Las Castañas Asadas: Tradición, Preparación y Nutrición

Con la llegada del otoño y el descenso de las temperaturas, el mercado se llena de productos de temporada, entre ellos las deliciosas castañas. El encanto de calentarse las manos compartiendo un cucurucho de castañas asadas en los tradicionales puestos callejeros sigue siendo una de nuestras actividades favoritas, pero también nos gusta disfrutar de este manjar en casa.

Asar castañas en casa es sencillo y ofrece una experiencia sensorial única: el crujido al abrirlas, el suave dulzor y su calidez. En la cocina mediterránea, este fruto ha sido protagonista en platos y recetas de temporada por su versatilidad y valor nutricional.

Castañas frescas y su cáscara espinosa

Historia y Tradición de la Castaña

La castaña es el fruto del castaño (Castanea sativa), un árbol nativo de climas templados del hemisferio norte. Una cápsula espinosa, denominada zurrón, que se abre por cuatro valvas, contiene dos o tres semillas, que son las castañas propiamente dichas.

Si bien se cuenta que el árbol llegó a la península Ibérica procedente de la antigua Roma, siendo implantado su cultivo en distintas zonas de Hispania para aprovechar la madera, existen evidencias de que esta especie era autóctona y habitaba ya el norte de España desde el Pleistoceno.

Estos frutos constituyeron una importante fuente de alimentación en el sur de Europa y en áreas montañosas del Mediterráneo. Durante la Edad Media, en la zona meridional, las comunidades que habitaban cerca de bosques de castaños que carecían de harina de cereal, utilizaban sus frutos como principal fuente de hidratos de carbono. Más tarde, se convertiría en uno de los productos estrella de Galicia, así como de la comarca de El Bierzo en Castilla y León, principales productores nacionales.

En el norte de España, la fiesta tradicional de la recogida de las castañas que se realiza a finales de octubre o principios de noviembre es el magosto en Galicia, Castilla y León (El Bierzo), Extremadura y provincia de Toledo. Adopta distintos nombres, según las regiones: Amagüestu en Asturias, La Castanyada en Cataluña y magosta en Cantabria. En el País Vasco y Navarra dicha fiesta tradicional se denomina gaztañerre eguna o gaztain jana. En Canarias se celebra la Castañada.

Mapa de las fiestas tradicionales de la castaña en España

Preparación de Castañas Asadas en Casa

No hay mucho misterio a la hora de asar castañas al horno o en sartén, pero hay que tener en cuenta algunos puntos importantes:

  • Comprar castañas de calidad, frescas y de origen nacional, que no hayan estado almacenadas demasiado tiempo, pues se estropean fácilmente.
  • Nunca hay que olvidarse de practicar un corte en la cáscara externa para que no exploten.
  • Vigilar muy bien el tiempo de horneado.

Preparación de los ingredientes previos

  1. Lava las castañas: Asegúrate de limpiarlas bien con agua para eliminar restos de tierra, escurriéndolas suavemente.
  2. Haz un corte en cada castaña: Con un cuchillo afilado o, más seguro, con unas tijeras de cocina, realiza una pequeña incisión en forma de cruz en la parte superior o un corte simple en un lateral, mejor sin llegar a atravesar la piel interior. Esto ayuda a evitar que estallen durante la cocción y facilita pelarlas una vez asadas.
  3. Remoja en agua con sal (opcional): Si deseas que la piel se desprenda con mayor facilidad, déjalas en remojo durante 10-15 minutos en agua con una pizca de sal.

Castañas con cortes antes de asar

Cómo asar castañas en el horno

Para asar castañas en el horno, sigue estos pasos:

  1. Precalienta el horno: A 200ºC con calor arriba y abajo o ventilador.
  2. Prepara una bandeja: Cúbrela con papel sulfurizado o déjala tal cual, ya que no se va a manchar mucho.
  3. Distribuye las castañas: Colócalas en una sola capa sobre la bandeja de horno y humedece con un poco de agua, o simplemente pon tal cual si no se han secado del todo.
  4. Asa: Hornea a media altura durante unos 15-20 minutos. Algunos recomiendan hasta 25-30 minutos, pero a partir de 15 minutos puedes probar una, y procurar no pasarse de los 20 minutos en total, pues correremos el riesgo de que salgan durísimas. Remueve ocasionalmente para asegurar que todas se cocinen de manera homogénea.
  5. Retira y envuelve: Con cuidado de no quemarte, retíralas del horno y envuélvelas en un paño de cocina limpio.
  6. Deja sudar y pelar: Deja que suden un poco, removiendo suavemente con las manos para romper un poco las cáscaras. Deja enfriar ligeramente pero péla todavía en caliente para que sea mucho más fácil.

