Si cerramos los ojos y pensamos en una villa marinera mediterránea, la imagen que viene a la mente es Cadaqués. Aun sin haberla visto nunca, en nuestro subconsciente imaginaremos un bello pueblo con casitas blancas y estrechas calles empedradas decoradas con flores, el azul del mar y el verde de los pinos. Esta tranquila villa marinera, que tiene su origen en un grupo de barracas de pescadores, todavía hoy es la base de muchos de los pescadores de Cadaqués que amarran en su orilla. Cadaqués, con un emplazamiento privilegiado al lado del mar, es una gran metrópoli que tiene un atractivo especial.
La Costa Brava, a lo largo de su recortada costa, se distingue claramente por varias zonas. Si bien todas ofrecen grandes alicientes turísticos, es el tramo Tossa-Sant Feliu uno de los más destacables para recorrer. El tramo más interesante comienza justo en la salida de Tossa. Es uno de los tramos más afamados de Cataluña entre los motoristas. Estrecho y revirado, sin arcenes y con guardarraíles forrados de madera para no estropear el excelente paisaje, es conocido popularmente como “el año”, pues son 365 curvas las que se suceden entre Tossa y Sant Feliu de Guíxols. No son muchos los miradores, pero sí conviene parar en los señalizados para recrearse con la vista de la recortada costa. La carretera muy sinuosa sube y baja con continuos virajes para salvar los barrancos costeros. En cada uno de ellos una cala más o menos grande, algunas con acceso otras solo por sendero y algunas ni tan siquiera eso, se suceden de continuo. Hay que mantener siempre una gran atención y velocidad muy moderada para ir enlazando los virajes derecha-izquierda e izquierda-derecha.
Desde Palafrugell, la ruta principal se aleja un poco de la costa para pasar por La Bisbal y buscar el norte siguiendo la C-31. Lo más recomendable para viajar sin prisa es utilizar las carreteras locales para hacer una visita a Pals, Torroella de Montgrí y l’Estartit con las mejores vistas de las Islas Medas. La población de Pals, a solo 8 km de Palafrugell, es un pueblo medieval que conserva todo el encanto de las pequeñas poblaciones del medievo catalán. El conjunto no ha sufrido los atentados urbanísticos de otros pueblos de la comarca, respetándose plenamente los modelos de construcción de siglos atrás. Los artesanos se han instalado en este tranquilo pueblo y son otro de los alicientes para atraer con sus obras a los turistas que disfrutan en la próxima Costa Brava de unos días de vacaciones. Pals es un magnífico ejemplo de villa medieval, pues mientras las grandes fortalezas de Montgrí y Begur nos hablan del poder de los nobles medievales, Pals con su humilde muralla, la iglesia parroquial y la Torre, habla del humilde vivir del pueblo durante la época medieval.
La Escala, con sus afamadas anchoas que rivalizan con las más reconocidas de otras latitudes hispanas, y en especial las cercanas ruinas de Empúries, requieren una detenida visita. Degustar unas anchoas al borde del mar se puede convertir en uno de tus más memorables recuerdos de esta ruta, pero no el único a la hora de sentarse a la mesa. La cocina gerundense es muy variada en su dualidad mar y montaña, y los gastrónomos la sitúan entre las más exquisitas de la península. Una carta en la que podrás elegir entre singulares platos por citar algunos: Entrantes: Pan con tomate y anchoas de La Escala, embutidos serranos, foie-gras, ahumados, setas, buñuelos de bacalao. Ensaladas: de habitas tiernas, escalivada, de pescado. Sopas: escudella de pagés, bullabesa, de rape, de ajo, tomillo o hierbabuena, con albondiguillas. Verduras: Trinxat, patata y col trinchada, berenjenas, alcachofas. Caracoles: a la llauna, con salsa. Arroz y pasta: rossejat, arroz a la cazuela. Pescados: Freigenada, Morralla, cría de peix, sardinas, corballó, lubina. Carnes: Buey a la doba, butifarra, civet de caza, pato con ocas.
