La pregunta de si los niños deben consumir café genera preocupación entre padres, personal escolar y expertos en salud. Mientras muchos adultos disfrutan de una taza de café al comenzar el día, los efectos de esta bebida en los más pequeños son, en parte, un misterio. Aunque se trata de una bebida socialmente aceptada para los adultos, el consumo de cafeína en la infancia sigue siendo un tema polémico.
Esta es una duda frecuente entre los padres, sobre todo de los que tienen hijos que bordean la adolescencia. ¿A qué edad pueden los niños empezar a tomar una taza de café en el desayuno o pedir un frapuchino con nata para merendar en una cafetería? Lo ideal es a partir de los 12 años.

La cafeína en la dieta infantil
La cafeína está presente en muchos productos consumidos por los niños, desde refrescos hasta chocolates y bebidas energéticas. Los granos de café contienen antioxidantes que ayudan a proteger contra enfermedades, pero, como señala la Universidad Johns Hopkins, no se sabe si estos beneficios podrían trasladarse a la infancia.
Es importante recordar que la cafeína no solo se encuentra en el café, sino también en otras bebidas como el té, los refrescos y el chocolate, lo que hace que los niños puedan estar ingiriendo más cafeína de la que creen, incluso sin consumir café directamente. La adición de leche al café puede parecer una solución para reducir el impacto de la cafeína, pero la leche diluye la concentración de cafeína en la bebida, lo que puede atenuar algunos efectos, aunque no la elimina. Además de la cafeína, el café con leche puede contener azúcar, especialmente si se le añaden endulzantes o jarabes. El exceso de azúcar es perjudicial para la salud infantil, aumentando el riesgo de caries, obesidad y problemas metabólicos.

Recomendaciones de edad y límites de cafeína
En general, pediatras y endocrinólogos desaconsejan el consumo de cafeína en la etapa infantil hasta por lo menos los 12 años, justo cuando entran en el instituto, se levantan antes y empiezan a quedar con los amigos. Pero esta recomendación no solo se refiere al café sino también a los refrescos de cola y las bebidas energéticas, que también contienen cafeína. Los niños no deben tomar café, ya que contiene cafeína, una sustancia estimulante que origina muchos efectos; por ello, no es recomendable en edad infantil.
Actualmente, no existen directrices federales en muchos países que regulen específicamente el consumo de cafeína en niños. Sin embargo, algunas instituciones, como la Academia Americana de Pediatría, desaconsejan el consumo de café en menores. En países como Canadá, se establecieron límites claros para el consumo de cafeína según la edad.
Recomendaciones de consumo de cafeína según la edad (Universidad Johns Hopkins, EE. UU.)
Según la prestigiosa Universidad Johns Hopkins de Estados Unidos, las recomendaciones para los niños son las siguientes:
- De 4 a 6 años: un máximo de 45 mg de cafeína al día (aproximadamente media taza de café).
- De 7 a 9 años: hasta 62,5 mg al día.
- De 10 a 12 años: hasta 85 mg al día.
- Adolescentes (13 años en adelante): hasta 85 a 100 mg al día.
Los niños no deben beber té o café. La razón principal es que estas bebidas contienen cafeína. La cafeína es una droga adictiva que puede ser muy dañina (causar daño) para los niños. Incluso los adolescentes mayores no deberían tomar más de 100 miligramos de cafeína (aproximadamente una taza pequeña de café) por día. Lo ideal es esperar a ser mayor para comenzar a tomar estas bebidas. Algunos tipos de té y de café contienen mucha menos cafeína. A estos tés o cafés se los llama "descafeinados" y suelen ser seguros para los niños. Pero no deberías beber más que unos pocos sorbos ya que aún tiene algo de cafeína. La mayoría de los tés de hierbas no contienen cafeína por lo cual son buenos y seguros para los niños.
Efectos adversos de la cafeína en niños
El consumo de cafeína en los niños puede tener una serie de efectos adversos, ya que es un estimulante que afecta directamente al sistema nervioso central, y los menores, debido a su tamaño y desarrollo, son más sensibles a sus efectos. Los niños son más susceptibles a los efectos de la cafeína y, por lo tanto, esta sustancia, tomada en exceso, causa nerviosismo, irritabilidad, insomnio, e incluso taquicardia y palpitaciones, trastornos que en los niños podrían producirse con dosis muy inferiores. El riesgo es especialmente alto en niños más pequeños, que pueden experimentar estos efectos con dosis más bajas de cafeína.

