Transición de la leche materna a la fórmula en bebés de 6 meses: una guía completa

La leche materna es el alimento fundamental para que tu bebé crezca sano y saludable y es recomendable, según la OMS, durante los primeros seis meses de vida del bebé. A partir de los seis meses, sin embargo, es necesario complementarla con otros alimentos. La leche materna continúa siendo un alimento excepcional hasta los 2 años o más, siempre que la madre y el bebé así lo deseen.

La decisión de pasar de la leche materna a la leche artificial es totalmente personal, todo depende de lo que funcione mejor para ti y para tu bebé. Algunas madres optan por la lactancia materna durante un año o más, otras optan por la alimentación combinada y algunas madres pueden pasar completamente de la lactancia materna a la alimentación con leche artificial cuando su bebé tiene alrededor de seis meses, o cuando su bebé empieza a comer alimentos sólidos por primera vez. No todas las madres dan el pecho, y encontrar una alternativa de alta calidad es una gran opción.

Bebé siendo amamantado y biberón con fórmula

¿Por qué cambiar de leche materna a fórmula a los 6 meses?

Durante los primeros seis meses de vida los bebés toman solo leche (materna o fórmula de inicio). A partir de entonces, complementan la leche con otros alimentos y, a partir del año de vida, pueden tomar leche de vaca. Entre los 6 y los 12 meses de edad la leche materna sigue siendo el alimento principal, aunque debe complementarse con otros alimentos (lo que se conoce como alimentación complementaria).

Si se realizan 4 o 5 tomas de leche materna al día no es necesario tomar otros lácteos. Sino, puede complementarse la leche materna con otros lácteos o con otros alimentos ricos en calcio. Para los pequeños de seis meses o más, la leche infantil de la fase 2 (también conocida como "leche de continuación") proporciona una nutrición completa y la cantidad adecuada de vitaminas y minerales para los bebés en esa etapa de desarrollo.

La ciencia de la leche materna

Componentes de la leche materna y de fórmula

Los principales componentes de la leche materna son: agua, proteínas, hidratos de carbono, grasas, minerales y vitaminas. Contiene un 88% de agua y su osmolaridad es semejante al plasma, permite al bebé mantener un perfecto equilibrio electrolítico. Nos aporta 88 kcal/100g de energía, con TODOS los nutrientes necesarios para crecer. Entre los mamíferos, la leche humana madura posee la concentración más baja de proteína (0,9 g/100 ml), sin embargo, es la cantidad adecuada para el crecimiento óptimo del bebé.

El principal hidrato de carbono es la lactosa, un disacárido compuesto de glucosa y galactosa. La leche humana tiene un alto contenido de lactosa, 7 g/dl (cerca de 200mM). La grasa es el componente más variable de la leche humana. Las concentraciones de grasa aumentan desde 2 g/100 ml en el calostro, hasta alrededor de 4 a 4,5 g/100 ml a los 15 días post parto.

Leches de continuación y crecimiento: ¿son necesarias?

Casi todas las familias con las que me voy encontrando tienen las mismas dudas. Si están con lactancia de fórmula o mixta, se preguntan si deben pasar a la leche de continuación 2 (recomendación del pediatra). Y cuando su bebé cumple un año, si es aconsejable darles leche de crecimiento 3.

Como podemos ver, la diferencia entre una leche fórmula 1 y 2 son las proteínas. Entonces, ¿Por qué existe este tipo de leche? Principalmente porque la fórmula tipo 1 NO se puede publicitar (Código internacional de sucedáneos de l. materna, IBFAN), pero hecha la ley, hecha la trampa. Algo favorable de la leche de continuación 2 es su precio, es mucho más barata que la 1 por su proceso de elaboración, la leche fórmula se hace a partir de leche de vaca, que tiene entre 3- 4g de proteína/ 100ml, así que se han de extraer proteínas y este proceso es muy costoso. Así que con la de continuación 2 se ahorran unos cuantos euros, ya que han de extraer menos de la mitad de proteínas que con la leche artificial 1, de ahí su precio en el mercado.