Para alimentar el espíritu de los que gusten de la historia, nada como deambular entre los restos arqueológicos de Empúries. Cataluña comenzó a construirse en el Alt Empordà al fundirse la realidad nativa con el espíritu comercial de griegos y el afán de conquista de los romanos. Seis siglos antes de J.C., los focenses de Marsella establecieron una escala en la ruta marítima que unía Tartesos con Marsella. Emporión fue en principio un pequeño puerto enclavado en el islote de San Martín. La población empezó a crecer y cuando decayó el dominio marsellés, Emporión se despegó como ciudad autónoma, incrementando su comercio con las costas ibéricas. Con el paso de los siglos, sucesivas ciudades completarían una de las urbes más importantes de los comienzos de la historia hispana. Junto al núcleo antiguo (Paleápolis) se construyó Neápolis, importante ciudad griega que se amuralló y adornó con numerosos templos. Su carácter cosmopolita abre la puerta de entrada a los romanos, desembarcando las primeras tropas 218 a. J.C. La ciudad romana que viene a completar Empúries es diez veces superior a la griega. Si te decides a realizar la visita de los actuales restos de Empúries, tendrás que dedicarles un buen rato. En verano es conveniente dejar casco y chaqueta a buen recaudo para caminar ligero por esta gran extensión de murallas, casas, templos, palacios y mosaicos y entrar en sus museos.
Siguiendo rumbo norte entre La Escala y Roses, no hay carreteras pegadas a la costa, pues una llanura inundada crea el Parque Natural de Aiguamolls de L’Empordà en la desembocadura de los ríos Muga y Fluviá. Más al norte, Castello de Empúries y a continuación la población de Empúria Brava, que pone el toque moderno. Tradicionalmente, esta zona eran arrozales de inundación temporal, hasta que en el año 1967, tras una recalificación, se comenzaron a construir los primeros canales y viviendas con un modelo de marina residencial de alto nivel, al estilo de los barrios similares de Florida en USA que trataban de imitar en su versión siglo XX a los canales de la Venecia clásica. En Europa ya había precedentes con la Marina de Port Grimaud en la Costa Azul francesa y el éxito fue inmediato, vendiéndose muchas propiedades especialmente entre compradores alemanes que establecieron aquí su segunda residencia. Solo un poco más adelante hacia el norte, Roses es la mayor urbe de la región que con su gran playa e instalaciones hoteleras marca el fin del recorrido por la llanura.
Un nuevo tramo de montaña ascendente siguiendo la carretera GI-614. Son las últimas estribaciones donde los Pirineos se encuentran con el mar formando el Cap de Creus, en cuyo fondo se abriga el singular pueblo de Cadaqués. Este es el pueblo más oriental de la península ibérica y aunque la carretera no tiene salida, sus alrededores, además del precioso pueblo, justifican descender hasta sus calles. Ha sido en múltiples ocasiones y por diferentes organismos y comunidades calificado como el más pintoresco de los pueblos de la costa gerundense. Tiene todo el año una activa vida turística y cultural con numerosas exposiciones, eventos y notables museos.
De regreso a la carretera principal, subiendo desde Cadaqués por la GI-614 y tomando en el cruce la GI-613 hacia el norte, dirección El Port de la Selva, encontrarás un buen tramo de curvas variadas hasta el pueblo que dispone de una playa urbana y un bonito puerto. Para finalizar esta ruta por la Costa Brava elegimos un mirador privilegiado: el Monasterio de San Pere de Roda, al que se accede por una muy empinada carretera con cinco horquillas, la GIP-6041. Aquí ponemos punto final a esta ruta costera, pero mirando el mapa veremos que la provincia de Girona tiene otra cara, la del interior, donde encontraremos el mayor lago natural de Cataluña, los volcanes de la región de la Garrotxa, sus pueblos medievales y sus muchos monasterios que nos hablan de la legendaria historia de Cataluña.
Bacalao: Un Clásico de la Gastronomía Catalana
La esqueixada de bacalao (esqueixada de bacallà) es uno de los platos más típicos en la gastronomía catalana. Es una receta saludable que aporta muchas proteínas y pocas calorías, y además es muy sencilla de preparar, sobre todo si se hace con bacalao ya desalado. Aunque es más económico desalar bacalao en casa, y no tiene dificultad ninguna. Solo hay que dejarlo en agua fría el día anterior a cocinar, cambiando el agua al menos dos veces. Muy importante es regar este plato abundantemente con un buen chorro de aceite de oliva virgen extra de la mejor calidad antes de llevarlo a la mesa.
