Hoy en día, cada vez más personas optan por comer sin gluten, un fenómeno que ha generado diversas opiniones y debates. Sin embargo, es crucial diferenciar entre quienes lo hacen por una necesidad médica y quienes lo adoptan como una moda.

La confusión en torno al gluten
El gluten es una proteína presente en muchos cereales como el trigo, la cebada, el centeno y sus híbridos. A pesar de su presencia común en nuestra dieta, ha surgido la creencia de que eliminarlo es beneficioso para la salud, incluso sin un diagnóstico médico que lo justifique.
Muchas personas deciden dejar de comer gluten porque "está de moda", porque "creen que el trigo les hincha la tripa" o porque "no comer gluten adelgaza". Incluso, algunos llegan a decir: "porque yo creo que soy un poco celíaco".
Esta tendencia ha llevado a un crecimiento notable de la industria de alimentos sin gluten, con la expectativa de que esta tendencia continúe. Sin embargo, la creencia de que estos productos son más saludables no siempre es correcta.
Celiaquía: una necesidad, no una elección
Es fundamental entender que la enfermedad celíaca (EC) no es una intolerancia alimentaria ni una alergia. Se trata de una patología crónica y sistémica que afecta no solo al sistema digestivo, sino también al neurológico, endocrino, óseo y a la piel, entre otros. Afecta a individuos genéticamente predispuestos y tiene una prevalencia de alrededor del 1 % de la población.
Para los celíacos, para ese 1% de la población que JAMÁS puede comer gluten, no comerlo no es una moda. Es una necesidad. Es su manera de estar sanos. La única que tienen.
Prescindir del gluten no es divertido ni el nuevo modo de perder peso. Además, los productos sin gluten, que encima no son precisamente los más saludables, suelen costar mucho más dinero que los productos con gluten.
Estoy HARTA de ser CELÍACA (y comer SIN GLUTEN)
El diagnóstico de la celiaquía
Uno de los mayores problemas de la enfermedad celíaca es su diagnóstico complejo, lo que resulta en un alto número de casos no diagnosticados. Si alguien comienza una dieta sin gluten por haber leído información errónea y luego decide consultar a un médico, podría obtener un falso negativo en el diagnóstico.
Sensibilidad al gluten no celíaca
Además de la celiaquía, existe la sensibilidad al gluten no celíaca, que afecta a un 6% de la población. Para estas personas, también es necesario seguir una dieta sin gluten bajo prescripción médica.
Los riesgos de una dieta sin gluten sin necesidad médica
Un informe reciente de la Academia Española de Nutrición y Dietética indicó que un 8 % de la población española sigue una dieta sin gluten, y de estos, un 72 % lo hace sin una causa justificada. Esto significa que aproximadamente 2.700.000 personas en España eliminan el gluten de su dieta sin necesidad clínica.

Efectos en la salud
Adoptar dietas sin necesidad clínica no solo es innecesario y potencialmente perjudicial, sino que también representa un sobrecoste económico y dificultades para la integración social.
La Dra. Gemma Castillejo, pediatra-gastroenteróloga del Hospital Sant Joan de Reus (Tarragona), expone otros motivos por los que, en caso de poder elegir, no suele ser aconsejable seguir una dieta sin gluten: "Hay un aumento de gente que come sin gluten y me preocupa, sobre todo en el caso de los niños, porque al restringir la dieta pueden aparecer problemas de crecimiento o de absorción de algunos nutrientes importantes."
Según la Dra. Castillejo, "Al retirar el gluten también se suelen retirar los fructanos (azúcares presentes en los cereales), la pieza de bollería de media mañana, las galletas, la pizza peleona de supermercado y muchos otros ultraprocesados, así que no solo te has quitado el gluten, sino que has variado mucho la dieta y es eso lo que puede hacer que te sientas mejor. Así que la culpa igual no era del gluten, que solo pasaba por ahí."
Una dieta sin gluten bien planificada no tiene por qué ser deficiente en nutrientes si se basa en alimentos no procesados como frutas, verduras, legumbres, lácteos, carnes y pescados, etc., teniendo en cuenta los gustos y el estado de salud del paciente. Sin embargo, abusar de productos manufacturados sin gluten puede alterar los niveles de colesterol o triglicéridos en la sangre, aumentar el peso de manera excesiva y elevar el riesgo de enfermedades cardiovasculares, así como el síndrome metabólico.
La Dra. Castillejo también deja claro que es “incorrecto” decir que al dejar de comer gluten por decisión propia los intestinos se pueden atrofiar o que se puede perder la capacidad de tolerarlo. "El gluten es una proteína que ningún humano es capaz de destruir y que eliminamos con las heces. Lo que sí demuestran los estudios a largo plazo es que una dieta sin gluten suele ser también una dieta con poca fibra, y eso sí que repercute en la salud cardiovascular."
Confusión social y hostelería
La portavoz de la Asociación Celíacs de Catalunya, Irene Puig, asegura que el hecho de que cada vez haya más gente que come sin gluten sin ser celíaco puede convertirse en un problema porque, si hacen determinadas excepciones, relativizan el problema a ojos de la sociedad. "Hay personas que, cuando comen fuera de casa, piden un menú sin gluten... y luego, de postre, se piden un coulant", explica. "Hacer eso genera confusión y es del todo injusto con el cocinero que ha hecho el esfuerzo de preparar un menú sin gluten."
Esta situación genera confusión en el personal de hostelería, que en ocasiones se encuentra con peticiones contradictorias. El camarero antes le ha dicho: "no, es que yo soy poco celíaco así que por un día que coma gluten, no pasa nada". O también: "quiero estos espaguetis carbonara (glutaneros, por supuesto), pero luego me traes pan y cerveza sin gluten".

Apoyo y reivindicaciones de los celíacos
En España, casi 4 millones de personas están obligadas a seguir un tratamiento (dietético) que no cubre la sanidad pública y que supone, de media, un sobrecoste de 1.087 euros por persona y año. Algo que, en el caso de familias con varios miembros celíacos -algo relativamente habitual, al tratarse de una enfermedad con un componente genético- puede convertirse en un auténtico problema a fin de mes.
Es por eso que los celíacos piden ayudas directas, desgravación fiscal o una rebaja del IVA, como ya sucede en otros países de la Unión Europea. Su reivindicación, de hecho, protagonizó una jornada monográfica en el Congreso de los Diputados la semana pasada, y ahora están pendientes de si consiguen el apoyo necesario para aprobar una Propuesta de No Ley.
Ayudas en otros países europeos
Italia es el país que tiene más ayudas y también el que ofrece más opciones sin gluten para comer fuera de casa. ¡Es como el paraíso del celíaco!
En Grecia, por ejemplo, ya hay una ayuda de 100 euros mensuales por adulto y de 150 por cada niño. En Holanda, en cambio, los celíacos pueden desgravarse hasta 950 euros al año.
| País | Tipo de Ayuda para Celíacos | Importe / Beneficio |
|---|---|---|
| Grecia | Ayuda mensual | 100 €/adulto, 150 €/niño |
| Holanda | Desgravación fiscal | Hasta 950 €/año |
| Italia | Más ayudas y opciones sin gluten | Considerado el "paraíso del celíaco" |
| España | Sin ayudas directas, tratamiento no cubierto por sanidad pública | Sobrecoste medio: 1.087 €/persona/año |