Si el bebé está con lactancia en fórmula, tenemos muchas opciones, podemos seguir con la leche tipo 1 o incluso con la 2. Por ejemplo, si tenemos un bote podemos terminarlo sin problemas. Después el pediatra, la enfermera, la vecina del quinto o una mamá del cole nos dirá que ahora que ya tiene un añito ha de tomar la leche de crecimiento (o tipo 3), que tiene mucho hierro, calcio, fósforo, que le ayudará a crecer mucho mejor y obtener la energía que necesita en su día a día, porque en la TV así lo anuncian. Yodo, ayuda al crecimiento normal. 2 Vasos aportan el 81 % de hierro que necesita a esta edad. Enriquecida con hierro y calcio. El calcio hace que el hierro no se absorba bien, por lo que nos quedamos igual, ¿de qué nos sirve que nos pongan estos ingredientes juntos si el calcio va a interferir en la absorción del hierro?

Sin aceite de palma: Sí, antes llevaba aceite de palma, pero el aceite de nabina es aceite de colza. ¿Por qué poner más grasa saturada a la leche? Pero entonces, ¿Qué leche le doy a mi bebé de un año? Ingredientes: leche de vaca, sin más, a esto lo llamamos un alimento real semiprocesado, pero alimento real.

Tabla comparativa de leches de fórmula 1, 2 y 3

Tipos de leches de fórmula

A la hora de cambiar de leche de fórmula, los padres tienen varias opciones que considerar:

  1. Fórmulas infantiles estándar a base de leche: son las más comunes, elaboradas con proteínas de leche de vaca. Funcionan bien para la mayoría de los bebés y suelen ser la primera opción cuando se cambia de una marca a otra.
  2. Fórmulas sensibles: diseñadas para bebés que muestran una leve sensibilidad a las fórmulas estándar, contienen proteínas parcialmente digeridas, más fáciles de asimilar.
  3. Fórmulas infantiles sin lactosa: contienen proteínas lácteas pero no lactosa, sustituyéndola por otros tipos de carbohidratos.
  4. Fórmulas hipoalergénicas: están elaboradas con proteínas extensamente hidrolizadas para dividirlas en fragmentos muy pequeños y están indicadas para bebés con alergias confirmadas a las proteínas de la leche o sensibilidades graves.
  5. Fórmulas a base de soya: no contienen ningún componente lácteo y están elaboradas a partir de proteínas de soya. Son adecuadas para bebés que necesitan una dieta sin lácteos o familias que siguen un estilo de vida vegetariano.
  6. Leches especiales: son fórmulas lácteas adaptadas en las que se ha modificado la composición de sus hidratos de carbono o proteínas para mejorar la tolerancia y asimilación de esta.
    • Fórmulas antirreflujo o antirregurgitación: son fórmulas a las que se le han añadido sustancias espesantes que aumentan su viscosidad, con el objetivo de minimizar o controlar los vómitos y regurgitaciones excesivas del lactante.
    • Fórmulas anticólico: son fórmulas en las que las proteínas están parcialmente hidrolizadas para facilitar su digestión además de contener una menor cantidad de lactosa. Este tipo de fórmulas están dirigidas a solucionar molestias digestivas de carácter menor.
    • Fórmulas antiestreñimiento: están adaptadas en su composición ayudando a ablandar las heces y a la absorción de la fracción grasa de la leche, el calcio y el magnesio.

Aunque tienes muchas opciones para cambiar de fórmula, consultar a tu pediatra te ayudará a elegir la más adecuada para las necesidades específicas de tu bebé.

Cómo realizar la transición de leche materna a fórmula

Recomendamos pasar gradualmente de la lactancia materna a la leche artificial, para dar tiempo al bebé a adaptarse a la nueva leche infantil y para que tu cuerpo se acostumbre a producir menos leche. Los bebés pueden notar la diferencia entre la leche materna y la de fórmula, por lo que probar este método les ayuda a acostumbrarse con más facilidad. Los bebés pueden tardar hasta dos semanas en adaptarse completamente a la leche de fórmula. Durante este tiempo, los gases y el estreñimiento son bastante comunes.

