El nombre "Cabo de Hornos" evoca imágenes de desafíos insuperables y hazañas marítimas. Este punto geográfico, famoso por sus condiciones extremas, ha sido testigo de innumerables historias, tanto de la naturaleza indomable del mar como de la valentía humana. A lo largo de la historia, el Cabo de Hornos ha sido un hito crucial para navegantes y ha inspirado el nombre de varios buques, cada uno con su propia trayectoria y propósito.
El Mítico Cabo de Hornos: Un Desafío a la Navegación
El cabo de Hornos es uno de los puntos geográficos más populares del mundo, situado en la isla de Hornos es uno de los puntos más meridionales de Chile. Su fama se debe a los intensos vientos que azotan la zona, las olas de grandes dimensiones y los icebergs, elementos que no impiden que sea un paso ineludible de muchas rutas comerciales y un objetivo para los aventureros que surcan los mares.
Como último pedazo de tierra antes de la Antártida, el cabo de Hornos es el punto de unión de los dos océanos más poderosos de la Tierra, el Atlántico y el Pacífico. La unión de estas aguas junto a los vientos variables del sur hacen de la zona para los marineros el equivalente al Everest para los alpinistas. Desde que en 1525 el marinero español Francisco de Hoces llegara a este punto geográfico son muchos los barcos que han naufragado y, por lo tanto, muchas las vidas humanas que se han perdido en estas aguas. Por esto, cruzar el cabo de Hornos en una embarcación a vela es considerado toda una hazaña para los navegantes; solo los marineros más atrevidos siguen probando suerte en este trayecto.

La Hazaña del "Juan Sebastián de Elcano": Un Hito en la Navegación a Vela
El “Juan Sebastián de Elcano” cruzó por primera vez a vela el cabo de Hornos en sus 95 años de historia. El buque insignia de la Armada ha logrado, por primera vez en su historia, cruzar navegando a vela el mítico cabo de Hornos. Este hecho marca un hito en la historia del buque y de la Armada, puesto que el cruce del cabo supone todo un reto para todos los marineros.
Todas las generaciones de oficiales de la Armada Española han pasado por el Juan Sebastián de Elcano. Pero en sus 95 años de historia, el buque escuela jamás se había aventurado tan al sur como este. Por primera vez en 130 años, un navío español ha doblado el legendario Cabo de Hornos, que tantos naufragios ha causado, y no contento con eso, lo ha hecho además a vela, sin utilizar motores. Son aguas embravecidas, de bajas temperaturas e icebergs, un punto temido por los marinos, domado por fin a vela por Elcano.
La Experiencia de un Guardamarina
Ramiro es ya guardamarina de segundo año, tras superar positivamente este año su tercer curso en la Escuela Naval Militar, que lo ha llevado a navegar durante seis meses en el Juan Sebastián de Elcano. En el transcurso de esta experiencia educativa, vivió «una cosa que no estaba planeada», nada menos que cruzar a vela al Cabo de Hornos. Recuerda Ramiro que, según avanzó el crucero, el comandante Manuel García Ruiz, «que es un lobo de mar, vio la oportunidad y decidió intentarlo».
Previa autorización de Madrid, el buque lo intentó antes de pasar por el puerto de Punta Arenas y entrar en el estrecho de Magallanes. Pero lo impidió una gran tormenta. Los guardamarinas hacían cada día a las ocho de la mañana un informe meteorológico para las siguientes 72 horas y al salir del puerto se comandante de que «el tiempo sería bueno, estable, no sería un suicidio pasar». Los días que el buque tardaría en pasar el Cabo de Hornos coincidían con un relativo buen tiempo, para lo complicado de la zona.