Método sencillo para asar castañas en sartén

Para quienes prefieren un método más rápido, la sartén es una excelente alternativa. También puedes usar un asador de castañas OVBC, una sartén redonda perforada diseñada para una cocción uniforme y tradicional directamente en la estufa de gas. Con este práctico accesorio, redescubrirás el auténtico sabor de las castañas asadas como en los viejos tiempos, llevando a tu hogar el aroma y la atmósfera típicas del asado al fuego.

  1. Corta las castañas: Igual que en el método de horno, haz un pequeño corte en cada castaña.
  2. Calienta una sartén: Usa preferiblemente una sartén de hierro o antiadherente para evitar que se peguen. Calienta bien la sartén a fuego medio.
  3. Asa las castañas: Llena la base de la sartén con las castañas. Cocina hasta que la piel esté tostada y las castañas listas. Unos 15-25 minutos. Remueve constantemente para evitar que se quemen.

Asador de castañas OVBC en una estufa

Cómo hacer castañas asadas. 3 métodos: Sartén, horno y microondas

Trucos para Castañas Perfectas y Consejos de Conservación

  • Evita que las castañas se resequen: Si prefieres castañas jugosas, mantenlas cubiertas con un paño húmedo mientras se enfrían.
  • Añade un toque de sabor: Un poco de sal o una pizca de canela puede realzar su sabor y darle un toque especial.
  • Almacenamiento: Una vez asadas, puedes conservarlas en un recipiente hermético en la nevera durante 3-4 días.

Ideas para disfrutar tus castañas asadas: Recetas y acompañamientos

Las castañas asadas en casa pueden ser un postre o una merienda perfecta para compartir en familia. Son deliciosas por sí solas, pero también puedes usarlas como ingredientes en otras preparaciones.

Si nos sobran, las podemos guardar unos días en la nevera en un recipiente hermético, incluso para añadirlas a ensaladas o cocinar todo tipo de platos:

  • Un arroz cremoso de castañas
  • Una crema de castañas
  • Pan de castañas
  • Marron glacé (castañas confitadas y glaseadas)

También son deliciosas acompañando postres de fruta, manzanas asadas o helados.

La Castaña: Un Fruto Muy Nutritivo

La castaña es un fruto muy nutritivo, rico en hidratos de carbono, fibra, vitaminas B y E, además de minerales como el calcio, magnesio, hierro y fósforo. La castaña constituye una importante fuente de energía en hidratos de carbono, fibra y micronutrientes. Por su escasa cantidad de agua, que ronda el 50%, es considerada un fruto seco. A diferencia de los pistachos, almendras, nueces o cacahuetes, su proporción en grasas es muy escasa, igual que su contenido calórico. También contienen las vitaminas E, B y ácido fólico.

Las castañas se pueden comer crudas, hervidas, asadas o dulces. Las recetas gastronómicas de castañas están proliferando últimamente, lo que ha llevado a este sencillo fruto seco a convertirse en un exquisito manjar con la recuperación de recetas tradicionales.

Valor Nutricional de las Castañas (por 100g)

Nutriente Cantidad
Hidratos de Carbono Alto
Fibra Alto
Grasas Muy escasa
Calorías Bajo
Vitamina B Presente
Vitamina E Presente
Ácido fólico Presente
Calcio Presente
Magnesio Presente
Hierro Presente
Fósforo Presente

La Ruta de las Castañas en Madrid

Con la llegada del invierno, Madrid se acompaña del aroma inconfundible de las castañas asadas, una experiencia sensorial única y una tradición que calienta sus distintos rincones. El programa ‘Todo está en Madrid’ da a conocer un mapa interactivo con una sabrosa propuesta para los meses de frío: la Ruta de las Castañas.

