El verano está a la vuelta de la esquina y es inevitable pensar en largas reuniones alrededor del fuego o en una buena sobremesa al aire libre, en agradable compañía. Si quieres que tu barbacoa sea inolvidable, todo empieza con una carne de calidad. Un buen churrasco con un marmoleo perfecto y un corte uniforme es la clave para que cada bocado sea jugoso y lleno de sabor. La comida a la barbacoa brilla cuando usas productos top, como nuestro Churrasco festín de Ternera Zamorana. El churrasco es perfecto para barbacoas porque es versátil, fácil de cocinar y siempre queda bien. Su corte fino permite que se cocine rápido y absorba los sabores del marinado o las brasas. Busca un churrasco con algo de grasa infiltrada (ese marmoleo que parece vetas blancas), ya que esto le da jugosidad.
En Galicia el churrasco es un corte de ternera o cerdo, tradicionalmente sacado de la zona del costillar. Y claro, aunque en el hueso está el gusto, algunos eligen un corte con más carne. En Galicia somos apasionados de las reuniones con familiares y/o amigos para degustar una espectacular barbacoa con auténtica carne de Galicia. Para preparar una Barbacoa perfecta de ternera, la tradición apunta a elegir la carne proveniente del costillar o Entrecot. Para no quedarte corto con las cuentas, calcula que aproximadamente por persona son unos 450 gramos de carne de ternera, cerdo o pollo; tomando en cuenta que una buena churrascada se sirve acompañada con chorizos y panceta, que nunca pueden faltar.
Cada tipo de carne para barbacoa tiene sus propias características -como sabor, textura o contenido graso-, y merece un marinado o condimento que potencie sus cualidades naturales. Aliñar la carne no es solo un paso más en la preparación de una barbacoa; se trata de una oportunidad para realzar el sabor, mejorar la textura y aportar matices únicos que transforman cualquier corte en una experiencia gastronómica. Cada tipo de carne tiene un perfil diferente. Por ejemplo, la carne de ternera suele tener un sabor más intenso, y admite aliños fuertes con ajo, pimienta, hierbas secas o mostaza. En cambio, el cerdo es una carne muy versátil, que absorbe bien sabores dulces, ahumados y picantes.
La carne de vacuno es una de las grandes protagonistas de la barbacoa. Su sabor profundo y su amplia variedad de cortes permiten jugar con distintos tipos de aliños, desde los más sencillos hasta los más aromáticos. Pero es clave no tapar su carácter natural: el objetivo del aliño es potenciar, no enmascarar. No marines este tipo de carne ni la cubras con salsas antes de asarla. Cortes como el solomillo, la tapilla o carne para brochetas suelen tener menos grasa, por lo que un marinado les aporta jugosidad y realza su sabor.
El cerdo es una de las carnes más agradecidas a la hora de aliñar. Su sabor suave y su buena infiltración de grasa permiten una gran versatilidad: acepta bien tanto los aliños tradicionales como los más intensos y dulzones estilo americano. Estos cortes ibéricos, como la cruceta ibérica y la pluma ibérica, son jugosos y sabrosos por sí solos, pero se benefician de un aliño sencillo que complemente su perfil sin ocultarlo. Las costillas necesitan tiempo de cocción y agradecen un aliño que se caramelice y cree una costra sabrosa. Aquí se puede optar por un marinado o aplicar una salsa durante la cocción. Estos productos ya vienen con mucha grasa y, en el caso del chorizo, con su propio adobo. No necesitan mucho más que un acompañamiento discreto. Evita marinar o añadir ingredientes pesados.
Aunque menos frecuentes en barbacoas tradicionales, carnes como el cordero, el conejo o la ternera blanca ofrecen sabores únicos que, bien aliñados, pueden convertirse en los protagonistas de cualquier parrillada. El cordero tiene un sabor intenso y muy característico, por lo que necesita un aliño que le aporte frescura sin competir con él. Los aromas mediterráneos clásicos funcionan perfectamente. Deja marinar al menos una hora, pero sin exceder las 3 horas para que el marinado no enmascare el sabor natural del cordero. Estas carnes suelen ser más magras y delicadas en sabor, lo que las convierte en candidatas ideales para aliños aromáticos pero suaves. Lo importante es no secarlas y realzar su sabor con ingredientes frescos. Marinar entre 30 minutos y una hora.
La carne picada necesita un tratamiento distinto. El aliño debe mezclarse directamente con la carne antes de formar las hamburguesas para que cada bocado sea sabroso. No sobretrabajes la carne al mezclar los ingredientes; solo lo justo para integrar.
Un buen marinado puede llevar tu churrasco al siguiente nivel, pero sin pasarte para no tapar el sabor natural de la carne. Si te preguntas qué llevar a una barbacoa para sorprender, un toque aromático sencillo es la respuesta. Preparación: Mezcla todo en un bol, embadurna el churrasco y déjalo reposar en la nevera unos 30-60 minutos. No lo dejes mucho más para que la carne no pierda su esencia. Si quieres innovar, prueba un marinado con un toque de limón y orégano para un rollo mediterráneo, o añade un pellizco de comino para un guiño a sabores más exóticos.

