para aquellos que prefieren una yema más melosa, el huevo mollet es la opción ideal.
Preparación:
- Se repite el mismo procedimiento que con los huevos pasados por agua.
- Pero se dejan cocer durante seis minutos.
Así, la yema quedará con una consistencia cremosa y la clara completamente cuajada.
Huevo duro (yema y clara completamente cuajadas)
Si tu preferencia es un huevo completamente cocido, la duración de la cocción es fundamental.
Tiempo de cocción:
- El tiempo de cocción para el huevo duro es de 11 minutos.
Así, tanto yema como clara quedarán completamente cuajadas, ofreciendo una textura firme.

Calidad nutricional de los huevos
La calidad nutricional de los huevos es alta. Según datos de la BEDCA, un huevo de gallina estándar, cocido o duro, tiene unas 145 kcal por cada 100 g de porción comestible (un huevo talla L pesa unos 63-73 g con cáscara), y unos 10,2 g de grasas totales.
El arte del huevo frito perfecto
El huevo frito se le acusa de ser simple, facilón y casi comida de pobres, pero lo cierto es que, si es de calidad y está bien preparado, resulta todo un manjar en su sencillez. Cierto es que no a todo el mundo le gustan los huevos de la misma manera, si no no existirían los huevos a la plancha, y la yema tan poco hecha genera rechazo en algunos paladares, pero un buen huevo frito debe ser, ante todo, jugoso y suave, sin ser grasiento.
El huevo frito también tiene fama de poco saludable, cuando en realidad no resulta tan calórico respecto a otras elaboraciones del mismo. El problema suele estar, más bien, en las malas frituras y, particularmente, en los acompañamientos. Un huevo frito sin más, en su punto, escurrido y frito con aceite de oliva, es nutritivo y saludable; la cosa cambia si lo dejamos grasiento y lo combinamos con patatas fritas, beicon, jamón o chorizo, y mucho pan.
Cómo preparar un huevo frito con yema líquida y puntilla
Herramientas e ingredientes:
- Herramientas: Cuenco o cucharón de sopa, sartén (mejor si es antiadherente), espumadera y plato, con papel de cocina opcional.
- Ingredientes: Tantos huevos como queramos freír, aceite de oliva -o girasol, que se puede calentar más y no deja sabor- y, también opcionalmente y siempre para aderezar después, sal y pimienta.
Procedimiento:
- Hay que calentar un buen fondo de aceite en la sartén, dejando un grosor de algo menos de un dedo, y procurar que coja buena temperatura pero sin superar el punto de humeo. Siempre podemos guiarnos con un termómetro de cocina para ser más precisos.
- Una vez el aceite esté caliente, solo tenemos que verter el huevo crudo dejándolo deslizar sobre el mismo, lo más cerca posible de la superficie de la sartén; de este modo no se romperá ni salpicará. Para controlar que el aceite no salte, un truco que suele funcionar es añadir primero una miga de pan, que además nos dará una pista de cuándo el aceite ha alcanzado la temperatura adecuada.
- Para que se cocine la clara con puntilla y la yema permanezca líquida o melosa, necesitamos lardear el huevo, es decir, bañar con el aceite la clara usando una espumadera. Es un movimiento que hay que aplicar rápidamente, con cuidado de no llegar a bañar la yema, una vez que el borde del huevo ya ha empezado a coger más color. Como el aceite estará muy caliente, la puntilla se empezará a formar rápidamente en el borde del huevo.
- Una vez esté al punto deseado, solo hay que sumergir la espumadera en el aceite, deslizarla por debajo del huevo y retirarlo con cuidado, dejando que escurra el exceso de grasa.

Aderezos y acompañamientos para el huevo frito
Además de la clásica pareja de sal y pimienta, podemos ir más allá con los aderezos que realzarán el sabor de nuestros huevos fritos, inspirándonos con los sabores que mejor maridan según la ciencia del food pairing.
- Si preferimos apostar por el umami para desarrollar nuevos matices de sabor intenso, pero sutil, podemos coronarlos con queso parmesano o grana padano (vigilando entonces la sal añadida, o nos quedarán muy salados), trufa negra, salsa de soja, miso o huevas de pescado.
Los huevos fritos se pueden disfrutar solos o acompañando infinidad de platos y productos, como complemento o formando platos combinados.
- Los anglosajones suelen tomarlos para desayunar con beicon, patatas, alubias, gofres o con tortitas.
- Son muy populares los rancheros en la cocina mexicana servidos sobre una tortilla de maíz o trigo, con salsa de hortalizas y otros complementos opcionales.
- En España triunfan los huevos rotos con jamón y patatas, también gustan mucho como relleno de bocadillos y sándwiches, a menudo acompañados de algo de embutido, queso, lomo o, en versión más ligera ensalada y fiambre magro.
- Suelen acompañar al arroz a la cubana, al pisto o a las migas al pastor, pues en realidad enriquecer cualquier base de verduras, arroz, pasta o salsa.