La repostería es un arte que nos permite viajar a través de los sabores, y dos de las propuestas más emblemáticas que comparten el protagonismo de la nata son la famosa tarta de nata gallega y los tradicionales pasteles de origen portugués. Aunque a menudo se confunden por su nombre e inspiración, se trata de elaboraciones distintas que conquistan paladares por su cremosidad y delicadeza.

La Torta de Nata: un clásico de la repostería gallega
La Torta de Nata, también conocida como torta Chapela, torta imperial o torta de Vigo, es el postre más emblemático de la ciudad de Vigo. Su secreto radica en su miga jugosa y tierna, que se complementa a la perfección con la característica crema de nata cocida con azúcar. Cada bocado es una explosión de dulzura y suavidad, con una textura que invita a repetir sin remordimientos.
Preparación tradicional paso a paso
Para elaborar esta maravilla en casa, el primer paso para comenzar nuestra torta de nata gallega será juntar y mezclar bien la harina de fuerza con el azúcar, la leche, la levadura, la sal y el huevo hasta conseguir una masa lisa y elástica. Tras dejar fermentar la masa hasta que doble su volumen, la estiramos con cuidado sobre una bandeja forrada con papel vegetal.
Mientras la masa reposa, prepararemos la nata cocida: pondremos en un cazo nata para montar con azúcar, dejando que tenga un ligero hervor durante unos 15-20 minutos hasta que espese. Una vez horneada la torta, realizaremos pequeños orificios en su superficie y verteremos la nata cocida, que ya se habrá enfriado, para que la masa absorba toda la cremosidad.
La TORTA de NATA👌 | la más rica, jugosa y esponjosa del mundo | Tonio Cocina #385#
| Ingrediente | Cantidad recomendada |
|---|---|
| Harina de fuerza | 350-500 g |
| Nata para montar (35% MG) | 200-250 ml |
| Azúcar | 60 g |
| Levadura de panadería | 6-10 g |
Los Pastéis de Nata: el tesoro portugués
Este postre portugués no debe confundirse con la tarta gallega, ya que los famosos pastéis de nata son pequeñas tartaletas de hojaldre rellenas de crema pastelera horneada. Su historia se remonta a los monjes católicos jerónimos del Monasterio de Santa María de Belén, en Lisboa. La receta original se guarda como un tesoro en la pastelería Casa Pastéis de Belém, abierta desde 1837.
Claves para unos pasteles perfectos
- La masa: Se utiliza una plancha de hojaldre de buena calidad para conseguir esa textura crujiente característica.
- El relleno: Una mezcla de yemas de huevo, leche, azúcar y un toque de canela o piel de limón.
- El horneado: Requiere una temperatura alta (alrededor de 200-220ºC) para que el hojaldre suba y la crema se dore ligeramente sin resecarse.

Aunque la receta original es un secreto celosamente guardado, hacerlos en casa es más fácil de lo que aparenta. Basta con estirar el hojaldre, cortarlo en círculos para encajarlos en un molde de magdalenas y rellenarlos con la crema. Al servirlos, el toque final lo aporta siempre un poco de azúcar glas y canela en polvo espolvoreados por encima.