Síntomas de Alergia a la Calabaza en la Lengua: Causas, Diagnóstico y Tratamiento

La alergia alimentaria es una reacción del sistema inmunitario que se presenta poco después de haber ingerido un determinado alimento. Incluso una pequeña cantidad del alimento que causa la alergia puede desencadenar síntomas, como urticaria, inflamación de las vías respiratorias y problemas digestivos. Para algunas personas, una reacción alérgica a un alimento específico puede resultar molesta, pero no grave. Para otras personas, una reacción alérgica a un alimento puede ser aterradora e, incluso, poner en riesgo su vida.

Se calcula que la alergia alimentaria afecta al 8 % de los niños menores de 5 años y hasta al 4 % de los adultos. La alergia alimentaria puede fácilmente confundirse con una reacción mucho más común denominada intolerancia alimentaria.

Esquema del sistema inmunitario en una reacción alérgica

¿Qué es la alergia a la calabaza y cómo se relaciona con el síndrome de alergia oral?

Cuando tienes una alergia alimentaria, tu sistema inmunitario identifica erróneamente un alimento específico o una sustancia en los alimentos como algo dañino. La próxima vez que comas ese alimento, incluso una pequeña cantidad, los anticuerpos inmunoglobulina E lo identificarán. Luego, le enviarán señales a tu sistema inmunitario para que libere una sustancia química denominada histamina, como también otras sustancias químicas, al torrente sanguíneo.

La alergia a la calabaza, así como a otras cucurbitáceas como el melón, la sandía, el pepino y el calabacín, a menudo se manifiesta como una reacción cruzada. Esto ocurre cuando el sistema inmunitario del organismo identifica las proteínas de una sustancia (por ejemplo, el polen) y las proteínas de otra (por ejemplo, una fruta o verdura) como similares. Lo único que importa para el sistema inmunitario es que las proteínas sean estructuralmente similares o estén biológicamente relacionadas.

Este fenómeno se asocia a la presencia del anticuerpo IgE, que se encuentra en las personas con alergia. Las proteínas en ciertas frutas, verduras, frutos secos y especias ocasionan la reacción porque son similares a las proteínas que causan las alergias que se encuentran en ciertos tipos de polen. Si estás sensibilizado al polen, es posible que experimentes el Síndrome de Alergia Oral (SAO), también conocido como síndrome de alergia al polen alimentario, cuando ciertos alimentos tocan la mucosa oral, los labios, la lengua o la garganta.

La Dra. Ana Pérez Montero, jefa del servicio de Alergología del Hospital Universitario Quirónsalud de Madrid, explica que es frecuente que los pacientes alérgicos a pólenes refieran picor en la boca en verano cuando comen melón, y en algunas ocasiones sandía. Esto se debe a que se han sensibilizado a la profilina, una proteína que comparten estas frutas con los pólenes. La profilina es considerada un panalérgeno y la causa de la reactividad cruzada entre frutas, verduras y pólenes.

Síntomas de la alergia a la calabaza en la lengua y otras partes de la boca

Los síntomas de la alergia alimentaria normalmente se manifiestan de unos minutos a un par de horas después de ingerir el alimento ofensivo. Los síntomas del SAO aparecen transcurridos unos minutos después de comer el alimento, si bien pueden durar horas. Los síntomas suelen aparecer de inmediato y duran desde unos pocos minutos hasta media hora. En muy pocos casos, pueden aparecer síntomas de una reacción alérgica grave.

En el caso de la alergia a la calabaza y otras cucurbitáceas, la clínica consiste habitualmente en picor localizado en la boca, labios y garganta. La ingesta de melón, por ejemplo, puede llegar a producir edema en labios, lengua, urticaria o molestias digestivas.

El primer síntoma de la alergia alimentaria suele ser un intenso picor en la boca y/o paladar al ingerir el alimento. En ocasiones el picor es bastante intenso, por lo que suelen rechazar la ingesta de estas frutas. Si la clínica presentada por el paciente es importante con prurito intenso, molestias digestivas, edema de labios o sensación de ocupación faríngea, se deben retirar estos alimentos de la dieta.

Algunas personas no tienen síntomas si les quitan la piel a los alimentos. Y muchas personas no presentan síntomas si comen las frutas o verduras cocidas porque las proteínas del alimento que causan estos síntomas se modifican con el calor. Por ejemplo, una persona que sufre picazón en la boca al comer una manzana cruda tal vez pueda comer una tarta de manzana sin ningún problema.

Sin embargo, una persona que tiene una reacción a los cacahuetes o los frutos secos tal vez continúe teniendo síntomas, porque las proteínas de estos alimentos no cambian tanto con la cocción.

Alergias alimentarias: causas, cómo identificarlas y señales de alerta

Anafilaxia

En algunas personas, una alergia alimentaria puede provocar anafilaxia, que es una reacción alérgica grave. En casos de anafilaxia, el tratamiento de emergencia es fundamental. En casos más graves, como reacciones anafilácticas, se debe buscar atención médica inmediata. Esta reacción no depende de la cantidad de alimento ingerida, sino de la sensibilidad del paciente. Por ello, es vital en estos pacientes no entrar en contacto ni con cantidades insignificantes del alimento.

