Este breve y hermoso libro, "Cinco Panes y Dos Peces", nos introduce en la impactante experiencia de Mons. Van Thuan, un obispo vietnamita que se convirtió en testigo de Jesús desde la cárcel. A través de siete reflexiones, dirigidas especialmente a los jóvenes, el autor ofrece una visión esperanzadora de un hombre con una fe inquebrantable que, en medio de la adversidad, se dedicó a amar al prójimo. Su relato es sencillo y alegre, no parece que hablara de su doloroso cautiverio.

El Cardenal François-Xavier Nguyễn Văn Thuận: Un Perfil
François Nguyen Van Thuan (Hue, Vietnam, 1928 - Roma, Italia, 2002) fue obispo y cardenal de la Iglesia Católica. Ordenado sacerdote en 1953, obtuvo el grado de doctor en Derecho Canónico en 1959. Durante ocho años fue obispo de Nhatrang (1967-1975). En 1975, Pablo VI lo nombró arzobispo coadjutor de Saigón. Sin embargo, a los pocos meses, con la llegada del régimen comunista al poder en Vietnam, fue arrestado y pasó 13 años en la cárcel, 9 de ellos en régimen de aislamiento. Se le acusó injustamente y sin fundamento de formar parte de un "complot entre el Vaticano".
Preso por Cristo: Un Cautiverio Transformador
El 15 de agosto de 1975 comenzó su cautiverio. Los días más oscuros de la vida del arzobispo Van Thuan transcurrieron en la cárcel; y sus días más luminosos, allí mismo. Tenía 48 años y recién lo habían nombrado arzobispo coadjutor de Saigón; su ministerio sacerdotal era todo un éxito. Muy atareado estaba en su nueva diócesis, formando laicos, seminaristas y sacerdotes, cuando el gobierno comunista lo arrestó por su fe cristiana. Él, que era un hombre muy activo, un "scout" de Dios, acostumbrado a trabajar contra el reloj, de repente se vio despojado de todo y encerrado. Dice que quedó en shock.

