Alfredo Armas Alfonzo y el significado cultural de la arepa

Alfredo Armas Alfonzo (Clarines, 1921 - Caracas, 1990) fue un destacado narrador, ensayista, cronista, editor y periodista venezolano. Durante su vida, colaboró en diversos periódicos y fundó y dirigió varias revistas, incluyendo Jagüey, el Farol, Nosotros y Oriente. También fue un colaborador recurrente en publicaciones como El Heraldo, El Nacional, El País y Élite.

Armas Alfonzo, quien pasó su infancia en Puerto Píritu, cursó sus primeras clases de periodismo en la Universidad Central de Venezuela en Caracas. A lo largo de su carrera, trabajó para el Servicio de Correos en Barcelona y para compañías petroleras en el oriente venezolano. Además, fue corresponsal en el oriente venezolano del diario caraqueño El Nacional.

Su prolífica obra narrativa incluye títulos como:

  • Los cielos de la muerte (Tipografía Vargas, Caracas, 1949)
  • La cresta del cangrejo (Imprenta López, Buenos Aires, 1951)
  • Tramojos (impreso en Cromotip, Caracas, 1953)
  • Isla de pueblos (s.d., 1954)
  • Los lamederos del diablo (s.d., 1956)
  • Como el polvo (impreso en la Editorial Arte de don Francisco de Juan, Caracas, 1967)
  • La parada de Maimos (Monte Ávila Editores, Caracas, 1968)
  • El osario de Dios (Ediciones La Púa, Cumaná, 1969)
  • Los cielos de la muerte; cuentos escogidos, 1949-1969 (Monte Ávila, Caracas, 1970)
  • Agosto y otros difuntos (Editorial Arte, Caracas, 1972 - Monte Ávila, Caracas, 1972)
  • Cien máuseres, ninguna muerte y una sola amapola (Universidad Central de Venezuela, Dirección de Cultura, Caracas, 1975)
  • La tierra de Venezuela y los cielos de sus santos (Armitano Editores, Caracas, 1977)
  • Angelaciones (Equinoccio, Universidad Simón Bolívar, Caracas, 1979)
  • El bazar de la madama (Fundarte, Caracas, 1980)
  • Los Desiertos del Ángel (Monte Ávila Editores, Caracas, 1990)

En 1949, publicó Los Cielos de la Muerte, obra con la que obtuvo el segundo premio en el concurso de cuentos de El Nacional. En 1954, ganó el primer premio del Concurso de Cuentos de El Nacional con El único ojo de la noche. En 1962, renunció a la Creole Petroleum Corporation para trabajar en la Universidad de Oriente, donde creó la Dirección de Cultura. Su obra más conocida y considerada su obra cumbre es El osario de Dios, por la cual recibió el Premio Nacional de Literatura en 1969.

Entre 1970 y 1971, se desempeñó como vicepresidente del Instituto Nacional de Cultura y Bellas Artes, y en 1975, se unió como miembro de la Comisión Organizadora del Consejo Nacional de Cultura (CONAC). Su estilo literario se caracteriza por su imaginación y su enfoque impresionista, exponiendo al lector a su mundo particular.

Retrato de Alfredo Armas Alfonzo

La arepa como símbolo: la perspectiva de Alfredo Armas Alfonzo

El poeta Alfredo Armas Alfonzo, ya en 1945, escribió: "La arepa es un símbolo gastronómico de lo esencial venezolano, digno de un monumento", una frase citada en el libro ¡Viva la Arepa! del historiador Miguel Felipe Dorta. Esta declaración subraya la profunda conexión que Armas Alfonzo y otros pensadores venezolanos percibían entre la arepa y la identidad nacional. Dorta explica que la arepa fue descrita por varios intelectuales en Venezuela como un alimento patrimonial y un símbolo de la identidad nacional.

La antropóloga Ocarina Castillo recalca que la arepa es "un alimento irrenunciable, de absoluta centralidad en la mesa del venezolano". Esta afirmación resalta la importancia cultural y culinaria de la arepa en Venezuela, un país donde su consumo trasciende la mera alimentación para convertirse en un pilar de la identidad.

Orígenes e historia de la arepa: una discusión binacional

Tanto en Colombia como en Venezuela, se le llama "arepa" a una masa redonda hecha con maíz. Para muchos dentro de estos territorios, es un alimento indispensable. No es la única masa redonda hecha con harina de maíz que se consume en América Latina; existen más variedades que reciben otros nombres, como las gorditas en México o las pupusas en El Salvador.

La pregunta sobre el origen exacto de la arepa a menudo genera un debate apasionado entre colombianos y venezolanos. "La arepa es como el pan en Venezuela", dirá uno. "Pero es que la arepa original es de Colombia, sin relleno", dirá el otro. Lo cierto es que este producto se consume ampliamente en ambos países, y es muy probable que pocos venezolanos o colombianos le digan que no "a una arepita".

