Atún y leche: Mitos, riesgos y recomendaciones durante la lactancia y para la salud general

La alimentación durante la lactancia es un tema de gran interés para las madres, quienes a menudo se preguntan qué alimentos deben evitar o moderar. Es crucial desmitificar creencias populares y basarse en la evidencia científica para asegurar la salud tanto de la madre como del bebé. Durante este período, no existen alimentos "prohibidos" de forma absoluta, pero sí se deben tener en cuenta medidas básicas de seguridad e higiene alimentaria y la posible transferencia de alérgenos o sustancias nocivas a través de la leche materna.

En cuanto al sabor de la leche, es un mito que ciertos alimentos como alcachofas, ajo, cebolla o espárragos deban evitarse porque podrían cambiarlo negativamente. Al contrario, estos cambios son positivos, ya que favorecen que el bebé acepte nuevos sabores al introducir la alimentación complementaria.

Bebé amamantando felizmente

Alimentos a moderar durante la lactancia

La lista de alimentos a moderar es extensa, pero las recomendaciones se basan en el sentido común y la precaución. Es vital recordar que diversas sustancias nocivas pueden excretarse a través de la leche materna, por lo que se debe limitar o evitar su consumo.

Alcohol

Los recién nacidos son extremadamente sensibles al alcohol, su metabolismo es lento y maman con mucha frecuencia. Por lo tanto, lo mejor es evitar todo tipo de alcohol (vino, cerveza, sidra, combinados) durante los primeros meses y, a ser posible, siempre. El alcohol es nocivo para la salud de la madre y puede disminuir la producción de leche y cambiar su sabor, reduciendo la cantidad que el bebé ingiere. Además, una de las premisas para practicar colecho con el bebé es que ni la madre ni la pareja hayan tomado alcohol.

Madre lactante evitando bebidas alcohólicas

Infusiones y plantas medicinales

Los extractos de plantas contienen sustancias químicas similares a los medicamentos y pueden causar efectos adversos. La falta de estudios rigurosos sobre su seguridad durante el embarazo y la lactancia aconseja precaución. Se recomienda evitar muchas infusiones y plantas medicinales. Para verificar su seguridad, e-lactancia.org es un recurso invaluable, elaborado por pediatras expertos en lactancia materna. En cuanto a las especias, para cocinar y en pequeña cantidad, su uso no se restringe.

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Cafeína: Moderar grandes dosis

La cafeína se encuentra en café, té, bebidas energéticas, chocolate y algunos medicamentos. Durante la lactancia, se debe moderar su consumo, siendo seguras dosis inferiores a 300 miligramos al día. Sin embargo, si la cafeína produce irritabilidad, temblores o insomnio en el bebé, se debe limitar aún más o evitar por completo.

Especies de pescado con alto contenido en mercurio

El mercurio es un metal pesado que se acumula en peces de gran tamaño. Las mujeres embarazadas o en período de lactancia, así como los niños hasta los 10 años, son considerados población vulnerable. Deben evitar el consumo de especies con alto contenido en mercurio, como el pez espada, emperador, atún rojo, tiburón (cazón, marrajo, mielgas, pintarroja y tintorera) y lucio. La recomendación es tomar un máximo de 2-4 raciones de pescado por semana, priorizando especies con bajo y medio contenido en mercurio, y procurando variar entre peces blancos y azules. El pescado azul de pequeño tamaño, como la caballa, el salmón, las sardinas o los boquerones, aporta nutrientes esenciales como omega-3 y vitamina D. El consumo de latas de atún debería ser ocasional, ya que es posible encontrar atún rojo etiquetado como atún claro. Se recomienda alternar con otras especies de pescado azul más pequeño enlatado, como caballa o melva.

Tipos de pescado y niveles de mercurio

Algas

Aunque el yodo es crucial durante la lactancia, la cantidad en las algas es excesiva y puede ser peligrosa, causando efectos adversos tanto en la madre como en el bebé. Las algas también pueden estar contaminadas con metales pesados como el arsénico. Por ello, no se recomienda la ingesta habitual de algas marinas como Kombu, Wakame o Nori.

Hígado y derivados, como el paté

El consumo excesivo de vitamina A durante la lactancia puede ser perjudicial. Debido a su alto contenido, se debe evitar consumir hígado y sus derivados, como el paté o el aceite de hígado de bacalao.

Bebida y tortitas de arroz

Se recomienda no abusar de la bebida vegetal de arroz, ya que aún se estudia si su consumo habitual durante la gestación y la lactancia puede tener riesgos debido al arsénico que contiene. Para reducir el arsénico en el arroz, se aconseja lavarlo muy bien, ponerlo en remojo y evitar el consumo del agua de cocción.

Cabeza de langostinos y similares

El consumo habitual de las cabezas de gambas, langostinos, crustáceos y cangrejos debe evitarse por su contenido en cadmio, un metal pesado.

Galactogogos para aumentar la producción de leche

Existen muchos mitos sobre alimentos y bebidas que supuestamente aumentan la producción de leche materna (galactogogos), como el cardo mariano, la avena o la cerveza. Sin embargo, no hay evidencia científica de que ningún alimento o bebida "funcione" como galactogogo. Incluso, algunos pueden ser peligrosos:

  • El lúpulo de la cerveza aumenta discretamente la prolactina, pero el alcohol inhibe la oxitocina y disminuye la producción de leche.
  • El anís estrellado contiene anetol, que es neurotóxico. Ha causado intoxicaciones graves en lactantes. Es crucial no usar infusiones ni aceite esencial de anís estrellado, hinojo o albahaca durante el embarazo, la lactancia y en niños.

