En el mundo animal, el parasitismo es un fenómeno recurrente que adopta formas sorprendentes y, en ocasiones, aterradoras. Uno de los ejemplos más impactantes es el de ciertas avispas que convierten a las arañas en "zombies" con un solo picotazo, utilizándolas primero como incubadoras, luego como vehículos de transporte y, finalmente, como alimento. Este comportamiento, digno de una película de ciencia ficción, ha sido objeto de estudio por parte de investigadores que buscan desentrañar los complejos mecanismos detrás de esta manipulación.
Avistas parasitoides: depredadores especializados
Las avispas parasitoides son un grupo diverso de insectos, la mayoría diminutos, que se caracterizan por poner sus huevos en otros animales, que servirán de alimento para sus larvas. En muchos casos, los huéspedes permanecen vivos mientras las larvas devoran su interior, asegurando así una despensa repleta de comida fresca. Cuando las larvas están preparadas para pasar al estado de pupa, suelen matar a sus huéspedes, pero hasta ese momento son totalmente dependientes de ellos en lo que respecta a alimento y protección.
Cada tipo de parasitoide se especializa en atacar una especie de huésped determinada, y, normalmente, tiene lugar durante uno de los estados por los que pasa su ciclo vital. Esta especialización ha dado lugar a una inmensa diversidad de parasitoides.

Características de las avispas parasitoides
- Apariencia: Generalmente pequeñas (de 3 cm o menos de largo), con un estrangulamiento entre el tórax y el abdomen que les confiere una apariencia de cuerpo con cintura. Su tamaño suele estar determinado por el tamaño de su huésped.
- Alas y antenas: Son insectos voladores sin pelo con dos pares de alas membranosas transparentes o algo opacas (algunas especies pierden sus alas cuando se convierten en adultos), y sus antenas pueden ser cortas o bastante largas.
- Coloración: Muchas de ellas son negras o marrones, pero algunas son de un azul o verde metálicos y otras tienen marcas de un naranja o amarillo brillantes.
- Ovopositor: Las hembras utilizan su ovopositor -el órgano con el que ponen sus huevos y que está alojado en la punta de su abdomen- para poner sus huevos sobre o dentro de sus huéspedes. Algunos ovopositores son suficientemente largos como para alcanzar insectos escondidos en sus capullos, en los árboles y en otros lugares protegidos.
Ciclo de vida de las avispas parasitoides
Hablando en términos generales, las avispas parasitoides tienen un ciclo de vida completo que pasa por los estados de huevo, larva y pupa hasta llegar al de adulto. Sin embargo, sus ciclos de vida varían según la especie y algunas de ellas tienen los ciclos de vida más complejos conocidos en el mundo animal. Los huevos no se suelen ver, ya que normalmente son depositados dentro de los huevos o cuerpos de los insectos huéspedes.
Las pupas de algunas avispas parasitoides pueden ser vistas en forma de pequeños insectos blanquecinos o amarillentos con forma de arroz sobre o cerca de insectos parasitados. En algunas especies los machos no existen y las hembras producen los huevos sin emparejarse. De cada huevo parasitoide suele salir una sola larva y algunas especies generan múltiples generaciones en una misma estación, mientras a otras les puede llevar un año o más el completar su desarrollo.
El fenómeno de la "zombificación" en arañas
Una extraña característica de las avispas parasitoides es que algunas tienen la habilidad de alterar drásticamente el comportamiento de su huésped para su beneficio propio. Este fenómeno, conocido como "zombificación", es particularmente evidente en la relación entre ciertas avispas y arañas.
El caso de las avispas en la Amazonía ecuatoriana
Investigadores de la Universidad de British Columbia (Canadá) estudiaron los parásitos que conviven con las poblaciones de arañas sociales de la Amazonía ecuatoriana, en particular la especie
Avispas parasitoides: ¡Como las películas de Alien, pero reales!
El ciclo de manipulación
- Puesta de huevos: Después de que la avispa hembra adulta pone huevos en el abdomen de la araña, la larva eclosiona.
- Adhesión y alimentación: El huésped se adhiere y se alimenta de la hemolinfa de la araña, apropiándose poco a poco de su cuerpo, incluido su cerebro.
- Zombificación y abandono de la colonia: En ese momento, cuando la araña se ha convertido en un «zombie», sale de la colonia.
- Creación del capullo: La araña crea un capullo en torno a la larva «zombificadora» justo antes de quedarse inmóvil y convertirse en comida.
- Emergencia de la nueva avispa: De 9 a 11 días después, con la araña totalmente consumida tras el festín de la larva, emerge una nueva avispa y comienza de nuevo el ciclo.
«Las avispas que manipulan el comportamiento de las arañas se han observado antes, pero no en un nivel tan complejo como este», explica Fernández-Fournier. «No solo esta avispa interfiere con una especie de araña social, sino que además provoca que abandone su colonia, lo que rara vez ocurre».

