Las escaras, también conocidas como úlceras por presión o úlceras de decúbito, son lesiones que se producen en la piel y los tejidos profundos debido a una presión constante sobre una zona del cuerpo. Esta presión mantenida interrumpe el flujo sanguíneo, impidiendo que el oxígeno y los nutrientes lleguen a las células de la piel, lo que provoca la muerte de los tejidos y la formación de úlceras. Son una de las complicaciones más comunes y graves en personas con movilidad reducida, especialmente en pacientes encamados o que pasan mucho tiempo sentados.
La aparición de escaras puede dar lugar a problemas serios si no se detectan y tratan a tiempo, afectando significativamente la calidad de vida del paciente. Por ello, la prevención es la medida más importante y eficaz para evitar su desarrollo.

¿Qué son las Escaras y por qué Aparecen?
Las escaras se forman cuando los músculos y el tejido blando presionan contra una superficie, como una silla o una cama. Esta presión constante en la piel provoca la compresión de pequeños vasos sanguíneos, que son los que proveen a la piel de oxígeno y nutrientes. Cuando la piel no recibe estas sustancias, se produce la muerte de los tejidos y, consecuentemente, la lesión.
Las escaras o úlceras por presión suelen aparecer en zonas donde los huesos están más cerca de la piel, soportando una mayor presión a lo largo del día. Las zonas típicas de presión incluyen:
- Los talones y los tobillos
- Las rodillas
- Las caderas
- La columna vertebral
- El área del cóccix
- Los codos
- Los hombros y los omóplatos
- La parte posterior de la cabeza
- Las orejas
- Los glúteos
Factores que Favorecen la Aparición de Escaras
Existen diversas situaciones o circunstancias que incrementan el riesgo de desarrollar escaras en pacientes postrados:
- Presión continua en una zona concreta del cuerpo: La presión constante durante largos periodos de tiempo impide un flujo sanguíneo correcto, lo que hace que lleguen menos oxígeno y nutrientes a las células de la piel.
- Roce continuo del cuerpo con superficies externas: Esta razón está muy relacionada con la anterior y provoca fricción en la piel.
- Fricción de la piel con la ropa: Generalmente, ocurre cuando existe presencia de humedad. El exceso de calor, la sudoración o, incluso, un secado insuficiente tras el baño pueden irritar la piel.
- Inmovilidad prolongada: Pacientes que pasan la mayor parte del día en una cama o una silla con muy poco movimiento.
- Sobrepeso o peso insuficiente: Ambos extremos pueden aumentar la presión en ciertas áreas.
- Incontinencia: La humedad de la orina, heces, sudor o supuración puede macerar la piel y hacerla más vulnerable.
- Disminución de la sensibilidad: Si el paciente tiene disminución de la sensibilidad en una zona del cuerpo, no sentirá la presión y no cambiará de posición de forma natural.
- Desnutrición: La frecuente carencia de proteínas que normalmente existe en la alimentación de las personas mayores es una de las causas que ayuda a la aparición de las úlceras y a su difícil curación.
- Sequedad de la piel: Una piel seca es más propensa a daños.
- Edemas o algunas infecciones: Pueden debilitar la piel.
Estadios de las Escaras
Identificar las escaras en sus etapas tempranas es esencial para impedir que progresen. Existen cuatro estadios o etapas diferentes en función de la gravedad:
- Etapa I: La escara suele tener un color rojizo o amoratado y no cambia de color al presionar la zona. Es el primer signo de un área enrojecida que no vuelve a la normalidad al reducir la presión. Para curarla, bastará con lavar con jabón neutro, enjuagar, secar bien y aplicar una crema hidratante.
- Etapa II: Se produce la pérdida de tejido cutáneo, provocando la formación de ampollas o llagas. En esta etapa, es recomendable que sean valoradas por personal sanitario debido a que supone una pérdida de la integridad cutánea y ello puede conllevar infecciones con gran facilidad.
- Etapa III: En este estadio hay pérdida del grosor de la piel y la llaga forma una especie de cráter. Afecta al tejido subcutáneo, por lo que debe ser tratada por personal sanitario.
- Etapa IV: Es la fase más severa, con pérdida del grosor de la piel que afecta al tejido subcutáneo, músculos y huesos. Al igual que en la anterior, debe ser asistida médicamente.
Si observa signos tempranos de úlceras de decúbito como enrojecimiento de la piel, zonas calientes, piel esponjosa o dura, o erosión de las capas superiores de la piel, comuníquese con su proveedor de atención médica.