El método más efectivo para aumentar la producción de leche es aumentar la demanda del bebé, es decir, ofrecer el pecho más a menudo y durante más tiempo.

Escombroidosis: Riesgo al consumir pescado en mal estado

La escombroidosis es una intoxicación que se produce por pescados escombroides (atún, bonito, caballa) y otros pescados (salmón, sardina y arenque) que han sido mal conservados, lo que lleva a la formación de histamina. La histamina es resistente al calor, por lo que no se destruye con la cocción. Los síntomas, que aparecen entre 15 y 90 minutos después de la ingesta, recuerdan una reacción alérgica e incluyen enrojecimiento cutáneo, hormigueo, náuseas, vómitos y diarrea. La afectación suele ser leve o moderada y se resuelve en 8-12 horas, pero puede ser grave en personas con patología cardiovascular o ancianos. En caso de síntomas tras la ingesta de pescado, es conveniente acudir a un centro médico.

Gráfico de síntomas de escombroidosis

Alergia a la leche y sus implicaciones

La alergia a la leche es una respuesta atípica del sistema inmunitario a las proteínas de la leche, siendo una de las alergias alimentarias más comunes en niños. La leche de vaca es la causa habitual, pero también puede serlo la leche de otros mamíferos. Los signos y síntomas varían de leves a graves, incluyendo sibilancia del pecho, vómitos, urticaria y problemas digestivos, y puede causar anafilaxia, una reacción grave que pone en riesgo la vida. El tratamiento principal es evitar la leche y sus derivados.

Es importante diferenciar la alergia verdadera a la leche de la intolerancia a las proteínas de la leche o a la lactosa, ya que el sistema inmunológico no interviene en la intolerancia, y los tratamientos son diferentes. La intolerancia se manifiesta con problemas digestivos como hinchazón, gases o diarrea.

Síndrome de enterocolitis inducida por proteínas de los alimentos (FPIES)

Las alergias alimentarias tardías, como el FPIES, pueden ser causadas por alimentos, siendo la leche uno de los más comunes. Las reacciones, generalmente vómitos y diarrea, ocurren horas después de la ingesta. Se resuelve con el tiempo, pero es necesario evitar la leche para prevenir reacciones.

Factores de riesgo y prevención

  • Otras alergias: Muchos niños alérgicos a la leche también tienen otras alergias.
  • Dermatitis atópica: Los niños con esta inflamación cutánea crónica tienen más probabilidades de desarrollar una alergia alimentaria.
  • Antecedentes familiares: El riesgo aumenta si uno o ambos padres tienen alergias.
  • Edad: Es más frecuente en niños, y la mayoría la superan.

Para prevenir reacciones, se debe evitar la leche y los productos lácteos si hay una alergia diagnosticada. Es fundamental leer atentamente las etiquetas de los alimentos, buscando caseína y otros derivados lácteos que pueden estar presentes en productos inesperados, como el atún enlatado o las salchichas. Al comer fuera, se debe preguntar sobre la preparación de los alimentos. Si existe riesgo de anafilaxia, es crucial llevar epinefrina de emergencia y usar un brazalete o collar de alerta médica.

Alternativas a la leche para lactantes con alergia

Para bebés alérgicos a la leche, la lactancia materna y las fórmulas hipoalergénicas son las mejores opciones. La lactancia materna es la fuente ideal de nutrición. Las fórmulas hipoalergénicas están hechas con proteínas de leche descompuestas (hidrolizadas) o, en algunos casos, con aminoácidos. Las fórmulas a base de soja también son una alternativa, aunque algunos niños con alergia a la leche de vaca pueden reaccionar a la soja.

Si un bebé amamantado es alérgico a la leche, la madre podría necesitar excluir todos los productos lácteos de su dieta, ya que las proteínas pueden pasar a la leche materna.

Pescado y lácteos: Perspectivas históricas y rabínicas

El consumo de pescado con lácteos ha sido un tema de debate en la tradición judía. Aunque en el Talmud se permite cocinar carne de pescado con leche, el sabio R. Yosef Caro (Maran) prohibió su consumo conjunto debido a un presunto peligro para la salud. Otros sabios y médicos, como R. Ya’acob Zahalon, también apoyaron esta prohibición, citando la posibilidad de graves enfermedades.

Sin embargo, numerosos Poskim (autoridades rabínicas) atenuaron esta prohibición y autorizaron el consumo de pescado y lácteos. Algunos, como R. Hayim Yosef David Azulay (Hid”a), sugirieron que la prohibición de Maran se refería a pescado con carne, y que la mención de "pescado con leche" en su obra fue un error de impresión.

Nuestro maestro R. Ovadiá Yosef z”l, citó que la costumbre sefaradí prohíbe el consumo de pescados con leche, basándose en la dificultad de creer en un error de impresión tan significativo, ya que la prohibición ha sido avalada por grandes autoridades rabínicas a lo largo de generaciones. Aun así, en relación al consumo de pescado con manteca (no leche), los Poskim han escrito que es aceptable incluso para los sefaradíes.

Recomendaciones de consumo de pescado durante la lactancia
Categoría de pescado Ejemplos Recomendación para madres lactantes
Alto contenido en mercurio Pez espada, emperador, atún rojo, tiburón, lucio Evitar
Bajo y medio contenido en mercurio Caballa, salmón, sardinas, boquerones Máximo 2-4 raciones por semana, variar especies
Atún enlatado Atún claro Consumo ocasional, no superar 3 latas por semana, alternar con otros pescados pequeños

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