Los caracoles, esos pequeños moluscos gasterópodos con concha espiral, son conocidos por su lento desplazamiento y su rastro de baba. Aunque a menudo son las primeras mascotas de los niños, su dieta y sus necesidades nutricionales son aspectos fascinantes que vale la pena explorar.

¿Qué comen los caracoles?
Los caracoles son animales herbívoros y se alimentan únicamente de vegetales. Los alimentos que comen los caracoles van desde las hojas y plantas en descomposición que encuentren en su camino, hasta verduras, frutas y algas. Aunque no lo veamos, además de sus cuernos, tienen miles de dentículos en su boca que les sirven para despedazar la comida y raspar el moho de las rocas para alimentarse.
Los alimentos preferidos que comen los caracoles son aquellos ricos en calcio. Esto se debe a que su concha necesita grandes cantidades de calcio para estar fuerte y gruesa, evitando así que se rompa y queden desprotegidos. Si el animal siente la necesidad de ingerir calcio, puede llegar a comer incluso piedras o tierra.
Alimentos recomendados para caracoles
Los mejores alimentos para tu caracol son los vegetales verdes como la lechuga, el repollo, la acelga, el trébol y el cardo. Aunque es un buen alimento y les encanta, ofrecer la lechuga en grandes cantidades y de forma continua puede causarles problemas digestivos y diarreas.
Además de las plantas frescas y hojas, verduras como la zanahoria, el tomate, el brócoli y el pepino son ideales. En el caso de las frutas: manzanas, plátanos, uvas, peras o fresas. Cualquier vegetal que uses habitualmente para la ensalada como los canónigos o la escarola le encantarán. Otros alimentos que comen los caracoles son las algas y el queso.

Alimentos a evitar
Evita los cítricos, el mijo, la pasta y los alimentos con almidón. Tampoco debes darle nunca alimentos con sal o azúcar, ya que son peligrosos para su salud.
Suplementos de calcio
Para proteger su caparazón, reforzarlo y evitar que se rompa podemos ofrecerle algunos productos en forma de polvo molido. Los más ricos en calcio son el yeso natural, la piedra caliza natural, las cáscaras de huevo, la harina de huesos y las conchas de ostras o de caracoles muertos.
Necesidad de agua
Cuando nos preguntamos qué comen los caracoles también solemos pensar si necesitan o no agua. Aunque podemos ponerles un pequeño recipiente con agua, no necesitan beberla.
EL CARACOL Y SUS CUIDADOS COMO MASCOTA #4 : La alimentación
Consumo de caracoles por humanos
El caracol es un alimento con un alto valor nutritivo. Su mayor valor nutritivo reside en la calidad de sus proteínas, las cuales tienen el 98% de los aminoácidos esenciales para el ser humano. Su consumo es antiquísimo. Las poblaciones primitivas de la Prehistoria se alimentaban ya de moluscos. En la antigüedad se le atribuyeron al caracol diversas propiedades terapéuticas. Se utilizaba tanto para uso externo como interno. Considerado como un antídoto excelente contra la indigestión.
Consumo de caracoles en el mundo
En Europa, se consumen de forma habitual caracoles, que pueden ser preparados en casa o en los restaurantes, con distintas recetas, como la llamada caracoles en salsa, conejo con caracoles, caracoles con tomate, etc. Los caracoles son particularmente apreciados en la cocina en Francia y se les conoce con el nombre de «escargots». En Europa, Francia, Italia y España son los principales países consumidores de caracoles y, en menor medida, Portugal, Grecia y Alemania. Otros países del mundo que aprecian también al caracol como alimento son Estados Unidos, Japón y distintos países de Oriente Medio.
El caracol romano es muy apreciado por su tamaño y jugosa carne.