Esta iniciativa del Área de Economía, Innovación y Hacienda nos invita a redescubrir la ciudad a través de sus icónicas castañeras. Cerca de 70 puestos de castañeras componen el itinerario por los distritos, de los cuales figuran a la cabeza en el número de localizaciones Centro y Chamartín.

En el distrito de Chamartín, emplazamientos como los de Castellana, plaza de Castilla, República Dominicana, Sagrados Corazones y calle de Puerto Rico, entre otros, se han ganado una buena reputación en el sector castañero local. En la plaza de Prosperidad, Gema, la castañera que regenta el puesto, se siente orgullosa heredera de esta tradición que a todo el mundo le gusta. “La gente llega siempre con una sonrisa a por su cucurucho de castañas que le recuerda a la infancia, cuando iba con sus padres o abuelos”, afirma.

Así que, este invierno, abrígate bien, toma un cucurucho de castañas y déjate llevar por las calles de Madrid. Descubrirás que, en cada esquina, hay una historia que contar y un sabor que degustar que te recordará la importancia de lo sencillo y auténtico de la tierra.

Puesto de castañas asadas en una calle de Madrid

El Oficio de las Castañeras y el Asador Tradicional

La madre naturaleza nos da pistas de lo que comer en la época invernal. Antes de que llegue el frío, el bosque se viste de marrones, ocres, naranjas y rojizos. Es ahí donde entran las castañas que se recolectan durante este período. Así, el fruto del castaño pone nombre a un color: el de las colas lustrosas de las ardillas, algunas setas, así como los naranjas de los boniatos, que también se preparan en los puestos de castañeras y las calabazas.

Y es que, cuando las horas de luz disminuyen y reina la oscuridad de la noche, estos frutos que contienen carotenos ya están listos para su consumo y aportan vitamina A, tan necesaria para suplir esa falta de luz. Las castañeras en sus pequeños y entrañables puestos provistos de los asadores tradicionales son las intermediarias que nos acercan la naturaleza al medio urbano.

Un elemento clave en este oficio es el asador de castañas o tamboril. Desde marzo hasta septiembre, la pieza protagonista de MusealiaK será un tamboril para asar castañas de la colección de Xabi Otero, con origen en Gastonborda (Erratzu, Navarra) y hecho de hierro. A primera vista, el tamboril no tiene nada extraordinario: está formado por un cuerpo cilíndrico agujereado con bases planas y una pequeña puerta. También tiene un asa por donde colgar el tambor desde el llar sobre el fuego y un mango al cual darle vueltas para que las castañas se asen de manera homogénea.

Rajarr castañas, asarlas y elaborar boniatos, todos ellos productos de la tierra, de proximidad, sostenibles, es el fundamento del oficio de las castañeras.

Diagrama de un tamboril tradicional para asar castañas

Otros Usos del Castaño y su Fruto

Durante los fríos inviernos del País Vasco en los que los alimentos escaseaban en los caseríos, la castaña logró mitigar las hambrunas. Las castañas se solían comer o bien cocidas, o bien asadas, aunque también podían ingerirse crudas o deshidratadas (pilongas). Para cocerlas, se hacían en agua y sal o en leche. Para asarlas, en cambio, se les hacía un corte para evitar que explotaran.

Además de su uso en la alimentación, la madera del castaño también ha sido muy apreciada por su durabilidad y resistencia. Así, se ha destinado tanto para la construcción de edificios como para la elaboración de aperos y muebles de todo tipo. Otros de los productos importantes que se han extraído del castaño es el tanino. Esta sustancia se usaba en el proceso de curtir las pieles y las dotaba de mayor resistencia.

Además de todos los usos mencionados, a las castañas también se le han atribuido propiedades mágicas. Cuando las chicas iban al baile solían llevar colgado del cuello un trozo de carbón de madera de castaño como protección contra el mal de ojo.

A finales de septiembre y durante el mes de octubre se vareaban los castaños para que las castañas cayeran al suelo y así recogerlas. Dependiendo de las necesidades de consumo doméstico o de venta, abrían las castañas allí mismo para quitarles el erizo y el fruto se trasladaba a casa.

Como se ha visto, la castaña disfrutó de gran protagonismo en el día a día de los caseríos vascos, pero hubo varios factores que provocaron su pérdida o declive. Por un lado, la entrada de nuevos alimentos provenientes del continente americano ocasionaron la reducción en el consumo de la castaña.

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