Las berenjenas son uno de los vegetales más versátiles y deliciosos que podemos encontrar, y es que existen tantas formas de cocinarlas como gustos culinarios. Entre los muchos beneficios de las berenjenas encontramos que se trata de un vegetal con poco aporte calórico y un gran contenido de agua. Una de las maneras más populares y deliciosas de comerlas es friéndolas, una receta tradicional que resulta ideal para acompañar algún platillo de carne, pollo, pescado o cualquier receta puramente vegetariana.
Para conseguir unas berenjenas fritas tiernas por dentro, crujientes por fuera y sin exceso de aceite, es fundamental seguir algunos trucos. Aunque a muchos les gusta con un chorrito de miel de caña, nosotros las preferimos tal cual, con el auténtico sabor de la berenjena propiamente dicha. Es otra opción.

Preparación de las Berenjenas: Eliminar el Amargor y Cortar
Para comenzar con el proceso de freír berenjenas, deberás lavarlas muy bien y cortar los extremos. Luego, córtalas en rodajas, en palitos o en la forma que prefieras. El grosor influye en el resultado final, así que se recomienda cortarlas ni muy finas ni muy gruesas para que se cocinen en poco tiempo, pero no queden demasiado blandas y mantengan su forma. Yo las he dejado con la piel, pero eso va al gusto de cada uno.
Para quitar el amargor característico de esta verdura, es crucial un paso previo. Coloca las berenjenas en un escurridor, añade abundante sal y déjalas escurrir durante 20 o 30 minutos. El agua se pondrá oscura, lo cual es completamente normal. Transcurrido el tiempo de escurrido, lava las berenjenas nuevamente para retirar el exceso de sal. Lo mejor para quitar definitivamente el amargor (si fuesen berenjenas de huerta, por ejemplo), es luego meterlas en leche, cerveza o agua con gas otra media hora. Deberás secar muy bien cada rodaja con papel absorbente o un paño limpio.

Trucos para Berenjenas Crujientes y Sin Exceso de Aceite
Uno de los mayores desafíos al freír berenjenas es evitar que absorban demasiado aceite y queden grasientas. Aquí te presentamos algunos trucos esenciales:
- Remojo en líquidos carbonatados: Las berenjenas pesan muy poco porque tienen una estructura porosa, lo que hace que a la hora de freír absorban una gran cantidad de líquido. Para evitar que al freír nos quede gomosa por si entra el aceite, es importante poner las rodajas de berenjena en un bol durante 30 minutos con cerveza, gaseosa o bien agua con un sobre de gaseosillas, las que se utilizan para preparar gaseosa en casa y para las masas como bizcochos y magdalenas. El motivo es que de esta forma chupan muchísimo menos aceite, lo cual es genial.
- El agua con gas: Es fundamental para cambiar la textura de las berenjenas y conseguir un plato crujiente de restaurante. Primero lavamos y cortamos las berenjenas en forma de bastón. Las metemos en agua con sal y les damos una vuelta para quitar el amargor. Las sacamos e introducimos de nuevo dentro del agua carbonatada durante un buen rato, media hora o 40 minutos. Transcurrido ese tiempo, sacamos del agua, escurrimos y pasamos por harina. Sacudimos la harina para que apenas tengan una fina capa.
- Secado exhaustivo: Después de lavarlas para retirar el exceso de sal o de remojarlas en líquidos, es fundamental secar muy bien cada rodaja con papel absorbente o un paño limpio.
- Temperatura del aceite: En una sartén, preferiblemente antiadherente, pon a calentar aceite. Pon el fuego fuerte y cuando el aceite esté bien caliente (sin que llegue a humear), a unos 180º C más o menos, echa las rodajas de berenjena de una en una y fríelas durante 3-4 minutos, procurando que se hagan por ambos lados y siempre en tandas pequeñas para que no baje la temperatura del aceite. Si tienes un termómetro de cocina podrás medir la temperatura del aceite y empezar a freír cuando llegue a 170ºC.
- Escurrido posterior: Una vez bien doradas se van retirando dejando en un plato sobre papel absorbente para extraer el exceso de aceite. Otra opción es ponerlas a escurrir del aceite sobre una fuente con una rejilla (no sobre papel, pues en él, se van a ablandar, y queremos que queden bien crujientes). Conforme vayas sacando tandas de berenjenas, colócalas sobre un plato con papel de cocina para que absorba el exceso de aceite y échales sal aprovechando que aún están calientes.
Berenjenas Rebozadas Sin Gluten: Opción Saludable y Deliciosa
Para aquellos que buscan una alternativa sin gluten, las berenjenas rebozadas con harina de garbanzos son ideales para personas celíacas. Esta receta es sencilla y espectacular, ideal para servir como acompañamiento o como entrante.
- Pelamos la berenjena y la cortamos en bastones. Las volcamos en un colador/escurridor y les echamos sal. Debemos dejarlas unos 20-30 minutos así para que suelten el amargor.
- Posteriormente, debemos mezclar dos cucharadas de harina de arroz con las de maíz, y pasar los bastones de berenjena por ellas, creando una capa fina.
- Calentar aceite en una sartén con suficiente aceite de oliva virgen extra.
- Freír las berenjenas por tandas pequeñas hasta que estén doradas.
- Una vez que estén doradas, las retiramos y las colocamos en un plato con papel absorbente para eliminar el exceso de aceite.
- Finalmente, diluir dos cucharadas de miel con un poco de agua, calentar en el microondas, y echar sobre los bastones de berenjenas, si se desea.
BERENJENAS FRITAS CRUJIENTES ► Berenjena REBOZADA - Este TRUCO NUNCA FALLA ✅
Berenjenas Fritas con Miel al Estilo Cordobés
Un plato que nos ha encantado siempre en casa son las berenjenas con miel, al estilo cordobés. Nos gusta que estén crujientes y el contraste de sabores salado y dulce. Para hacer esta receta, los ingredientes son aceite de oliva para freír, berenjenas, harina y miel de caña, que es la típica de la receta, aunque también está rica con miel convencional.
La técnica es la misma: lavar con sal para quitar el amargor y meter en agua con gas. Después de pasarlas por harina, freír en abundante aceite muy caliente y hacerlas por tandas pequeñas para que no baje la temperatura del aceite. Cuando las saquemos, veremos que no necesitan ni ser escurridas. Las pasamos al plato y regamos con un chorro de miel o dejamos a un lado la miel en un recipiente para que los comensales se sirvan al gusto. Es importante, eso sí, freír en el último momento, antes de sentarnos a la mesa para que lleguen en excelente estado a la comida o cena.

Variaciones y Consejos Adicionales
Esta es una receta básica que se puede aromatizar de mil formas. Si quieres incluir especias, nada más sencillo que mezclarlas junto con la harina para darle un toque de aroma y color a las berenjenas: pimienta negra recién molida, pimentón, curry, comino… Si lo tuyo son las hierbas, como el orégano, el romero, el tomillo o la albahaca, puedes mezclarlas pero esta vez con el huevo batido para que las berenjenas las vayan cogiendo.
Para que la receta te quede perfecta, vuelvo a insistir en la importancia de cortar todas las rodajas con el mismo grosor, porque si no deberás estar demasiado pendiente de sacar unas berenjenas antes que otras del aceite. Un acompañamiento ideal para estas berenjenas rebozadas es la miel de caña, así que si a todos los comensales les gusta la combinación, puedes regarlas por encima con miel o, si lo prefieres, servirla en un pequeño cuenco en la mesa con una cuchara para que cada comensal se sirva la cantidad que prefiera.