La pechuga de pollo es un alimento fundamental en muchas dietas debido a su versatilidad y sus beneficios nutricionales. Sin embargo, no todas las preparaciones ofrecen los mismos aportes. Para entender mejor cómo la pechuga de pollo contribuye a una dieta equilibrada, es crucial analizar su valor nutricional y cómo este varía según la forma de cocinarla.

Valor nutricional de los alimentos
Antes de profundizar en la pechuga de pollo, es importante comprender qué es el valor nutricional de los alimentos. Este nos ayuda a conocer tanto los macronutrientes (proteínas, hidratos de carbono y grasas) como los micronutrientes (vitaminas y minerales) que nos aporta un alimento, controlando sus calorías. Esta información se encuentra en el envase de cualquier alimento y nos puede ser realmente útil.
Con dicha información, podemos asegurarnos de que las calorías que nos mantienen activos son de calidad y estamos proporcionándole al cuerpo todo lo que necesita para que funcione correctamente. Lo más importante de un alimento, además de sus calorías, es su procedencia.
Valor nutricional de la pechuga de pollo
El valor nutricional de la pechuga de pollo varía significativamente según la forma de cocinarla. A continuación, desglosaremos los datos por cada 100 gramos de pechuga de pollo, considerando tres preparaciones comunes: asada, a la plancha y frita.
METABOLISMO DE LAS PROTEINAS
Pechuga asada
La pechuga de pollo asada nos aporta 98 calorías, con un alto porcentaje en proteínas, nada menos que 22 gramos, con tan solo 1 gramo de grasa y ni un solo gramo procedente de los hidratos de carbono. Esto explica que sea un alimento presente en la mayoría de las dietas.
El valor nutricional de la pechuga de pollo asada nos informa que, además de ser un alimento rico en proteínas, estas son de alto valor biológico. Esto se debe a que contiene todos los aminoácidos esenciales, fundamentales para el organismo.
Pechuga a la plancha
El valor nutricional de la pechuga de pollo cocinada a la plancha apenas sufre variaciones, sobre todo si usamos un aceite en spray, que nos ayuda a controlar la cantidad justa que necesitamos para cocinar el pollo sin abusar de este. Las calorías y grasas se incrementan levemente debido a la presencia del aceite en la sartén. Aproximadamente suman un total de 111 calorías, con 2 gramos de grasa y manteniendo los 22 gramos de proteínas que en la versión asada o al horno.
En cuanto a los minerales y vitaminas, no sufren ningún tipo de variación apreciable en esta preparación.

Pechuga frita
Cocinando la pechuga de pollo en una freidora, sí varía considerablemente el valor nutricional. Esta versión nos aporta 180 calorías, doblando casi la cantidad que en la versión asada o al horno. Además, las grasas totales llegan a 4.5 gramos. También es destacable el aumento del colesterol a los 90 mg.
Tanto las proteínas, como los minerales y vitaminas, pueden llegar a sufrir alguna alteración, dependiendo del tipo de aceite que se use para freírlos, pero ningún aspecto es tan destacable como el aumento de calorías, grasas y colesterol.
Con estos datos acerca del valor nutricional de la pechuga de pollo, conocemos la procedencia exacta de las calorías y podremos ajustar con más precisión la dieta, según nuestros requisitos físicos. La forma de cocinar también varía su valor nutricional, las versiones asadas o a la plancha son mucho más saludables que las fritas, puesto que estas últimas solo aumentan el nivel de grasas, calorías y colesterol.
Una de los aspectos nutricionales más destacables de la pechuga de pollo es el alto contenido en proteínas, ideal para la construcción de masa muscular.