La política española a menudo se asemeja a una cocina compleja, donde los ingredientes se mezclan en un "sofrito" de debates, mociones de censura y negociaciones. Mariano Rajoy, con su particular estilo, ha demostrado ser un chef experimentado en este escenario, especialmente durante la moción de censura presentada por Podemos. Parafraseando a Rafael Hernando, se podría decir que Rajoy es "el puto amo", utilizando la fuerza de los demás para sus propios fines políticos.

La moción de censura de Podemos y el "Pequeño Saltamontes"
Rajoy, cual "Pequeño Saltamontes" de Karate Kid, ha utilizado movimientos estratégicos como el ‘Soto Gari’ y el ‘Ashi Harai’ para llevar a sus oponentes a la lona sin apenas despeinarse. La moción de censura, con sesiones de ocho horas de sentada, acabó por reforzar a Rajoy y evidenciar las debilidades de sus críticos.
La moción de Podemos no se quiso poner contra Rajoy, a quien consideraban un "crack invencible del tatami", sino contra la España que Pablo Iglesias quería liquidar. Una España que, según Iglesias, representaba lo viejo frente a la nueva España que él encarnaba. Sin embargo, esta estrategia, según algunos, solo sirvió para ahondar en divisiones y reforzar la imagen de Rajoy como el tercer presidente en 40 años de democracia que solventa una moción de censura, empatando con Adolfo Suárez y Felipe González.

El revisionismo histórico y las alianzas de Podemos
La dogmática interpretación de la historia que hizo Pablo Iglesias Turrión, con un revisionismo material del siglo XIX e incluso del XVIII, fue un aspecto llamativo de la moción. El objetivo era "hervir una sopa en la que el sofrito subiera en la olla y todo pareciera una merienda de negros de sangre azul". Esta visión histórica, sin atención a contextos ni piedad, sumaba cualquier error o atrocidad a la cuenta de España, ignorando los 40 años de democracia en circunstancias de gran dificultad.
La España que Podemos y sus socios, Bildu y Esquerra Republicana de Catalunya, quieren finiquitar, es precisamente la nación que ellos buscan desmembrar. Se señala que los inspiradores de Bildu, los asesinos etarras, causaron una de las peores dificultades a la democracia, así como los tipos del GRAPO, con alguna conexión remota con la órbita de Podemos.
PSOE y Unidas Podemos en busca de alianzas para una mayoría
La "Gran Coalición" y el fracaso político
Tras la moción de censura, el panorama político español se caracterizó por la dificultad para formar gobierno, con cuatro líderes incapaces de alcanzar acuerdos. La "gran coalición" o el "gran pacto" se convirtieron en el "gran fracaso", llevando a la repetición de elecciones.
- Podemos (o la confluencia): A pesar de invocar la Unidad Popular, Pablo Iglesias parecía desgastado y Alberto Garzón jugaba su carta de coherencia. La confluencia buscaba transformar la realidad y sobrevivir.
- Mariano Rajoy: Con una confianza ciega en su electorado, Rajoy se mantuvo al margen, incluso escribiendo tuits para invitar a Pedro Sánchez a una "gran coalición" que diera estabilidad a España.
- Albert Rivera: Mostró pánico a las elecciones y propuso un "presidente independiente", lo que en España rima con "tecnócrata tardofranquista".
- Pedro Sánchez: Tuvo la oportunidad más cercana de ser presidente, pero las guerras fratricidas internas del PSOE y el miedo a la confluencia Podemos-IU le impidieron avanzar, ignorando la posibilidad de ser tercera fuerza política.
Recortes, impuestos y la economía española
Las discusiones sobre la situación económica también formaron parte del "sofrito" político. Se plantearon preguntas a los críticos de Rajoy sobre cómo arreglar la grave situación económica que padecía España.
Para algunos, las medidas de Rajoy, como los recortes en los ingresos del Estado, eran "muy razonables", aunque se demandaba que también se recortaran los sueldos y dietas de los políticos. Se señalaba que los únicos despidos reales con estos recortes eran los políticos de la Administración local. Otros, en cambio, advertían sobre el peligro de "no hacer nada" o de tomar medidas equivocadas.
La subida del IVA al 21% (con la pregunta de por qué no al 25% o incluso al 50%) fue un punto de debate. Se argumentaba que subir los impuestos de esta manera, o no pagar la segunda extraordinaria a los funcionarios, deprimiría la economía y, por lo tanto, no lograría los efectos positivos esperados en la recaudación ni en la reducción del déficit.
Los críticos proponían otras soluciones para reactivar la economía:
- Eliminar el Senado, las autonomías y las diputaciones provinciales.
- Eliminar el Tribunal Constitucional y la actual "casta política".
- Desligarse de la sanidad obligatoria y prohibir las televisiones y empresas públicas.
- Dejar de subvencionar a partidos y sindicatos.
- Reducir la cuota de autónomos.
Sin embargo, estas propuestas generaban controversia. Por ejemplo, la idea de eliminar la sanidad obligatoria o las empresas públicas fue tildada de "totalitarismo" o de "plumero fascista". La discusión se centró en la rentabilidad de los servicios públicos frente a la necesidad, donde lo deficitario quedaría para lo público o simplemente no se haría.
Se planteó la idea de que el concepto de asalariado debería desaparecer, con cada uno pagándose su propia seguridad social. Esto llevaría a un mundo de autónomos trabajando para grandes empresas, con consecuencias sobre las pensiones y la salud. La justicia, la policía y el ejército también fueron objeto de debate sobre su rentabilidad y necesidad en un sistema de mercado.

El legado de Aitor Esteban: refranes y debates parlamentarios
Aitor Esteban, diputado del PNV, dejó una huella significativa en el Congreso durante sus dos décadas de trayectoria. Conocido por su oratoria y su estilo, fue galardonado con el premio «Emilio Castelar» al mejor orador en 2017. Su participación en los debates, a menudo salpicada de refranes y humor, aportó un toque distintivo al "sofrito" parlamentario.
Se recuerdan sus duelos de refranes con Mariano Rajoy, su ironía al imaginar a Albert Rivera en una "banda de mariachis", o su respuesta a Vox con la analogía de "Chip y Chop" al hablar de "recogenueces". Esteban también calificó un debate con Pedro Sánchez como una "porrusalda", destacando la cercanía con la prensa y su particular forma de negociar, como cuando su teléfono sonó en plena rueda de prensa, bromeando los periodistas con que fuera Bolaños para avanzar en las negociaciones de los presupuestos, con la frase "hasta el rabo todo es toro".