Cuando pensamos en Coca-Cola, lo primero que se nos viene a la mente no es solo una bebida refrescante, sino una experiencia, un recuerdo, una emoción. Coca-Cola ha logrado posicionarse como una de las marcas más influyentes y queridas del mundo gracias, en gran parte, a su inigualable estrategia publicitaria. No es casualidad que su logotipo rojo, su tipografía cursiva y su famoso oso polar sean reconocidos en todos los rincones del planeta.

Coca-Cola nació en Atlanta, Georgia, en 1886. Su creador, John S. Pemberton, jamás imaginó que su tónico medicinal terminaría convirtiéndose en una de las marcas más influyentes del planeta. Desde sus inicios, supo diferenciarse con anuncios llamativos, slogans poderosos y una identidad visual inconfundible. Campañas como «La pausa que refresca» (1929), «Es lo real» (1971) y «Destapa la felicidad» (2009) marcaron un antes y un después en la historia de la publicidad.
La estrategia publicitaria de Coca-Cola: conectar emociones
La publicidad de Coca-Cola tiene un claro propósito emocional: no se enfoca únicamente en vender un producto, sino en transmitir sensaciones y valores. Esto ha llevado a que millones de personas en el mundo asocien la bebida con celebraciones, reuniones familiares, vacaciones y todo tipo de ocasiones especiales.

Coca-Cola ha logrado mantenerse como líder en el mercado durante más de un siglo, no solo por su sabor, sino por una estrategia publicitaria que ha sabido evolucionar con el tiempo sin perder su esencia. La marca utiliza una combinación de distintos tipos de publicidad que se complementan entre sí y crean una experiencia de marca coherente, emocional y memorable.
Publicidad emocional
Este es, sin duda, el pilar central de la estrategia de Coca-Cola. En lugar de enfocarse únicamente en las características del producto (como el sabor o la frescura), Coca-Cola prefiere conectar emocionalmente con su audiencia. Ejemplos claros de este enfoque son sus campañas navideñas, donde vemos escenas de familias reunidas, niños felices y actos de bondad. En estas piezas, se presenta como parte esencial de esos momentos mágicos. Este tipo de publicidad es altamente efectiva porque genera un vínculo emocional duradero con el consumidor.
Storytelling de marca
El arte de contar historias es otra herramienta clave que tiene la publicidad de Coca-Cola. Cada anuncio no es simplemente un comercial: es una narrativa breve pero potente. Un ejemplo recordado es la campaña “Comparte una Coca-Cola con…”, donde las botellas personalizadas incluían nombres de personas. Esto transformó un producto cotidiano en algo personal y especial. Los consumidores compartían sus botellas, buscaban las de sus amigos y subían fotos a redes sociales.

Marketing experiencial
Coca-Cola también apuesta fuerte al marketing experiencial, que busca generar interacciones reales y memorables con la marca. Este tipo de publicidad permite que los consumidores experimenten la marca de forma activa, generando recuerdos positivos difíciles de olvidar.
Merchandising y coleccionables
El merchandising ha sido otra gran arma de Coca-Cola para consolidar su imagen. No se trata solo de promocionar, sino de generar productos que se vuelven objetos de deseo y colección. El oso polar es una de las figuras más entrañables de Coca-Cola. Este vasto universo de objetos coleccionables permite a los fanáticos integrar la experiencia de la marca en su vida cotidiana, mucho más allá de la bebida.

Coca-Cola ha sabido consolidar un mensaje simple pero poderoso: la felicidad está en las cosas simples, y compartirlas la hace aún mejor. La marca logra conectar con públicos muy diversos gracias a su versatilidad, pero siempre manteniendo como eje central la positividad y el disfrute. El éxito de Coca-Cola no solo está en su sabor, sino en su capacidad para emocionar, inspirar y adaptarse a cada generación. Su publicidad no vende una bebida, vende momentos.
El inesperado origen valenciano de la Coca-Cola
Pocas cosas hay tan internacionales como la Coca-Cola, una bebida azucarada y de color marrón oscuro que se consume en todas partes del mundo. Típicamente asociada a la cultura estadounidense, sorprende saber que el origen de su codiciada fórmula está en España.

