Altos Hornos del Mediterráneo: Historia de una Siderurgia Emblemática

Los orígenes de la industria siderúrgica en Levante español se remontan a 1917, cuando se funda la Compañía Siderúrgica del Mediterráneo, que establece su factoría en Sagunto. Este complejo industrial, que llegó a ser conocido como "la siderúrgica más competitiva del mundo", tuvo una historia marcada por la innovación, las crisis económicas y una profunda lucha obrera que dejó una huella imborrable en la identidad de la región.

La historia de Altos Hornos del Mediterráneo (AHM) comienza con la Compañía Siderúrgica del Mediterráneo (CSM), constituida legalmente en abril de 1917. El proyecto de un nuevo establecimiento siderúrgico en el Puerto de Sagunto fue diseñado por el ingeniero estadounidense Frank C. La CSM estableció su factoría en Sagunto, sentando las bases de lo que se convertiría en un gigante industrial.

Durante la Guerra Civil, el puerto de Sagunto sufrió grandes daños debido a los bombardeos aéreos. Tras el conflicto, en diciembre de 1940, Altos Hornos de Vizcaya (AHV) absorbió a la Compañía Siderúrgica del Mediterráneo. Esta absorción dio lugar a una disputa entre AHV y la Compañía Minera de Sierra Menera (CMSM) por la titularidad del puerto.

En 1971 se creó la sociedad Altos Hornos del Mediterráneo S.A. (AHM), participada mayoritariamente por AHV y su socio tecnológico United States Steel. El gobierno franquista adjudicó a AHM la ejecución de la IV Planta Siderúrgica Integral. Esta planta se planificó en base a los fuertes crecimientos de la demanda experimentados en la década de los 60, con el fin de obtener una producción de 6 millones de toneladas al año, superior a la que se venía obteniendo en España por las tres siderúrgicas integrales existentes.

La buena marcha de la Compañía Minera de Sierra Menera, que se instaló en el litoral saguntino en 1900 para dar salida a su explotación de Ojos Negros, se vio interrumpida por la Primera Guerra Mundial. El incremento del precio de materias primas como el carbón, imprescindible en los procesos de generación de nódulos y briquetas, así como un cambio de la demanda hacia productos siderúrgicos elaborados, provocó una drástica reducción de las exportaciones de mineral y una deuda creciente.

En 1972, la demanda de productos siderúrgicos en España experimentó un notable aumento. Sin embargo, la crisis económica de 1973 provocó una crisis en la siderurgia en 1975, afectando a AHM, que sufrió pérdidas crecientes y tuvo que ser reestructurada. El impacto de la crisis llevó a la empresa a acumular pérdidas significativas, dificultando los planes de expansión e incluso el pago de las nóminas.

El 31 de agosto de 1924 arrancan tres hornos de la acería y los trenes de laminación. Los hornos altos estuvieron poco tiempo en producción, ya que la grave crisis mundial de 1929 afectó a la siderurgia, provocando, en 1930, la paralización del horno alto número 2. Solo dos años después se detiene también el horno alto número 1.

Las presiones regionales internas y las negociaciones de acceso de España a las Comunidades Europeas limitaron las inversiones en Altos Hornos del Mediterráneo. Mediante el Real Decreto sobre inversiones en la industria siderúrgica integral, de 6 de julio de 1983, sólo se autorizaron inversiones en las instalaciones acabadoras, permitiendo conservar el tren de laminación en frío, que había entrado en servicio en 1976 como la primera fase de lo que iba a ser la IV Planta Siderúrgica Integral, pero no autorizando inversiones en el tren de bandas en caliente.

La actividad de Altos Hornos del Mediterráneo cesó completamente el 5 de octubre de 1984, poniendo fin al proyecto que había pretendido convertir a Sagunto en "la siderúrgica más competitiva del mundo y que produciría el acero más barato del mundo". El cierre supuso un duro golpe para la región, desencadenando una intensa lucha obrera que marcó a toda una generación.

Cuarenta años después de su cierre, la Asociación de Patrimonio Industrial de Puerto de Sagunto (APIPS), fundada en 2016, trabaja con el objetivo de recuperar, conservar y difundir ese legado. Justo esta semana, la Generalitat ha declarado Bien de Interés Cultural (BIC) al alto horno número 2, el único que queda en pie de los tres. Este horno, construido en 1922 y reconstruido en los años 60, es un símbolo de la ingeniería industrial y un testigo de la historia de Sagunto.

El parque motor con tracción vapor estuvo constituido por doce unidades, de las cuales once fueron adquiridas de segunda mano. Al ser dada de baja al servicio, una de estas locomotoras fue instalada sobre un pedestal en la factoría de Sagunto. El número 209 «Vizcaya», de tipo 020-WT, es un ejemplo de la maquinaria que impulsó la industria.

Locomotora de vapor antigua en un museo industrial

La siderurgia construyó el Port de Sagunt. Primero como Compañía Minera de Sierra Menera, y después como Altos Hornos de Vizcaya. Al albor de las fábricas nació la ciudad que hoy conocemos: la iglesia, colegios, casas, el primer cine... fueron construidos por la compañía vasca, hasta el punto de que la patrona de la población es la misma que la de Bilbao, Nuestra Señora de Begoña. Los vínculos vascos son visibles aún en muchos aspectos de la población, como en el CD Acero, el histórico equipo de fútbol de la población, que viste con los mismos colores que el Athletic Club de Bilbao.