Estrategias de Prevención: Cómo Evitar las Escaras
La prevención de las escaras es fundamental para aumentar la calidad de vida de las personas con movilidad reducida. A continuación, se presentan recomendaciones clave:
1. Movilización y Cambios Posturales
Los cambios posturales regulares son una de las medidas más eficaces para prevenir la aparición de escaras. Es necesario mover a los pacientes encamados cada 2-3 horas, siguiendo un orden establecido. En pacientes que permanecen largo tiempo sentados, si es posible, es conveniente enseñarles a movilizarse cada 12-30 minutos.
- Favorecer la movilidad: Ayudar a realizar cambios posturales frecuentes a personas mayores dependientes aliviará la presión en zonas propensas a la formación de escaras. Si cuentan con cierta autonomía, debemos animarlos a moverse y cambiar de postura periódicamente.
- Técnicas de movilización: Cuando hablamos de pacientes en cama, es aconsejable movilizarlos entre dos personas o ayudarnos de aparatos auxiliares para evitar exponer la piel a la presión directa por rozamientos. Si usted mismo se mueve, álcese ayudándose con los brazos. No se arrastre, ya que arrastrarse causará ruptura de la piel.
- Alineación corporal: Procure mantener la alineación corporal para distribuir el peso de manera uniforme. Evite el contacto directo de las prominencias óseas entre sí, por ejemplo, tobillos, rodillas.
- Posición de la cama: Si es necesario, eleve la cabecera de la cama lo mínimo posible y durante el tiempo mínimo preciso. No eleve la cabecera de su cama a más de un ángulo de 30 grados. Estar en una posición más horizontal impide que su cuerpo se resbale hacia abajo, lo que puede dañar la piel.
- Masajes: Realizar masajes suaves y específicos en las zonas propensas a lesiones cutáneas contribuye a mantener la piel tonificada. Siempre deben realizarse sobre la piel limpia, seca e hidratada, evitando las prominencias óseas.
Cuidado del paciente en casa, cambios de posición.
2. Cuidado de la Piel
Mantener la piel limpia, seca e hidratada es crucial para prevenir las escaras, ya que una piel bien cuidada es menos propensa a sufrir lesiones.
- Revisión diaria: Se debe revisar la piel, por lo menos una vez al día. Cualquier área que permanezca enrojecida, tras unos minutos de haber cambiado de postura, tiene que llamar su atención. Fíjese bien en las zonas típicas de presión: talones, glúteos, espalda, codos y parte posterior de la cabeza.
- Limpieza adecuada: Limpie la piel tan pronto como se ensucie. Es conveniente hacerlo con un trapo o esponja suave. Use jabones que no irriten la piel, con un pH equilibrado, y agua tibia, no muy caliente. No utilice sobre la piel ningún tipo de alcohol ni polvos de talco. Limpie y seque las zonas por debajo de las mamas y en la ingle.
- Hidratación: Aplique cremas hidratantes procurando que se absorban completamente. Use cremas o aceites hidratantes y protectores cutáneos sobre la piel todos los días o más según lo indicado por su proveedor. Evite el aire frío o seco.
- Evitar la humedad: Evite la humedad de la orina, heces, sudor o supuración. Cuando esto ocurra, debe limpiar muy bien la piel, secándola luego con un paño suave a golpecitos, nunca frotando.
3. Nutrición e Hidratación
Una alimentación adecuada y una correcta hidratación son fundamentales para la salud de la piel y la capacidad de los tejidos para repararse.
- Aporte de nutrientes: Cuidar la alimentación asegurándose de un correcto aporte de calorías y proteínas, así como vitaminas y minerales. El riesgo de formación de este tipo de lesión en la piel será menor siguiendo una dieta adecuada. Es común optar por suplementos dietéticos de calorías y proteínas en forma de batidos. Consulta con su doctor para que le dé las pautas a seguir para su administración.
- Hidratación: Tome bastante agua todos los días. Insista al paciente respecto a la importancia de mantenerse correctamente hidratado.
4. Dispositivos de Apoyo y Ayudas Técnicas
El uso de superficies de alivio de presión y productos antiescaras es esencial para distribuir el peso corporal de manera uniforme y disminuir la presión sobre las zonas vulnerables.
- Colchones antiescaras: Existen de múltiples tipos. Básicamente consisten en colchones con celdas individuales que permiten la movilidad del aire entre ellas para adaptarse anatómicamente al peso y forma del paciente. Hay colchones de burbujas, de tubos con microporos de ventilación, o los de celdas de aire independientes que mejor reparten la presión. Algunos incluso lateralizan o tienen ajuste automático de la presión.
