Las croquetas son el símbolo indiscutible de la cocina española, un plato humilde por sus ingredientes, pero con un resultado espectacular, exquisito. Hay platos que resisten al paso del tiempo y a las prisas del día a día. Son recetas que pasan de generación en generación y que suelen requerir tiempo, dedicación y mucho cariño.
Las croquetas de mi abuela eran mucho más que un plato; eran un reflejo de su creatividad, paciencia y amor por la cocina. Su receta, aparentemente sencilla, esconde numerosos secretos que las convierten en un manjar inolvidable. Aunque las croquetas de jamón son las favoritas de muchos, las croquetas de pollo son una opción deliciosa y muy versátil. Si te gustan las croquetas, esta receta de croquetas de pollo asado te va a fascinar y no podrás parar de comerlas, ¡están increíbles de ricas!
El secreto está en el pollo
Si hay algo que marca la diferencia en unas buenas croquetas de pollo es, ¡el pollo! No todos los cortes son iguales y cada uno aporta un toque diferente al resultado final:
- Pechuga: Es la opción clásica. Es magra y fácil de desmenuzar, pero puede quedar un poco seca si no la mezclas bien con la bechamel.
- Muslo: Si buscas más sabor, el muslo es tu amigo. Su carne es jugosa y proporciona una carne mucho más sabrosa y jugosa, aportando un toque más intenso.
- Restos de pollo asado: Aquí está el truco de abuela: reutilizar sobras de un pollo al horno o a la parrilla. Esa mezcla de sabores y especias de la cocción inicial se traslada directamente a tus croquetas. El origen de esta receta se encuentra en el aprovechamiento de las sobras de cocidos, pucheros y estofados. Resultado: sabor explosivo.
Pro tip: Si optas por restos de pollo asado, incluye un poco de piel asada para potenciar el sabor.

Métodos de cocción del pollo para croquetas
Ahora que tienes claro qué parte del pollo usar, toca cocinarlo. Pero, ¿cómo hacerlo para que sea digno de unas croquetas cremosas? Aquí te dejo algunas ideas según el método de cocción:
- Hervido: Ideal si buscas un sabor suave. Además, puedes usar el caldo para enriquecer la bechamel. Dos pájaros de un tiro. En algunas regiones, es común añadir un toque de vino blanco al caldo del pollo hervido.
- Asado: Como ya mencionamos, el pollo asado tiene un sabor intenso y especiado. Perfecto si quieres unas croquetas con un toque diferente.
- A la plancha: Si no tienes restos ni tiempo para asar, esta es la opción exprés. Eso sí, añade una pizca de sal y ajo en polvo para potenciar el sabor.
- Braseado con especias: Cocer el pollo en una sartén con un poquito de caldo, laurel y especias te asegura carne tierna y aromática.
El secreto de una bechamel sabrosa: el caldo casero
El truco de usar un caldo casero como base de la bechamel demuestra que, en la cocina, los pequeños detalles marcan la diferencia. Mi abuela siempre insistió en que un buen caldo es la esencia de unas croquetas memorables. Usaba huesos de jamón, carne de pollo y verduras frescas para preparar un caldo que luego incorporaba lentamente a la bechamel, marcando la diferencia entre unas croquetas comunes y otras verdaderamente espectaculares.
A la hora de preparar la bechamel, es posible darle un plus de sabor si utilizamos caldo hecho con huesos de pollo, jamón, carne o pescado. De esta manera, el sabor pasa a la masa de las croquetas, haciendo que sean mucho más sabrosas. Este "truco" del caldo es el más efectivo. Otra versión de este truco es la de incorporar una cucharada de la salsa salida de la bandeja del horno al caldo o la bechamel.