Un método para la transición consiste en sustituir una sesión de lactancia materna cada pocos días por una toma de leche de fórmula y continuar así hasta que se alimente exclusivamente con leche de fórmula o alcance el resultado de alimentación deseado. Si ha estado alimentando a su bebé con biberón con leche materna extraída, normalmente recomendamos introducir la nueva fórmula gradualmente cambiando poco a poco los biberones de leche materna por la nueva fórmula, empezando primero con las tomas del mediodía y no con las tomas antes de acostarse.

Esquema de transición gradual de leche materna a fórmula

Pasos para el cambio gradual de fórmula

El cambio de leche de fórmula requiere un enfoque cuidadoso y gradual para que el bebé se adapte sin problemas:

  1. La primera mezcla: empieza preparando cada biberón con una mezcla que contenga principalmente la fórmula actual de tu bebé y añadiendo solo una pequeña cantidad de la nueva. Para cada toma, combina ambas fórmulas en un biberón utilizando la siguiente proporción: 75% de tu fórmula actual y 25% de la nueva. Por ejemplo, al preparar un biberón de 8 onzas, vierte 6 onzas de tu fórmula actual y añade 2 onzas de la nueva fórmula en el mismo biberón.
  2. Etapa de partes iguales: una vez que el bebé se sienta cómodo con la primera mezcla, pasa a una mezcla al 50% en las 2-3 tomas siguientes. Para un biberón de 8 onzas, esto significa utilizar 4 onzas de cada fórmula.
  3. El cambio principal: en la última fase, invierte la proporción de la primera mezcla: utiliza un 75% de la nueva fórmula y un 25% de la actual para las siguientes 2-3 tomas. Para un biberón de 8 onzas, son 6 onzas de la nueva fórmula y 2 onzas de la actual.
  4. Transición final: en este punto, el cambio definitivo a la nueva fórmula debería resultar natural, siempre que el bebé haya superado bien las etapas anteriores.

Consejos importantes durante la transición

  • El momento adecuado: el momento ideal para hacer este cambio es durante un período tranquilo en la rutina de tu bebé, cuando no esté enfermo ni haya cambios de horario.
  • Mantén la misma temperatura: para que tu bebé esté cómodo durante este periodo, sírvele ambas fórmulas a la misma temperatura. Un calentador inteligente puede calentar los biberones a la temperatura perfecta de la leche materna en solo 2-5 minutos, lo que ayudará a tu bebé a aceptar la nueva fórmula más fácilmente.
  • Limpieza adecuada: al introducir una nueva fórmula, es necesario prestar especial atención a la limpieza de los biberones, ya que los bebés pueden estar más sensibles durante la transición.
  • Observación cuidadosa: las reacciones de tu bebé durante cada fase serán elocuentes: un patrón normal de evacuación, sesiones de lactancia cómodas y hábitos de sueño adecuados son signos positivos.
  • Preparación precisa: el éxito del cambio de fórmula depende en gran medida de la precisión de las medidas y de la correcta mezcla de ambas fórmulas.

Durante la transición, es posible que notes que tu bebé experimenta algunos síntomas pasajeros, como más eructos, cambios en la consistencia de las heces o que tarda en acostumbrarse al nuevo sabor. Estos pequeños cambios son signos comunes de que el sistema de tu bebé se está adaptando a la nueva fórmula y suelen resolverse por sí solos en cuestión de días. Para garantizar que tu bebé pueda adaptarse sin complicaciones, sigue siempre al pie de la letra las instrucciones de preparación de la fórmula y mantén los mismos horarios de las tomas. Aunque es normal que se produzcan ligeras alteraciones en la digestión, la mayoría de los bebés se adaptan fácilmente a la nueva fórmula.

Todos los lactantes necesitan tiempo suficiente para acostumbrarse a una nueva fórmula infantil y es necesario un periodo de adaptación para ver resultados reales. Para la mayoría de los lactantes que presentan molestias leves, como irritabilidad ocasional o gases, un periodo de prueba de una a dos semanas es suficiente para saber si la nueva leche de fórmula es adecuada para ellos. El éxito del cambio de fórmula se manifestará mediante signos positivos de adaptación a lo largo de los primeros 7-10 días de uso. El bebé seguirá ganando peso y mojará y ensuciará los pañales con normalidad a lo largo del día. Estará contento y satisfecho después de comer y adoptará una rutina de sueño normal.