¿Qué caracoles se comen?
Se utilizan para comer los caracoles europeos terrestres pertenecientes al género Helix, como el caracol de viña, de nombre científico Helix pomatia, el caracol común de jardín (Helix aspersa) y el caracol turco (Helix lucorum). También se comen el caracol gigante africano, de nombre científico Achatina fulica.
Historia del consumo de caracoles
Desde tiempos prehistóricos, el hombre ha consumido caracoles en todo el mundo como medio de subsistencia, muchas veces de forma esporádica. Los romanos comían caracoles frecuentemente. Para satisfacer la demanda de consumo, ya en aquellas épocas, se recogía una gran cantidad de estos invertebrados moluscos.
Propiedades nutritivas del caracol
El caracol es bajo en grasa y, por lo tanto, es bajo en calorías, pero también tiene un valor proteico reducido. La carne de caracol también tiene la ventaja que es rica en minerales como el calcio, el magnesio, el iodo y hierro etc. y es rica en vitamina A, vitamina C y vitamina B.
| Nutriente | Descripción |
|---|---|
| Proteínas | Alto valor, con el 98% de aminoácidos esenciales. |
| Grasas | Bajo contenido. |
| Calorías | Bajas. |
| Minerales | Rico en calcio, magnesio, iodo, hierro. |
| Vitaminas | Rico en vitamina A, C y B. |
Cómo se comen los caracoles
Los caracoles pueden ser consumidos frescos o congelados y pueden ser comercializados vivos, congelados, procesados o en salsa.
En Catalunya no es raro encontrar a gente con chubasquero en los márgenes de las carreteras mientras llueve o justo acabado el chaparrón. Antiguamente más que en la actualidad, muchas familias disponían de unos baúles o cajas grandes tapadas con una especie de tela mosquitera donde guardaban todos los caracoles recolectados en días lluviosos. Esto permitía cogerlos directamente de allí los días que se decidiese comer caracoles, aunque al cabo de un tiempo acababan muriendo y dejando de ser aptos para ingerir.
El gusto del caracol en sí mismo es bastante insípido, con un sabor discreto y suave, sin mucha personalidad ni matices. Con las dos salsas listas se empieza la comida de los caracoles, mediante un “mecanismo” (aunque cada uno lo hace como le parezca más cómodo) que consiste en ir cogiendo los caracoles de la paella que compartes con el resto de los comensales. Con la ayuda de un punzón, se saca el caracol de dentro de la cáscara, se le corta la parte más negra y delgada del final del animal (aunque mucha gente se lo come todo), y después lo bañas en el “all i oli” y la salsa de tomate. En muchas casas se suelen guardar las cáscaras de los caracoles comidos por cada uno al lado del plato para contarlos después y decretar así al ganador. Antiguamente los caracoles eran comida de pobres, ya que saliendo al campo podías recoger directamente tu alimento sin necesidad de gastar dinero. Hoy en día se ha convertido en una comida tradicional catalana que no comprende de clases sociales.
Receta de caracoles en tomate
Los caracoles en tomate son una receta típica de Tarifa. Esta receta de caracoles en tomate es original de Rafaela, suegra del propietario de la Tasca, Bartolomé Iglesias Quintero, que los hace así desde siempre. En el bar se hace desde su apertura.
Preparación de los caracoles
Para disfrutar de esta receta en todo su esplendor es muy importante que los caracoles sean de temporada (no cabrillas ni bollunos -los bollunos es como se conoce en la zona a los burgaos o caracoles grandes-). Los caracoles los dejaremos 24 horas en un cubo cubiertos de harina de donde no puedan escapar, al día siguiente será necesario lavar con agua y sal bastantes veces hasta limpiarlos de baba teniendo mucho cuidado de no romper las cáscaras o caparazones.
Una vez limpios, cubrir con agua y cocer a fuego lento. Después en una olla los ponemos cubiertos de agua fría y se cuecen a temperatura media, aumentando la intensidad del fuego progresivamente hasta que los caracoles saquen su cuerpo fuera de la concha. Dejamos cocer 8 minutos a fuego fuerte. Pasado este tiempo se escurren bien y retiramos los que no hayan salido de la concha. El resto los volvemos a poner en la olla con agua y, a fuego moderado, dejamos cocer 1 hora y 30 minutos.
Preparación de la salsa
Con todos los ingredientes indicados para la salsa hacer un sofrito contundente. Por último agregamos los caracoles al mismo tiempo que la salsa de tomate y removemos.