Claves para cocinar el arroz perfecto: tapado o destapado, la eterna pregunta

El arroz es un alimento básico y versátil en las gastronomías de gran parte del mundo, reconocido por su riqueza en proteínas, fibra, vitaminas (como la vitamina D y la tiamina) e hidratos de carbono. Sin embargo, lograr que quede en su punto ideal puede ser un desafío. Desde la paella española hasta el risotto italiano, el arroz es el protagonista de innumerables platos, y su correcta preparación es fundamental para disfrutar de su sabor y textura.

Variedades de arroz y sus usos culinarios

Aunque hacer un buen plato de arroz no es difícil, pillarle el truco puede llevar tiempo y horas en la cocina, ya que, a diferencia de otros platos, el arroz no puede hacerse a ojo. Es importante evitar errores comunes que lo convierten en un plato soso o mal cocinado. Entre los más frecuentes se encuentran añadir poca agua, remover mucho, no condimentar lo suficiente o no tener en cuenta la variedad del arroz dependiendo del plato que queramos preparar.

La importancia de la variedad de arroz

Cada tipo de arroz tiene una forma distinta de cocinarse, tanto por el tiempo de cocción como por la cantidad de agua que requiere. A cada plato le corresponde una variedad diferente de arroz. Elegir el tipo incorrecto de arroz puede arruinar el plato completo.

  • Arroz de grano largo: Es el que queda más suelto, ideal para ensaladas o salteados.
  • Arroz de grano medio o redondo: Absorbe muy bien los sabores del caldo, lo que lo hace perfecto para paellas y arroces caldosos.
  • Arroz de grano corto: Suelta una gran cantidad de almidón, aportando gran cremosidad, ideal para risotto, arroces melosos o arroz con leche.
  • Arroz Basmati: Perfecto para platos secos.
  • Arroz para sushi: Requiere un lavado exhaustivo para liberar el almidón.

No se te ocurra hacer un arroz en paella y usar un arroz largo. Emplea la variedad adecuada para cada preparación, no debes emplear el mismo tipo de arroz para hacer un risotto que para hacer un arroz thai.

La cantidad de agua: ni mucho ni poco

La relación entre arroz y agua es crucial para el éxito del plato. Si al cocinar el arroz no añades la suficiente agua quedará duro y, probablemente, se te pegará al fondo de la cazuela. Por otro lado, añadir demasiada agua conlleva que tu arroz quede demasiado blando y sin sabor. La proporción de agua debe ser correcta.

La fórmula general para cocinar el arroz en su punto es: una medida de arroz y dos de agua. Sin embargo, esta proporción puede variar según el tipo de arroz y el plato:

  • Arroz seco o paella: 2-2,5 partes de líquido por 1 de arroz.
  • Arroces melosos: 2,5-3 partes de líquido por 1 de arroz.
  • Arroces caldosos: 3,5-4 partes de líquido por 1 de arroz.
  • Risottos: 4 medidas de líquido por 1 de arroz.

Es importante vigilar la cocción por si fuera necesario añadir algo más de líquido. La dureza del agua también puede afectar el resultado final; en zonas de agua dura, el grano puede tardar más en cocerse y las sales pueden alterar el sabor, por lo que algunos expertos recomiendan usar agua mineral.

Truco para calcular la cantidad de arroz necesaria para la paella

¿Tapado o destapado? La pregunta clave

Esta es una de las grandes preguntas que se hacen al preparar arroz y uno de los grandes errores al empezar a cocinar este ingrediente. Puede ser un error cocinarlo tapado o sin tapar... Todo dependerá de qué plato se vaya a preparar.

  • Arroz seco (como la paella): Hay que hacerlo todo el rato sin tapar. La cocción del arroz depende del vapor que se forma dentro de la olla. Si levantas la tapa durante el proceso, ese vapor se escapa, interrumpiendo la cocción y dejando partes del arroz mal cocidas o secas. La proporción normal de arroz y agua (una taza de arroz por dos de agua) se modificará inmediatamente al levantar la tapa, por lo que tu plato podría quedar seco. Es conveniente usar una paella o sartén de base muy amplia para que el arroz se reparta en una capa muy fina y se haga por igual y al mismo tiempo.
  • Arroz blanco o caldoso: Se hace tapado. Esto ayuda a mantener la humedad y a que la cocción sea uniforme.

Si usas una tapa de vidrio, puedes observar el proceso sin liberar el vapor. El tiempo ideal para cocer arroz blanco es de 15 a 18 minutos a fuego bajo, desde que comienza a hervir.

Errores comunes y cómo evitarlos para un arroz perfecto

Lograr que el arroz quede suelto, cocido de forma pareja y con la textura ideal requiere más técnica de lo que parece. Aquí te explicamos los errores más comunes y cómo evitarlos:

1. No lavar el arroz antes de cocinarlo

El arroz crudo tiene una capa natural de almidón que, si no se retira, se libera durante la cocción y provoca que los granos se peguen entre sí, generando una textura gomosa. Aunque la razón principal por la que se lava el arroz antes de cocerlo es la de limpiarlo y eliminar parte del arsénico que pueda contener, a nivel culinario, es para que pierda almidón.

Solución: Lava el arroz bajo el chorro de agua fría entre tres y cinco veces, removiendo con la mano hasta que el agua salga clara. Este paso ayuda a que los granos se mantengan separados y que la cocción sea más limpia. Sin embargo, si buscas un grano más meloso y esponjoso, será preferible no lavarlo (excepto en el caso del arroz para sushi, que siempre debe lavarse muy bien).

