El Exorcista, dirigida por William Friedkin y estrenada en 1973, es una obra cumbre del cine de terror. Basada en la novela homónima de William Peter Blatty, que a su vez se inspiró en un exorcismo real ocurrido en Washington en 1949, la película se convirtió rápidamente en un fenómeno cultural y un referente del género. A pesar de su reconocimiento, la crudeza de sus escenas generó polémica desde su lanzamiento, llegando a ser considerada por algunos como una película de serie B debido a los clichés humorísticos que surgieron a su alrededor. Sin embargo, su impacto es innegable, siendo nominada a 10 Premios Oscar y ganando los de Mejor guion adaptado y Mejor Sonido.

La trama de El Exorcista gira en torno a Regan (Linda Blair), una niña de doce años que comienza a experimentar fenómenos paranormales inexplicables, como la levitación y la manifestación de una fuerza sobrehumana. Su madre, Chris MacNeil (Ellen Burstyn), una reconocida actriz, tras agotar todas las vías médicas, acude al joven sacerdote jesuita Damien Karras (Jason Miller), quien, convencido de que la causa es espiritual, decide practicar un exorcismo. En un giro inesperado, se descubre que Regan habla en un idioma extraño que, reproducido al revés, revela palabras en español y menciona obsesivamente el nombre "Merrin", un antiguo exorcista que sospechaba la presencia del demonio tras un hallazgo arqueológico en Irak. Karras solicita permiso a la iglesia para que Merrin (Max von Sydow) sea quien realice el exorcismo.
La realización de El Exorcista fue un proceso complicado y lleno de incidentes. William Peter Blatty, además de ser el guionista, también fue productor, y William Friedkin asumió la dirección de este controvertido film. El rodaje estuvo marcado por un director exigente, un incendio en el set que provocó retrasos, un sobrecosto considerable y severas lesiones en los protagonistas, lo que alimentó la leyenda de ser una película maldita. Incluso su estreno en las salas de cine estadounidenses enfrentó dificultades debido a su reputación.
La Revolución Sonora de El Exorcista
La banda sonora de El Exorcista supuso un cambio radical en la forma de musicalizar el cine de terror. En lugar de recurrir a temas explícitamente terroríficos, se optó por melodías que generaban una tensa expectativa, creando una atmósfera de horror psicológico. William Friedkin, inicialmente, consideró colaborar con Bernard Herrmann, colaborador habitual de Alfred Hitchcock, pero las negociaciones fracasaron. Posteriormente, el director argentino Lalo Schifrin compuso un score completo que, para sorpresa de muchos, nunca fue utilizado. Warner Bros. Pictures consideró su música excesivamente aterradora tras realizar estudios de mercado con un tráiler promocional.

Ante la indecisión de Friedkin y la negativa del estudio, se optó por buscar música de catálogo. La elección recayó en piezas de compositores contemporáneos como Krzysztof Penderecki, Anton Webern, Harry Bee, George Crumb, David Borden, Dicken Betts, Kostas Psyhogios & Yorgos Manisalis, Manos Loïzos and Lefteris Papadopoulos, Ben Ryan, Eumir Deodato, Les Baxter y Hans Werner Henze. Sin embargo, el elemento musical más icónico y reconocible de la película provino de una fuente inesperada: "Tubular Bells" de Mike Oldfield.
La historia cuenta que Richard Branson, amigo de Friedkin y fundador de Virgin Records, le mostró su primer lanzamiento, "Tubular Bells". Al escuchar los primeros compases del tema principal, Friedkin sintió que había encontrado la pieza perfecta para la atmósfera de la película, a pesar de la falta de acuerdo con el compositor. La inclusión de "Tubular Bells" en El Exorcista catapultó las ventas del disco de Oldfield, convirtiéndolo en un éxito mundial. Aunque se utilizaron dieciocho temas de grabaciones existentes, el álbum de la banda sonora, "Music Excerpts From The Motion Picture The Exorcist", incluía diez piezas, entre ellas composiciones de Krzysztof Penderecki y versiones interpretadas por The National Philharmonic Orchestra, además de las grabaciones originales de Oldfield y Crumb.
Compositores Clave en la Banda Sonora
- Mike Oldfield: Su obra "Tubular Bells - Pt. I" se convirtió en el tema principal y más reconocible de la película, aportando una sensación única de infancia y misterio. Oldfield interpretó prácticamente en solitario este primer álbum, demostrando su virtuosismo a los 19 años.
- Krzysztof Penderecki: Sus composiciones, especialmente el "Cello Concerto No. 1" y fragmentos de "Polymorphia" y "Threnody to the Victims of Hiroshima", aportaron una atmósfera de terror vanguardista y disonante. Penderecki es conocido por inventar su propia notación gráfica para las notas musicales, inspirada en encefalogramas. "Polymorphia" (1961) utiliza 48 instrumentos de cuerda para crear una sensación de "polimorfía" musical con continuos rasgueos y estridencias. "Black Angels" (1970) es un lamento fúnebre que evoca sonidos inquietantes.
- Anton Webern: Sus piezas, como "5 Pieces, Op. 10", contribuyeron a la atmósfera tensa y disonante de la película.
- George Crumb: Su música, como la de "Black Angels", comparte la estética experimental y atonal.
Además de estos compositores, la banda sonora incluyó contribuciones de Harry Bee, David Borden, Dicken Betts, Kostas Psyhogios & Yorgos Manisalis, Manos Loïzos and Lefteris Papadopoulos, Ben Ryan, Eumir Deodato, Les Baxter y Hans Werner Henze. Jack Nitzsche, un reconocido músico, compositor y productor, también acreditado en la cinta, realizó varias piezas y arreglos originales que se escuchaban en las transiciones entre escenas.
La música más TERRORÍFICA de la historia del cine
El Exorcista ha trascendido el tiempo para convertirse en un icono de la cultura pop y una de las películas más aterradoras de la historia del cine. Su banda sonora, en particular la icónica "Tubular Bells" de Mike Oldfield y las vanguardistas composiciones de Krzysztof Penderecki, jugó un papel fundamental en la creación de su atmósfera inolvidable y sentó las bases para el uso innovador del sonido en el género de terror.
