Anuncios de Ternera Española en los Años 50: Un Viaje Nostálgico por la Publicidad

Los anuncios de antaño son un valioso complemento para comprender la evolución de nuestra sociedad y sus hábitos de consumo. En esta ocasión, nos adentraremos en el mundo de la publicidad de la carne de ternera española en la década de 1950, un período marcado por profundos cambios y una comunicación visual y auditiva muy diferente a la actual.

Los anuncios de aquellos años nos transportan a una época en la que la sociedad y el país eran radicalmente distintos. Las imágenes extraídas de revistas y periódicos, los eslóganes escuchados en la radio y los primeros anuncios televisivos en blanco y negro, pueden resultar chocantes para el espectador moderno. La sociedad actual, en sus pautas de consumo y en el papel de la mujer, dista mucho de aquella realidad. En los años 50, la mujer era, en la mayoría de los casos, relegada al rol de ama de casa y, en la publicidad, se la presentaba como principal destinataria del mensaje, a menudo como un mero adorno o un reclamo para productos masculinos. Afortunadamente, la incorporación de la mujer al mercado laboral y la evolución social han dejado atrás esa publicidad sexista y anticuada.

La publicidad siempre ha ido de la mano del desarrollo de los medios de comunicación. Desde sus inicios, encontramos anuncios en prensa y radio. Inicialmente, los anuncios impresos eran sencillos, pero pronto incorporaron ilustraciones y fotografías, primero en blanco y negro y luego a color en las revistas. En la radio, antes de las cuñas publicitarias actuales, predominaban los "comerciales" en diversas formas: dramatizados, musicales, etc. La radio, de hecho, dependía en gran medida de la publicidad como fuente principal de ingresos.

La programación radiofónica de la época incluía anuncios de productos tan diversos como receptores de radio, insecticidas, hojas de afeitar y leche condensada. En la prensa y la radio locales, los anuncios se centraban en marcas, productos y comercios de ámbito local. Con el crecimiento del consumo y la expansión de las redes radiofónicas nacionales, las marcas de alcance nacional comenzaron a dominar los medios impresos y las emisoras. En Pamplona, por ejemplo, se oían anuncios de marcas como Radio Les, Casa Risler, Tarsicio Ortiz, Hijos de Mariano Santesteban, Casa Arilla, Colchones Sema, y más tarde, en los años 50 y 60, de Maybe, Orbaiceta, Inda, Alforja, entre muchas otras.

La llegada de la cinta magnetofónica en 1948 revolucionó la programación radiofónica, permitiendo la emisión de programas grabados y la necesidad de cubrir más horas con contenido tanto local como nacional. Esto supuso una diferenciación en la publicidad: nacional y local. En la década de 1950, la radio nacional estaba repleta de mensajes publicitarios de marcas como Colacao, Okal, Avecrem, Gallina Blanca, Flan Chino Mandarin, Fundador, Zahor, Potax, Starlux, a menudo repetidos de forma insistente. Casi todos los programas, desde consultorios femeninos hasta seriales y espacios musicales, eran patrocinados. Destacaba la gran cantidad de anuncios de productos para el hogar y la mujer: cremas (Ponds, Nivea), jabones y detergentes (Norit, Gior, Lagarto), y productos de limpieza.

La publicidad de los años 40 ya anunciaba aparatos de radio y cremas, como la del Visnú, popular por su capacidad para blanquear la piel y eliminar imperfecciones. En los años 50, marcas como Ponds y Nivea ganaron popularidad. El Ceregumil se publicitaba como un compuesto homeopático para niños con problemas nutricionales en la difícil posguerra.

Uno de los grandes hitos publicitarios de los años 50 fue el del Cola Cao, con la creación de su icónica canción en 1955 y eslóganes como "¡Es el Colacao, desayuno y merienda ideal!". La marca patrocinaba una radionovela en la Cadena SER. Otro analgésico muy publicitado era Okal, "el mejor remedio contra el dolor".

Anuncio de Cola Cao en la década de 1950

En esta época, también se promocionaban detergentes como Norit ("el del borreguito"), cuchillas de afeitar como Iberia o Palmera, y el Anís Castellana. Persil, anterior a Colon, fue uno de los detergentes más antiguos y conocidos. La marca La Casera se volvió tan popular que hoy en día cualquier gaseosa se asocia a ella, con su mítica frase "Si no hay Casera, nos vamos". Fundada en 1949, La Casera se expandió rápidamente, a menudo adquiriendo o colaborando con las fábricas de gaseosas locales.