- Cojines antiescaras: Ayudan a disminuir la presión, a repartir uniformemente el peso corporal y mejorar la circulación sanguínea en personas que no pueden cambiar de posición fácilmente o pacientes con hemorroides, fístulas o tras un postparto. Existen cojines en múltiples formas: cuadrados, en forma de anillo con agujero en el centro o en forma de herradura. Se recomienda usar cojines de espuma o de gel. No se siente en cojines en forma de rosca.
- Dispositivos específicos: Existen dispositivos antiescaras para aquellas partes específicas del cuerpo que suelen estar sometidas a mayor presión, como coderas, taloneras, botas, muñequeras o manoplas. Las taloneras y las botas completas de lana natural son muy recomendables. Si el talón ya está ulcerado, será recomendable poner alguna bota o talonera de suspensión.
- Almohadas y cuñas: Las almohadas y cuñas de espuma van a contribuir a evitar presiones en las prominencias óseas. Cuando usted está acostado de lado, coloque almohadas entre las rodillas y los tobillos. Cuando usted está acostado boca arriba, coloque una almohada o espuma bajo los talones (o bajo las pantorrillas para alzarlos), bajo el área del cóccix, bajo los hombros y los omóplatos, y bajo los codos. No ponga almohadas bajo las rodillas, ya que esto ejerce presión sobre los talones.
- Cojines posicionadores: Los cojines posicionadores para cama están compuestos de micro partículas de poliestireno ligeras que se adaptan muy bien a la forma del cuerpo sobre los que se apoyan.

5. Ropa y Ropa de Cama
Cerciórese de que su ropa y la ropa de cama no estén incrementando su riesgo de que se formen úlceras por presión.
- Tejidos naturales: Use ropa de cama que sea de tejidos naturales. Los tejidos naturales de las prendas de ropa también van a ser menos dañinos para la piel.
- Limpieza y planchado: Mantenga la ropa seca, limpia y sin arrugas. Las sábanas y la ropa deben estar secas y lisas, sin ninguna arruga.
- Prendas adecuadas: Evite prendas de vestir que tengan costuras gruesas, botones o cremalleras que presionen sobre la piel. No se ponga ropa demasiado apretada. Evite que las ropas se amontonen o se arruguen en zonas donde haya alguna presión sobre el cuerpo.
- Retirar objetos: Retire cualquier objeto, como alfileres, lápices o plumas, o monedas de su cama.
6. Silla de Ruedas (si aplica)
Si el paciente utiliza silla de ruedas, es importante que esta sea del tamaño apropiado.
- Ajuste: Procure que su proveedor o el fisioterapeuta revisen el ajuste una o dos veces al año. Si usted sube de peso, solicítele a su proveedor o al fisioterapeuta que revisen cómo se acomoda usted a la silla de ruedas. Si siente presión en alguna parte, procure que su proveedor o el fisioterapeuta le revisen su silla de ruedas.
- Cojines: Siéntese en una silla de espuma o en un cojín de gel que encaje bien en su silla de ruedas. Las almohadillas de piel de oveja naturales también son útiles para reducir la presión sobre la piel.
- Cambios de peso: Usted o su cuidador deben cambiar su peso en la silla de ruedas cada 15 a 20 minutos. Esto le quitará presión a ciertas zonas y le ayudará a mantener el flujo sanguíneo: inclínese hacia adelante, inclínese hacia un lado, luego inclínese hacia el otro.
7. Incontinencia
El manejo de la incontinencia es crucial para prevenir la maceración de la piel.
- Control de la humedad: Limpie la zona enseguida y séquela bien después de orinar o tener una deposición. Pregúntele al proveedor respecto a cremas u otros medicamentos para ayudar a proteger la piel en esta zona.
- Productos para la incontinencia: Use medidas para controlar la incontinencia de esfínteres, como pañales, sondas o colectores, según sea necesario. Coloque almohadillas debajo de las nalgas para absorber la humedad y ayudar a mantener la piel seca.
Unidades de Cuidados y Asesoramiento Profesional
En centros como Amavir, los cuidados se realizan dentro de unidades de convivencia reducidas, lo que permite una atención más personalizada. El personal sanitario evalúa diariamente la piel del residente, aplica los tratamientos adecuados y realiza movilizaciones frecuentes. Cada persona mayor tiene unas necesidades específicas, por lo que es fundamental desarrollar un plan de atención individualizada.
Recuerda, pregunta siempre a tu farmacéutico de confianza, experto en Ortopedia, para obtener orientación sobre los productos antiescaras adecuados.