La Casa de la Tortilla: Un adiós a la tradición madrileña y un repaso por las mejores tortillas de Madrid

La tortilla de patatas es, sin lugar a dudas, la estrella de la gastronomía española. Con el eterno dilema de si debe llevar o no cebolla, y si debe ser poco o muy cuajada, la realidad es que conocemos pocas personas a las cuales no les guste un buen pincho de tortilla acompañado de un vermú o una cerveza en una mañana de domingo.

Si hablamos de la cuna de la tortilla, muchos afirman que esta tiene su nacimiento en la provincia de Navarra; sin embargo, otros se adelantan hasta el 1800 para atribuirle el mérito de este manjar español a la comunidad autónoma de Extremadura. Pero el lugar donde más variedad se puede encontrar en la actualidad, y donde se ubican los restaurantes con más premios de nuestro país, es Madrid.

Mapa de España con las regiones de Navarra y Extremadura destacadas

El cierre de un icono: La Casa de la Tortilla

Una comunidad que lamenta el cierre de una de las casas de comidas más conocidas que tenía como eje vertebral la elaboración de la tortilla de patatas. Y es que han sido los propios vecinos de la zona los que han advertido del cierre de este magnífico establecimiento conocido como bar La Casa de la Tortilla, en la calle Hartzenbusch, en pleno centro de la capital de España.

A pocos pasos de la boca de metro de Bilbao, se encontraba dicho establecimiento, una casa que se mantenía en pie pese al paso del tiempo y pese a la llegada y auge de las nuevas maneras de entender la gastronomía. Un establecimiento de los de toda la vida, con comida tradicional que dice adiós tras 40 años sin descanso dando de comer a los vecinos del barrio.

Este lugar se caracterizaba por la elaboración de una tortilla poco hecha, menús de toda la vida para todos los bolsillos, vitalidad y buena compañía fueses a la hora que fueses. La Casa de la Tortilla, situada en la calle Hartzenbusch, está a cinco minutos del metro Bilbao y es todo un éxito entre jóvenes que buscan una noche por poco dinero. Es un bar compuesto por dos salones y una barra. Las mesas y sillas son antiguas y suelen estar agrupadas en mesas para ocho personas mínimo. Típico bar con poco diseño y poco glamour pero donde comes muy bien.

Fachada del antiguo bar La Casa de la Tortilla en Madrid

La famosa barra libre de La Casa de la Tortilla

Era perfecto para una cena con amigos que no quieren dejarse mucho dinero y salir de allí con el estómago lleno y habiendo bebido toda la cerveza que quieras. ¿Lo mejor? Su precio. Por 13€ disfrutabas de la barra libre de comida y bebida que ofrecía a grupos. Una vez más, La Casa de La Tortilla, un negocio que comenzó su andadura bajo la batuta de su dicharachero dueño de origen portugués Alberto, en el nº 30 de la calle Alberto Aguilera, justo en frente de ICADE. Su nombre original es Mayvi, pero su amplia oferta de 17 tipos de tortillas pronto le valió el sobrenombre de La Casa de la Tortilla con el que es más conocido hoy en día.

Es importante que no os dejéis intimidar por el aspecto descuidado del establecimiento, pues dentro nos esperaba un menú a base de marisco que destacaba por su precio, calidad y cantidad… mucha cantidad (mejor si no coméis los dos días previos 😉). La barra libre incluía refrescos, vino, cerveza, etc. Un sello de relación calidad/precio ¡CONSEGUIDO! ¡Parabéns Alberto!

La Casa de la Tortilla, situada en la calle Hartzenbusch nº 6, estaba a 5 minutos del metro Bilbao. El bar en sí era bastante cutre en su decoración, pero no era lo que buscaba la gente que acudía allí. El procedimiento era el siguiente: el camarero empezaba a sacar bebida que terminaría cuando acabase la cena. En el caso de la comida, no sacaba todo a la vez, sino que iba por oleadas. Nuestra recomendación era ir con grupos de amigos. No era «elegante» digamos para ir en una cena de trabajo o de fin de año, pero era perfecta para una cena de amigos que quisieran dejarse poco dinero y salir de allí sin poder beber y comer más.

Esquema del menú de barra libre de La Casa de la Tortilla

Una oferta gastronómica tradicional y abundante

Habíamos quedado a comer un grupo de amigos de Luxemburgo, queríamos un sitio dónde nos dieran de comer cosas típicas españolas, que se echan mucho de menos cuando eres un expatriado. La carta tenía todos los platos que quieres comer cuando dejas de comer los pucheros de tu abuela los domingos y los guisos de tu madre entre semana. Luego llegaron un par de tortillas de patata, que no podían faltar en el menú. Jugosas, poco cuajadas, con cebolla y de buen tamaño. Unas raciones de ensaladilla rusa, que asombrosamente nos gustaron mucho. Sencillas y sin muchos adornos. También probamos los chopitos fritos. Señores, en este bar los rebozados y fritos se les dan muy bien. No tenían pimientos de Padrón ni gambas al ajillo, que algunos se morían de ganas… pero sin embargo, nos trajeron unos calamares al ajillo que acabaron con nuestro mono. Quizás el plato más flojo de toda la comida. Muy recomendable su ración de pulpo a la gallega. Mira que es complicado conseguir comer pulpo en el Gran Ducado, así que este nos pareció que estaba realmente conseguido.

Mi recomendación: si sois un grupo grande de amigos y estáis buscando un sitio donde no hace falta ponerse de punta en blanco ni dejarse la cartera para comer grandes cantidades y beber cerveza y tinto de verano como nos gusta a los españoles, creo que no os moriréis si probáis La Casa de la Tortilla.