La leche condensada La Lechera, originaria de Suiza en 1866 y llegada a España en 1910, experimentó un fuerte crecimiento hasta la guerra, recuperándose a mediados de los cincuenta. Los anuncios de la época reflejaban una estética basada principalmente en dibujos e ilustraciones.

Anuncio de La Casera en los años 50

La década de 1960 marcó un despegue económico y un incremento del consumo, con importantes cambios sociales como la migración del campo a la ciudad. La publicidad de este período reflejaba estas transformaciones, mostrando electrodomésticos como lavadoras de turbina (Bru), neveras (Kelvinator), las primeras placas eléctricas (Edesa), televisores en blanco y negro (Kolster, Aspes), y máquinas de coser (Alfa, Sigma). También se anunciaban estufas catalíticas (Agni, Buta Therm), platos de Duralex y asadoras.

En el ámbito de la cosmética, a las marcas ya mencionadas se sumaron Atrix, la pintura de uñas Cutex y los productos de Avon, con su recordada frase publicitaria "Avon llama a su puerta". La venta a domicilio era común, incluyendo enciclopedias como la "Monitor" de Salvat, que se presentaba en fascículos desde 1965. El Circulo de Lectores también ofrecía novedades editoriales.

A diferencia de la actual prohibición de publicitar tabaco y alcohol, en los años 60 la prensa estaba repleta de anuncios de estas marcas, así como de vinos y licores (Garvey, Soberano, Veterano, Fundador, Tío Pepe, Licor 43). Iconos como el Toro de Osborne y el rótulo luminoso de Tío Pepe en la Puerta del Sol eran omnipresentes. La sidra "El Gaitero" y los vinos achampañados eran populares, mientras que las "Kina" se promocionaban como bebidas medicinales. Para los niños, merendar pan con chocolate (Orbea, Elgorriaga) o bocadillos de chorizo ("El Pamplonica") era habitual.

Anuncio icónico del Toro de Osborne

La década de 1970 vio la popularización de la crema de chocolate Nocilla, con sus coleccionables vasos de cristal, y posteriormente Pralín (Zahor) y Tulicrem. Entre las margarinas, destacaban Tulipán y Natacha. Las galletas María Fontaneda y las "222" de Solsona eran las más conocidas. En Navidad, los turrones completaban la oferta de dulces.

En el sector automovilístico, los años 60 vieron el auge de marcas como Authi, Seat y Simca. En ciclomotores, la Vespino era un referente. En farmacia, además de Okal, se publicitaban la aspirina, Cafiaspirina, el Calmante Vitaminado de Perez Gimenez, el Balsamo Bebe y los polvos de Talco Calver. Productos de cuidado personal como los jabones Heno de Pravia, el Moussel de Legrain, el masaje Varon Dandy y el bronceador Ambre Solaire también eran anunciados.

En el ámbito del hogar, a Norit se sumaron detergentes como Elena, Ajax y la gamuza Scotch-Brite. Productos tradicionales como el limpia metales Netol seguían comercializándose. En alimentación, Avecrem, el caldo de carne Starlux y las sopas Knorr y Gallina Blanca ofrecían soluciones prácticas.

La introducción de fibras sintéticas como el poliéster (Tergal, Terlenka) en la ropa marcó un hito en la moda de los 60, junto con la aparición de los pantalones de campana y los vaqueros.

Bloque de anuncios antena3 julio 1995 I (español España)

En la actualidad, observamos una tendencia hacia la sostenibilidad y la salud, reflejada en ciudades como Ámsterdam, que ha prohibido la publicidad de carne y otros productos de alto impacto ambiental en el espacio público. Esta medida, impulsada por preocupaciones medioambientales y de salud, busca reducir el consumo excesivo y promover dietas más basadas en vegetales. Si bien la publicidad de carne de ternera en los años 50 formaba parte de una estrategia comercial y cultural de la época, hoy en día las prioridades han cambiado significativamente, abriendo debates sobre el impacto de la publicidad en nuestros hábitos de consumo y en el planeta.

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