Probablemente, si estás dando tus primeros pasos con la alimentación macrobiótica o con la cocina energética, puede que hayas oído cientos de veces que es mejor no almacenar alimentos preparados durante días en la nevera y que es muchísimo mejor para la salud cocinar todo al momento.
Querido amigo, yo también he estado en esa situación. Al principio, hace años cuando estudiaba cocina macrobiótica, vivía una exigencia extrema conmigo misma y con la alimentación. Quería hacerlo todo perfecto y no cometer ni un solo error con la comida. Por eso, intentaba siempre hacer un plato combinadísimo compuesto por 5 preparaciones diferentes (cereal integral, legumbres, verdura de cocción larga, verdura ligera, algas y pickles... ¡todo eso en un plato!).
Hoy en día me he dado cuenta de que no vivimos para comer, que la comida no tiene por qué ser el centro del universo y que simplemente es un vehículo para lograr una vida más feliz. No hace falta comer cada día todo recién hecho y súper fresco, no hace falta comer cada día un plato perfectamente combinado para lograr una salud de oro.
Por eso, hoy en este vídeo te quiero contar cómo cocinar y almacenar alimentos como legumbres, una sopa o una crema de verduras en la nevera durante tres semanas. Con esta fórmula podrás almacenar alimentos sin necesidad de congelarlos y comerlos en otra ocasión.
La importancia de las legumbres en nuestra dieta
Todos hemos oído lo buenas que son las legumbres para nuestra salud. Aunque las legumbres han formado parte de la dieta diaria de nuestros ancestros durante milenios, actualmente la gente tiende a no valorarlas tanto y poco a poco están siendo menos populares. En España se tiene la costumbre de tomarlas como plato principal, sin embargo, yo aconsejo que se tomen más regularmente en cantidades más pequeñas como acompañamiento.
Últimamente podemos ver como una dieta basada en alimentos vegetales está siendo cada vez más popular. Las alubias azukis son conocidas por fortalecer el riñón, donde tu energía vital está almacenada desde que naces. ¿Has leído alguna vez por ahí lo maravillosas que son las judías azukis pero no sabes ni qué hacer con ellas? Hoy os presento otra forma muy sencilla de comer los garbanzos de toda la vida.

Consejos para introducir las legumbres en tu dieta y mejorar su digestión
- Empieza por legumbres pequeñas y ligeras: Si llevas tiempo sin comer legumbres, recomiendo que empieces por aquellas que son más pequeñas como las lentejas rojas, las lentejas, los guisantes partidos y los azukis. Aparte de ser más pequeñitas, estas legumbres contienen menos aceite y grasa que otras.
- Añádelas progresivamente a tus comidas: Empieza añadiéndolas a sopas o cocinadas en platos como acompañamiento en vez de tomarlas como plato principal. Sugiero que comiences añadiendo un pequeño puñado de legumbres cocidas a tus sopas o cremas favoritas. El paso siguiente sería cocinarlas haciendo un estofado y comer una pequeña porción junto con arroz integral.
- ¡Mastíca la comida!: Algo tan simple como masticar puede tener un gran impacto en cómo digerimos nuestra comida. Nuestro estómago no tiene dientes; estos se encuentran en la boca. Al masticar la comida, esta se mezcla con la saliva, donde se encuentran las enzimas que empiezan el proceso de digestión.
- Remoja las legumbres antes de cocinarlas: Excepto las lentejas, los guisantes partidos y otras legumbres más ligeras, la mayoría de las legumbres son bastante secas y duras, por lo que requieren de tiempo de remojo para que puedan ser fácilmente cocinadas y digeridas. Para remojarlas, cúbrelas con agua fría y déjalas reposar durante la noche.
- Usa un trocito de alga kombu: Un solo trocito de alga kombu ayuda a reblandecer la piel de las legumbres y facilita la digestión. El alga kombu también mejora el sabor de las legumbres, además de añadir minerales extra del mar al plato.

Organización y método de conservación de legumbres cocinadas
Cocinar legumbres requiere de tiempo y sobre todo de una buena organización. En este post espero ayudarte a organizar mejor tu tiempo para aprovechar las horas muertas en las que estamos en casa. Vivo con el lema de: “Cocina una vez y come dos”.
Pasos para la conservación de legumbres en botes de cristal:
- Remojo matutino: Si eres de los que trabajan fuera de casa, te aconsejo que pongas a remojo las legumbres justo antes de salir de casa. De esta forma, cuando vuelvas, las legumbres ya se habrán remojado durante suficiente tiempo para ser cocinadas.
- Cocina eficiente: Considero que este es el mejor momento para cocinar aquellas cosas que no requieren de mi presencia en la cocina, como son las legumbres y los cereales integrales.
- Almacena las legumbres con el método Venu Sanz: Cuando descubrí este método se me abrió todo un mundo y la vida en la cocina, he de decir, que se me hizo mucho más fácil. El método es muy sencillo, simplemente consiste en llenar botes de vidrio con las legumbres que acabas de cocinar y el agua de cocción hirviendo.
Claves para el éxito en la conservación:
- El líquido ha de estar MUY caliente: Para almacenar líquidos en la nevera durante tres semanas tenemos que asegurarnos de que aquello que vamos a guardar está casi hirviendo.
- Asegúrate de llenar el recipiente hasta arriba: La cuestión aquí es que se haga un “semi vacío”, es decir, que no entre nada de aire en el recipiente de cristal. Para que eso ocurra, debes llenar completamente el tarro de líquido.
- Utiliza botes de cristal: Por supuesto, ni se te ocurra hacer esto con botes de plástico o con tuppers.
- ¡No te olvides de darle la vuelta al bote!: Una vez que has llenado el bote de cristal con el líquido en cuestión, ya sea sopa, crema o legumbres, asegúrate de que lo cierras bien y de que le das la vuelta al bote. Después hay que cerrarlas bien con la tapa y ponerlas boca abajo sobre una superficie plana hasta que los botes se enfríen. De esta manera se crea un semi vacío que hace que las legumbres aguanten en la nevera durante 3 semanas y durante 1 semana fuera de ella.

Si eres de los que están MUY ocupados, te sugiero que las compres ya cocinadas. Asegúrate, sin embargo, de leer cuidadosamente los ingredientes y de evitar cualquier tipo de colorantes y conservantes.