El Momento Histórico del Cruce
Al final, el Juan Sebastián de Elcano cruzó el Cabo el 28 de marzo navegando a vela hacia levante. «Lo que más recuerdo es el momento en el que anunciaron que estábamos pasando el Cabo de Hornos y dio un discurso el comandante para decirnos que habíamos hecho historia», recuerda Ramiro, un momento por lo demás de silencio, en el que todo el mundo se dedicó a disfrutar de las impresionantes vistas. En realidad, bordear el Cabo no le llevaría al buque más de cuatro horas. La tripulación estuvo dos horas y media trabajando en cubierta, antes de entrar de nuevo en los canales patagónicos, donde ya no está permitido navegar a vela para buques de tanta eslora, porque ya no tienen margen de maniobra, entre las paredes de piedra a babor y estribor.
Navegando en el Cabo de Hornos
La Travesía Completa y sus Anécdotas
Este histórico momento fue el punto culminante de seis meses menos dos días de navegación, iniciados el 14 de enero en Cádiz y concluidos en 12 de julio en Galicia. Cuando Carlos Ramiro iba a salir en esta excepción, que han sido los mejores meses de su vida, le avisaron que tanto tiempo juntos en un espacio tan reducido, al final podía haber roces y problemas. Pero él ha notado «todo lo contrario». Cierto es que en la primera travesía de 28 días había quien se alteró. A partir de ahí, todo el mundo se adaptó, no hubo problemas, y los últimos días incluso fueron muy amables «y yo creo que hemos salido todos más unidos».
Tras una parada en Tenerife, la expedición inició una travesía a vela hasta América. Una de las anécdotas que este toledano recordará siempre con más cariño es cuando, cargando las velas de la cruz, tras 28 días. Cuando terminaban de acerar la vela, un compañero gritó «tierra a la vista». Eran las montañas de Río de Janeiro. El joven recibió el premio 'Rodrigo de Triana'.
De Río, la embarcación se dirigió a Buenos Aires, Punta Arenas, canales patagónicos, Cabo de Hornos, de nuevo canales patagónicos hasta el Pacífico, Chile y Lima, para cruzar el Canal de Panamá, hacia Cartagena de Indias, Puerto Limón, las bases militares de Florida, hasta Nueva York. Hubo también momentos divertidos, no exentos de peligros, como una parada para bañarse en el océano Pacífico de camino a Colombia, poco antes de Panamá. Fue una experiencia impresionante, apunta el guardamarina toledano, porque era imposible ver el fondo del mar. Pero además los jóvenes se toparon de pronto con una tremenda corriente inesperada. El barco esta parado, pero la corriente comenzó a impulsar a los bañistas, que tuvieron que hacer un sobresfuerzo nadando contracorriente hacia las escaleras del barco. Al final tuvieron que hacer una cadena humana para salir todos.

Buques con el Nombre del Cabo: Una Historia Naval Variada
A lo largo de la historia, varios barcos han llevado el ilustre nombre del Cabo de Hornos, cada uno sirviendo a diferentes propósitos y armadas.
El Buque Científico Chileno "AGS-61 Cabo de Hornos"
El AGS-61 Cabo de Hornos comenzó su construcción en noviembre de 2008, viniendo a reemplazar al antiguo buque Vidal Gormaz, presente desde comienzos de la década de 1990 y que había quedado obsoleto. Tiene 74,1 metros de eslora, 15,6 de manga, 5,8 m de calado, y un tonelaje bruto de 3 068. Posee laboratorios y salas especiales, como un Laboratorio Húmedo de Pesca, Laboratorio Húmedo de usos generales, Laboratorio Químico, Sala de Operación de Sensores Acústicos y frigoríficos.
Características del AGS-61 Cabo de Hornos
| Característica | Detalle |
|---|---|
| Eslora | 74,1 metros |
| Manga | 15,6 metros |
| Calado | 5,8 metros |
| Tonelaje Bruto | 3 068 |
| Laboratorios Especiales |
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Durante su construcción, la ola del tsunami causó el deslizamiento prematuro de la nave desde la grada al mar y luego la arrojó tierra adentro sobre la orilla opuesta, en el dique 2 del astillero. El 12 de noviembre de 2010 fue contratada la empresa radicada en los Países Bajos Mammoet, especializada en salvatajes navales, para reponer la nave en el dique. Los costos de US$5.400.000 fueron pagados por el seguro contratado para la construcción de la nave.
