El menudo de ternera, también conocido como callos, es un plato emblemático de la cocina tradicional, valorado por su textura única y su sabor distintivo. Para los verdaderos amantes de los platos de cuchara de toda la vida, comprar estómago de ternera es el paso inicial e indispensable para conseguir un éxito rotundo en la mesa.
La historia del consumo de vísceras se remonta a la prehistoria, cuando el hombre las comía con un sentido religioso, buscando apoderarse del alma del animal cazado para que su fuerza se trasladara a la del cazador. Homero, en «La Ilíada», relata cómo se comían en el banquete en honor de Aquiles. También los romanos, visigodos y árabes los consumían. No fue hasta el siglo XIII cuando las vísceras comenzaron a comercializarse en los mercados de ganado.
Desde ese origen popular, se ha desarrollado todo un recetario tradicional que se fundamentaba principalmente en aromatizar con hierbas y especias estos despojos para hacerlos más digeribles. La primera mención en un recetario castellano del Menudo, como trozos de estómago guisado, es de finales del siglo XVI, en el «Libro del Arte de Cozina» de Diego Granado (1599), cocinero de la Casa de los Austrias. Aunque ya en 1423, Enrique de Villena en el «Arte Cisoria» los aludía despectivamente.
Sobre el origen de llamar «menudo» a un guiso de tanta exuberancia y suculencia, hay varias teorías. La más verosímil es que el nombre proviene de la antigua organización de los mataderos, que llamaban «menudencias» a lo que no eran las llamadas carnes nobles al limpiar las canales de las reses. Aún hoy, en Latinoamérica, se siguen vendiendo como «menudencias de matadero» las vísceras y despojos.
Otra teoría, más pintoresca y no demostrada, atribuía el origen del menudo a los navegantes que partían hacia las Américas desde cualquier puerto andaluz, quienes salaban la carne de las reses y guisaban los despojos con garbanzos.
Es preciso señalar que, si bien los menudos más frecuentes son de ternera o cerdo, también se hacen de otros animales: de cordero en Jaén; de cabrito en Almadén de la Plata; o de borrego en El Castillo de las Guardas o de revoltillo de chivo en El Gastor. El menudo es un guiso capaz de enamorar a los paladares más exigentes, y en Sevilla todavía se sigue cocinando a la antigua usanza.

Características y Calidad del Menudo de Ternera
Nuestros callos de ternera provienen de vacas cuidadosamente seleccionadas para asegurar la mejor calidad. Están meticulosamente limpiados para eliminar cualquier impureza, por lo que puedes estar seguro de que recibirás un producto fresco y seguro para tus recetas.
Al decidir pedir este estómago de ternera online, el cliente recibe cómodamente en su domicilio una pieza fresca de casquería de alta calidad, con un peso aproximado de 1 kg. La tripa natural de ternera se presenta con un alto grado de limpieza, mostrando un color claro y una superficie rugosa y alveolar que resulta ideal para atrapar los sabores del sofrito. Los callos se envían envasados al vacío y en transporte refrigerado con entrega en menos de 24 horas (excepto Baleares).
Los callos de ternera son un producto crudo que debe consumirse siempre tras un proceso de cocción completo. En Galicia se disfrutan en recetas como los callos a la gallega o el cocido, ofreciendo un sabor auténtico y lleno de tradición. Son ideales para cocidos, guisos y callos a la gallega. Los callos de ternera vienen limpios y troceados, listos para cocinar. Se presentan de forma balanceada con estómago, pata y morro para un resultado sabroso y completo.
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Preparación del Menudo de Ternera: Consejos Esenciales
Lo más pesado de hacer menudo es decidirte a hacerlo, no otra cosa, aunque si me apuras también limpiar las tripas que hayas comprado. En muchos sitios te dicen que ya vienen limpias, desconfía. Vienen limpias, no van a traer todo el forraje que hubiera comido la vaca, pero es mejor que luego en casa las limpies tú. Para sacar el máximo partido a este vientre de vacuno, se requiere paciencia en los fogones.
Paso 1: Limpieza del Menudo
Aunque el estómago de ternera fresco se sirve con un nivel de preparación profesional, la receta clásica dicta un paso previo innegociable antes del guisado definitivo. Es muy importante realizar un lavado previo del menudo con agua, sal y vinagre. Le quitaremos todo el olor a chero que pueda tener el menudo. Se recomienda realizar un blanqueado exhaustivo: sumergir la tripa de vaca en agua hirviendo con un puñado de sal y un buen chorro de vinagre durante unos 10 a 15 minutos. Los callos deben limpiarse a conciencia con agua y un chorro de vinagre y frotando bien. Limpiamos bien los callos. La pata y el morro se parten al gusto y se ponen a cocer 5 minutos en agua con un chorro de vinagre. Después de esta limpieza, tendrás unos callos limpios limpísimos y de un color blanco nacarado. Una vez bien limpio, trocea el menudo en porciones del tamaño que tú veas oportuno, ni demasiado pequeñas ni demasiado grandes que no quepan en la boca.

