El Cynar, un licor de aperitivo amargo italiano, ha logrado capturar la imaginación de bartenders y aficionados a las bebidas por igual. Conocido por su distintivo sabor a base de alcachofa, este producto singular y versátil es mucho más que un simple licor; es una experiencia en sí misma.

Orígenes y la leyenda de la alcachofa
La alcachofa, esta portentosa variedad de cardo, es mucho más que un alimento o un producto de la tierra. Oriunda del Mediterráneo, ha sido incorporada a la dieta desde hace más de 2.500 años. Ya los antiguos egipcios conocían las virtudes terapéuticas de la alcachofa. De hecho, existen mitos y leyendas como la que cuenta la mitología griega, en la que Zeus se enamora de Cynara (alcachofa en griego) y la convierte en una diosa del Monte del Olimpo para luego transformarla en la primera alcachofa, castigándola por su deslealtad.
Aunque sus raíces se hunden en el noreste de África, la alcachofa fue introducida en la Península Ibérica por los árabes en el siglo XI. Su nombre, "alcachofa", tiene su origen etimológico directamente del árabe "al-kharshùf", cuya traducción vendría a ser "palo de espinas". Catalina de Médicis fue quien la introdujo en la Corte francesa, y desde ese momento, la alcachofa madurada bajo el sol del sur, fue considerada una exquisitez.

Cynar: Un aperitivo con historia y sabor único
El Cynar nació en 1952 de la mano del empresario italiano Angelo Dalle Molle, quien quería crear un licor que no solo ofreciera un sabor único, sino que también fuera beneficioso para la salud. Este aperitivo italiano está elaborado a partir de una fórmula secreta que incluye alcachofas y trece hierbas distintas. Su nombre deriva del nombre de la alcachofa en latín, Cynara scolymus.
Cynar está hecho de alcachofas y hierbas aromáticas a las que se añade caramelo, que es el que le da su color oscuro y ese ligero retrogusto dulce. En nariz, tiene un aroma intenso y su sabor es amargo, aunque con un final dulzón. Presenta notas herbáceas típicas combinadas con toques de frutos secos, como dátiles y pasas, junto con matices dulces de caramelo.
Tiene un sabor único: amargo, pero a la vez ligeramente dulce, muy refrescante y es un excelente aperitivo antes de la cena. Su popularidad se extendió rápidamente por Europa y, eventualmente, por todo el mundo.

Versatilidad y variedades de Cynar
Aunque el Cynar original sigue siendo el más conocido, existen varias versiones que han ampliado la gama de sabores disponibles. La más notable de estas es Cynar 70 Proof, una versión más fuerte que contiene un 35% de alcohol, en comparación con el 16.5% del original. Estas variedades permiten a los aficionados de Cynar experimentar con diferentes estilos de bebida, desde aperitivos suaves hasta tragos más potentes.
Uno de los atractivos más grandes de Cynar es su versatilidad. Se puede beber solo, con soda, gaseosas, zumos y también se utiliza en coctelería para combinados únicos. Aunque puede disfrutarse puro o con hielo, sus sabores amargos y herbales lo hacen una excelente adición a una variedad de cócteles.
Cócteles con Cynar
Aquí te presentamos algunas ideas para disfrutar del Cynar en cócteles:
- Cynar Spritz: Mezcla 1 parte de Cynar con 2 partes de prosecco y un toque de soda.
- Cynar Negroni: Una variación del clásico Negroni, donde Cynar reemplaza al vermut. Mezcla partes iguales de Cynar, ginebra y Campari.
- Cynar & Tonic: Simple pero efectivo, mezcla Cynar con agua tónica y añade una rodaja de limón.
- Cynar Sour: Una mezcla de 2 oz de Cynar, 1 oz de jugo de limón, 0.5 oz de jarabe simple, y clara de huevo. Agita bien con hielo y cuela en un vaso bajo.
- Cynar Manhattan: Para un toque diferente en tu Manhattan, reemplaza el vermut dulce con Cynar. Mezcla 2 oz de bourbon o rye whisky, 1 oz de Cynar, y unas gotas de amargo.
- Cynar Mule: Una variación del clásico Moscow Mule. Mezcla 1.5 oz de Cynar con 3 oz de ginger beer y 0.5 oz de jugo de lima.
¿Cómo preparar un buen Cynar Julep?
Propiedades y disponibilidad
Además de su sabor, uno de los aspectos más interesantes de Cynar es su supuesta capacidad para beneficiar la digestión. Se dice que la alcachofa, uno de los ingredientes clave, ayuda a estimular el hígado y mejorar la digestión. Aunque Cynar se disfruta principalmente por su sabor, no está de más saber que este licor podría ofrecer ciertos beneficios digestivos.
En cuanto a la disponibilidad, Cynar se puede encontrar en la mayoría de tiendas especializadas en licores, supermercados bien surtidos y plataformas online como Amazon y El Corte Inglés.
La alcachofa en la cocina y la inspiración de Neruda
La alcachofa puede utilizarse en la cocina como ingrediente principal de un plato o como guarnición. Es una hortaliza que se procesa mucho, tanto para conservas como para congelar. Sin embargo, no nos comemos sólo el "palo", sino que lo que nos comemos es su flor. La alcachofa es mucho más que un alimento; en su levemente amarga intimidad, esconde propiedades nutritivas durante la época que se cosecha, el invierno, un periodo en el que casi todos los procesos vegetativos duermen.

El gran poeta chileno, Pablo Neruda, premio Nobel de Literatura en 1971, era un apasionado de la comida y la inspiración que esta le brindaba. De hecho, en su poesía hay muchas referencias a la comida, como la serie “Odas elementales” dedicadas al pan, a la sal, el maíz, la cebolla, el congrio, el aceite, el tomate, el limón, las patatas fritas y, por supuesto, la alcachofa. Su "Oda a la alcachofa" celebra esta hortaliza con versos como: "La alcachofa de tierno corazón se vistió de guerrero, erecta, construyó una pequeña cúpula."
Receta: Corazones de alcachofas confitadas con jamón serrano
Ingredientes:
- Alcachofas frescas
- Aceite de oliva (para confitar, un suave 0,4)
- Aceite de oliva virgen extra (para presentar el plato)
- Agua muy fría
- Una rama de perejil fresco
- Jamón serrano
- Sal negra
Pasos a seguir:
- En un cuenco, echar agua fría y la rama de perejil para introducir las alcachofas, sumergiéndolas inmediatamente después de peladas y cortadas. Con ello se evitará que las alcachofas se oxiden sin hacer uso del zumo de limón.
- Una vez pochadas (comprobar pinchando con un cuchillo que la base de la alcachofa está tierna), sacar del aceite y dejarlas enfriar sobre papel de cocina.
- Cortar el jamón en trozos pequeños y reservar.
- Una vez pochados y fríos los corazones de alcachofas, colocarlas sobre el plato donde se vayan a servir, e ir abriendo las hojas, una a una formando una flor.
- Echar los trozos de jamón por encima, salar con la sal negra y regar (ahora sí) con aceite de oliva virgen extra.
Consejo: El aceite que se usa para confitar las alcachofas se puede reutilizar un par de veces para volver a confitar más alcachofas, si se cuela y se guarda en un tarro de cristal cerrado herméticamente. Igualmente se puede utilizar para freír alcachofas e incluso para otras recetas.