Las alitas de pollo son uno de los grandes clásicos del picoteo. Apreciadas por su sabor intenso, su textura jugosa y su irresistible sencillez, son esos bocados que siempre apetecen. Las alitas de pollo son muy agradecidas de cocinar a la parrilla, ya que aunque solo tengamos unas nociones básicas de fogones es muy fácil que nos queden en su punto perfecto: tostaditas por fuera y muy sabrosas y jugosas por dentro. Las alitas de pollo a la parrillas son tan famosas y se comen tanto que incluso tienen su Día Mundial. Esta versión a la parrilla potencia su carácter gracias a un marinado que fusiona dos salsas infalibles y siempre a mano: la barbacoa y la mostaza, una combinación que aporta profundidad, brillo y un toque contemporáneo. El contraste entre el ahumado de la parrilla y la mezcla dulce-picante del adobo crea un bocado económico, accesible y sorprendentemente sofisticado. Una propuesta que encaja tanto en reuniones informales como en mesas más estilizadas, elevando un ingrediente humilde con un acabado gourmet que enamora a primera vista y al primer bocado.
Las alitas de pollo con salsa barbacoa son una receta que nunca pasa de moda. Son fáciles de preparar, deliciosas y perfectas para disfrutar en cualquier ocasión. Con pocos ingredientes y unos simples pasos, lograrás un plato lleno de sabor que encantará a todos. Si lo que buscas es una comida rica y fácil de hacer, las alitas de pollo con salsa barbacoa son la elección perfecta. Esta receta es ideal para disfrutar en familia o con amigos, sin complicaciones.
Preparación de las Alitas Barbacoa
La preparación de estas alitas es sencilla y el tiempo total, incluyendo el marinado, es de aproximadamente 2 horas y 20 minutos, con solo 10 minutos de cocción activa. El tiempo de preparación es de 2 horas y 10 minutos.
Ingredientes principales:
- 3 Kilos de alitas de pollo limpias
- Salsa barbacoa
- Mostaza
- Ketchup
- Mahonesa
- Sal
- Orégano fresco para decorar
Equipamiento necesario:
- Barbacoa o parrilla
Paso a Paso:
- Limpieza y Corte: Limpiar bien las alitas, quemar los restos de plumas de la piel y separarlas en dos grupos de la misma cantidad, aproximadamente. Si las alitas están congeladas, deja que se descongelen por completo y ponlas sobre un colador unos minutos para que suelten el exceso de agua. Si no les vas a quitar la piel, quita cualquier trozo de piel suelto y sin carne debajo, ya que en el horno se ponen gomosas. Alternativamente, puedes quitarle toda la piel.
- Marinado: Preparar dos recipientes amplios. En uno de ellos, incluir 10 cucharadas de Salsa Barbacoa y en el otro, 10 cucharadas de Salsa Mostaza. Meter la mitad de las alitas en cada recipiente y dejar dos horas macerando en el frigorífico. Un buen carnicero siempre recomendará marinar las alitas desde el día anterior. De esta manera, la carne absorbe en profundidad los sabores del aliño y queda mucho más tierna y jugosa al cocinarlas.
- Atemperado: Una hora antes de cocinarlas, sacar las alitas del frigorífico para que se atemperen.
- Cocción Inicial (Parrilla): Una vez tengamos preparadas las brasas (con el carbón colocado en los laterales), colocar las alitas en los extremos de la parrilla, de forma que reciban el calor de manera indirecta durante unos minutos para que se cocinen por dentro sin quemarse. Luego, pasarlas a la zona central para que se vayan cocinando lentamente. Si vas a preparar las alitas de pollo en la barbacoa, no tengas las brasas muy altas, deja que se cocinen lentamente por dentro para que la carne no quede cruda y una vez que esté bien cocinada por dentro sube si quieres la temperatura de las brasas para que den un toque crujiente. El tiempo aproximado suele ser de 20 a 25 minutos, dependiendo del tamaño de las piezas y de la potencia del fuego.
- Cocción Final y Glaseado: Cada 15 minutos aproximadamente, dar la vuelta a las alitas y untarlas con la salsa correspondiente. De esta manera quedarán doradas y crujientes por fuera, a la par que sabrosas y tiernas por dentro. En cuanto a salsas, lo mejor es aplicarlas en los últimos minutos de la cocción. Para evitar que se sequen durante la cocción, es fundamental no someterlas a un fuego demasiado alto y mantener siempre un calor medio. La piel debe quedar dorada y crujiente, pero nunca seca ni quemada.