Según una publicación de la Revista Española de Nutrición Humana y Dietética, la cafeína puede interferir con la secreción de la hormona del crecimiento, lo que afecta el ciclo del sueño y podría obstaculizar el desarrollo físico. Además, el consumo de esta sustancia en los niños puede desencadenar efectos como:
- Aumento de la ansiedad y nerviosismo, debido a las propiedades estimulantes de la cafeína.
- Problemas para conciliar el sueño, lo que puede afectar el descanso y, por ende, el rendimiento escolar y el bienestar general de los niños.
- Incremento de la frecuencia cardíaca y la presión arterial, lo cual es preocupante dado que los sistemas nervioso y cardiovascular de los niños aún están en desarrollo.
La Universidad Johns Hopkins también destaca que un exceso de cafeína puede ser tóxico para los menores, provocando desde dolores de cabeza hasta alteraciones graves del ritmo cardíaco. Los efectos estimulantes de la cafeína pueden prolongarse hasta seis horas en niños.
Síntomas de un consumo excesivo de cafeína en niños:
Según la Revista Española de Nutrición Humana y Dietética, los chicos son más susceptibles a sus efectos adversos debido a su menor tamaño y su desarrollo en curso. Los síntomas de un exceso de cafeína incluyen:
- Inquietud y nerviosismo.
- Dolores de cabeza y molestias estomacales.
- Dificultad para concentrarse en tareas cotidianas.
- Aceleración del ritmo cardíaco y aumento de la tensión arterial.
- Trastornos del sueño como insomnio.
En casos graves, un consumo muy elevado de cafeína puede provocar efectos tóxicos, como arritmias cardíacas y deshidratación. Por lo tanto, es fundamental que los padres estén atentos a la cantidad de cafeína que sus hijos ingieren y procurar que no excedan los límites recomendados.
La historia del café y otros hechos curiosos
Beneficios del café en adultos vs. niños
Aunque el café se asocia con ciertos beneficios para la salud en los adultos, como la reducción del riesgo de enfermedades cardíacas y el Alzheimer, no existen suficientes estudios que demuestren que estos mismos beneficios sean aplicables a los niños. La evidencia científica actual es insuficiente para determinar si el consumo de café durante la niñez podría tener efectos a largo plazo, ya sean positivos o negativos.
En la población adulta el café se está convirtiendo en una sustancia beneficiosa en varios aspectos, como un gran antioxidante y tónico cerebral. Pese a este hecho, la cafeína no se recomienda para los mayores ni para los niños en general, sino que su consumo está reservado a la etapa adulta. En adultos, los estudios sugieren que el consumo moderado de café podría estar asociado con un menor riesgo de accidentes cerebrovasculares, ciertos tipos de cáncer y diabetes tipo 2. Sin embargo, estos estudios aún no se replicaron en niños, por lo que es mejor proceder con precaución.

Consideraciones culturales y personales
La introducción del café en la dieta de los niños puede variar según la cultura, las costumbres familiares y la sensibilidad individual del niño a la cafeína. En muchos países, especialmente en España, el consumo de café se inicia a edades más avanzadas por razones culturales y de costumbres. El café no es solo un hábito de adultos. Es una parte profundamente arraigada de la vida diaria en muchas culturas, a veces desde los 6 años. Ya sea que estés tomando un café con leche en México o un capuchino suave en Italia, la edad no siempre define a un bebedor de café.
Es importante señalar que la sensibilidad a la cafeína varía según el niño. Algunos pueden ser más propensos a experimentar estos efectos que otros. Los niños suelen tener una preferencia innata por los sabores dulces y un rechazo por los sabores amargos. Por ello, el café no es una bebida que ellos busquen naturalmente.
Es esencial que los padres se informen y evalúen la decisión de permitir que sus hijos consuman café. Si se decide introducirlo en su dieta, es recomendable hacerlo de manera gradual y moderada, prestando atención a cómo reacciona el niño. Recuerda que el café no debe reemplazar otras bebidas saludables, como el agua o los jugos naturales.