Diferencias entre alergia e intolerancia alimentaria

Diagnóstico de la alergia a la calabaza

Consulta con un profesional de atención médica o un alergista si tienes síntomas de alergia alimentaria inmediatamente después de comer. De ser posible, intenta ver al profesional de atención médica cuando observes el comienzo de la reacción alérgica. Es fundamental consultar al dentista si experimentas síntomas recurrentes de alergia en la boca.

Los médicos diagnostican el síndrome de alergia oral basándose en los síntomas del paciente y en una prueba de punción cutánea (prick-test). Esta prueba se realiza en el consultorio del alergólogo y ayuda al especialista a determinar a qué tipo de polen o alimento es alérgica la persona. Se aplican sobre la piel del brazo gotas que contienen una cantidad conocida del alérgeno al que podemos ser sensibles.

A veces, también se pide un análisis de sangre, con lo que de una forma más precisa podemos confirmar el alérgeno concreto al que somos alérgicos (es decir, definir la proteína del alimento a la que somos alérgicos, y con ello ofrecer mejores recomendaciones en cuanto a la dieta: evitación estricta incluidas trazas, puede consumir trazas, puede consumir pequeñas cantidades, cocido, pelado…).

En la Clínica Universidad de Navarra, se disponen de varias técnicas para ello: InmunoCAP, ALEX2 (un panel de IgE específicas medido por microarrays que nos aporta información de más de 280 alérgenos tanto respiratorios como alimentarios) e incluso Test de Activación de Basófilos.

Las personas que han tenido síntomas debido a los cacahuetes o los frutos secos corren el riesgo de sufrir reacciones más graves. Deben consultar con un alergólogo para saber si tienen que llevar siempre un autoinyector de epinefrina en caso de que sufran una reacción.

Tratamiento y prevención de la alergia a la calabaza

El tratamiento del síndrome de alergia oral se relaciona con los alimentos que causan los síntomas. La primera medida y más eficaz es evitar el contacto con el alérgeno. El médico puede informarle si es posible resolver el problema pelando o calentando el alimento. La profilina suele destruirse con el aumento de la temperatura y la digestión gástrica, por lo que las reacciones sistémicas suelen ser poco frecuentes. Cuanto más madura está la fruta, más síntomas produce. Es por eso por lo que pueden tolerar mejor estas frutas si están más verdes.

Medidas preventivas

  • Sé consciente de lo que comes y bebes: Conoce y evita los alimentos que causan los signos y los síntomas. Para algunas personas, no es más que un pequeño inconveniente, pero para otras es muy difícil. Además, algunos alimentos pueden estar muy ocultos cuando se usan como ingredientes en ciertos platos.
  • Ten cuidado en los restaurantes: Asegúrate de que la persona que te atiende o el cocinero sepa que no puedes comer los alimentos a los que eres alérgico bajo ninguna circunstancia y que necesitas estar completamente seguro de que la comida que pides no los contiene. No dudes en dar a conocer tus necesidades.
  • Planifica las comidas y los refrigerios antes de salir de tu casa: Si es necesario, lleva una nevera portátil (hielera) con alimentos que no contengan alérgenos cuando viajes o vayas a un evento.
  • Notifica a las personas pertinentes si tienes una alergia alimentaria: Habla con los prestadores de servicios de guardería infantil, el personal de la escuela, los padres y madres de los amigos de tu hijo y otros adultos que interactúan regularmente con él. Enfatiza que una reacción alérgica puede poner en riesgo la vida y requiere una intervención inmediata.
  • Elabora un plan de acción: El plan debe describir cómo atender a tu hijo si tiene una reacción alérgica a los alimentos.
  • Ponle a tu hijo un brazalete o collar de alerta médica: Esto puede ser crucial en caso de una reacción grave.

En el Departamento de Alergología de la Clínica Universidad de Navarra, se tiene amplia experiencia en el tratamiento de la alergia alimentaria, valorando a cada paciente de manera individualizada, optando por la introducción segura de alimentos de cada grupo alimentario (ya sean alternativos seguros o inmunoterapia oral), ayudando a mejorar su calidad de vida y a superar su alergia alimentaria.

Actualmente se disponen de estudios de pacientes con alergia a leche, huevo, pescados, LTP, profilina, cacahuete, frutos secos y multialergia alimentaria. Enfocándonos en la introducción del alimento de forma segura modificando su cantidad o forma de exposición (mezclado con trigo, pelado, cocido, enlatado…) con el objetivo final de ayudar al paciente a superar su alergia alimentaria.

Tabla de alérgenos comunes y alimentos asociados

Factores de riesgo

Varios factores pueden aumentar el riesgo de desarrollar alergias alimentarias, incluyendo:

  • Antecedentes familiares: Si tus padres o hermanos tienen alergias alimentarias, tienes un mayor riesgo.
  • Otras alergias: Si ya eres alérgico a algún alimento en particular, es posible que tengas un mayor riesgo de ser alérgico a otro.
  • Edad: Las alergias alimentarias son más comunes en niños, especialmente en bebés y niños pequeños. Afortunadamente, los niños generalmente superan las alergias a la leche, la soja, el trigo y los huevos cuando crecen.
  • Asma: El asma y las alergias alimentarias comúnmente se manifiestan juntas.
  • Dermatitis atópica, conocida como eccema: Esta afección de la piel a menudo está asociada con alergias.

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