Aielo de Malferit: la cuna del refresco
Así se cuenta en una de las pruebas de ‘Saber y ganar’, donde se revela que una localidad de Valencia es la cuna de dicho refresco. Aielo de Malferit, una localidad de menos de 5.000 habitantes de la provincia de Valencia, goza de fama mundial por albergar la bodega desde la que se creó la fórmula que dio paso a la Coca-Cola. La localidad natal de Nino Bravo presume tanto de su artista más célebre como de su tradición alcoholera, que se remonta al siglo XVIII y permanece vigente todavía hoy.
Una destilería exitosa
A finales del siglo XIX, concretamente en 1880, tres amigos de Aielo de Malferit decidieron montar una destilería a la que bautizaron con el nombre del municipio. Enrique Ortiz, Ricardo Sanz y Bautista Aparici produjeron diversos productos y en solo diez años se convirtieron en proveedores de la Casa Real Española. En aquel entonces, «La Botellería», según explica la Oficina de Turismo de la localidad valenciana, «comenzó a producir licores con gran fortuna y a promocionar sus productos en importantes ferias internacionales».

Galardones internacionales
La lista de premios y condecoraciones es larga:
- Milán (1881)
- Valencia (1883)
- Roma (1884)
- Filadelfia (1885)
- Turín (1886)
- Barcelona (Exposición Universal de 1888)
- París (1889 en la Exposición Universal que inauguró la Torre Eiffel)
- Londres (1889)
- Burdeos (1890)
- Madrid (1891)
- Marsella (1890)
- Esmirna (1891)
La Malferida: la hermana española de la Coca-Cola
La bebida original valenciana era de color oscuro y estaba hecha con hojas de coca de Perú y nuez de kola. Cuando los americanos la probaron, quedaron impactados por su sabor y el empresario valenciano regresó a España contento por el éxito. La sorpresa llegó un año después, en 1886, cuando el farmacéutico John Stith Pemberton creó un vino de coca que pasó a llamarse Coca-Cola. El público lo adoró desde el inicio y entró en todos los mercados, menos en el español, ya que ya había una bebida muy similar tanto en sabor como en nombre.
El origen valenciano de la Coca Cola.
Los americanos tuvieron que comprar la patente de la bebida a la destilería que creó su fórmula. Fue en 1953 y por ella pagaron 30.000 pesetas (unos 180 euros actuales). No sería hasta bien entrada la década de los cincuenta del siglo XX cuando los ejecutivos de Coca-Cola adquirieron la patente.
La historia ha ido pasando de padres a hijos y Destilerías Ayelo sigue existiendo, concretamente en el número 6 de la Plaza del Palau. La tradición, de hecho, sigue latente en el municipio valenciano, donde continúa trabajando una de las fábricas de licores más antiguas de España. La empresa fue adquirida en 1971 por Juan Juan Micó, que todavía hoy es el propietario de legendaria firma ahora bajo el nombre de «Destilerías Ayelo», donde es posible adquirir «numerosos productos exclusivos y míticos». En Destilerías Ayelo sigue la rutina diaria y apenas se quiere hablar ya de la Coca-Cola y sus orígenes valencianos.
Coca-Cola y el ciclismo: ¿una relación energética?
¿A quién no le ha resucitado, alguna vez, una Coca-Cola cuando estaba en el fondo del pozo y a punto de bajarse de la bici? La Asociación de Ex Corredores Ciclistas Aragoneses (AECA) ha llegado incluso a galardonar a Coca-Cola por su tradicional apoyo al ciclismo, «calmando la sed de los deportistas tras la línea de meta, después de un duro esfuerzo».

¿Por qué la beben los ciclistas?
Se ha hablado largo y tendido de lo mala que es la Coca-Cola en general para la salud por la cantidad de ingredientes poco saludables que lleva. Su alto contenido en azúcar es uno de los argumentos que siempre ponen en duda su bondad como refresco. Es ácido y carbonatado, lo cual puede aumentar el riesgo de problemas estomacales durante la práctica del ejercicio. Y lo que es peor, los estudios han demostrado que las personas que beben refrescos regularmente tienen una menor ingesta de calcio, magnesio y vitamina A. Pero entonces, ¿por qué la beben muchos ciclistas? Hay una razón.
En otros cuatro equipos, alrededor de dos tercios de los corredores lo bebían, lo que significaba que sólo un equipo no tomaba Coca-Cola. Una lata de 330 ml de Coca-Cola contiene 35 gramos de azúcar, que es una concentración de casi el 11%. Las bebidas isotónicas para deportistas contienen 5-9% porque se cree que cualquier cosa por encima de esto inhibe el vaciamiento gástrico. Pero solo hay 35 mg por lata de 330 ml de Coca-Cola -menos que en media taza de café- y los estudios han demostrado que no es suficiente para tener un efecto en el rendimiento. Un ciclista de 70 kg necesita unos 200 mg de cafeína para sentir los efectos. Eso significaría beber mucha Coca-Cola. Más de seis latas de hecho.
Coca-Cola Light: ¿una alternativa saludable?
«La Coca-Cola light no sirve para optimizar el rendimiento deportivo», dice Chrissy Barth, una nutricionista deportiva de Scottsdale, Arizona. «Así que, en un ciclista de 77 kilos, lo máximo que puede absorber son 77 gramos de carbohidratos por hora». En otras palabras, si te tomas una lata de Coca-Cola de 330ml en unos minutos, acabas de consumir 35 gramos de carbohidratos, lo que podría provocarte un gran malestar gástrico. Y además, la alta concentración de azúcar retrasa el vaciado gástrico y reduce el efecto de hidratación. Lo que puede tener es un beneficio psicológico. Es el efecto placebo en el que se asocia el sabor con un beneficio.

