Los huevos de gallina son un alimento básico en la cocina, por su precio accesible y su riqueza en proteínas, grasas saludables, vitaminas y minerales. Sin embargo, es crucial saber identificar cuando un huevo está en mal estado para evitar riesgos para la salud. Una de las señales más fiables de que un huevo no es fresco es la consistencia de su clara. Si la clara de huevo está aguada, es un indicio claro de que su frescura ha disminuido.

La importancia de la frescura en los huevos
Todo el mundo conoce la peligrosidad de comer un huevo en mal estado, pero no se conocen muchos trucos para detectarlo de forma rápida. Los estudios del Instituto de Estudios del Huevo indican que los huevos pueden consumirse hasta 28 días después de su puesta, siempre y cuando se conserven adecuadamente. Lo primero a la hora de comprar huevos es fijarse en la fecha de consumo preferente.

Señales visuales y olfativas de un huevo deteriorado
Si con el huevo cerrado no lo tenemos del todo claro, lo mejor será hacer las últimas comprobaciones antes de cocinarlo y comerlo. Los huevos que están en mal estado podrían tener una cáscara agrietada, fina, frágil o incluso abombada. Como en cualquier comida, el olfato es el sentido que manda a la hora de conocer si un producto está en mal estado. Si al romperlo el huevo tiene un olor desagradable, sulfuroso o a podrido, no debe consumirse.
Existen signos de alerta, como un olor desagradable al romperlo, una yema plana o aguada, y la clara que se ve viscosa en lugar de clara y firme. Una clara firme y una yema redonda son indicadores de frescura. Si está fresco, la yema será dura, estará bien definida, en forma de media esfera y color anaranjado intenso. Por su parte, la clara debe presentar los bordes bien definidos y más o menos espesa. Así, cuanto más pálido el color de la yema y más aguada veas la clara, menos fresco estará. Además, el huevo estará malo si ves que la yema se rompe al echarla en la sartén, es pálida y la clara parece agua.
Cómo saber si un HUEVO está malo: trucos a tener en cuenta
Métodos para comprobar la frescura de un huevo
Existen diversas maneras de saber si un huevo está malo. Es importante tenerlas en cuenta porque las consecuencias de comer uno en mal estado no son nada agradables. Te contamos algunos trucos para que estés en disposición de prevenir y no tomar uno malo de manera accidental.
La prueba de la flotabilidad
La prueba de la flotabilidad consiste en observar si un huevo flota o se hunde dentro de un vaso, generalmente, lleno de agua. Si el huevo se hunde rápidamente y se queda en el fondo dispuesto en horizontal, el huevo está fresco. Por su parte, si se hunde despacio y se queda inclinado o en vertical, no será fresco, y cuanto más vertical esté menos fresco estará. Si el huevo flota, es señal de que no se debe consumir. El hecho de que flote se debe a que está podrido y, al descomponerse, ha provocado una reacción química dentro de la cáscara que libera gases que lo hacen flotar. Esta prueba de inmersión solo debe hacerse si lo vamos a consumir en ese momento.