Para sostener, levantar y asegurar la carga durante el rescate fueron construidas siete escuadras a cada lado de la nave y soldadas a la estructura de la nave. Cada una de ellas era básicamente un triángulo rectángulo con un cateto horizontal levantado por el SPMT, un cateto vertical soldado a la nave y la hipotenusa para cerrar el triángulo de fuerzas. El SPMT se embarcó, autopropulsado, a la cubierta del pontón atracado al borde del dique. Una vez sobre la cubierta, las gatas bajaron la carga, que quedó apoyada directamente sobre el pontón, y el SPMT abandonó el pontón por el mismo recorrido por donde había llegado. La nave fue llevada al dique seco que fue inundado. Fue botado al mar, en forma controlada, en enero de 2011.
Las instituciones civiles que cooperaron con la construcción del proyecto fueron el Comité Oceanográfico Nacional (CONA), el Instituto de Fomento Pesquero, el Ministerio de Relaciones Exteriores, y el Servicio Hidrográfico y Oceanográfico de la Armada de Chile (SHOA). Su primera misión científica se presupuestó entre el 1 y el 20 de julio de 2013, entre el Seno de Reloncaví y la Boca del Guafo, cerca de Chiloé. Luego, en agosto, realizó su primera investigación pesquera, estudiando el estado de diferentes tipos de merluza, como la del Sur, de cola y de tres aletas. En mayo de 2016, el buque zarpó con una comisión de oceanógrafos, químicos, analistas en marea roja y expertos ambientales, además de dos pescadores de Ancud como observadores. En noviembre de 2017 participó por 15 días en la búsqueda del submarino argentino ARA San Juan (S-42) como gesto de colaboración humanitaria.
El Carguero Argentino "ARA Cabo de Hornos (B-5)"
El ARA Cabo de Hornos (B-5) es uno de los tres cargueros de la clase Costa Sur del Comando de Transportes Navales de la Armada Argentina. A fines de los años setenta, los buques de Transportes Navales en servicio estaban llegando al fin de su vida útil, por lo que se autoriza por Decreto del 3 de octubre de 1975 a construir tres barcos de carga para el servicio de la Costa Sur. Dispone de las siguientes características: 1 pluma de 1,5 t; 3 grúas "Liebherr", 1 de 5 t, para bodega N.º 1 y 2 de 12,5 t cada una, y para bodegas N.º 2 y 3 (Hasta 25 t en géminis). Máxima carga a granel 6300 t.
Sus características técnicas incluyen 10.894 Tn y dos motores diésel Sulzer 6 ZL 40 / 48; 4T SA; 6 cilindros (400 x 480); A. F. N. E. El 16 de enero de 2019, el jefe del Estado Mayor General de la Armada dispuso el retiro del buque. El 24 de septiembre de 2020, el presidente de la Nación facultó al Estado Mayor su enajenación.

El Trasatlántico Español "Cabo de Hornos": Un Gigante de la Emigración
Tras la guerra civil española, la falta de buques de pasaje, sobre todo para atender el enorme tráfico a Sudamérica proveniente de la emigración, hizo que las navieras españolas comprasen de segunda mano, buques que ya otras naciones tenían de más. Este es el caso del Cabo de Hornos, comprado a la naviera President Lines de USA, botado en 1920 con el nombre EMPIRE STATE, de 163 metros de eslora, fue asignado a la ruta de San Francisco a Asia, Hawái y New York. En 1922 pasó a llamarse PRESIDENT WILSON, y fue comprado en 1940 por la naviera YBARRA, se le puso el nombre de CABO DE HORNOS. Pasó a ser el trasatlántico de más porte de la marina mercante española, asignado a la línea de Sudamérica, amplió sus puertos de embarque más tarde a Génova.
