Un trágico suceso sacudió la subestación de policía de Calabazar, en La Habana, cuando Yusniel Tirado Aldama, de 27 años, asesinó a un oficial e hirió gravemente a otros dos. Este evento pone en tela de juicio el discurso oficialista de fraternidad en Cuba, especialmente en un contexto de crisis económica agravada por la pandemia de COVID-19.

El primer teniente Yoannis Rodríguez Rivero, de 34 años, perdió la vida como resultado del ataque perpetrado por Tirado Aldama. Oficialmente, la razón por la que Tirado se encontraba en la estación de policía no se hizo pública, aunque un youtuber oficialista sugirió que acudió en busca de un arma para ejecutar una venganza. El Tribunal Supremo Popular de Cuba confirmó la sentencia de cadena perpetua contra Yusniel Tirado Aldama por este crimen.
El ataque, ocurrido en la madrugada del 5 de junio de 2020, se produjo como represalia después de que Tirado Aldama fuera multado con 3 mil pesos el día anterior por no usar mascarilla en un espacio público. El joven irrumpió en la unidad policial armado con un cuchillo, apuñalando mortalmente al oficial Rodríguez Rivero e hiriendo gravemente a otros dos agentes.
Tras el crimen, Tirado Aldama logró escapar, pero fue capturado horas después en un operativo policial. La defensa de Tirado Aldama apeló la sentencia, pero esta fue desestimada por el máximo órgano judicial cubano debido a la "extraordinaria gravedad del suceso" y su "fuerte impacto social".
La sentencia de primera instancia, dictada tras un juicio celebrado en septiembre de 2020, incluyó cargos por asesinato, tentativa de asesinato, robo con violencia, portación y tenencia ilegal de armas, hurto y daños. Alejandro Ramos Pardo también fue procesado por participación secundaria, siendo hallado culpable de portación y tenencia ilegal de armas e incumplimiento del deber de denunciar, recibiendo una condena de un año de prisión.
Las autoridades cubanas buscan enviar un mensaje de tolerancia cero ante delitos violentos contra agentes del orden, especialmente en un contexto de creciente tensión social y escasez durante la pandemia. Este caso se suma a otros incidentes de violencia contra la Policía Nacional Revolucionaria (PNR).

En paralelo, otro asesinato de un policía ocurrió en Palma Soriano, Santiago de Cuba. Un joven, presuntamente bajo los efectos del alcohol, apuñaló a un agente identificado como Yoleysi, quien intentaba entregarle una citación oficial. Testigos locales señalaron que, si bien repudiaron el asesinato, algunos vecinos recordaron al oficial como un represor, evidenciando un clima de tensión por denuncias de abuso de poder en el oriente cubano. Hasta el momento, las autoridades no han emitido declaraciones oficiales sobre este segundo caso.
Se desata la violencia en Cuba AHORA contra policías de la dictadura
El caso de Calabazar también ha generado debate sobre la cobertura mediática. Se insta a la prensa anticubana a abstenerse de avivar el fuego con reportajes sensacionalistas, evitando la manipulación psicológica para amedrentar a la población necesitada. Si un medio interpreta los hechos como parte de un conflicto político o de desobediencia ciudadana, es su responsabilidad editorial.
Es importante recordar que el tardocastrismo, como cualquier sistema, puede generar individuos violentos y transgresores de la ley. La crisis económica, agravada por la pandemia, y la natural indignación de los cubanos son factores que no deben influir en la administración de justicia, la cual debe respetar los procedimientos legales, incluyendo informes forenses sobre el estado del agresor.

La condena de cadena perpetua para Yusniel Tirado Aldama busca ser un mensaje contundente de las autoridades cubanas frente a la violencia contra los efectivos policiales. La ratificación de esta sentencia subraya la gravedad del suceso y su impacto social en un momento de dificultades para el país.