El efecto enjuague bucal
Se han realizado estudios sobre el "efecto enjuague bucal". Prueba un sorbo de una bebida azucarada, colócala alrededor de tu boca y escúpela. El azúcar es detectado por receptores en la boca que envían una señal al cerebro, lo que anticipa la subida de azúcar y reduce la percepción de esfuerzo.
Investigación científica
Fowles et al., (2021) elaboraron un diseño aleatorio, doble ciego y cruzado en que 13 ciclistas de competición completaron una prueba de potencia constante de 45 minutos al 69% de la carga de trabajo máxima, seguido de cuatro intervalos máximos de alta intensidad de 1 minuto. A los participantes se les suministraron varias dosis de cola light descafeinada, cola light con cafeína o cola que contenía cafeína y carbohidratos. Los investigadores encontraron que "los índices de esfuerzo percibido fueron menores en las condiciones de cola light con cafeína y cola con cafeína y carbohidratos". Mientras que estas mismas bebidas también provocaron un aumento similar de la potencia media, la potencia mínima y el trabajo total, frente a la opción de cola light descafeinada.
Coca-Cola y el fomento del ciclismo urbano
Coca-Cola no solo se ha relacionado con el ciclismo a nivel de consumo, sino también en el fomento de la cultura ciclista en las ciudades.
Estudio sobre perfiles de ciclistas en Madrid
En un evento sobre "Creando cultura ciclista a través de la comunicación", se presentó un "Estudio sobre perfiles de ciclistas en la ciudad de Madrid" realizado por Coca-Cola, presentado por Begoña Fafián y Sandra Pina de Coca-Cola. Este tipo de iniciativas demuestran el interés de la marca en entender y promover la movilidad sostenible.

El rol de las empresas en el fomento del uso de la bici
En el mismo evento, Miguel Mira, Director de Comunicación y Asuntos Públicos de Coca-Cola España, participó en una mesa redonda sobre "El rol de las empresas en el fomento de uso de la bici". Esto subraya el compromiso de Coca-Cola con la promoción de estilos de vida activos y saludables, y su implicación en el desarrollo de la infraestructura ciclista urbana.
Real Velo Club Portillo: un legado ciclista
Con más de 95 años de presencia en el mundo del ciclismo, el Real Velo Club Portillo es uno de los clubes más veteranos de Madrid. Fundado el 7 de Marzo de 1927 en Valdemoro, Madrid, por Don Miguel García Montero y un grupo de amantes del ciclismo, entre los cuales estaban Valentín Villa, Atilano Domingo, Pablo Santos, Miguel Santos, Eduardo Vicente, Julián de Roa, Luis Soria, Eugenio Carrero y Enrique Otero entre otros. Ha sido dirigido por dieciocho presidentes durante su extenso recorrido a lo largo de los años y ha contado con más de 600 socios durante varias temporadas.

Desde su creación, el objetivo del Real Velo Club Portillo ha sido hacer amigos y disfrutar del mundo del ciclismo. El Club contaba con equipos de competición en categorías de escuelas cadetes, juveniles y amateur. En la actualidad El Club ya no dispone de las escuelas ni de los equipos que le representaban en el mundo de la competición. Desde sus inicios el Club dispone de un Grupo Cicloturista, única actividad que pervive hoy día y al que dedica todas sus energías, llevando sus colores con honor y gallardía por las carreteras de Madrid y resto de España.