Ingredientes y preparación básica de croquetas de pollo
Nada como empezar por lo básico antes de experimentar con locuras en la cocina. Aquí te dejo una receta muy sencilla que puedes tomar como base:
Ingredientes:
- 300 g de pollo cocido desmenuzado.
- 50 g de mantequilla.
- 75 g de harina.
- 500 ml de leche (caliente).
- Sal, pimienta y nuez moscada.
- Pan rallado y huevo para el rebozado.
- Aceite para freír.
Preparación:
- Derrite la mantequilla en una sartén. Añade la harina y remueve hasta formar una masa homogénea (¡la famosa roux!).
- Incorpora la leche caliente poco a poco, removiendo sin parar. No te asustes si parece que la mezcla se revela, sigue removiendo.
- Agrega el pollo desmenuzado, sal, pimienta y nuez moscada. Cocina hasta que la masa se despegue de las paredes. Déjala enfriar.
- Forma las croquetas, pásalas por huevo y pan rallado.
- Fríelas en aceite caliente hasta que estén doradas y crujientes.
Como hacer croquetas de pollo del mundo ¡La receta secreta de mi abuela!
Trucos para unas croquetas de pollo realmente buenas y cremosas
¿Quieres unas croquetas muy cremosas sin riesgo a que las cosas salgan mal? Apunta estos trucos para hacer unas croquetas cremosas de pollo realmente buenas:
- Usa leche caliente para evitar grumos. La base de las croquetas suele ser una bechamel elaborada con leche, aceite o mantequilla y harina. Para que ésta quede sin grumos y lisa el único truco es una vez que se ha cocinado la harina ir echando la leche muy poco a poco y removiendo sin parar.
- Añade un chorrito de nata al final para más cremosidad.
- Cocina la roux a fuego bajo para que no sepa a harina.
- No escatimes en mantequilla. La grasa es clave.
- Deja que la masa repose mínimo 4 horas en la nevera. Mejor si es toda la noche. Esto es importante para que los sabores que aportan los ingredientes se fusionen e integren antes de formar las croquetas. Mi abuela, al terminar, dejaba reposar la masa durante varias horas para que los sabores se integraran, lo que facilita el modelado de las croquetas.
- Usa pan rallado fino para un rebozado delicado. El pan rallado grueso es más rico para utilizar en croquetas, nos proporciona un rebozado crujiente y delicioso. Un buen rebozado es imprescindible para el buen acabado de una croqueta. Pasa las croquetas por huevo bien batido y por último por pan rallado, presiona ligeramente con ambas manos para que el pan rallado quede bien fijo.
- Fríe en aceite muy caliente (180 °C) para evitar que se rompan. El aceite debe de estar caliente pero no debe humear, la temperatura debe oscilar entre los 175-180º C. Si al echar una primera croqueta ésta hace burbujitas a su alrededor el aceite está a temperatura correcta. Lo ideal es utilizar un cazo con suficiente aceite para que las croquetas se sumerjan totalmente en el aceite cuando las fríamos.
- No sobrecargues la sartén, dale su espacio a cada croqueta. Para mantener la temperatura del aceite durante la fritura se recomienda freír en pequeñas tandas, no más de 3 o 4 croquetas por vez, si pusieras más bajarías el calor del aceite y no conseguiríamos esa corteza crujiente tan rica.
- Agrega un poquito de queso rallado en la masa.

Más allá del pollo: ingredientes para intensificar el sabor
La nuez moscada es la reina indiscutible de las croquetas, pero ¿quién dijo que no puedes experimentar? Prácticamente en cada cocina podríamos descubrir un secreto distinto para preparar las croquetas. Además del caldo, otro de los más utilizados es añadir restos de guisos o pucheros. Desmenuzar la carne del pollo que ha sobrado y echar las migas al caldo o a la masa, le da un toque muy especial.
Mi abuela solía ser cautelosa con la nuez moscada y la pimienta. En lugar de confiar únicamente en estas especias, equilibraba los sabores para que el caldo y las carnes fueran los protagonistas. Desmenuzaba cuidadosamente la carne, el pollo y el chorizo y las mezclaba con la bechamel, lo que añadía una profundidad de sabor única. Este método también es típico en muchas casas andaluzas, donde aprovechar las sobras es común.
Para intensificar el sabor en las croquetas de pollo sin bechamel, se pueden utilizar ingredientes como cebolleta o jamón.
Alternativas a la bechamel tradicional
Eliminar la bechamel no solo agiliza el proceso de elaboración, sino que también reduce las calorías del plato, lo que lo hace más ligero y apto para diferentes dietas. Para quienes buscan variedad, las croquetas de pollo sin bechamel también son una opción deliciosa. En lugar de quesos, esta receta utiliza patatas cocidas y pollo desmenuzado para lograr una masa equilibrada y cremosa.
El chef Enrique Sánchez ha revolucionado el concepto con una receta que sorprende tanto por su sencillez como por su sabor: las croquetas de atún sin bechamel. Lejos de la tradicional bechamel, estas croquetas logran una textura suave gracias a los quesitos en porciones o Minibabybel, que se combinan con atún y pimientos del piquillo. Este último ingrediente, además de aportar un sabor único, añade un toque de originalidad a la receta.
Consejos para la fritura perfecta
El momento fritura es importantísimo. El aceite debe de estar caliente pero NO debe humear, la temperatura debe oscilar entre los 175-180º C. Lo ideal es utilizar un cazo con suficiente aceite para que las croquetas se sumerjan totalmente en el aceite cuando las fríamos. De este modo en cuanto el choque térmico produce la deshidratación de la superficie de la croqueta provocando instantáneamente una corteza crujiente y protectora del interior.
Vamos girando las croquetas, no necesitamos cocer el interior que ya está cocido, así que es cuestión de segundos y, ¡listo!, pasamos rápidamente a una fuente con papel absorbente. Siempre que puedo frío las croquetas en un cazo, pero si no se dan las circunstancias, frío en una sartén honda con bastante aceite. Para evitar que las croquetas se rompan al freír es clave que el aceite esté a una temperatura adecuada.
Elección del aceite:
- Aceite de oliva: El mejor sin duda, tarda más en degradarse.
- Aceite de girasol: Inmediatamente después se recomienda el de girasol. Yo utilizo el de girasol para la fritura, prefiero tirarlo y no reutilizarlo, a mí me sientan mejor las frituras con aceite de girasol, no puedo explicar la razón pero me resulta más suave. Utiliza el que consideres mejor.
Congelar croquetas
¿Se pueden congelar? Sí, debes extenderlas en una fuente, cubrirlas con film transparente y directamente al congelador, cuando ya estén congeladas, puedes pasarlas a una bolsa apta para congelación que ocupará menos espacio. Si tus croquetas caseras están congeladas de antemano, deja que se descongelen a temperatura ambiente un rato antes de freírlas.