La esqueixada de bacalao es uno de los más típicos platos de la cocina catalana. Es un plato veraniego, que se sirve frío y en el que el protagonista es el bacalao previamente desalado. Pero también es una gran ensalada para Navidad. Hemos preparado la receta más básica, la que solo lleva tomate, cebolla, bacalao, aceitunas negras y aceite de oliva virgen extra. La esqueixada suele llevar también pimiento rojo y pimiento verde, aunque a mucha gente no le gusta comerlo crudo o le resulta indigesto. Si queréis usarlo, solo tenéis que mezclarlo con el resto de ingredientes.
Empezamos desmigando el bacalao, que previamente habremos desalado. Si queremos ir más rápidos, podemos comprarlo ya desalado. Ponemos el bacalao en una fuente. Cortamos los tomates y la cebolla en cuadraditos y los agregamos al bacalao. Regamos con abundante aceite de oliva. Incorporamos las aceitunas negras y servimos. La esqueixada debe servirse fría, por lo que si tenéis que prepararla con un poco de antelación, lo mejor es guardarla en la nevera hasta el momento de servirla. Con una copa de vino blanco está deliciosa y si os apetece, podéis añadirle un poco de atún desmigado y pimiento verde o rojo también cortado a cuadraditos; no será la receta tradicional, pero estará deliciosa.
Si esqueixar es desmigar el bacalao, lo lógico es que cuando lo vayamos a emplatar debe estar bien desmigado, sin ninguna espina y sin piel. Los trozos de bacalao deben ser lo más regulares posible. Seguimos con la receta, cortamos la cebolla en trozos muy pequeñitos. En un bol mezclamos el bacalao, el tomate y la cebolla. Añadimos un buen chorro de aceite de oliva virgen extra. Mezclamos muy bien con una cuchara. Guardamos en el frigorífico hasta el momento de servir. Pasamos la esqueixada a un plato grande o fuente. Decoramos con las aceitunas negras al gusto. Y bañamos con un poco más de aceite de oliva virgen extra. La esqueixada tiene que estar bien fría antes de servir, por eso tenemos que prepararla con un poco de antelación y dejarla al menos un par de horas en el frigorífico.
Este plato es tan sencillo que pocos trucos se pueden dar. Importantísimo: unos tomates de la huerta, bien hermosos, maduros y con mucha carne. No debemos emplear bacalao fresco al que se le inyecta agua con sal para simular el punto de salazón de una curación en sal tradicional. Comprad bacalao salado y curado; lo podéis encontrar ya desalado, lo que ahorra mucho tiempo, pero si desalamos el bacalao nosotros mismos, el resultado será aún más bueno. Las piezas de bacalao que podemos emplear en esta receta son varias, aunque las más gelatinosas, como la cococha o la tripa. Lo mejor es comprar lomo de bacalao, que es la parte más rica, prieta y que mejor aguanta el proceso de desalado.
El bacalao curado tuvo su auge durante las largas travesías por mar de los siglos XVI y XVII, que aguantaba tanto como la cecina y era más barato. Contiene unas 250 kcal/100 gr. y es muy rico en fósforo, sodio, potasio, yodo y selenio. Desmigando el bacalao salado y en su punto correcto de sal, puedes conseguir una excelente ensalada, o una especie de carpaccio, aliñado con buen aceite de oliva, trocitos de tomate y cebolla aguada.
Los portugueses dicen ser los especialistas en la preparación del bacalao, con más de 500 recetas, aunque nuestro “Bacalao al Pil-Pil”, el “Bacalao al ajo-arriero” y muchas recetas del País Vasco y cornisa cantábrica pueden compararse con su mejor receta, e incluso competir con ella.
El bacalao salado se considera pescado azul, ya que su inicial % de grasa, que apenas superaba el 1%, al deshidratarlo, la relación peso/grasa aumenta. A mí, personalmente, lo que más me gusta es CORTARLO.
En “El Corpus de la Cuina Catalana” (recopilatorio del patrimonio gastronómico catalán), aparece la esqueixada como uno de los platos estrella, y hemos seguido todas sus recomendaciones.
Una vez el bacalao esté desalado (podemos hacerlo en casa o comprarlo ya desalado) lo desmigamos con las manos, pellizcando con los dedos para que salgan más o menos iguales.
Añadimos un buen chorro de aceite de oliva virgen extra.
Muy importante es regar este plato abundantemente con un buen chorro de aceite de oliva virgen extra de la mejor calidad antes de llevarlo a la mesa.
Para 4 personas: 2.4€/pers. 183kcal/100g. Ingredientes: 3 tomates maduros, 400 g de bacalao.

