Esta receta de blinis con salmón ahumado, crème fraîche y caviar lo tiene todo para convertirse en el aperitivo estrella de cualquier celebración. Es fácil de preparar, muy vistosa y los blinis están deliciosos. Aunque puedes comprarlos en cualquier supermercado, si los haces en casa el resultado siempre es mejor. El tiempo que te lleva hacer la masa es muy poco y siempre puedes tenerla preparada con antelación, al igual que la crema con la que los servirás.

Historia y Origen de los Blinis
Los blinis son un aperitivo de origen ruso, muy conocido en todo el mundo, y con el que se pueden hacer cientos de combinaciones. Se trata de una tortita esponjosa, elaborada con harina, levadura, huevos y leche, que tiene su origen en tradiciones paganas. Eran la pieza principal durante Maslenitsa, también conocida como ‘la semana de los blinis o de la mantequilla’, una celebración que marcaba el final del invierno y simbolizaba el sol.
Su popularidad alcanzó cotas inimaginables con la receta de los blinis Demidoff, atribuida a un aristócrata ruso que tomaba blinis con caviar y crema agria, una elaboración que ha trascendido los años. Con el tiempo, los blinis cruzaron fronteras y se convirtieron en la base perfecta para aperitivos salados, especialmente los blinis con salmón ahumado y con otros pescados, que hoy encontramos en los cócteles y celebraciones más sofisticadas.

Su secreto está en una textura esponjosa y suave, pero también firme, ideal para sostener cualquier topping sin deshacerse. Aunque suelen brillar especialmente en las celebraciones navideñas, los blinis con salmón ahumado son un acierto durante todo el año. Se preparan en apenas unos minutos, no requieren cocinado y siempre aportan ese punto de sofisticación que eleva cualquier mesa.
Ingredientes para Blinis con Salmón y Caviar
Nuestra receta de blinis con salmón y Caviar del Tíbet tiene como resultado un aperitivo exquisito y cremoso, con un sabor potente, exclusivo y delicioso. Para preparar esta delicia para 6 personas, necesitarás:
- 150 gr de harina
- 100 gr de harina integral
- ½ cucharadita de sal
- ½ cucharadita de levadura de panadería Maizena seca
- 450 ml de leche templada
- 1 huevo
- Aceite
- 400 g de salmón ahumado
- 1 tarrina de crème fraîche
- 1 tarrina de huevas de salmón o Caviar del Tíbet
- Limón
- Chalota (opcional, para la crema)
- Eneldo (opcional, para la crema)
- Cebollino (opcional, para la crema)
- Semillas de amapola (opcional, para la crema)

Preparación de los Blinis
Preparar los blinis caseros es más sencillo de lo que parece y el resultado vale la pena:
- En un bol, tamizar la harina, añadir la sal y la levadura.
- Gradualmente añadir la leche templada, batiendo bien para evitar grumos.
- Cubrir con un paño y dejar reposar la masa durante 40 minutos.
- Batir la yema de huevo con la mezcla anterior.
- En otro bol, montar la clara de huevo a punto de nieve hasta que forme picos suaves, ayudándote con un batidor de varillas, y añadirla suavemente a la mezcla.
- Cuando la sartén esté caliente y engrasada con mantequilla, vierte pequeñas porciones de la masa para formar los blinis. Lo ideal es poner unos 15-20 g por blini.
- Cuando veas que salen burbujas en la superficie, es que ya está cocida, así que dale la vuelta y cocina un poco por el otro lado.
Blinis caseros fáciles de hacer
Preparación de la Crema y el Salmón
Mientras los blinis se enfrían, puedes preparar la crema y el salmón:
- Mezcla bien la crème fraîche con la chalota picada, el eneldo, el cebollino, las semillas de amapola, la ralladura de medio limón y el zumo de limón. Esta combinación de sabores realzará el salmón y el caviar.
- Corta el salmón ahumado en tiras pequeñas o en pequeños cuadrados.
TRUCO MARISKITO: Para ahumar un lomo de salmón fresco puedes hacerlo fácilmente mezclando sal ahumada y azúcar a partes iguales.
Montaje y Presentación
El montaje es la parte más sencilla y visual. Busca la bandeja más bonita para llevarlos a la mesa y el éxito estará asegurado:
- Reparte la crema sobre los blinis.
- Coloca un trocito de salmón ahumado encima de la crema.
- Añade una cucharadita de huevas de salmón o Caviar del Tíbet.
- Rociar con unas gotitas de limón para realzar el sabor.

Inmaculada Gonzalo, profesora de la Escuela de Cocina Pimienta y Sal, nos enseña que están buenísimos también con arenque ahumado, demostrando la versatilidad de este aperitivo.
Variaciones y Toques Personales
Los blinis con salmón admiten infinidad de variaciones. Por ejemplo, en Ahumados Domínguez reinterpretan este clásico utilizando sus Blinis Mini Especial Cocktail, una capa de Salsa Fresca Nórdica para aportar cremosidad y pequeños cuadrados de su Lomo de Salmón Ahumado, con una textura sedosa y un sabor elegante fruto de su ahumado natural.
Hay canapés que nunca pasan de moda, y los blinis de salmón ahumado son uno de ellos. Son elegantes y perfectos para cualquier ocasión: desde una cena informal hasta el aperitivo de una boda o como uno de los entrantes principales en una mesa navideña. Este bocado tan clásico como irresistible es, además, sencillísimo de elaborar.