Paso 2: Ingredientes para la Receta de Callos con Garbanzos
Para la receta de callos con garbanzos (pensada para 6 comensales, con una dificultad media y un tiempo de preparación de 3 horas), necesitarás los siguientes ingredientes:
- 1 kg de callos
- 2 patas (manitas) de cerdo
- 3 chorizos
- 1 trozo de tocino entreverado
- 1 kg de garbanzos
- 1 cebolla
- 1 cabeza de ajos
- Especias (cominos)
- 2 cucharadas de pimentón dulce
- 1/2 cucharadita de pimentón picante
- 1/2 limón
- Sal
También puedes añadir los garbanzos remojados del día anterior justo antes de cerrar la olla.
Paso 3: Elaboración
En primer lugar, debes poner los garbanzos a remojo en agua tibia, con un poco de sal, el día anterior a la elaboración. En el caso de los callos, será suficiente con que estén 2 horas a remojo en agua con limón.
En una olla con abundante agua fría se introducen las patas de cerdo y ternera y la cebolla. Dejamos cocer durante 30 minutos. Incorporamos los callos y seguimos cociendo durante 1 hora. Añadimos entonces los garbanzos.
En una sartén con un poco de aceite, preparamos un sofrito con tocino picado, los pimentones y las especias. Una vez listo, lo incorporamos a la olla. Añadimos los chorizos, salamos y seguimos cociendo hasta que veamos que los garbanzos están listos (aproximadamente 1 hora).
Si ves que los callos han quedado sueltos, es el momento de añadir harina tostada (previamente mezclada con un poco del caldo de cocer los callos). Si decides añadir garbanzos no es necesario que consumas la salsa, pero asegúrate de que los garbanzos estén previamente cocidos, porque si no tendrás que tirar tu menudo o dejarte los dientes en el empeño.
Para la cocción, si usas una olla a presión, espera unos 45 minutos a que esté listo. Si no usas olla a presión, tardarás casi tres horas en tenerlos listos, pero tiene la ventaja de que el caldo se habrá consumido y estará en su punto, mientras que si usas la olla rápida tendrás que consumir luego el caldito para que quede con la consistencia adecuada. Si usas una olla normal, te dará tiempo para hacer otras cosas, siempre vigilando que tu guiso no se quede sin líquido y añadiendo agua cada vez que fuera necesario.

Consejos Adicionales para un Menudo Perfecto
Para obtener los mejores resultados, cocina los callos a fuego lento durante un período prolongado para garantizar que adquieran la textura deseada. Puedes usar ingredientes como chorizo, morcilla y jamón para agregar sabor, así como vino tinto para darle un toque especial. A mí me gusta servirlo sobre un lecho de patatas fritas caseras que se impregnen bien en la salsita, aunque eso lo dejo a tu elección. Si incorporaste garbanzos, mejor servirlos tal cual sin ningún tipo de acompañamiento.
¡A disfrutarlo! Te sugerimos acompañarlo con un vino tinto mencía.