Mapa de Colombia y Venezuela con la zona fronteriza resaltada

Según la antropóloga Ocarina Castillo, de la Universidad Central de Venezuela y autora del libro Los panes de esta tierra, "Los cronistas y los datos arqueológicos nos hablan de que la arepa es un alimento que existió antes de la llegada de los conquistadores españoles a América". En algunos documentos históricos, se describen instrumentos utilizados para preparaciones de maíz, como piedras de moler y budares, planchas circulares usadas para cocer o tostar alimentos como la arepa y el cazabe.

Instrumentos antiguos para la preparación de maíz

El maíz, además, aparece catalogado como uno de los alimentos base de la dieta indígena a lo largo y ancho del continente. Los indígenas cumanagotos, que habitaban lo que hoy en día es el estado venezolano de Sucre, le llamaban "erepa" al pan de maíz de forma redonda que solían consumir, como lo documenta el historiador venezolano Miguel Felipe Dorta en el libro ¡Viva la Arepa! (2015).

Sin embargo, esto no significa que la arepa provenga originalmente del territorio venezolano. Castillo aclara que tiene un significado meramente lingüístico: "Lo único que quiere decir es que cuando los españoles llegaron allí, escucharon a los cumanagotos referirse a ese alimento de ese modo". Aunque no se ha precisado el territorio exacto donde se cocinó una arepa por primera vez, sí se han podido definir las fechas más antiguas de presencia de maíz tanto en Colombia como en Venezuela. En Colombia, el primer registro de maíz data de hace unos 3.000 años, mientras que en Venezuela la estimación es de unos 2.800 años atrás.

Julián Estrada, antropólogo colombiano y estudioso de los alimentos originarios de América, señala que "Lo que nos dicen estas cifras es que ocurrió casi en simultáneo". Castillo añade que para ese momento, el territorio estaba lejos de convertirse en dos países con fronteras demarcadas. "Para nuestro pasado ancestral, ahí lo único que había era la ribera norte del Meta y la ribera sur del Meta. El lado oriental de Lago de Maracaibo y su lado occidental, pero no había orden, ni países", explicó. La conclusión es que no es posible asegurar que la arepa es de un país o del otro, pero sí se puede afirmar que es un alimento de origen indígena.

Variedades y diferencias regionales

Los historiadores gastronómicos de Venezuela y Colombia coinciden en que las cocinas de ambos países guardan ciertas similitudes, siendo una de ellas, precisamente, la arepa. Por ejemplo, la arepa de huevo, frita y rellena con huevo, es común tanto en el departamento colombiano de La Guajira como en el estado venezolano de Zulia, ambos fronterizos.

Arepa de huevo frita

Sin embargo, también hay una gran variedad de arepas en ambos países. El antropólogo Julián Estrada ha identificado hasta 42 tipos diferentes de preparaciones en Colombia. En Venezuela, puede existir como mínimo una veintena de arepas diferentes, según Castillo. "Depende del maíz, de cómo se amasa, si se hace gruesa, delgada, pequeña, grande, si lleva aderezos. Es todo un mundo", señala Estrada. También hay distintas formas de cocinarlas: asadas, fritas u horneadas. La explicación para tal variedad, señala Castillo, son las "preferencias y razones culturales que hacen que cada región consuma el maíz de forma diferente".

Muestra de diferentes tipos de arepas

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El relleno: una distinción clave

En el entendimiento generalizado, la gran diferencia entre una arepa de Venezuela y una de Colombia es que la primera lleva relleno. "En Colombia se le llama 'arepa con todo' a la venezolana, porque viene con todo tipo de preparaciones adentro: carne, fríjoles negros, plátano maduro, pollo, aguacate, hasta huevos de codorniz", describe Estrada.

Arepas venezolanas rellenas con diversos ingredientes

La combinación de estos rellenos ha otorgado sobrenombres a las arepas venezolanas: la "pelúa", por ejemplo, lleva carne desmechada y queso amarillo rallado, mientras que la "reina pepiada" tiene una mezcla de pollo desmechado con aguacate y mayonesa.

En Colombia, por el contrario, muchas de las arepas no suelen llevar nada adentro, si acaso un poco de mantequilla y queso por encima. El hábito de rellenarlas, sin embargo, fue un gusto adquirido por los venezolanos a mediados del siglo XX. "A mediados de la década de 1950, un grupo de señores que venían de Los Andes venezolanos abrieron unos comercios en los que le ponían relleno a la arepa", señala Castillo. Antes de esa innovación culinaria, la arepa se consumía en Venezuela de una forma más simple, como un pan para acompañar la comida, tal y como se consume todavía en la región de Antioquia, en el noroeste de Colombia. "En las horas del almuerzo, se utiliza para limpiar las salsas, con la misma función que cumple el pan", detalla Estrada.

La arepa como alimento nacional

Mientras que en Venezuela, la arepa es un símbolo gastronómico y de identidad nacional, en Colombia no hay una unidad nacional en cuanto a su estimación. Estrada explica que "El Eje Cafetero (departamentos de Caldas, Quindío y Risaralda) sí la considera un símbolo alimenticio de su región y la incluye plenamente en la dieta". Sin embargo, aclara Estrada, es un alimento de amplio consumo dentro de todo el territorio colombiano.

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