El horno es uno de los electrodomésticos fundamentales de la cocina, permitiéndonos preparar todo tipo de recetas con acabados deliciosos. Sin embargo, puede resultarnos difícil establecer exactamente la temperatura idónea para la preparación de cada tipo de alimento y asegurarnos de que nuestro plato quede justo como deseábamos. Comprender las temperaturas a las que llega un horno de cocina es esencial para obtener resultados óptimos, ya sea que busquemos un horneado uniforme, una cocción lenta o un gratinado perfecto.
Cuando cocinamos, una de las claves para obtener resultados riquísimos y perfectos es controlar la temperatura adecuada. Cada comida tiene su propio punto de cocción perfecto. Algunas necesitan una menor exposición al fuego pero con mayor intensidad, y otras se tienen que cocinar por largo tiempo a fuego bajo. Los hornos pueden ser de gas o eléctricos y, a veces, suelen tener diferencias en la medición de la temperatura. Por lo general, 180 grados Celsius es la temperatura media a la que se cocina en un horno. Si tu horno incluye un termostato o termómetro, entonces no vas a tener que preocuparte por la precisión de tus cálculos.

La importancia de conocer tu horno
El primer consejo que se puede dar es conocer tu horno. Date un tiempo para ir probando y conociendo. No todos los hornos calientan de la misma manera. El horno siempre debe precalentarse antes de comprobar la temperatura. Hay que prenderlo 15 minutos antes. Los recetarios antiguos apenas daban indicaciones sobre la temperatura del horno. Poco a poco la tecnología fue avanzando y los hornos también se beneficiaron de las innovaciones de las revoluciones industriales, pero aún tardarían en ganar precisión. Por ejemplo, en 'The Woman Suffrage Cookbook', un volumen de 1886 que recopila recetas para las amas de casa y el cuidado familiar de enfermos, encontramos muchas recetas de pasteles y bizcochos sin pistas sobre la temperatura de horneado.

Seguramente vuestros hornos incluyan ya una pantalla digital que permite regular manualmente los grados de temperatura, ajustando con precisión más o menos exacta la potencia deseada. O, como mínimo, cuenten con la típica ruedecilla de funciones y las temperaturas a utilizar. Algunos modelos más sofisticados disponían de un dial al estilo británico, con diez marcas, similar al rango de potencia que suelen llevar hoy en día las placas de vitrocerámica e inducción. Por eso todavía se leen esas indicaciones en las viejas revistas de cocina o libros antiguos, y también sobreviven en los recetarios caseros escritos a mano que muchos conservamos como oro en paño. Un horno doméstico nunca está a la temperatura exacta que creemos.
Se han establecido los 180 grados como una convención general para indicar una temperatura moderada, que podría ser media-alta si además usamos ventilador o si el horno es eléctrico, frente al gas, que tiene menos potencia.
Equivalencias de temperaturas en hornos
Muchas veces, en una receta, se lee «cocinar a horno medio». Seguramente te preguntaste qué es horno medio, a cuántos grados equivale. La temperatura del horno y su equivalencia en grados no es algo exacto y universal. Podríamos decir que esto depende de cada horno. A continuación, se presenta una lista de equivalencias según la experiencia y consulta de varias fuentes:
| Cómo le llaman | Equivalencia en grados centígrados |
|---|---|
| Horno suave (flojo o bajo) | 140° - 170° |
| Horno medio o moderado | 170° - 190° |
| Horno fuerte | 190° - 230° |
| Horno muy fuerte | 230° - 260° |
Si tu horno no tiene grados, solo mínimo y máximo, no te preocupes. En la siguiente tabla encontrarás otra manera de conocer las temperaturas en hornos de gas y eléctricos:
| Cómo le llaman | En grados centígrados | Equivalencia en grados Fahrenheit |
|---|---|---|
| Bajo | 120º Centígrados | 250º Fahrenheit |
| Medio | 180º Centígrados | 350º Fahrenheit |
| Alto | 230º Centígrados | 450º Fahrenheit |