A pesar de que al principio tu bebé se muestre un poco quisquilloso, lo ideal es seguir probando la nueva fórmula durante algún tiempo, a menos que observes algún problema preocupante. Es de esperar que durante la primera semana se produzcan algunos cambios menores en su patrón de alimentación y en su digestión. Por regla general, procura no cambiar la leche de fórmula de tu bebé más de una vez cada 2-4 semanas, a menos que tu médico te recomiende lo contrario por motivos de salud.

Cambio de leche de fórmula a leche de vaca

A partir del año de edad los niños pueden tomar leche de vaca entera como bebida principal, según las recomendaciones de la Sociedad Europea de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición (ESPGHAN). La razón de no ofrecerla antes es, entre otras cosas, porque es un alimento bajo en hierro y además tiene un alto contenido en proteínas. Hacia los 9 o 10 meses de edad pueden ofrecerse pequeñas cantidades de derivados lácteos, como yogur o queso.

El sabor de la leche de vaca es totalmente diferente al de la leche materna por lo que a algunos niños no la aceptan con facilidad. Lo ideal es ofrecerla en pequeñas cantidades para que vayan aceptando el nuevo sabor, siempre sin forzar y con paciencia. A los 12 meses los niños son perfectamente capaces de beber de un vaso, por lo que no es necesario introducir el biberón para tomar la leche de vaca. Respecto a la temperatura, algunos niños toman la leche fría, otros templada y otros caliente. Como la leche del pecho sale templada, es posible que estos niños prefieran tomar también así la leche de vaca.

No hay una manera única de realizar el cambio de leche de fórmula a leche de vaca y cada familia debe encontrar la que mejor se adapte a su bebé. Si ha ido probando pequeñas cantidades de leche de vaca, le gusta el sabor de la leche de vaca y la toma bien, podemos sustituir directamente una de las tomas de leche de fórmula del día por leche de vaca, y poco a poco ir sustituyendo las demás. También podemos ofrecerles en cada toma una pequeña cantidad de leche de vaca y completar posteriormente con fórmula. Progresivamente iremos aumentando la cantidad de leche de vaca y disminuyendo la de fórmula.

Otra opción es mezclar ambas leches en el biberón o vaso. Por ejemplo, si un niño toma habitualmente 150ml de leche de fórmula, podemos poner 120ml de fórmula y añadir 30ml de leche de vaca. Poco a poco iremos aumentando la cantidad de leche de vaca y disminuyendo la de fórmula (60ml leche de vaca/90ml fórmula, 90ml leche de vaca/60ml fórmula...) hasta que la totalidad del biberón o el vaso sea de leche de vaca.

Bebé bebiendo leche de vaca en vaso

Aporte de calcio en la dieta del bebé

Como en muchas ocasiones el cambio a la leche de vaca es difícil, muchos padres se preguntan preocupados si su hijo estará recibiendo suficiente aporte de calcio. La cantidad diaria de calcio recomendada para niños entre 1 y 3 años es de 700 mg, que se consigue con aproximadamente 500ml de leche (2 vasos).

Si no les gusta la leche pueden tomar derivados lácteos (yogur, queso...). Un vaso de leche aporta la misma cantidad de calcio que un yogur y medio, 100g de queso fresco o 40 gramos de queso curado. Y la leche no es el único alimento rico en calcio. Verduras como las espinacas o las acelgas, pescados como las sardinas, las anchoas, el besugo o la dorada; las almendras, la yema de huevo o las legumbres aportan también una gran cantidad de calcio.

Añadir a la leche miel, azúcar o chocolate (tipo ColaCao) con el fin de que les guste la leche no es en absoluto recomendable. Es preferible tener paciencia y ofrecerla poco a poco hasta que la vayan aceptando. Sí puede probarse con cereales (saludables, las papillas de cereales no son, ni mucho menos imprescindibles) o con fruta. La OMS recomienda una ingesta reducida de azúcares libres a lo largo de toda la vida. Además, aunque es un alimento muy rico nutricionalmente hablando, la leche de vaca no es imprescindible en la dieta. Puede sustituirse por derivados lácteos u otros alimentos ricos en calcio como hemos visto.

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