Otras Delicias de la Costa Brava
En Besalú, recomendamos ir a comer a "Los Fogones del Restaurante Pont Vell", dirigidos por el cocinero Robert Mora. El restaurante es muy bonito, y combinan las nuevas aportaciones a la cocina. Ojo a los vinos, que son muy buenos todos. Comimos de entrantes una coca de berenjenas asadas con atún y una ensalada de bacalao con judías blancas. De segundo, pedimos un conejo guisado (especialidad de la casa) y un rabo de vaca estofado. Acompañando la comida, pedimos unas copas de vino de la D.O. Empordá. Ya de postre, nos trajeron una Isla Flotante con crema inglesa y una tarta de queso con arándanos. Nos pusieron en la terraza de fuera con las vistas al puente y al río Fluviá, y la verdad es que vamos a recordar esta comida durante muchos años. La atención del personal fue de diez.
En Pals, encontramos el restaurante Vicus. Con su Sol Repsol y su estrella Michelin del 2022, en este restaurante puedes degustar una carta excepcional o bien un menú diseñado por ellos mismos. La calidad/precio es acorde a los platos que realizan, por lo que es visita de acierto seguro. Merece mucho la pena. Comimos el menú preparado por ellos que consistía en unas olivas rellenas de anxoves (anchoas) de L´Escala, después unas Caballas en escabeche, unas croquetas de jamón ibérico, el Arroz negro con calamar, berberechos y alioli de pera y para terminar un postre, pastel de limones de la huerta, delicioso. Con 4 copas de vino, no llegó a los 100€, éramos dos.
En Tossa de Mar, fuimos a comer a La Roca 2. Pedimos el menú que costaba 33,5€ por persona. Incluía ensalada, buñuelos de bacalao, pimientos del piquillo rellenos, pan con tumaca y una paletilla de jamón excelente, mejillones en una salsita… y para rematar un perolo de arroz con su bogavante entero para los dos. Todo muy rico y para reventar a comer. Me puse fino. Todo esto con pan, vino y agua. De postre una crema casera catalana maravillosa y un helado. Este sitio es para recomendar una y cien veces más. La atención fue muy buena y salimos de aquí muy satisfechos.
No dejéis escapar la oportunidad de visitar la desconocida Sant Martí d’Empúries, minúscula villa medieval a pocos kilómetros de L’Escala. Dos lugares imprescindibles si visitas la bella, elegante e indómita Costa Brava (Girona). Sant Martí d’Empúries es ideal para desconectar, pasar unas horas en sus extensas y doradas playas, tomar un aperitivo en alguna de sus coquetas terrazas. Recomendamos pedir cualquier cosa de la carta, especialmente el pescado que os digan que tienen. Nosotros solamente tomamos un par de vinos de la zona acompañados de unas anchoas de L’Escala y un pan tumaca. Estábamos tan a gusto allí que decidimos tomarnos un tercer vino y por supuesto mirar dónde estaban los sitios en L’Escala para poder comprar esas espectaculares Anxoves.
Si vais por la zona de Begur para visitar las calas de Sa Tuna, Aiguablava, y a aquellos sitios que hacen que saques el móvil y tires doscientas fotos, y después una vez guardado te quites la camiseta y te pegues un baño como pocas veces te lo puedes pegar a gusto en esas aguas, si tenéis hambre y ganas de dar una vuelta por el pueblo de Begur, podéis comer en una terracita del restaurante Pati Blau. Comimos una ensalada muy rica, unas croquetas muuuy ricas también, la butifarra a la brasa fantástica y las guarniciones de patata frita y boniatos muuuy buenas. Merece la pena el sitio. Al final nos invitaron a un chupito de Ratafia y muy amables todos nos indicaron qué ver por Begur y cómo ir a esas espectaculares calas de ensueño. Muy agradable el sitio y la comida también. Volveremos seguro.
Vamos a ir terminando ya esta pequeña aportación para recomendaros que vayáis a L´Escala, un pueblo de la Costa Brava bañado por el Mediterráneo. Este pueblo marinero es conocido en todo el mundo por su actividad milenaria: la conserva de Anchoas en sal. Recomendamos que busquéis la fábrica El Xillu, donde las hacen y ves cómo las limpian y meten en conserva. Madre mía, ¡qué anchoas más extraordinarias! Y decimos que vayáis allí a comprarlas porque el precio es increíble.