En los años 70, y debido a la crisis mundial, se dio inicio a una lenta agonía de la fábrica, la cual desencadenaría finalmente en los años 80 en el cierre definitivo de la empresa, tanto por razones económicas como políticas. Fueron años duros, marcados por la lucha de los trabajadores, con piquetes, barricadas y encierros múltiples. A pesar de la lucha, en 1984, y tras muchas negociaciones, los trabajadores acataron el cierre de la factoría a cambio de la creación de 2.100 puestos de trabajo en el nuevo polígono industrial en proyecto.

Hoy en día, la empresa Arcelormittal, heredera del complejo, mantiene gran parte de los terrenos. Conserva viejas locomotoras de la siderúrgica y la barca del práctico que guiaba a los barcos grandes para entrar al puerto, el origen de todo. Hay muchas piezas de laboratorio, como máquinas de escribir y fotografías, que son propiedad de la Fundación de la Comunidad Valenciana de Patrimonio Industrial y Memoria Obrera de Puerto de Sagunto.

Vista panorámica de la ciudad de Sagunto con el Alto Horno nº2 en primer plano

En la nueva zona industrial se conservan algunos restos de la siderurgia que forman parte del patrimonio histórico-industrial, en el que hay que incluir también los edificios civiles y viviendas directamente ligados a la vieja empresa de Altos Hornos. El gran símbolo de la siderúrgica es el alto horno número 2, construido en 1922 y reconstruido en los años 60. Es el único horno superviviente de los tres que funcionaron en la época de pleno auge de la siderurgia, una estructura de 64 metros de altura en cuyas entrañas se gestó el acero utilizado en varias grandes construcciones del siglo XX.

También se conserva la nave de talleres generales del año 1919, que albergaba la sección de calderería, reparación de locomotoras y trabajos de fundición. Además, está el almacén de efectos y repuestos construido en 1927, cuya finalidad era el almacenaje de matrices y repuestos de piezas utilizadas en la maquinaria siderúrgica.

Entre los edificios sociales y de administración destacan la Iglesia de Nuestra Señora de Begoña, de 1929; el Economato y Cooperativa de Productores AHM, construido en la primera década del siglo XX y rehabilitado en los años 40; el Casino, construido en 1921 para alojar actos oficiales de la empresa y hospedar a los ingenieros solteros; y las Oficinas de gerencia, edificadas en el año 1921.

La icónica ciudad-jardín de la Gerencia de los antiguos AHM empezó a renacer el año pasado. Un ambicioso proyecto pone en valor este valioso espacio que en su día alojaba a los directivos de "la Fábrica" en 21 imponentes chalés cuyo diseño emula a los del País Vasco.

El Barrio Obrero es, junto al alto horno nº 2, uno de los conjuntos más simbólicos del Puerto de Sagunto. Consta de dos calles paralelas con una pequeña plaza entre ellas, con viviendas construidas entre 1917 y 1921 por la empresa siderúrgica para intentar paliar los graves problemas de vivienda y las condiciones sanitarias en las que se encontraban muchos de sus trabajadores.

Barrio Obrero de Puerto de Sagunto

Otros lugares de interés son el antiguo sanatorio, edificado en 1949 fuera del núcleo de población existente en el momento y que actualmente sirve como Centro Cívico. Completan este elenco de edificios relacionados con la antigua empresa siderúrgica el Mercado, el edificio de la Tenencia de Alcaldía y el entramado de grupos de viviendas obreras que conforma el centro urbano histórico del Port.

Hasta el sonido de la sirena está en proceso de recuperación como patrimonio inmaterial, pues se considera que es uno de los más significativos y relevantes por su valor histórico y su impacto sobre las personas que vivieron y convivieron con esa señal acústica.

El Horno Alto nº2 de Sagunto, testigo de la industria siderúrgica, fue construido en 1922 y reconstruido en los años 60. Este coloso de más de 60 metros de altura desempeñó un papel crucial en la producción de acero. Tras el cierre de la siderúrgica en 1984, el horno se convirtió en un emblema de Puerto de Sagunto, el único superviviente de los tres hornos que impulsaron la antigua factoría. Desde su rehabilitación en 1998, el Horno Alto nº2 ha vuelto a la vida, resguardando elementos esenciales de su estructura original.

Reconocido a nivel europeo, el Horno Alto nº2 recibió el prestigioso Gran Premio Europa Nostra en 2012 por su excepcional restauración y preservación del patrimonio cultural. Su interior musealizado permite ascender por sus niveles y absorber la grandeza de la ingeniería, ofreciendo vistas panorámicas que conectan con la historia de Sagunto.

Historia de la Siderurgica del Mediterraneo ALTOS HORNOS DEL MEDITERRANEO

La lucha de los trabajadores de Altos Hornos del Mediterráneo en defensa de sus puestos de trabajo y del futuro de la comarca fue ejemplar. Las movilizaciones, huelgas y protestas lograron convertir un problema local en una causa nacional, generando una gran solidaridad y conciencia social. A pesar de la derrota final, el legado de esta lucha perdura como un símbolo de dignidad y resistencia.

La gigafactoría de Volkswagen en Parc Sagunt II representa una nueva etapa industrial para la región, pero no salda la deuda moral y ética que se tiene con Sagunto por el cierre de Altos Hornos del Mediterráneo. La ciudad ha demostrado su capacidad de resiliencia y su potencial industrial, pero la memoria histórica de la siderurgia sigue siendo un pilar fundamental de su identidad.

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