Los famosos 180° centígrados en las recetas de cocina
En más de una receta de cocina encontrarás que el alimento se cocina a 180 grados. Sí, los famosos 180°. Como se mencionó, 180 grados no es ni mínimo ni máximo, es horno medio y es la temperatura a la cual se cocinan muchos, muchísimos alimentos. ¿Por qué? Según se ha explicado, esta es la temperatura a la cual muchas comidas que contienen proteínas y azúcares cambian su aspecto en cuanto a sabor y color. Es un proceso químico mediante el cual las moléculas de las proteínas y los azúcares de los alimentos reaccionan entre sí gracias al calor. Así, por ejemplo, se dora la carne y se “caramelizan” los jugos, se potencian los sabores, se desarrollan nuevos aromas y colores o se crea la corteza crujiente y tostada de carnes, panes o masas de repostería. Esta reacción solo se consigue a partir de cierta temperatura, y los 180 grados son una buena medida estándar.
¿Cómo saber la temperatura del horno sin termostato?
Si tu modelo de horno no cuenta con termostato o este no funciona correctamente, existe un truco para conocer la temperatura interior en el momento. Para medir la temperatura del horno se necesita: un horno, un reloj y una hoja de papel blanco. En primer lugar, se debe precalentar el horno durante 15 minutos. Cumplido este paso, hay que meter la hoja de papel en el horno, sobre la parrilla. El reloj servirá para controlar cuánto tiempo demora el papel en dorarse. Así conoceremos a qué temperatura está el horno.
- Si el papel demora 30 segundos en dorarse: el horno estará muy caliente, a unos 250 a 300 grados centígrados (482 - 572 ºF). Esta temperatura se suele utilizar para cocinar hojaldres y masa de brioches.
- En cambio, si demora 60 segundos en dorarse, el horno está caliente, entre 200° y 250° (equivale a horno fuerte).
- Si demora 90 segundos en dorarse, el horno está a temperatura media o moderada, entre 150° y 200°.
- Si el papel demora 3 o 4 minutos en dorarse, el horno está a temperatura suave, entre 140° y 170°.
- Por último, si el papel mantiene su color pasado los 4 minutos, el horno está a temperatura muy suave.
Cocción a baja temperatura
Si la cocción a baja temperatura está triunfando tanto en restaurantes como en hogares no es sólo por un tema de tendencias. Son muchos los motivos por los que esta modalidad de cocinado resulta altamente beneficiosa, tanto para la salud como para el paladar. Preparar tus menús usando la técnica de cocción a baja temperatura es una de las maneras más prácticas y sencillas de sacarle el máximo provecho a determinados platos. Cuando los alimentos se cuecen a temperaturas inferiores a los 100ºC conservan mejor sus aromas, su textura y sus nutrientes.
El Secreto Para Hacer Comida De Restaurante En Casa: Sous Vide
Los hornos EcoLine son modelos eficientes que incluyen funciones de cocción al vapor, lo que permite cocinar a baja temperatura y ahorra hasta un 20 % de energía. Experimenta y aprende nuevas técnicas de cocina. La combinación de hornos de máxima eficiencia energética, A++, permite cocinar con calor convencional, al microondas, con vapor o con técnicas de cocción al vacío sous-vide. La función Steamify® de AEG es un asistente de cocina personalizado que ayuda automáticamente a aportar solo la cantidad adecuada de vapor en la cocción. Con Steamify®, no es necesario preocuparse de si se está añadiendo una cantidad excesiva o insuficiente de vapor.
Temperaturas específicas para diferentes alimentos
Las condiciones de preparación de las verduras cocinadas a baja temperatura no son las mismas que las del secreto ibérico cocinado al vacío, o la temperatura del pescado cocinado al horno. Hay que hacer una distinción entre la carne de ternera, la de ave y la de cerdo. Las primeras requieren de un tiempo mínimo de cocción en torno a los 120 minutos y una temperatura interior de entre 45ºC y 70ºC, en función de lo hecha que te guste la carne. Para cocinar pollo o pavo hay que elevar la temperatura hasta los 200ºC en el horno (en torno a los 80ºC en la sonda térmica).

