La cocina tradicional catalana es rica en recetas de aprovechamiento, aquellas que con pocos ingredientes logran crear platos reconfortantes y llenos de sabor. De entre todas las sopas de ajo, sopas de pan o sopas de pastor, la que se lleva el título a la más elegante y fina es la sopa de tomillo, también conocida como sopa de farigola o sopa de timonets. Esta sopa tradicional catalana, de origen muy humilde, es una sopa muy sabia y saludable, pues es digestiva, diurética, antiséptica, y una sopa medicinal. Es de suponer que estas sopas nacieran para aprovechar el pan duro y estirarlo, aromatizando y aliñando la sopa con ingredientes sencillos que se tuvieran a mano.
Nunca se lo habría imaginado Angeleta Farré, vecina de Avellanos, en el Pallars Jussà, que su sopa de farigola traspasaría fronteras. Todo empezó en Casa Leonardo, un hotel rural de la Vall Fosca, donde la grabaron mientras preparaba este plato tradicional. El vídeo, compartido en Instagram, ha tenido un impacto espectacular: ya supera 33.000 "me gusta" y 1.200 comentarios. Ahora, ha llegado hasta Estados Unidos, donde dos periodistas la han destacado como una de las 12 mejores sopas curativas del mundo.

Orígenes y Tradición de la Sopa de Tomillo
La sopa de tomillo tiene sus raíces en la cocina rural catalana, donde los ingredientes eran limitados y era necesario aprovechar al máximo los recursos disponibles. Este plato se popularizó entre los pastores y campesinos, quienes lo preparaban con pan seco, agua o caldo y unas ramitas de tomillo, una hierba aromática que se encuentra en abundancia en los campos mediterráneos. Esta sopa tan sencilla y reconfortante ha perdurado hasta hoy. Como tantas otras recetas de origen humilde, su preparación es de aprovechamiento con ingredientes básicos de la cocina y económicos: tomillo, ajo, aceite y pan duro del día anterior. La sopa de tomillo es propia de Castellón, Cataluña, Pirineos y la costa francesa. Siempre se ha vinculado a la cocina de recursos, porque con prácticamente nada se logra un platazo de los que engañan al hambre y reconfortan el paladar. Es decir, es pura creatividad. La auténtica creatividad.
Propiedades Saludables del Tomillo
El tomillo es una planta aromática común en las regiones templadas del hemisferio norte. La vitamina C que contienen las hojas del tomillo es perfecta para mejorar los resfriados, la tos o cualquier otro problema respiratorio. El tomillo es conocido por sus propiedades digestivas y antibacterianas, lo que convierte esta sopa en un remedio casero ideal para resfriados y malestares estomacales. De hecho esta sopa podría llamarse también medicinal por sus propiedades: es diurética, desinfectante y digestiva, ya que no solo ayuda a la digestión, sino que abre el apetito.
De entre todas las virtudes de esta sopa tradicional, cabe destacar su ayuda ante los efectos secundarios comunes de la quimioterapia, como la boca seca, la inflamación mucosa y la retención de líquidos. Si en casa o en tu entorno tienes alguien con cáncer comparte esta preparación, porque será siempre una sopa aliada.

Receta Tradicional de Sopa de Tomillo (Sopa de Farigola)
Esta es una sopa tradicional catalana, de origen muy humilde, pero una sopa muy sabia y saludable.
Ingredientes (para 4 personas):
- 1,5 litros de agua o de caldo ligero de verduras
- Dientes de ajo (al gusto)
- Ramitas de tomillo fresco (o tomillo seco)
- Pan duro del día anterior (pa de pagès sentado, rebanadas)
- Aceite de oliva virgen extra
- Sal y pimienta al gusto
- Huevos (opcional, 1 por ración)
- Jamón serrano picadito (opcional)
- Piñones tostaditos (opcional)
- Picatostes fritos (opcional)
Preparación:
- Dorar el ajo: Pela los dientes de ajo y dóralos en una sartén con un chorro de aceite de oliva a fuego medio. Es importante no dejar que se quemen, ya que aportarían un sabor amargo al plato.
- Infusionar el tomillo: Añade las ramitas de tomillo (frescas, atadas con hilo de bridar para poder retirarlas fácilmente, o secas) y vierte el agua o caldo caliente en la cazuela. Deja hervir a fuego lento durante unos 10-15 minutos para que la infusión de tomillo impregne el líquido con su sabor y propiedades. En un cazo ponemos el agua y la llevamos a ebullición, entonces agregamos el tomillo y el concentrado de caldo, dejamos hervir 5 minutos, apartamos y dejamos infusionar tapado unos 10 ó 15 minutos.
- Retirar y colar: Transcurrido el tiempo, retira el tomillo, que ya habrá aportado todo su aroma y sabor. Si has usado tomillo seco o quieres una sopa más fina, cuela la infusión para que no queden restos.
- Añadir el pan: Incorpora las rebanadas de pan seco a la cazuela y deja que se empapen bien en la sopa. Puedes desmenuzarlas con una cuchara para una textura más espesa, o dejarlas enteras si te gustan los tropezones. Si lo deseas, tuesta el pan previamente.
- Opcional: añadir huevo: Si deseas enriquecer la sopa, puedes batir un huevo y añadirlo lentamente al caldo caliente mientras remueves con una cuchara para formar hilos de huevo. También puedes escalfar los huevos directamente en la sopa (con dos minutos será suficiente) o servir la sopa con un huevo mollet o la yema cruda.
- Rectificar sabor y servir: Ajusta la sal y la pimienta al gusto. El color de la sopa depende de si el tomillo es fresco o seco; en el caso del fresco, la coloración es más clara y su sabor más suave. Si ves que la sopa queda muy espesa, puedes agregar un poquito más de caldo o agua. Puedes triturar la sopa para una crema suave o dejarla tal cual.

La sopa de tomillo, igual que la sopa de ajo, está mejor recién hecha porque si la dejas enfriar el pan hace que fragüe.
Variantes y Consejos:
- Tomillo fresco o seco: Puedes usar tomillo seco, aunque parece que lo genuino es que sea fresco.
- Agua o caldo: Es cuestión de gustos. Aunque en origen se usaba agua, el caldo de pollo o de verduras puede enriquecer el sabor.
- Acompañamientos: Además del huevo, puedes añadir picatostes fritos, piñones tostaditos, jamón serrano y unas láminas de ajo doraditas. La imaginación al poder.
Sopa de tomillo o farigola
Impacto y Reconocimiento
Esta receta, sencilla pero cargada de historia, siempre ha sido un remedio natural para aliviar resfriados y dar calor en los días más fríos. Adoro las recetuelas de aprovechamiento y arte popular como esta sopa de tomillo o farigola. Reconfortante, aromática, económica y medicinal, no os debéis perder esta deliciosa sopa. Es un plato reconfortante, sabroso y fácil de preparar que cuesta muy poco esfuerzo y es tremendamente económico.