La elección de alimentos e ingredientes naturales y de calidad, un método de cocción que conserve al máximo sus propiedades y materiales de cocina libres de tóxicos son los pilares de una alimentación sana. Sin embargo, cuando cocinamos por adelantado o comemos fuera de casa, surge la cuestión de cómo calentar los alimentos de manera saludable. El microondas, popularizado en los años 80, ha sido la solución para muchos, pero existe un debate sobre su salubridad, y muchas escuelas de alimentación natural lo desaconsejan.
Afortunadamente, existen diversas y efectivas alternativas al microondas para recalentar tus alimentos, incluyendo ese sándwich que preparaste con antelación.
Alternativas para calentar comida fuera de casa
Si sueles llevar tu comida al trabajo o a la universidad, considera estas opciones:
- Fiambrera eléctrica: Este innovador electrodoméstico todo en uno te permite transportar y calentar tu comida poco a poco. Son muy prácticas y fáciles de llevar.
- Miniolla eléctrica: Ideal para profesionales nómadas, estudiantes o cocinas pequeñas. Estas ollas portátiles de acero inoxidable, con capacidad para raciones pequeñas, son perfectas para calentar pasta, arroz, sopas o simplemente hervir agua, siempre que dispongas de una conexión eléctrica.
- Horno portátil: Algunos lugares de trabajo permiten tener hornos convencionales de sobremesa. Estos hornos, que a menudo son más económicos que los microondas, te permiten calentar e incluso gratinar tus comidas.

Opciones para recalentar comida en casa sin microondas
Antes de la llegada del microondas, la forma tradicional de recalentar las sobras era utilizando cazuelas y ollas al fuego, removiendo para evitar que se pegaran y añadiendo un poco de líquido si era necesario. Hoy en día, si has decidido prescindir del microondas, puedes recurrir a métodos igual de efectivos:
- Cazos o sartenes pequeñas: Utilizar un cazo o una sartén es una excelente manera de recalentar la comida. El nutricionista Pablo Ojeda recomienda este método antes que el microondas, ya que evita que los alimentos, especialmente la carne o el pescado, queden secos. Un truco para que queden más jugosos es añadir un poco de agua o acompañar con verduras que aporten humedad.
- Baño maría: Esta técnica consiste en colocar un recipiente con los alimentos dentro de otro más grande que contenga agua. Es una opción suave y eficaz para recalentar diversos tipos de comida sin resecarla.
- Horno convencional: Aunque puede consumir más energía y tiempo, el horno convencional también es una alternativa válida para recalentar.
- Bandejas calientaplatos: Aunque más comunes en restaurantes, estos utensilios de cocina diseñados para mantener la temperatura de las comidas también pueden tener un uso doméstico. Algunos modelos son capaces de calentar la comida e incluso cocinar a baja temperatura.

Para platos como lasañas, canelones o pastas a la carbonara, añadir un poco de leche o mantequilla al recalentar puede mejorar la textura y el sabor.
Calentar líquidos: La hora del té
Calentar líquidos es más sencillo y existen soluciones cómodas:
- Calientaleches eléctricos: Son ideales para calentar leche o bebidas vegetales, y algunos modelos también funcionan como espumadores.
- Hervidores de agua: Un clásico que se encuentra en versiones para cocinar al fuego o eléctricas. Los modelos más modernos de cristal permiten regular la temperatura, adaptándose a las necesidades de cada infusión.
- Hervidores de oficina y de viaje: Pequeños, ligeros y fabricados en acero inoxidable, son perfectos para llevar. Incluso existen modelos para conectar al coche.

Al recalentar alimentos, es fundamental hacerlo solo con la cantidad que se va a consumir para evitar desperdicios y la necesidad de volver a recalentar. Siempre es preferible comenzar con programas de calentamiento suaves y ajustar si es necesario, ya que es más fácil añadir calor que recuperar un alimento seco por exceso de cocción.
MUCHO OJO con RECALENTAR ALIMENTOS por esto | Cuidado al recalentar | Alimentación real saludable
Es importante recordar que algunos platos, como la carne o el pescado a la plancha, no quedan bien al recalentarlos. En estos casos, es mejor optar por preparaciones que soporten mejor el recalentamiento o, idealmente, consumir la comida recién hecha.