Estuvo trece larguísimos años como San Pablo, preso por Cristo. Completamente aislado los primeros nueve años y, luego, rodeado de prisioneros desesperados. Los carceleros, admirados, no podían entender su comportamiento, entonces le preguntaban: ¿De veras nos ama? ¿A pesar de que le hacemos daño? ¿Aun sufriendo por haber estado tantos años en prisión sin haber sido juzgado?
"Voy a ser la presencia de Dios aquí": La Misión en la Cárcel
Desde el primer momento de su arresto, decidió que no esperaría a recuperar su libertad para continuar con la obra de Dios, sino que colmaría sus días de presidio con amor, sin perder ni un segundo: sería misionero en la cárcel. Sin embargo, este elevado propósito se le complicó mucho porque estaba completamente aislado, y los dos guardias que lo vigilaban, lo evitaban; solo le decían “sí” y “no”. Cuenta que, estando enfermo, le pidió a un policía ayuda. Entonces, en medio de una atmósfera tan adversa, y sin nada material para regalar a los guardias, se hizo esta reflexión: "¿Por qué no doy a los guardias un regalo que no tengo?"
Y eso hizo. Se empleó a fondo en el amor al prójimo: amable y sonriente comenzó a contarles de sus viajes por el mundo y de todo lo que sabía: idiomas, economía, libertad, tecnología, etc. Así, conversándoles, fue ganándose su amistad.
El "Contagio" de Amor en la Prisión
Cada quince días cambiaban a los policías para que Van Thuan no los “contagiara” con su amabilidad. Pero luego decidieron no rotarlos, sino mantener siempre a los mismos dos guardias, para que el arzobispo no los echara a perder a todos. Finalmente, los carceleros cedieron y quisieron que el peligroso y bondadoso prisionero les enseñara inglés y francés; incluso, uno de ellos quiso aprender a cantar en latín Veni Creator, como Van Thuan. Así fue como los esquivos e insensibles guardias se convirtieron en sus alumnos, y luego, los jefes de la policía, le enviaban más alumnos.
También deja constancia de la conversión de budistas y no cristianos, y del fervor de los católicos que retomaron su fe, gracias a la fuerza del amor “irresistible” de Jesús. Cuenta que paulatinamente fue aumentando el grupo de los “contagiados”, al punto que de noche los presos se turnaban en adoración eucarística. ¡Increíble!
"Han sido las misas más bellas de mi vida": La Eucaristía en la Adversidad
En la cuarta meditación, titulada “Mi única fuerza, la Eucaristía”, relata cómo se las ingenió para conseguir el vino y las hostias, y poder celebrar la Misa. De manera clandestina, con tres gotas de vino y una gota de agua en la palma de la mano, celebró la Eucaristía, primero solo, y luego en compañía de otros presos.
TESTIMONIO DEL CARDENAL F. X. NGUYEN VAN THUAN. LA EUCARISTÍA ES MI ÚNICA FUERZA. SOLEMNIDAD CORPUS
Para el arzobispo vietnamita, la cárcel fue una cruz muy dolorosa que sufrió, pero no sufrió solo, sino con Cristo, por Él y en Él. Desde el primer momento de cautiverio, se propuso ser instrumento del Amor, y con la gracia de Dios lo logró. En medio de las tinieblas de la cárcel, Van Thuan fue el rostro luminoso de la misericordia de Dios.
Siete Meditaciones para el Mundo de Hoy
El venerable Van Thuan nos comparte siete maravillosas meditaciones, fruto de sus vivencias y reflexiones en la cárcel. Partiendo del mensaje de Juan Pablo II a la Jornada Mundial de la Juventud de 1997, el autor ofrece estas reflexiones dirigidas especialmente a los jóvenes sobre:
- El momento presente
- La elección de Dios
- La oración
- La Eucaristía
- Amar con la medida de Jesús
- La maternidad de María
- Cómo renovar el mundo siguiendo a Cristo
En estas meditaciones, también habla de la importancia de la oración, de vivir el momento presente, de distinguir entre Dios y las obras de Dios y del lugar especialísimo que tiene María Inmaculada en su corazón. "Cuando hay amor; Jesús está en medio de nosotros".
Publicación y Legado
Finalmente, en 1997 (en la Jornada Mundial de la Juventud) accedió a publicar esta obra que contiene siete meditaciones, destinadas especialmente para jóvenes, en las que explica su experiencia personal “que refleja una gran humildad, una gran alegría y la virtud de la esperanza”. Comenzó diciendo que así como el muchacho del relato bíblico puso los cinco panes y dos peces que Jesús multiplicó para alimentar a la multitud, él nos ofrece en estas meditaciones lo poco que tiene, su testimonio de fe en la prisión, confiando en que “Jesús hará el resto”.
Recomendamos vivamente este libro ya que expone, de primera mano, un testimonio de gran fuerza y confianza en Dios, que puede ayudarnos a renovar las fuerzas para entregarnos más a Él día a día, y a ofrecerle los pequeños momentos (nuestros cinco panes y dos peces) de cada día.

Otros Escritos y Reflexiones del Cardenal Van Thuan
El Cardenal Van Thuân fue un testigo de la fe que maduró sus reflexiones durante la situación desesperada de su encarcelamiento. Su legado se extiende más allá de "Cinco Panes y Dos Peces". Otras obras importantes incluyen:
- 90 Pensamientos: Este libro propone descubrir de manera sencilla e ilustrada la herencia espiritual del cardenal François-Xavier Nguyên Van Thuân. Se trata de una serie de charlas pronunciadas en distintas ocasiones y recogidas por los propios asistentes, con el fin de educar en la fe a sus compatriotas.
- Una especie de síntesis general, sencilla y humilde: Este libro está elaborado en dos fases: una serie de breves pensamientos escrita en prisión y publicada en su día, y una segunda fase que el autor concibió años más tarde, ya en libertad, cuando pudo consultar los textos bíblicos y del Concilio Vaticano II a los que se refería mientras escribía sus aforismos.
- Retiro Espiritual de la Curia Romana: Estas páginas, de impresionante sencillez y autenticidad cristiana, contienen el último retiro espiritual del cardenal Van Thuân, dado a un grupo de sacerdotes unos meses antes de su muerte. Los ejercicios espirituales de la Curia Romana del año 2000, dados en presencia del papa Juan Pablo II, se recogen en 22 meditaciones sobre la esperanza en el mundo de hoy.