2. Remover el arroz mientras se cocina

Mover el arroz una vez que ha comenzado la cocción es otro error común. Al remover, se activa el almidón natural del grano y se rompe su estructura, lo que genera una mezcla pegajosa. Esto es fácil de controlar en una cocina de gas, pero no lo es tanto en una vitrocerámica ya que sus fuegos conservan mucho calor residual y aunque se baje el fuego, la temperatura tardará aún un rato en disminuir. La cantidad de almidón influirá directamente en cómo quedará nuestro arroz; cremoso, suelto, seco o pegajoso. Cada vez que movemos el arroz este suelta almidón, lo que deriva en un plato pastoso y muy blando, lejos del arroz seco que buscas.

Solución: Solo revuelve una vez al principio, cuando agregues el arroz al agua caliente y distribuyas bien todos los ingredientes. Después, tápalo y no lo toques más hasta que termine de cocerse. La única excepción es el risotto, donde sí hay que remover el arroz constantemente para que suelte el almidón y darle cremosidad.

3. Cocinar a fuego demasiado alto

Cocinar el arroz a fuego alto no acelerará el proceso, sino que simplemente hará que el líquido se evapore antes y, de no agregar más cantidad a tiempo, se acabará con un arroz duro o peor aún, quemado. A nadie le gusta el arroz blando casi puré; es mejor que quede un poco duro a que se deshaga.

Solución: Lo ideal es subir el fuego hasta que el caldo o el agua rompan a cocer y, a partir de ahí, dejar que se cueza con una intensidad media-baja. Es clave que el fuego llegue bien y de forma homogénea a todo el fondo de la cazuela para que todo el arroz se cueza bien y no queden granos crudos en los bordes. Para ello es importante empezar a fuego algo más vivo y, transcurridos los 5 primeros minutos, bajar la intensidad de calor y cocinarlo a fuego medio-bajo.

Gráfica de control de temperatura para la cocción del arroz

4. No controlar el tiempo de cocción

El tiempo de cocción es básico para que el arroz quede en su punto. Puede que la paciencia no sea tu fuerte, pero es muy importante respetar el tiempo de cocción de cada variedad.

Tipo de arroz Tiempo de cocción aproximado
Paellas y arroz a la cazuela 15-18 minutos
Arroces largos (Basmati, etc.) 10-15 minutos
Arroz integral 20-25 minutos

Solución: Lo más aconsejable siempre es guiarse por el tiempo que se indica en el paquete. Para controlar bien el tiempo exacto de cocción del arroz también es imprescindible que al añadir el líquido (ya sea agua o caldo) y tanto al incorporarlo al principio de la cocción como si es necesario añadir algo más durante esta, este esté hirviendo. Un truco para que el arroz no se pase tan fácilmente (aunque no es imprescindible) es sofreír el grano en aceite y a fuego bajo antes de cocerlo; eso hará que resista mejor la cocción.

5. No dejarlo reposar después de cocido

Servir el arroz justo al apagar el fuego evita que el calor residual termine de distribuir la humedad, lo que puede afectar su textura. Dejarlo reposar unos minutos con la tapa puesta es clave para que quede uniforme y bien cocido. Si después de esto sigues pensando que el arroz no es para ti o te resulta aburrido o insípido, te animo a que lo pruebes en otra de sus variantes que aún no conozcas. Para mí es un alimento fundamental tanto como guarnición en un plato de pescado o carne, como en ensaladas o guisos tradicionales.

Solución: Una vez que termine la cocción, apaga el fuego y deja reposar el arroz tapado de 5 a 10 minutos. Luego, usa un tenedor para "esponjar" y separar suavemente los granos. La excepción a esta regla serían los arroces caldosos, que es mejor no dejarlos reposar ya que durante ese tiempo seguirían absorbiendo líquido con el riesgo de que se pasen. ¡No te olvides del agua! El arroz siempre hay que dejarlo reposar cinco minutos tras apagar el fuego. La humedad se distribuye por todo el arroz favoreciendo que quede más esponjoso.

Otros consejos para un arroz perfecto

  • Utensilios adecuados: Siempre hay que elegir el cazo o la cazuela acorde a la cantidad de arroz que vayamos a cocinar. Para los arroces caldosos puede usarse una cazuela convencional. En general, las mejores cazuelas son aquellas que retienen el calor y lo distribuyen de manera uniforme. Si eres de los que prepara arroz un día sí y otro también, puedes hacerte con una olla arrocera. Evita las ollas viejas o dañadas, ya que favorecerán que el arroz se pegue.
  • Calidad del caldo y sazón: Tanto el sofrito como el caldo son los que van a aportar el sabor al arroz, así que hay que darles la importancia y el mimo que se merecen. Siempre será mejor optar por un caldo casero y que resulte sabroso (que no salado). Al sofrito pueden añadírsele hierbas y especias (azafrán, pimentón, orégano) que de paso también le aportarán color y aroma. A un arroz blanco se le puede dar un poco de gracia añadiendo al agua de cocción unas hojas de laurel o una cebolla pelada con unos clavos de olor. No hay cosa peor que un arroz soso sin condimentar. Si vas a hacer tu arroz con caldo, nunca lo añadas frío.
  • Frescura del arroz: Siempre hay que tener en cuenta cuándo hemos abierto el paquete de arroz. Lo habitual es que el arroz tenga una fecha de consumo preferente; si se come pasada esta, aunque no hay riesgo para la salud, sus cualidades organolépticas pueden verse alteradas. Es muy probable que tarde más en cocerse y necesite más líquido, no absorberá tan bien los sabores y no quedará tan sabroso y apetitoso. Algunos arroces hay que consumirlos el mismo día que se cocinan, ya que luego cambia su textura y sabor.

tags: #cocer #arroz #tapado #o #destapado