Observación de la clara y la yema al romper el huevo
Un truco adicional para comprobar la frescura del huevo es romperlo en un plato y observar la clara y la yema. Si está fresco, la yema será dura, estará bien definida, en forma de media esfera y color anaranjado intenso. Por su parte, la clara debe presentar los bordes bien definidos y más o menos espesa. Así, cuanto más pálido el color de la yema y más aguada veas la clara, menos fresco estará. Además, el huevo estará malo si ves que la yema se rompe al echarla en la sartén, es pálida y la clara parece agua. Cuando está podrido, al abrirlo puede que la yema esté sólida, o pegada a la cáscara, o incluso tener colores oscuros.
La prueba del agite
Acerca el huevo al oído y agita suavemente. Un huevo fresco no hará ruido al agitarlo, ya que la clara y la yema están bien adheridas a la cáscara. Si la yema golpea contra la cáscara, esto será señal de que se encuentra en mal estado.
Conservación de los huevos y seguridad alimentaria
Para preservar de la mejor manera posible la vida útil de un huevo, debemos guardarlos en un lugar fresco y seco y evitar fluctuaciones de temperatura, que destruirían la cutícula natural protectora del huevo. Los huevos no pueden estar expuestos a la luz solar directa, porque la radiación puede provocar la descomposición de la cáscara, aumentar la temperatura de su contenido y proliferar las bacterias que dañan la salud. No es recomendable guardar los huevos en la puerta de la nevera, porque al abrir y cerrar los huevos se someten a muchos saltos de temperatura y podrían aparecer bacterias nocivas.
No hay que lavar los huevos antes de guardarlos aunque la cáscara esté sucia. "La cáscara es de carbonato cálcico y tiene una cutícula que protege la parte comestible del huevo. Al lavarlos desaparece y podría favorecer la entrada de microorganismos o suciedad en su interior y afectar su seguridad alimentaria."
En las preparaciones con huevo crudo, añadir vinagre o un poco de limón, añade un sabor diferente y reduce su pH, disminuyendo el riesgo de infección por Salmonella. Si hemos manipulado el huevo dentro de unas condiciones de higiene correctas, lo siguiente es refrigerar.
Cómo saber si un HUEVO está malo: trucos a tener en cuenta
Claras de huevo pasteurizadas: una alternativa segura y práctica
Para aquellos que buscan una fuente conveniente y segura de proteínas de alta calidad, las claras de huevo pasteurizadas son una excelente opción. La clara de huevo pasteurizada es la clara de huevo que ha sido sometida a un proceso de pasteurización mediante el cual se calienta a una temperatura específica para eliminar bacterias y patógenos que pudieran ser un riesgo para la salud. El proceso se lleva a cabo sin cocinar las claras, es decir, que mantienen sus propiedades culinarias y nutricionales.
Beneficios de las claras de huevo pasteurizadas
- Son una fuente conveniente y segura de proteínas de alta calidad.
- Son bajas en calorías y grasas, y están libres de colesterol.
- Son una solución ideal contra el desperdicio de alimentos, ya que evitan tirar las yemas si solo se necesitan las claras.
- El formato en botella es práctico y cuenta con un medidor.
- Minimizan el riesgo de intoxicación alimentaria al poder consumirse crudas o poco cocinadas con seguridad.

Valores nutricionales y contraindicaciones
El valor nutricional de las claras de huevo pasteurizadas es un gran reclamo entre deportistas, especialmente por su alto contenido proteico. En cada 100 ml de estas claras encontramos 42 kilocalorías, menos de 0,5 g de grasas de las cuales solo 0,1 g son saturadas, menos de 0,5 g de hidratos de carbono y una cantidad aún inferior de azúcares y los grandes protagonistas, los 11 g de proteínas. El contenido en sal es de 0,44 g.
Aunque las claras de huevo pasteurizadas son seguras para la mayoría de las personas, es importante tener precaución en ciertos casos:
- Alergias o intolerancias al huevo: Las personas alérgicas al huevo o a alguno de sus componentes deben mantenerse alejadas de este y de cualquier otro producto con huevo.
- Problemas renales: Debido a su alto contenido en proteínas, no se recomiendan para personas con problemas renales.
- Embarazo: Hay expertos que recomiendan no consumir huevo crudo durante el embarazo, por lo que la recomendación es cocinarlo bien.
Cómo consumir y conservar las claras de huevo pasteurizadas
Una vez abiertas, las claras de huevo pasteurizadas deben guardarse en la nevera refrigeradas y cerradas durante un máximo de 4 días. Es fundamental tener presente la fecha de caducidad del producto.
Las claras son un ingrediente de lo más versátil y se pueden tomar de muchas formas:
- Crudas: Aportan la mayor cantidad de proteínas a la dieta, pero no es la forma más sabrosa.
- Tortillas, tortitas o wraps: Combinadas con otros ingredientes como vegetales, carnes o pescados.
- Batidos o smoothies: Mezcladas con fruta, cereales, yogur o kéfir.
- Repostería: Esenciales para merengues, tartas, bizcochos, flanes y mousses.