Parece ilegal, pero es un RESTAURANTE: la CASA DE LAS TORTILLAS en Galicia

Dónde comer la mejor tortilla de patata en Madrid: una lista imprescindible

Más allá del debate de si con o sin cebolla, os dejamos algunas de nuestras versiones favoritas en Madrid. Como pieza clave de la santísima trinidad culinaria nacional, se pueden contar tantos gustos y maneras de prepararla como individuos: con o sin cebolla (sea caramelizada o no), fina o con cuatro centímetros de grosor, seca o con el huevo (semi)líquido, servida como pincho o únicamente entera (varios tamaños)… Peinar toda la ciudad es una tarea inabarcable, una empresa perdida de antemano. Por eso, a continuación, destacamos una veintena de lugares por cuya tortilla pondríamos la mano en el fuego. En nuestra selección encontrarás sitios incontestables, templos del tapeo donde es ya un plato estrella, restaurantes que la incorporan en su carta y, esperamos, alguna sorpresa para incorporar a tu aperitivo matutino.

Templo de la tortilla: Casa Dani

El goteo desde primera hora de la mañana hasta que cierran es constante y entre su clientela hay oficinistas de traje, gente (bien) del barrio y currelas de toda índole. Es un local realmente grande en el Mercado de la Paz pero en su comedor no cabe un alfiler al mediodía. Merecida recompensa a un trabajo constante durante tantos años. La pizarra de su menú diario (que es de los que SÍ cambia a diario) tiene todo eso que le pides a un restaurante familiar y castizo: lentejas, potaje, callos (segundo gran hit de la casa), sopa de cocido, judías verdes, gallo plancha, escalope milanesa, albóndigas en salsa, filete de hígado… El ambiente, el trato, el buen hacer de la cocinera son ya suficientes motivos para venir. Pero es que además en la barra, salvo que vayas a última hora, nunca falta su tortilla patata, una de las mejores de la ciudad. Un buen pincho y una caña = fe-li-ci-dad.

Pincho de tortilla de patatas de Casa Dani

Clásicos renovados y nuevas propuestas

  • La Maruca: Una de las marcas insignias del Grupo Cañadío, con su tortilla de patatas al estilo Santander. Jugosa, con patata bien frita, cebolla pochada y cubierta con bonito con mayonesa.
  • Alto Bardero: Tras la mudanza de la emblemática tortilla de Juana la Loca, Alto Bardero ha sabido recuperar y reinventar ese pincho mítico. Una tortilla melosa, con la patata cortada y frita en lascas, cebolla confitada y un punto del huevo muy bien elegido.
  • La Embajada de Serrano: El chef venezolano Nico Reyes ofrece su famosa tortilla de patata, jugosa y con mucha cebolla pochada, una de las novedades que más está sonando este 2026.
  • Taberna Pedraza: Carmen Carro y Santiago Pedraza renuevan los votos con su tortilla, un clásico que convive con el magistral cocido y el chuletón de rubia gallega.
  • La Tortilla 2.0: En un discreto pasillo de la calle Orense, hacen de la tortilla de patatas su seña de identidad. Se sirve en formato de “montado” o mini bocata a un precio imbatible.
  • Colósimo: Los hermanos Romero posicionaron su receta de tortilla de patata entre las mejores de la ciudad. Patata agria y cebolla bien confitada y huevos camperos poco cuajados.
  • Pote: Su pincho de tortilla ya ocupa los primeros puestos de la ciudad, prueba de que Mónica saca lo mejor de la cocina casera.
  • La Borboleta: En Vinoteca Borboleta, la tortilla de patatas surge como opción en una carta de cocina casera. Cumple los requisitos de jugosidad y sabor con honestidad.
  • Café Comercial: Su tortilla de patatas entiende bien el lugar que habita: reconocible, afinada y pensada para gustar a un gran público. La cebolla, llevada hasta ese punto dulce, marca el carácter de este pincho jugoso y bien ligado.
  • Juana la Loca: Tras convertirse en uno de los sitios de moda, su cocina de taberna auténtica se muda al barrio de Salamanca, donde podréis disfrutar de sus icónicos pintxos de tortilla.
  • Hevia y Bar H Emblemático: A fuego lento se hace la tortilla española con callos, un clasicazo de Hevia. También la que rellena los molletes de su más joven y casual Bar H Emblemático.
  • Garelos: Una tortilla de Betanzos, casi líquida, que hay que correr mucho para encontrar.
  • La Lorenza: Sobre unas raíces gallegas y suelos de terrazo originales, han reverdecido una taberna, animadísima siempre, donde conjugan con destreza su tortilla de patata y sus fuera de carta.
  • Pez Tortilla: Combinando tortillas con cervezas artesanales, ofrecen una tortilla de tamaño generoso, muy buena y con un punto de cuajado perfecto.
  • Las Tortillas de Gabino: Con su nombre ya define la protagonista de su cocina, la sabrosa, tradicional e incomparable tortilla española de patatas, que se sigue elaborando de la misma manera con que destacó La Ancha.
  • Quinqué: Su cocina tradicional y sustanciosa ofrece una tortilla que glorifica el pisto.
  • Barrutia y el 9: Con más de 140 años de historia, su “cocina mil leches” tiene en su tortilla con copete de trufa uno de sus grandes éxitos.
  • La Ardosa: Un clásico a la hora del aperitivo, su tortilla de patata hace honor a su fama.
  • La Taberna Errante: Su éxito se cosecha por la camaradería y su tortilla que se encuentra al margen del circuito de tapeo de La Latina.

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