Mecanismos de control mental
Se desconoce por el momento cómo estas avispas consiguen «secuestrar» el cerebro y la voluntad de las indefensas arañas, aunque se apunta a una inyección de hormonas como la causa probable. Esta inoculación de alguna forma provocaría que la araña pensase que se encuentra en una etapa diferente de su vida o que se marche de su propia colonia.
Otro mecanismo involucra la inyección de un polidnavirus por parte de avispas de las familias Ichneumonidae y Braconidae. El virus infecta las células del huésped modificando su sistema inmunológico, de modo que no puedan encapsular los huevos de las avispas y destruirlos antes de que salgan las larvas.
El científico William Eberhardz, del Instituto Smithsonian, ha trabajado en el comportamiento y la historia natural de diversos organismos, y mediante su observación ha sido capaz de elaborar intrincadas preguntas que han permitido el desarrollo de sus investigaciones. En este escenario, los científicos pudieron observar que las avispas a menudo manipulaban la fisiología y comportamiento de sus hospedadores para promover su propia reproducción. La avispa hembra captura a la araña, la pica provocando una parálisis temporal y pone un huevo en su superficie exterior -generalmente en su abdomen-. La araña se recupera en menos de una hora, y el huevo que fue inyectado comienza a desarrollarse a lo largo de unas semanas. El dato curioso es que el único acceso al cerebro de la araña es a través de una inyección de sustancias psicotrópicas en la hemofilina -un fluido que poseen los invertebrados, que transporta nutrientes que alimentan los tejidos de estos animales- para luego ser transportadas por medio de la circulación al sistema nervioso central.
Casos similares: El halcón tarántula
Casos similares de parasitismo se han dado en otras especies de avispas, aunque en arañas solitarias a las que «obligan» a tejer capullos similares a los que crearían para sus crías. La diferencia con estas avispas es que realizan actos que en ningún caso realizarían normalmente. «La avispa secuestra completamente el comportamiento y el cerebro de la araña, y la obliga a dejar su nido y a construir una estructura completamente diferente a la que haría en condiciones normales», apunta.
Un ejemplo impresionante es el de la avispa halcón tarántula de California, uno de los monstruos más grandes del mundo de los insectos. Con su llamativo cuerpo de color azul negruzco metálico y sus vibrantes alas de color naranja, es uno de los insectos voladores más formidables de California.
Cuando una hembra de halcón tarántula ve a su presa, se lanza a un ataque despiadado. Con movimientos rápidos como el rayo, le da un mordisco preciso e inyecta su potente veneno para paralizar a la tarántula casi instantáneamente. Una vez que su víctima ha sido capturada, la hembra de la avispa de la tarántula arrastra victoriosamente a la araña paralizada hasta una madriguera cercana. Allí, pone un solo huevo en el abdomen de la tarántula. Cuando el huevo eclosiona tres o cuatro días después, la larva emerge y comienza a consumir a la araña… aún viva.

Avistas parasitoides en el control de plagas
Las avispas parasitoides son unos de los enemigos naturales más abundantes y, probablemente, uno de los menos comprendidos desde un punto de vista ecológico. Muchas de ellas son beneficiosas para los humanos porque controlan poblaciones de plagas en la agricultura. Las avispas "parásitas" atacan una serie de plagas que suelen ser motivo de preocupación en la horticultura y la agricultura comerciales.
Ventajas del uso de avispas parásitas
- Mayor protección de los cultivos: Son muy eficaces contra determinados insectos plaga, reduciendo significativamente los daños y garantizando un mayor rendimiento y calidad del producto.
- Sostenibilidad medioambiental: Ofrecen una solución natural y respetuosa con el medio ambiente para la gestión de plagas, minimizando el impacto medioambiental asociado a los pesticidas químicos.
- Gestión de plagas rentable: Al incorporar las avispas parásitas a las estrategias de gestión integrada de plagas (GIP), los agricultores pueden reducir su dependencia de los costosos pesticidas químicos.
- Consistencia y eficacia a largo plazo: Una vez establecidas, ofrecen un control de plagas consistente y a largo plazo, proporcionando protección continua a los cultivos.
- Biodiversidad y equilibrio del ecosistema: Fomentan la biodiversidad y crean un ecosistema más equilibrado en el cultivo, lo que puede mejorar la salud general y la resistencia del cultivo.
Proceso de control de plagas por parasitismo
La parasitación es el principal medio por el que las avispas parásitas controlan las plagas en la agricultura. Este proceso implica que la avispa parasitoide pone sus huevos dentro o sobre una plaga huésped. A continuación se explica cómo funciona:
- Puesta de huevos: Una avispa parásita hembra busca una plaga huésped adecuada e inserta cuidadosamente sus huevos en el interior del cuerpo del hospedador o los adhiere a su exterior.
- Desarrollo larvario: Cuando los huevos de la avispa parásita eclosionan, las larvas recién emergidas comienzan a alimentarse de la plaga huésped, consumiéndolo desde el interior, lo que finalmente conduce a su muerte.
- Fase de pupa: Una vez que las larvas han consumido al hospedador, pupan, formando un capullo o estadio pupal dentro o sobre el cuerpo del hospedador.
- Emergencia: Una vez que la avispa parasitaria alcanza la madurez, emerge del cuerpo del hospedador o del capullo. La plaga hospedadora suele morir en el proceso.
Además de parasitar, algunas avispas parásitas también se alimentan del hospedador. Este comportamiento implica que las avispas adultas se alimentan de los fluidos corporales del hospedador, que pueden ser importantes para su reproducción.
Hoy en día el mercado ofrece diferentes especies de avispas predadoras para soltarlas en masas, especialmente en invernaderos. Es importante utilizar únicamente productos que estén permitidos en la ciudad/país y cultivo, y comprobar los requisitos de registro locales.
Descubrimientos en el Amazonas
Una especie de avispa descubierta en el 2018 en el Amazonas tiene un aguijón excepcionalmente grande que ha sorprendido incluso a los científicos. El insecto, que se encuentra en la zona de transición extremadamente diversa entre los Andes y la selva baja amazónica, usa su aguijón tanto para poner huevos como para inyectar veneno. Científicos de la Universidad de Turku (Finlandia), en colaboración con colegas de Colombia, España y Venezuela, descubrieron varias especies de avispas amazónicas desconocidas para la ciencia, descritas y nombradas en la revista Zootaxa. El aguijón de la avispa parasitoide llamada
Las especies de parasitoides descritas pertenecen al raro género