No sales la carne antes de asarla, ya que perderá jugosidad. Hazlo después. Si puedes condimentarla antes con pimienta negra, ajo, hierbas aromáticas, e incluso tener en los laterales de la barbacoa romero o tomillo para aromatizar la carne.
El fuego es crucial. Elige carbón o leña de calidad. Las brasas han de estar ya maduras, con la parrilla no muy cerca. El carbón es lo más seguro ya que las brasas duran mucho y mantienen una potencia constante. Si prefieres ramas y sarmientos, es mejor hacerlas a un costado y de allí alimentar frecuentemente con las brasas la parrilla. Si colocas la carne directamente sobre la leña, la chamuscarás rápidamente, dañando su sabor y textura. En la barbacoa evita usar gasolina, pastillas de encendido u otros combustibles, ya que arruinarán el sabor de la carne. Te recomendamos crear brasas con leñas. Puedes empezar con ramitas o incluso una piña seca para controlar el fuego. Si es necesario, usa un fuelle para avivar las llamas.

Una buena comida barbacoa depende de unas brasas bien preparadas. No basta con encender el carbón y tirar la carne; hay que controlar el fuego para que el churrasco quede en su punto. Carbón de calidad: Usa carbón vegetal y enciéndelo con tiempo. Zonas de calor: Distribuye el carbón para tener una zona de calor alto (para sellar) y otra de calor medio (para cocinar despacito). Evita las llamas: El fuego directo quema la carne y le da un sabor amargo. Si eres novato o novata en esto de las brasas, usa un termómetro para barbacoa. La temperatura ideal para el churrasco está entre 130-150 °C en la parrilla.
Para que tu comida para barbacoa sea un éxito, la técnica de cocción es clave. El churrasco debe quedar doradito por fuera y jugoso por dentro. Consejo: Usa pinzas para manejar la carne, nunca un tenedor, porque pincharla hace que pierda jugos. Si no tienes termómetro, presiona la carne con los dedos: debe sentirse firme pero elástica, como la palma de tu mano al tocarla. No cometas el error de cortar el churrasco nada más sacarlo de la parrilla. El reposo es sagrado para que los jugos se asienten y la carne quede tierna. Déjalo reposar 5-7 minutos en un plato o tabla. Cuando la carne reposa, los jugos que se concentran en el centro durante la cocción se reparten por toda la pieza, haciendo que cada bocado sea súper sabroso. Si cortas antes, esos jugos se escaparán y te quedarás con una carne más seca.
No pongas todas las carnes a la vez en la parrilla. Es fundamental dejar que todas las piezas estén a temperatura ambiente antes de cocinarlas. Saca la carne del refrigerador y déjala reposar a temperatura ambiente durante 30 minutos antes de ponerla en la parrilla. Al momento de hacer una churrascada, evita sacar la carne en el último minuto y adobarla corriendo para tirar al carbón. Lo ideal es tratar el corte elegido con el respeto que merece y su tiempo para maximizar todo su potencial. Por ello, debes tener la carne a temperatura ambiente media hora antes de colocarla en la parrilla. Y esto vale tanto si la cocinas sólo con sal, o si la dejas marinando en la nevera, si decides marinar la carne, puedes hacerlo desde media hora antes o como máximo desde la noche anterior.
Tener un termómetro de carne puede ser una gran ayuda. Con él, vas a poder medir con precisión la temperatura interna de la carne. Asegurándote de que se cocine al nivel adecuado. Controla la temperatura. Sellado inicial. Coloque la carne en la parrilla caliente para obtener un buen sellado y un exterior crujiente. No aplastes la carne. Gira con cuidado. Voltea la carne solo una vez para asegurar un cocido uniforme. Tiempo de descanso. Salsa al final. Aplica la salsa o aderezo de la carne siempre al final del proceso de cocción para evitar que se queme la carne.

Ten preparadas pinzas para manejar la carne sin pincharla, un hierro para las brasas, guantes… y una visera para protegerte del sol. Y por supuesto, es importante limpiar y engrasar las rejillas antes de ponerse a cocinar. Una parrilla sucia puede hacer que la carne se pegue.
Disfruta de tu cometido, no aceleres los procesos, se paciente y no le deas la vuelta a la pieza hasta que estea en su punto. Recibirás un aplauso bien merecido. Ahora viene lo mejor: disfrutar y compartir.
Tip para Adobar y Marinar la Carne I Jorge Rausch
Una buena comida a la barbacoa no está completa sin unos acompañamientos que hagan la boca agua. Pimientos de Padrón: Fríelos en una sartén con aceite y espolvoréalos con sal gorda. Patatas asadas: Envuélvelas en papel de aluminio con un poco de ajo, romero y un chorrito de aceite. Para acompañar tu comida para barbacoa, una cerveza artesanal bien fría o un tinto joven de DO Toro son apuestas seguras.
Si quieres saber qué llevar a una barbacoa para sorprender, nuestro pack barbacoa es la solución perfecta. Incluye churrasco de Ternera Zamorana, cortado y listo para la parrilla, junto con otros cortes ideales para una comida barbacoa completa. Pídelo online y recíbelo en casa, fresco y envasado al vacío. Solo necesitas encender las brasas, seguir estos consejos y prepararte para ser el anfitrión o anfitriona estrella.

Para una barbacoa con niños, los mejores aliños son los suaves y poco picantes. Evita ingredientes intensos como chiles, especias fuertes o demasiado ajo. Este tipo de aliño funciona bien con pollo, costillas de cerdo y hamburguesas.