Ajos encurtidos: la receta definitiva para disfrutarlos sin picor

¡Los encurtidos son seña de identidad de nuestra gastronomía! Cebollitas blancas, rojas, pepinillos, berenjenas... hay muchas posibilidades. Pero hoy nos vamos a quedar con los ajos encurtidos. Ni pican, ni repiten (algo muy de agradecer), porque están encurtidos en aceite de oliva.

El ajo, pura salud, es conocido como un antibiótico natural. De hecho, se le conocen más de dos mil componentes activos que benefician a nuestro cuerpo. Es un poderoso antioxidante con propiedades microbianas, antivirales y antibióticas, ideal para los resfriados y la gripe, fuente de vitamina C y enzimas y minerales que ayudan a aumentar la inmunidad. El ajo crudo es un importante fungicida, bactericida, antiséptico y depurativo, ayuda a combatir hongos, virus y bacterias; se le atribuyen cualidades expectorantes y desinfectantes y es recomendado también para las infecciones gastrointestinales.

Sin embargo, hay pocas personas que puedan tomar varios ajos frescos al día, que sería lo recomendable en estos casos.

Ajo fresco y dientes de ajo

La técnica del pelado infalible

A veces evitamos cocinar con ajos ya que pelarlos es un poco complicado. Pero ya no va a ser así porque existe un truco infalible: solo hay que separar los dientes de ajo y meter un minuto al horno a 180 grados. Con esto conseguimos que la piel quede seca y después para pelarlos solo tenemos que "agitar" los ajos dentro de un bol, como si fuera una coctelera.

Este método funciona si los ajos ya están más secos. Si los ajos están aún relativamente tiernos no solo no se pelan sino que se machucan de mala manera.

Cómo Pelar Ajo Facil y Rapido con mi Tecnica

Ajos encurtidos en aceite de oliva

En este caso, los ajos no pican ni repiten porque están encurtidos en aceite de oliva. Podemos hacer una deliciosa salsa con ajos encurtidos: los mezclamos con mayonesa y un poco de orégano. Se tritura todo muy bien. Y así tenemos una salsa deliciosa y que no repite. ¿El resultado? Espectacular textura y aroma, una idea perfecta para tus ensaladas.

Ajos lactofermentados en salmuera

Los ajos en conserva es lo que tienes que preparar cuando tienes un excedente de ajos. No se trata de ajos en vinagre o encurtidos, sino ajos lactofermentados en salmuera. La fermentación de estos ajos en conserva mantiene el sabor, pero suaviza su agresividad, de forma que se pueden comer a palo seco sin peligro de dejar rubia a tu pareja con el aliento.

Frasco de ajos lactofermentados

Los alimentos fermentados son muy beneficiosos para el ser humano. Como dice Sandor Katz, nos reconectan con la naturaleza. Con la fermentación, las bacterias lácticas consiguen energía para vivir y generan un producto de desecho que es el ácido láctico. En las hortalizas lactofermentadas este papel de repelente de bichos malos lo desempeña el ácido láctico que se produce.

La salmuera se sala a una concentración concreta porque ese ambiente saladillo les gusta a las bacterias lácticas que queremos que actúen, y no les gusta a otros bichos malvados que estropearían el alimento para nuestro consumo.

Receta de Ajos en conserva (Lactofermentados)

Tipo de receta: Conserva

Cocina: Internacional

Ingredientes:

  • Ajos al gusto
  • Salmuera al 2%
  • Hierbas o especias al gusto (facultativo)

Instrucciones:

  1. Esterilizamos un tarro o tarros del tamaño deseado. Reservamos sin tocarlos.
  2. Preparamos la salmuera. Disolvemos la sal por completo, removiendo. Reservamos.
  3. Pelamos los dientes de ajo sin dañarlos de ninguna forma ni cortarlos, tantos como necesitemos para llenar el tarro de cristal esterilizado elegido. Podemos usar el sistema del vídeo para pelar un montón de dientes de una vez si nuestros ajos ya tienen una edad.
  4. Metemos los dientes pelados en el tarro o tarros. Es mejor no llenar el tarro a tope, que quede algo de espacio hasta el borde.
  5. Vertemos la salmuera en el tarro o tarros, sin llegar al borde. Los dientes de ajo tienden a flotar si no son superjóvenes y, como es necesario que se mantengan cubiertos por la salmuera, llenaremos una bolsa de plástico con cierre zip con la salmuera sobrante y la colocaremos sobre los ajos.
  6. Encajamos la tapa, pero debemos abrirla una vez al día para que el tarro no explote, pues se genera gas en cuanto comienza la fermentación. En verano la fermentación empieza casi en un día, si hace fresco tardará más. Se aprecia perfectamente porque se ven burbujillas en el líquido, que pueden incluso hacer algo de espuma en la superficie.
  7. Mantenemos los tarros un mes en un lugar fresco y seco, tapados y abriéndolos una vez al día para que salga el gas. El líquido y los ajos van tomando un color ambarino, es normal.
  8. Al cabo de un mes, más o menos, casi debería haber acabado la fermentación, y podemos meterlos en la nevera. Aunque no se haya completado al 100% la fermentación, el frío aletarga a los bichos, por lo que no hay peligro en tapar los tarros.

¡Y ya tenemos unos lindos ajos en conserva sin los aromas y sabores agresivos del ajo crudo! Eso sí, los ajos adquieren el sabor de las hortalizas fermentadas, que no es tan agresivo como el sabor del ajo crudo, pero es distinto y hay a quien no le gusta. Las bacterias lácticas también actúan en los panes de fermentación lenta, como los de masa madre, y son responsables del yogur.

Ajos encurtidos tradicionales

Los ajos necesitan ser “blanqueados” antes de ser encurtidos, un proceso que evitará que el encurtido provoque en los ajos un exceso de acidez que potencie aún más su sabor y olor, algo que los haría desagradables de comer. El ajo encurtido es un ajo blanqueado con agua hirviendo para quitarle fuerza y conservado en el agua de esa cocción, vinagre y sal. Además, a los ajos que se comercializan normalmente les quitan el alma, esa veta finísima que tienen dentro y que en el ajo más viejo se pone de color verde y de ahí es de donde finalmente sale otra planta si los metemos dentro de la tierra.

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