TRUCO: Antes de marinar las alitas de pollo, lávalas y sécalas muy bien con papel de cocina. Luego, en la parrilla, empieza con cocción indirecta para que se cocinen por dentro sin quemarse. Finalmente, pásalas a fuego directo para dorar la piel y lograr un acabado crujiente perfecto.

Variaciones y Consejos Adicionales
La principal variación en esta receta está en el nivel de picante, ya que puedes añadir más o menos cantidad de salsa barbacoa picante o tabasco para ajustarla a tu gusto. Si no sabes a priori la cantidad que echarle, ve probándola sin miedo hasta que esté como te gustaría. Puedes seguir esta receta tal cual pero utilizar otras salsas y condimentos para cubrir las alitas de pollo. Por ejemplo, les queda de maravilla la salsa Hoisin china, también puedes pintarlas con una mezcla de mostaza y un poquito de miel o incluso con pesto italiano.
Si quieres preparar una salsa barbacoa un poco más trabajada e intensa, anímate a elaborar una salsa barbacoa casera. Una opción más elaborada incluye un sofrito de cebolletas que le da un toque fantástico.
Consejos para unas Alitas Perfectas:
- Vigila las alitas de pollo en el horno ya que suelen tardar un buen rato en empezar a dorarse pero cuando comienza este proceso si te descuidas un poco pueden quemarse. Si las preparas por primera vez intenta no perderlas de vista sobre todo en los minutos finales.
- Es imprescindible que las alitas, para cocinarlas, estén bien limpias y exentas de cualquier tipo de pluma que les pudiera quedar.
- Una buena forma de hacer que queden crujientes es repetir por dos veces el paso de la salsa barbacoa. Les va a dar un toque increíble y muy crocante.
- Si te sobra salsa barbacoa puedes utilizarla para acompañar otras carnes (es muy típico usarla con el costillar de cerdo asado) y también para mojar patatas o palitos de verduras, ya sean crudos u horneados.
- Las alitas de pollo como cualquier otra carne se pueden macerar de un día para otro junto con especias y los ingredientes que escojamos y quedarían también muy ricas.
- Si decides hacer las alitas fritas, única y exclusivamente salpimentándolas, con muchísimos ajos en la sartén y bastante aceite de oliva, también te saldrá una receta maravillosa.
- Al comprar las alitas, lo mejor es elegir alitas frescas, de tamaño medio y con la piel intacta.

Ideas para Guarniciones
Como guarnición, paralelamente puedes preparar patata y cebolla asada. Envuelve las patatas y cebollas lavadas y partidas por la mitad en papel de aluminio y déjalas en las brasas de la parrilla durante la elaboración de las alitas. Sírvelas acompañadas de salsa mayonesa y kétchup.
Las alitas de pollo a la barbacoa se disfrutan aún más cuando se acompañan con guarniciones que equilibran su sabor intenso. Una de las combinaciones más clásicas son las patatas, ya sea en forma de gajos o al horno, fritas o incluso asadas a la brasa junto a la carne. Otro acompañamiento ideal son las verduras a la parrilla: pimientos, calabacines, champiñones o mazorcas de maíz, que además de saludables, suman color y textura al plato.
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Conservación
Puedes dejarlas hechas con antelación sin problemas, simplemente prepáralas tal cual excepto los últimos 5 minutos en los que les das la vuelta para que estén con la piel hacia arriba y la salsa barbacoa, este paso debes hacerlo justo antes de servirlas. Si te sobran no pasa nada, aguantan perfectamente en la nevera 2-3 días y también se pueden congelar, y para recalentarlas puedes hacerlo en el horno o en el microondas. Sírvelas en la mesa junto con un bol con lo que haya sobrado de la salsa barbacoa que puede estar fría o incluso caliente, como más te guste.
Las alitas quedan jugosas y sabrosas, con ese toque ligeramente dulzón de la salsa barbacoa, y con lo fáciles que son de preparar sin duda es una receta de auténtico… ¡escándalo!