Asados y otras carnes
Para el pollo asado, para que quede crujiente por fuera pero jugoso por dentro, el truco es el siguiente: primero precalentar el horno entre 180 ºC y 200 ºC y asarlo a esta temperatura por entre 10 y 15 minutos. Después deberás bajar la temperatura a los 170 ºC y cocinar 20 minutos por cada 500 gr de peso del pollo. En el caso de que quieras preparar costillas de cerdo al horno, primero deberás precalentar a 180 ºC y después cocinar a esa misma temperatura 30 minutos por un lado y 30 minutos por el otro. También tienes la opción de cocinar costillas a baja temperatura: en este caso deberás precalentar a 120ºC y hornear por 2 horas con la fuente cubierta con papel de aluminio. Se recomienda cocinar en la segunda altura del horno a una temperatura recomendada de 200-210ºC, en recipientes cerrados o bandejas altas con aluminio en su parte superior.
Una innovación estupenda para poder cocinar todo tipo de carne al punto perfecto interno que desees, es la sonda térmica que incluyen modelos de horno. Esta se introduce en la pieza de carne o de cualquier otro alimento, y te permite conocer en todo momento su temperatura por dentro. Podrás programar la temperatura de tu carne o pescado para que, cuando la sonda perciba que se ha alcanzado, el horno se apague automáticamente. Tus asados quedarán exactamente al punto deseado.
Pescados
Existen infinidad de recetas de cocina a baja temperatura en las que el pescado es el protagonista. Frente a las variaciones que presentan las carnes, la cocción en base a la temperatura del pescado en un horno a vapor es mucho más homogénea. En el caso de cocinar pescado al horno, como una deliciosa lubina, salmón o merluza, se suelen tratar de recetas muy sencillas. Trata siempre de no superar los 180 ºC y cocinar, aproximadamente, 15 minutos por cada kilo de pescado.
Verduras, patatas y hortalizas
Añade un toque de distinción a tus menús con una buena guarnición. Una tabla de temperatura te proporciona las instrucciones necesarias para que patatas, verduras y hortalizas queden estupendas tras su paso por el horno. Disfruta de la cocina más sabrosa y saludable aplicando a todos tus platos al horno estos tiempos de cocción a baja temperatura. Son una guía sensacional para mantener controlados todos los detalles que hacen que la preparación de cada tipo de alimento sea única y con ese punto exclusivo de los grandes maestros de la cocina.

Panes y repostería
- Bizcochuelo: Para un resultado perfecto en términos de estética y cocción, se recomienda colocarlo en una altura media, que vendría a ser la altura 2 o 3 (contándolas de arriba hacia abajo).
- Galletas: Para que queden doradas y crujientes, hornearlas en una bandeja de horno plana, sobre papel de horno, a una altura 3 y entre 130-140ºC.
- Tartas: Lo ideal es utilizar una bandeja profunda, a 170-180ºC y situarla en la tercera altura.
- Pan: Para hornear pan (con 1 kg de masa), la clave es conectar primero el horno a temperatura muy elevada para después ir disminuyéndola poco a poco. Deberás hornearlo entre 180 ºC y 220 ºC.
- Hojaldre: El hojaldre no se hornea igual que el clásico bizcocho.

Pizzas y lasañas
Para que agasajes a tus invitados con unas pizzas increíbles, se recomienda ubicarlas en la segunda altura del horno a 200-220ºC utilizando la parrilla. Las pizzas se cocinan en restaurantes profesionales a elevadas temperaturas de hasta 420 ºC. Algunos hornos cuentan con una función automática específica para pizzas que conecta el horno a 340 ºC sin que tú tengas que realizar ningún ajuste añadido, incluyendo 1 piedra especial pizza y 1 espátula de pizza de acero inoxidable. Una de las acciones estrella a realizar con el horno es la de gratinar. Para establecer temperatura horno lasaña, podrás cocinarla a unos 200 ºC por entre 20 y 25 minutos y aplicar el grill al final, por muy poco tiempo y a una temperatura ligeramente mayor.
Mantenimiento del horno
Para asegurar un buen funcionamiento y precisión en las temperaturas, es importante realizar una limpieza regular, revisar las juntas y cambiar elementos defectuosos. Si el horno no calienta correctamente o de manera uniforme, es posible que algún elemento esté roto. Evita sobrecargar el horno, ya que cocinar demasiados alimentos a la vez puede afectar la circulación del aire y la distribución del calor.
Conversión de grados Fahrenheit a Celsius
En el extraño caso de que necesites convertir de grados Fahrenheit a Celsius, la fórmula es la siguiente: XºF + 40 x 5 ÷ 9 - 40 = Y°C. Por ejemplo, 347 ºF + 40 x 5 ÷ 9 - 40 = 175 ºC.